Perspectivas 2021: Mercados emergentes

David Rees, economista senior de mercados emergentes, Tom Wilson, responsable de renta variable emergente, y James Barrineau, responsable de estrategia global de deuda emergente de Schroders
 
  • Hay buenas razones para ser optimistas sobre las perspectivas de los mercados emergentes en 2021. El flujo de noticias sobre las vacunas es alentador, y aumenta la confianza de que para la segunda mitad del año éstas deberían ser difundidas ampliamente. Esto debería permitir la recuperación de la actividad y apoyar una profunda recuperación económica, en particular en el sector servicios.
  •  El estímulo fiscal y monetario que están aplicando los gobiernos y los bancos centrales mundiales debería respaldar la recuperación del comercio y el crecimiento mundial. Esto debería beneficiar a los mercados emergentes.
  • Existe un consenso general en cuanto a que el dólar estadounidense se debilitará, lo que debería ser favorable para los activos de economías emergentes.
  • Esperamos que China lidere el camino con un crecimiento económico de alrededor de +9%.
 

El impacto del Covid-19 ha pasado factura a los mercados emergentes en 2020. El grado de impacto económico varía enormemente según el país emergente. Por ejemplo, los mercados de China, Taiwán y Corea del Sur han contenido el virus comparativamente mejor que sus homólogos.
Esto se ha reflejado en la rentabilidad de los mercados financieros. Hay diversas razones que explican la diferencia de rentabilidad entre mercados emergentes, como por ejemplo factores como la debilidad de los sistemas de salud, la rapidez de la respuesta gubernamental o la capacidad de proporcionar apoyo fiscal. Esto nos sirve de recordatorio de que los mercados emergentes no deben ser vistos como un bloque homogéneo.
Si bien algunas economías emergentes siguen gestionando las segundas olas de contagios, la mayoría están viendo una recuperación de la actividad. Nuestros inversores y economistas esperan que este impulso continúe en 2021, ayudado por el descubrimiento de vacunas eficaces.

Economías emergentes

David Rees, economista senior de mercados emergentes de Schroders

Los mercados emergentes continúan recuperándose del impacto de la pandemia del Covid-19. De hecho, muchas de las principales economías emergentes se han contraído menos de lo que habíamos pensado inicialmente, a pesar de los rebrotes.
Por ejemplo, si bien las nuevas tasas de infección siguen siendo elevadas en Brasil y la India, la relajación de las restricciones a la actividad a principios de 2020 liberó una ola de demanda reprimida. Y eso parece haber impulsado un fuerte repunte de la actividad económica durante el tercer trimestre.

Después de una contracción estimada de -1.9% para 2020, estamos proyectando una expansión de +6.9% para las economías de mercados emergentes en 2021. Esperamos que China lidere el camino con un crecimiento económico de alrededor de +9%.
Con la excepción del gigante asiático, que probablemente experimente un corto período de deflación, no se descarta que la mayoría de los mercados emergentes experimenten un período temporal de mayor inflación liderado por el precio de los alimentos. Pero una vez que esto pase y el crecimiento se asiente en tasas más normales, pocos bancos centrales se apresurarán a endurecer sus políticas, en particular si los gobiernos comienzan a reparar las posiciones fiscales".

Renta variable emergente
Tom Wilson, responsable de renta variable emergente de Schroders:

El desarrollo de vacunas con alto nivel de eficacia es positivo. Éstas deberían producir una normalización en el comportamiento de la sociedad y la actividad económica hasta la segunda mitad de 2021 y hasta 2022, permitiendo una recuperación de los beneficios corporativos. La distribución de las vacunas se está poniendo en marcha, aunque esto llevará tiempo y puede resultar problemático en algunos mercados emergentes.
Mientras tanto, los rebrotes de Covid-19 han impulsado un nuevo debilitamiento de las condiciones económicas mundiales durante el cuarto trimestre. El estímulo fiscal de  Estados Unidos se ha retrasado y existe la posibilidad de que no se renueve hasta después de la toma de posesión del presidente el 20 de enero. En consecuencia, el crecimiento mundial puede seguir siendo algo débil en el primer semestre de 2021. Una compensación ha sido el apoyo de una reconstrucción de los inventarios de las empresas, que debería persistir en el primer trimestre. Esto ha impulsado la producción industrial y el comercio de los mercados emergentes. Mientras tanto, la recuperación en curso de los precios de los productos básicos debería beneficiar a las economías emergentes exportadoras de productos básicos.

El resultado de las elecciones en Estados Unidos es relevante para los mercados emergentes. Hay una segunda vuelta de las elecciones en el estado de Georgia el 5 de enero, pero nuestra expectativa es que los demócratas no controlen el Senado. Una administración Biden y un Congreso dividido probablemente signifiquen un paquete fiscal más pequeño que el que hubiera ofrecido una victoria total demócrata. Aun así, es probable que las condiciones financieras sigan siendo muy laxas para el corto plazo.

En igualdad de condiciones, una administración Biden probablemente significa un mayor déficit fiscal en los EE.UU., y un dólar más débil, sobre todo teniendo en cuenta que el dólar parece relativamente caro y el diferencial de tipos de interés con el resto del mundo ha disminuido. Si el dólar sigue debilitándose y la economía mundial comienza a recuperarse, las acciones de los mercados emergentes deberían tener un mejor comportamiento que las de los mercados desarrollados, como se ilustra en el gráfico que figura a continuación.

En relación con China, es probable que persistan las tensiones. Sin embargo, se espera que la administración Biden adopte un enfoque más metódico y multilateral para tratar con China.
Los países con mayor vulnerabilidad económica al Covid-19 tuvieron una rentabilidad inferior, al igual que los sectores económicamente cíclicos. El éxito de la vacuna, apoyado por el resultado electoral de los Estados Unidos, ha impulsado un cambio significativo en el liderazgo del mercado en los emergentes. Ha reducido el riesgo previsto para las acciones más cíclicas en particular y está dando lugar a continuas revisiones positivas de las ganancias. El riesgo de pronóstico es la probabilidad de que las proyecciones sean inexactas, lo que normalmente aumenta en tiempos altamente inciertos como los que hemos visto en 2020.

Asimismo, las entradas de inversores en acciones de países emergentes han regresado. La fuerte infravaloración de muchos nombres cíclicos ya se ha corregido, pero sus valoraciones siguen siendo razonables y esperamos nuevas revisiones positivas de los beneficios. También esperamos que la rentabilidad se vea impulsada en ciertos mercados por las divisas que se recuperan de niveles baratos.

Por otro lado, los riesgos incluyen un giro en el impulso crediticio de China - se trata del cambio de 12 meses en los nuevos préstamos como porcentaje del PIB - que puede ser un indicador temprano de un cambio en la actividad económica. Y mirando más allá, una retirada del estímulo monetario por parte de los bancos centrales a medida que el crecimiento se recupera. También debemos considerar las consecuencias a largo plazo de un deterioro de la métrica de la deuda pública en ciertos mercados emergentes.

A más largo plazo esperamos que continúe el bajo crecimiento económico mundial, el amplio apoyo de los principales bancos centrales mundiales, un entorno de tipos de interés cero y un entorno de baja rentabilidad. Esto sugiere que es probable que las acciones de crecimiento a largo plazo con modelos de negocios bajos en activos sigan atrayendo interés. La salvedad aquí es que si el estímulo pasa de ser principalmente monetario a incluir una monetización fiscal sostenida – a efectos prácticos, la impresión de dinero- entonces podríamos ver un persistente entorno fiscal más flojo y más reflacionario".
 
Deuda emergente
James Barrineau, responsable de estrategia global de deuda emergente de Schroders

Creemos que las probabilidades de que el dólar americano se debilite en los próximos trimestres son altas. Un ciclo de debilitamiento anterior se asoció con un gran salto en el déficit de la cuenta corriente de los EE.UU. a principios de la década de 2000.

Y la trayectoria parece estar bien definida para el crecimiento tanto de la cuenta corriente como de los déficits fiscales en Estados Unidos. Si esto se cumple, debería ayudar a los activos de los mercados emergentes en general, pero en particular a la deuda en moneda local. Como muestra el gráfico que figura a continuación, la deuda en moneda local, medida por el índice GBI-EM de JP Morgan, generó retornos particularmente fuertes en el entorno de debilidad del dólar de 2003 a 2007.
Estimamos que, en general, las divisas están infravaloradas en los mercados emergentes. Esto es menos cierto para los países asiáticos y más para la región de América Latina. Los tipos de interés locales han disminuido y están en mínimos históricos. A pesar de ello, en relación con los mercados desarrollados siguen ofreciendo valor en comparación con los diferenciales históricos.
La variabilidad de la inflación ha disminuido a largo plazo en los mercados emergentes. Como resultado, esperamos que los tipos de interés se mantengan estables en estos niveles y que, en general, los bancos centrales se mantengan en espera mientras el crecimiento económico se recupera en 2021.

En el caso de la deuda emergente denominada en dólares estadounidenses, la diferencia de rendimiento (diferencial) entre la deuda con grado de inversión y los rendimientos equivalentes del Tesoro de los Estados Unidos es de apenas un 14% con respecto a los niveles anteriores a la pandemia. Aquí los gobiernos han tenido espacio para aumentar sus déficits fiscales sin comprometer seriamente sus calificaciones crediticias. Y los diferenciales en relación con los homólogos con calificaciones similares de EE.UU. son lo suficientemente atractivos como para atraer a los inversores que no están obligados a invertir en la deuda emergente. Por lo tanto, si bien los retornos pueden no ser convincentes cuando se comparan con la deuda emergente en moneda local o con la deuda emergente de alto rendimiento, es probable que se clasifiquen bien comparados con las alternativas globales de renta fija.

En el espacio de alto rendimiento emergente, los diferenciales se mantienen muy por encima de los niveles pre-pandémicos. Debido a que las tensiones de un período de menor crecimiento y mayor gasto pondrán a prueba la estabilidad de la calificación crediticia del gobierno y las empresas, no prevemos que los diferenciales se estrechen hacia niveles significativamente más bajos. Sin embargo, los rendimientos en el rango del 6-8% en muchos créditos deberían ser atractivos. Cualquier sorpresa al alza en el crecimiento mundial probablemente nos haría creer que los diferenciales estarían justificados para moverse más abajo en esta franja



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