Re: Me voy a Lisboa
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Efectivamente estamos de acuerdo en algo, que el intrépido y aguerrido que no duda nunca, cuando no vea el abismo se pegará un tortazo de padre y muy señor mío.
Y como científica que soy, me invade inexorablemente el pensamiento aristotélico, que aseveraba con mucha razón, y de ésto no me cabe la menor duda, que es importantísimo para quienes deseen alcanzar una certeza en sus investigaciones, el saber dudar a tiempo, porque sin tomarse la libertad de plantear cualquier cuestión, de dudar de cualquier afirmación, y de, con la información que ésto te aporta, corregir errores, no se avanza en el estudio científico.
Todo ello sin caer en el craso error de poner siempre en duda todo y a todos, incluso de lo ya demostrado empíricamente, lo que carecería, entre otras cosas, de sentido común, pero dejando siempre una ventanita abierta a la corrección y mejora de nuestras tesis, ya que lo que hoy es cierto, mañana puede demostrarse con métodos y tecnologías más avanzados que era un error, como de hecho, históricamente ha ocurrido muchas veces.
Mantengo que quien nada sabe, dudo que pueda llegar a dudar de algo ya que, sobre lo que no se conoce, difícil es plantearse cuestiones medianamente razonables y solo aquél que sabe mucho porque profundiza en los temas que estudia -porque algun día dudó, e incluso hoy sigue dudando-, tiene la capacidad de ser dubitativo, ya que solo ante el interés por aprender se plantea el ser humano la duda.
Sin duda no hay planteamiento, sin éste no puede postularse nada, y sin silogismo no hay conclusión ni posible segura tesis, ya que ha de partir de una hipótesis que por definición es un supuesto, base del razonamiento que hará ante la duda sostenible que se rechace o ante la razón aplastante, se acepte como etapa de trabajo o como fin de la experimentación.
Un saludo cordial
Si un amigo es de verdad, su amistad perdura en el tiempo y con la distancia.