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Emprender con Economía feminista

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Emprender con Economía feminista
Emprender con Economía feminista
#1

Emprender con Economía feminista

Hola!

Me gustaría hablaros de la Economía feminista, cómo ofrece una alternativa al modelo económico tradicional. En lugar de centrarse únicamente en la rentabilidad, pone a las personas y sus necesidades en el centro, lo que me parece crucial para aquellas que buscan emprender o mejorar su empleabilidad, especialmente en momentos de vulnerabilidad.

Lo más interesante es cómo, desde esta perspectiva, no se separa lo emocional de lo económico. Es decir, en el proceso de crear un proyecto o buscar empleo, nuestras emociones y circunstancias personales son igual de importantes que la viabilidad económica. A menudo, estos aspectos quedan olvidados en muchos programas de emprendimiento.

Por ejemplo, en la Asociación Violant, trabajamos bajo este enfoque y ofrecemos recursos para personas que han sufrido violencia económica o están en situaciones complicadas, ya sean jóvenes o adultos. Tienen un espacio llamado Terràpoli, que es una comunidad virtual para quienes buscan emprender o mejorar su empleabilidad, pero lo que más llama la atención es cómo se centran en el acompañamiento emocional a lo largo de todo el proceso: antes, durante y después del emprendimiento.

Si os interesa el tema de la Economía feminista o buscáis recursos de este tipo, vale la pena echarle un vistazo. Me gustaría saber qué opináis sobre cómo este enfoque puede cambiar la manera en que vemos el emprendimiento y la empleabilidad. Y si alguien ya lo sigue en su proyecto emprendedor.


#2

Re: Emprender con Economía feminista

A mí me parece interesante el enfoque que planteas, sobre todo en lo que respecta a tener en cuenta la situación personal y emocional de las personas. Es evidente que nadie emprende ni trabaja en el vacío, y que factores como la estabilidad emocional o las circunstancias personales influyen mucho en los resultados. 

Dicho esto, echo en falta una parte fundamental: cómo se traduce todo eso en proyectos que realmente funcionen en el mundo real. Porque al final, un negocio o una iniciativa no se sostiene solo con acompañamiento emocional, sino con ingresos, clientes y viabilidad económica. 

Creo que el punto clave no es elegir entre rentabilidad o bienestar, sino entender que el bienestar puede ser una herramienta para mejorar los resultados, pero no un sustituto de estos. Si un proyecto no genera valor suficiente como para sostenerse, por mucho apoyo que haya detrás, acaba desapareciendo. 

Por eso me parece que el enfoque sería más sólido si, además del acompañamiento personal, se concretara en ejemplos prácticos: qué decisiones cambian, qué resultados se obtienen y cómo se mide el éxito en términos económicos. 

En resumen, tener en cuenta a las personas está bien, pero sin perder de vista que la realidad del mercado sigue estando ahí, y es la que, en última instancia, determina si un proyecto sale adelante o no.