Casi la mitad de los madrileños dependen del Estado de una u otra forma:
Aunque el fondo del argumento se refiere a cómo toda Europa ha acometido planes de ajuste que chocan con resistencia popular y administrativa, casi todo el artículo está dedicado al caso español. Sin ir más lejos, empieza con una descripción del entorno de Francisco Granados, consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid: su despacho en un palacio, los guardiaciviles de servicio, el coche oficial. Dice Charlemagne: 'En general, su caso ofrece un perfecto estudio de cómo se ejerce el poder político en Europa hoy día'.
Lo que pasa es que el párrafo siguiente sólo puede referirse a España: 'El señor Granados es consejero en la Comunidad de Madrid, que tiene más de 160.000 funcionarios. Calcula que si se suman los que trabajan para el Gobierno central, para el Ayuntamiento y para otros municipios, medio millón de los residentes de la capital, que tiene 6,5 millones de habitantes, trabajan para el Estado. Otro millón de personas están jubiladas, un millón más son niños y más de medio millón en el paro. En suma, casi la mitad de los madrileños dependen del Estado de una u otra manera'.