Las carteras Dynamic se gestionan en dos partes: una central que está indexada y es muy similar a nuestras carteras Strategic a largo plazo, y otra parte satélite que se gestiona tácticamente, reduciendo la exposición al mercado de renta variable cuando la tendencia de los precios es bajista. El objetivo principal de estas carteras es reducir la volatilidad y minimizar la probabilidad de grandes caídas.
Durante los últimos meses, la estrategia de la parte satélite se ha focalizado en reducir el riesgo, ya que la mayoría de los índices bursátiles han caído en respuesta a diversos sucesos de la coyuntura mundial. Sin embargo, recientemente se ha producido una cierta mejora en el comportamiento de los mercados, particularmente en la zona macroeconómica estadounidense.
De todas formas, esto no significa que la tormenta haya pasado. El panorama económico sigue siendo muy complejo y se contempla una posible recesión. Hay que tener en cuenta que muchas veces los mercados y la economía no necesariamente están sincronizados: los mercados tienden a anticipar la dirección de la economía unos meses.
Es por ello que decidimos seguir la dinámica de los precios, que muestra un posible fortalecimiento del momentum de la macrozona estadounidense, e invertimos el 25% de la exposición de las carteras satélite en acciones quality americanas. Esto significa que, si bien las carteras siguen en modo defensivo, el 25% de la parte táctica de las carteras se asigna ahora a acciones estadounidenses de calidad. El 75% restante de la exposición táctica está en bonos conservadores a corto plazo.
Realizamos este cambio añadiendo a las carteras un ETF indexado al MSCI USA Quality Index, que da exposición a un subconjunto de acciones del MSCI que han experimentado históricamente beneficios sólidos y estables.
Las acciones de calidad o quality se identifican como aquellas que obtienen una puntuación alta en tres variables principales:
Rendimiento de los fondos propios (ROE)
Crecimiento estable de los beneficios año tras año
Bajo apalancamiento financiero
Normalmente, las acciones con un balance sólido (acciones de calidad) tienden a obtener mejores resultados que las empresas con un balance débil durante las recesiones, ya que pueden sortear mejor la contracción temporal del negocio.
En términos de exposición sectorial, el índice de calidad muestra una alta exposición a la tecnología.
La dinámica de los mercados en estas últimas semanas parecería indicar que los tipos de interés a largo plazo que se han estabilizado, e incluso tienden a la baja a pesar del aumento de tipos de interés oficiales de parte de los bancos centrales.
Dichas medidas afectan mayoritariamente a los rendimientos de la deuda pública a corto plazo, mientras que los rendimientos a largo plazo se ven afectados por las expectativas económicas y de inflación a largo plazo.
Cuando los bancos centrales suben los tipos de interés, los tipos de interés a corto plazo suben. Estos encarecen los créditos para las empresas, causando que se ralentice la economía a medio y largo plazo. Finalmente, esto hace que los tipos de interés a largo plazo bajen.
Esto último beneficia a las acciones tecnológicas y de crecimiento. Debido a su relación inversa con los tipos de interés a largo plazo, las acciones de crecimiento tienden a ser defensivas en tiempos de desaceleración del crecimiento económico.