Bonos catástrofe: ¿son una buena alternativa para diversificar las carteras en el contexto actual?

Bonos catástrofe: ¿son una buena alternativa para diversificar las carteras en el contexto actual?

“La próxima catástrofe (y como sobrevivir a ella)” es el título del último número del The Economist que plantea las probabilidades de una próxima catástrofe natural y si de alguna manera estamos protegidos, por los Estados o por las aseguradoras ante ellas. Lo cierto es que desde los años 90, las aseguradoras, ante el aumento de las pérdidas derivadas por puntuales catástrofes naturales, han apelado y con éxito a los mercados de capitales reduciendo su riesgo por un evento excepcional emitiendo los llamados catbonds, ILS (Insurance Linked Securities) o bonos catástrofe.

La función de los bonos catástrofe es la de ampliar el reaseguro clásico de las aseguradoras en relación con riesgos naturales como, huracanes, lluvias, terremotos, tifones, vertidos de petróleo, desastres nucleares, epidemias, pandemia, etc., eventos que, a pesar de ser históricamente de baja probabilidad en ocurrencia, tenían un gran impacto financiero si sucedían y por ello se calificaban como eventos de “riesgo moral” y prácticamente sin cobertura por su alto coste.

Las aseguradoras encontraron la solución a mediados de los años 90 emitiendo por primera vez Special Purpose Vehicles (SPV) o titulaciones que les permitía compartir, cubrir y ampliar su riesgo pagando una prima por la cesión. El SPV a su vez emite un bono y utiliza la prima para pagar un interés e invierte los fondos en activos líquidos y disponibles en caso de necesidad o perdidas. Las titulizaciones han permitido a las aseguradoras ampliar su capital y su capacidad a cubrir riesgos hasta entonces complicados de valorar y “asegurar lo inasegurable.” Los mercados de capitales acostumbrados a medir el binomio riesgo/rentabilidad se benefician a su vez de un instrumento con cupones altos, bajo riesgo y que añade diversificación a la cartera en un activo sin correlación con el mercado.

El atractivo de los bonos catástrofe es su riesgo

En efecto, el atractivo de los bonos catástrofe es su riesgo, sin correlación alguna con el riesgo implícito del mercado y por lo tanto los convierte en una inversión defensiva al contribuir a la diversificación y reducir el riesgo. Pese a ser considerados por los no iniciados como bonos “high-yield” por el alto cupón distribuido en la realidad tienen retornos superiores a la media de esta categoría y un riesgo o volatilidad inferior.

La incertidumbre en los mercados es una constante y la incertidumbre sobre el número de huracanes y su efecto final por igual, las probabilidades de que sea “catastrófico” es baja pero la rentabilidad ofrecida por el riesgo asumido es alta. La incertidumbre o el riesgo es difícil de medir, el cambio climático lo complica aún más, pero la realidad ha demostrado que la probabilidad de impago es bajísima y las pérdidas esperadas por lo general menores de las estimaciones iniciales.

Aun así, las variables permanecen inciertas en el tiempo y donde la variable más importante es la frecuencia y severidad del riesgo. Las características de la emisión del bono pueden entre otros establecer la fuerza del viento cubierta o grado de la actividad volcánica que cubre o la escala de Richter límite para la valoración de la protección e indemnización final.

En el peor de los casos puede existir default en el pago del cupón o recuperación solo del principal y de esta forma la aseguradora cumple con sus obligaciones de cobertura. Cada una de las categorías de supuestos de riesgo asumido, dependiendo si combina no cobrar cupón o recuperar el principal tiene una calificación distinta de riesgo emitida por una agencia de rating y por consiguiente una rentabilidad en proporción al riesgo asumido. Los bonos se agrupan en Fondos de Titulización de reaseguro por rating y reciben sus cupones y principal si no hay siniestro y los reinvierten en activos de bajo riesgo junto con la prima.

El Banco Mundial ha sido un fuerte impulsor de estos instrumentos, en el 2014 promocionó su primer Cat Bond de USD 30 mln por tres años vinculado al riesgo de terremotos y ciclones tropicales en dieciséis países del Caribe lo que les ha permitido hacer frente a los evidentes déficits de protección de sus poblaciones.

En la actualidad hay más de 30 fondos de pensiones de primer nivel en el mundo como el Canada Pension Plan Investment Board (CPPIB), New Zealand Government Superannuation Fund (GSF), Florida State Board of Administration o el PGGM holandés, que de media invierten el 2% de su cartera en este tipo de activos; el de mayor exposición es el de Nueva Zelanda con el 8% de sus fondos invertidos en deuda relacionada con ILS.

Gráfico 1: Volumen de bonos ILS negociables y emitidos en el 2020

gráfico volumen de bonos ILS negociables y emitidos en el 2020

El mercado de ILS representa actualmente USD 42400 mln y durante el primer trimestre del 2020 se emitió un total de USD5000 mln, cifras ciertamente importantes y que demuestran la importancia del activo que además se ha puesto a prueba durante el Covid 19, los partícipes en general opinan que ha funcionado de forma eficiente correcta y con liquidez de contrapartida para cada emisión.

Debido a la complejidad en su valoración, puesto que se necesitan expertos con amplia experiencia en el sector de seguros, financiero y de valoración de todo tipo de catástrofes, los ILS son por lo general accesible solo a inversores institucionales.

Gráfico 2: Cupón medio de bonos catástrofe (ILS) y perdida media estimada

Gráfico 2: Cupón medio de bonos catástrofe (ILS) y perdida media estimada

Gráfico 3: Porcentaje de fondos actualmente invertidos en bonos catástrofe por cupón

Porcentaje de fondos actualmente invertidos en bonos catástrofe por cupón

Como podemos observar en los gráficos, dentro de la gama de bonos actualmente accesibles en el mercado, y si el desastre natural no ocurre, el inversor recibe un cupón medio del 7.09% pero puede superar el 12%.

El índice Eurekahedge ILS Advisers Insurance Linked Securities Fund Index es un índice diseñado para reflejar el rendimiento de los Hedge Funds que invierten en activos ILS o fondos titulizados de cobertura de subyacentes vinculados a seguros y tienen al menos el 70% de su cartera invertido en riesgo de no vida. El índice tiene una base ponderada de 100 a diciembre de 2005, no contiene fondos duplicados y está denominado en monedas locales. El índice de media ha tenido un retorno anual en los últimos 10 años del 8,58% y una volatilidad del 4,39% y una rentabilidad por puntos de riesgo o ratio de Sharpe del 0,67.

Gráfico 4: Porcentaje de fondos actualmente invertidos en bonos catástrofe por cupón – Estadísticas índice Eurekahedge ILS Advisers

Porcentaje de fondos actualmente invertidos en bonos catástrofe por cupón – Estadísticas índice Eurekahedge ILS Advisers

Entre la gran variedad de fondos destacamos el del Banco Mundial de julio 2017 que emitió bonos de catástrofe pandémica por USD 320 millones a un tipo del 7% cubriendo los 64 países IDA (los más pobres del mundo) y ha anunciado la activación de compensaciones por el Covid-19.

Warren Buffett, considerado como uno de los mejores inversores de todos los tiempos, anuncio durante su famosa reunión anual, que su división de seguros y reaseguros Berkshire Hathaway, está perfectamente confortable en suscribir bonos catástrofe si el precio es el correcto aun teniendo en cuenta que las reclamaciones por el Covid 19 pueden ser relevantes, dijo: “Aseguramos muchas cosas, pero habríamos suscrito un seguro de pandemia si la gente hubiera acudido a nosotros y nos hubiera ofrecido lo que pensábamos que era el precio correcto «.

Everest Reinsurance Company es el mayor emisor de bonos catástrofe a través de sus famosos Bonos Kilimanjaro, así como la California Earthquake Authority, Florida Hurricane Catastrophe Fund (FHCF) o Akibare Re que cubre riesgos de tifón, inundación, incendio o terremoto en Japón.

Gráfico 5: Fondos por riesgo y región

Fondos por riesgo y región

¿Qué fondos comercializados en España invierten en bonos catátrofe?

Existen fondos comercializados en España generalmente para el cliente Institucional y que invierten en este tipo de producto, como son:

  • Schroders GAIA Cat Bond F Accumulation USD: Volatilidad 6,75 %, Rentabilidad media 3ª 2,00%, Ratio de Sharpe 0,35.
  • GAM Star Fund plc – GAM Star Cat Bond Class EUR Accumulation: Volatilidad 3,22%, Rentabilidad media 3a -0,04 %, Ratio de Sharpe 0,11.
  • AXA IM World Access Vehicle ICAV – AXA IM WAVe Cat Bonds Fund A Capitalisation EUR (Hedged): Volatilidad 2,79 %, Rentabilidad media 3a -1,18 %, Ratio de Sharpe -0,28.
  • Lombard Odier Funds – CAT Bonds Syst. Hdg (EUR): Volatilidad 2,93 % Rentabilidad media 3ª -1,19%, Ratio de Sharpe -0,27.

Conclusión

Los tipos de interés de referencia están en mínimos históricos, el 10 años americano cotizando alrededor del 0,60% y a la baja, en Europa se encuentran en negativo, la corrección sufrida en los precios desde el inicio de la pandemia, así como los spreads actualmente cotizados no se han visto en 10 años y permanecen muy atractivos con descuentos de entre el 1 y el 5%.

Los gestores consideran que es el momento de invertir en ILS y lo están aprovechando para optimizar el riesgo de sus carteras sin encontrar problemas de contrapartida o liquidez. El mercado de los ILS es un mercado de profesionales, maduro, sofisticado y conscientes en todo momento del riesgo asumido, este año particularmente malo, pero conscientes pero manejables, según los analistas de Lloyd´s o Berenger las reclamaciones globales debidas a la pandemia del Covid-19 se estiman dentro de un rango de USD 50-100 mil millones de factura total, revisado a la baja desde una cifra inicial de USD 230 mil millones.

 

 

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