La conjura de los vendeburras
Antes los resonados triunfos del III Reich, sólo dos cenizos sabían que todo aquello acabaría en derrota: el jefe de la Abwehr, Wilhelm Canaris, y el llamado "nazi bueno", el arquitecto Albert Speer. ¿Su truco? Saber sumar, restar, multiplicar y dividir. Comparando producciones industriales, deuda y gestión de la economía general, sólo era cuestión de tiempo que la superioridad de los aliados se impusiera.
Hoy como ayer, la aritmética, y no la ideología, es lo
revolucionario y subversivo, y no es casualidad que los policastros se hayan cargado la cultura científica y humanística. Son los números, y la crítica intelectual fundada por los grandes del XVIII, los que muestran que la España de Zapatero sólo puede acabar en un desastre total, algo inédito en la historia contemporánea de España, incluso mentando a la Guerra Civil.
Y aquí surge la pregunta: ¿Qué está pasando con el resto de los políticos europeos, mundiales y con el propio director del FMI para que públicamente se traguen el embuste zapateriano de que las cosas se están haciendo bien para que España salga de la crisis? Parece que ni siquiera se han leído la reforma laboral, que es totalmente intrascendente, es pura publicidad zapateriana con la que adornar la retórica reformista del pseudosocialista. Pero los hechos son los que son: la deuda total española, es impagable, un 400% del PIB; e imparable: la deuda de las Autonomías está descontrolada —¡en el primer trimestre creció un 28%!—, alcanzado un total de 100 mil millones de euros, y esto sin contar la deuda que están ocultando vía empresas públicas, fundaciones, participación en sociedades mercantiles y subterfugios varios, que podría suponer, en una estimación conservadora, unos 25 mil millones de euros más adicionales, y aumentando anualmente. El Estado también tiene lo suyo, es imposible curvar el déficit, cuando está cantado que el paro, ante la paralización del crédito y la falta de alternativa al ladrillo-turismo, va a seguir a subiendo, lo que supondrá un cada vez mayor desembolso en pagos y subsidios. Y para rematar la farsa, nos sacan como modélicos a unos bancos que no consiguen ni una gota de liquidez, como el BBVA, pero que pasan todos los tests de calidad y "estresamiento" que se le pongan en banda. Si no fuera por la exchange swap line entre el BCE y la FED, el BBVA y otros muchos, la banca privada española entera tendría que ir pensando en deshacer el chiringuito, en vez de brindar con el iluminado por los chutes de adrenalina en la bolsa.
Aparentemente ajenos al desastre, al alcance comprensivo de cualquier bachiller del antiguo plan franquista, los dirigente europeos brindan en su Versalles bruselense a la salud del buen hacer del vendeburras, mientras el del FMI le acaricia el lomo, posando con risa plastificada al lado del innombrable, precavidamente a medio perfil. Bonita y enternecedora estampa. Pero la realidad es que estos tipos, simplemente, nos están tomando el pelo, tienen que estar acojonados, y las consecuencias de la filtración de la noticia de la intervención sobre España, que llevó el spread por encima de los 230pb, los ha puesto bien alerta. Están jugando irresponsablemente de farol, quedándose con todo el mundo, bailando sobre la cubierta del Eurotanic, rodeados de icebergs bancarios.
Desde Ácratas, hace tiempo que afirmamos que la única solución posible para salir de esta depresión económica, que llevará las condiciones de vida en España épocas que se creían superadas, era plantándose con la deuda que hace imposible cualquier reactivación económica. Sólo se puede pagar una parte de la misma, renegociándola en tramos y dependiendo del crecimiento del PIB. Que los bancos alemanes, franceses, holandeses etc, tienen que asumir las pérdidas parciales por no haber calculado el riesgo y ser corresponsables de inflar la burbuja inmobiliaria española, imposible sin su financiación. Que un país no puede cargar sobre la espalda de varias generaciones de españoles una banca privada tocada y hundida, y que urge su nacionalización, pero no para dársela a un cacique regional con carnet del PPSOE, como ha sucedido con las cajas de ahorro y piedad. El problema no se resuelve poniendo todo el peso en un sólo jamelgo, sino que hay que repartirlo. Y repartirlo bien. Así que otra parte de la deuda la tendrá que pagar la pertenencia al Euro —vía eurobonos— y un crecimiento medio de la inflación. De esta manera se garantiza la recuperación de España y del resto; y el mantenimiento del espacio Euro. Las reformas vacuas y los recortes no sólo no van a arreglar el principal problema, sino que nos destrozarán.
PEPE FERNÁNDEZ