El empleo para los graduados escasea, ¿y la motivación?

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El empleo para los graduados escasea, ¿y la motivación?

Con una tasa de desempleo del 22,85%, según la última encuesta de población activa (EPA), y en plena recesión, las oportunidades para los graduados de las universidades y escuelas de negocios son escasas. Muy escasas. Las empresas tienen para elegir entre muchos candidatos. Aun así, en un momento en el que la competitividad por un puesto de trabajo debería ser alta, surgen voces que alertan de que no siempre los jóvenes tienen la mejor actitud en las entrevistas.

Para algunos hay más esperanzas. Una parte de los empleos que surgen para los universitarios depende de la coyuntura económica: comerciales, perfiles para departamentos de ventas, desarrollo de negocio, financieros que renegocien créditos, cobros y que sepan manejar la tesorería, según avanza Francisco Muñoz, director general de la web Infoempleo. "Y luego están todos los ligados a las nuevas profesiones tanto en informática como enfocadas a las redes sociales".

Un informe de la empresa de trabajo temporal Adecco señala que los que más posibilidades tienen de encontrar empleo son los egresados procedentes de Administración de Empresas y Economía, ingenierías (especialmente Aeronáutica, Telecomunicaciones e Informática). "Los ingenieros industriales empiezan a conocer el paro", asegura César Castel, director de operaciones de Adecco Professional, "y peor se le presenta a los arquitectos novatos", en una profesión ligada al sector de la construcción en más que serias dificultades. "Incluso los médicos lo tienen complicado. Por primera vez en la historia, a los MIR no los han contratado al acabar su residencia. Peor aún lo tienen los de las carreras de humanidades, muy ligadas al empleo público, que está totalmente parado", añade.

Los responsables de recursos humanos consultados (Kellogg's, Philips, Sephora o LVMH) en un foro de empresas organizado por ESIC la pasada semana apuntan al perfil comercial como lo más solicitado, en un afán por vender. "El hecho de que los candidatos tengan un perfil comercial es una habilidad clave actualmente", señala Manuel Solís, director de Manpower Selección.

"Parece sencillo encontrar personas acordes, pero no lo es. Con cinco millones de parados, aun así te encuentras desinterés de los candidatos", cuenta Raquel Ramos, del departamento de recursos humanos de LVMH. "Las empresas buscan una actitud hacia la solución de los problemas. Se puede ser experto en marketing, pero hay que demostrar algo más", apunta el directivo de Infoempleo, que impartió una conferencia en ESIC sobre lo que las compañías esperan de los universitarios. "Quieren también que se esté formado, con idiomas y ciertas habilidades como la capacidad de ventas, de comunicación, la asertividad, la flexibilidad o enfocarse por proyectos", agrega.

"La actitud proactiva, el interés de involucrarse en un proyecto y el compromiso con la empresa son cualidades muy valoradas", confirma Solís. "Están preparados, pero les falta cambiar el chip", asegura Castel, "hacia una proactividad". "Los más jóvenes están enchufadísimos para trabajar y no van a dejar pasar una oportunidad, sobre todo los menores de 25 años", cree Muñoz, quien asegura que el cambio de mentalidad va a llegar por una cuestión generacional. "Los directores de recursos humanos me dicen que no hay un cambio suficiente hacia la proactividad", añade.

Los estudiantes pensarán que encima que ellos sufren la carestía de empleo, como remate las empresas piden más iniciativa por sueldos no muy altos. Un trato que parece poco apetecible. "Las empresas buscan el mirlo blanco, con formación, idiomas, habilidades y movilidad. Y además tienen bastantes candidatos donde elegir", explica el responsable de Adecco. No menos de 150 candidaturas por puesto en Infoempleo, explica su director general. "Pero los jóvenes se tienen que dar cuenta que la situación ha cambiado. Antes se podían rechazar ofertas. Incluso los padres animaban a sus hijos a que no cogieran un trabajo si no lo pagaban bien. Ahora los sueldos son más bajos, pero no importa. Hay que analizar el contexto y entender que lo que les interesa es adquirir experiencia", cree Castel. "El otro día una chica de 20 años se me presentó diciendo que quería aprender de mí. Que le dejara entrar en la empresa aunque fuera sin cobrar. Con muchas ganas de comerse el mundo", recuerda Muñoz. Para Castel, la situación está clara: "Los jóvenes tienen que aprender que todo ha cambiado. Ya no se puede negociar el salario ni rechazar empleos. Deben ser humildes".

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