Yo no creo que sea una cuestión de agencia contra suscripción, sino de qué necesita el negocio y de quién controla qué.
Para un fontanero o un taller, la web básica tiene tres trabajos: que le encuentren en Google cuando alguien busca su servicio en su zona, que se vea el teléfono y la dirección a la primera y que transmita confianza. Eso no requiere un desarrollo a medida de 2.000 €. Muchas veces aporta más tener bien completada la ficha de Google Business con fotos y reseñas que la propia web.
Antes de elegir cualquier opción, yo miraría estas cosas:
1. Que el dominio esté a nombre del negocio, no del proveedor. Si un día te vas, el dominio tiene que irse contigo.
2. Qué pasa con la web y los contenidos si dejas de pagar la suscripción o cambias de agencia: si puedes exportarla o si desaparece.
3. Qué incluye exactamente el mantenimiento: actualizaciones de seguridad, copias de seguridad, cambios de textos… Si nadie sabe decirte qué hace, probablemente no hace mucho.
4. El coste total a 3 años, no solo el precio de entrada. 29 € al mes son más de 1.000 € en tres años, así que la comparación con la agencia no es tan obvia como parece.
Y hay una tercera vía que se suele olvidar: hacérsela uno mismo. Nosotros montamos nuestra web con WordPress y un tema gratuito, sin saber programar, y para una web de negocio local de pocas páginas es perfectamente viable si el autónomo tiene unas horas y algo de paciencia. No es para todo el mundo, pero conviene saber que existe antes de pagar mucho por algo muy sencillo.