Schroders rebaja las perspectivas de crecimiento de Europa

Hemos mejorado nuestras previsiones de crecimiento mundial para los próximos dos años, y creemos que el principal cambio se producirá en 2022, cuando las economías se hayan normalizado más y la política fiscal y monetaria siga siendo flexible. Para este año, sin embargo, las mejoras en los Estados Unidos, el Reino Unido, Japón y algunas economías emergentes se ven compensadas en gran medida por una fuerte rebaja en la zona euro, lo que hace que nuestras previsiones de crecimiento mundial no varíen.

En Europa, debido a los confinamientos más restrictivos y prolongados relacionados con la pandemia, en Schroders prevemos que el PIB real aumente desde la caída récord del -6,8% en 2020, pero a sólo el 3,6% para 2021, frente a nuestra previsión anterior del 5%.

A medida que el número de contagios y muertes por Covid-19 seguía aumentando a finales del año pasado, la mayoría de los Estados miembros endurecieron las restricciones. Por ejemplo, a mediados de diciembre, Alemania decidió cerrar los colegios y los comercios no esenciales y, por el momento, sólo prevén reabrir a comienzos de marzo.    

La buena noticia es que las restricciones han tenido hasta ahora un impacto mucho menor que al principio de la pandemia. El PIB de la eurozona sólo se contrajo un 0,6% en el último trimestre de 2020, mientras que Alemania logró un crecimiento del 0,1%. Esto debería conllevar que, incluso con confinamientos y restricciones más estrictas, sólo se produzca una caída moderada del crecimiento en el primer trimestre, seguida de un sólido repunte a medida que las economías se abran. 

Sin embargo, existen algunos riesgos importantes. El proceso de vacunación está siendo deficiente en comparación con otras economías avanzadas como Estados Unidos o Reino Unido. 

Otro riesgo es la aparente reticencia a las vacunas. Recientes encuestas señalan a la población francesa como una de las más escépticas, lo que sugiere que incluso con los problemas de aprobación y suministro resueltos, la escasa aceptación puede conllevar que no se logre la inmunidad de rebaño. 

Los retrasos en la vacunación de la población podrían hacer que Europa se pierda la temporada turística de este verano, como ocurrió en gran medida el año pasado. Los estados miembros del sur de Europa, especialmente España, podrían ver cómo su recuperación se retrasa con respecto a otros, al menos hasta 2022.

En cambio, hemos revisado al alza las previsiones de crecimiento de la eurozona para 2022, pasando del 4,1% al 4,8%, ya que para entonces no sólo deberían haberse eliminado por completo las restricciones de movilidad, sino que debería verse el impacto de las medidas de estímulo fiscal. Se está dando prioridad a la inversión en iniciativas ecológicas y en infraestructuras digitales, pero es inevitable que se produzcan desviaciones a otros sectores de la economía.

Por otro lado, la inflación sigue siendo una preocupación persistente para los inversores, pero seguimos considerando que el próximo repunte es temporal y viene impulsado por los efectos de los precios de las materias primas.

Creemos que hay suficiente holgura en la economía mundial para absorber un fuerte repunte inicial de la demanda global a medida que las economías se reabran. No obstante, la Reserva Federal necesitará mantener la cabeza fría en los próximos meses a medida que la inflación aumente y comunique su nuevo marco político a los inversores.

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