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Unicaja analiza la compra de WiZink

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Unicaja analiza la compra de WiZink

Noticia

Unicaja explora la adquisición de Wizink Bank. Tal y como desveló el banco andaluz en un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), negocia con los dueños de esta financiera, el fondo Värde, una alianza o una operación corporativa, que le permita crecer en el segmento del préstamo al consumo, uno de los objetivos de su plan estratégico.

El año pasado el presidente de Unicaja, José Sevilla, y su consejero delegado, Isidro Rubiales, presentaron al mercado la nueva hoja de ruta de la entidad, con la que pretendían dar carpetazo a la era de la inestabilidad interna y problemas financieros surgidos tras la fusión con Liberbank. Entre sus objetivos para estos años estaba utilizar su exceso de capital, que es el mayor de la banca cotizada española, no solo para retribuir a sus accionistas, sino también rubricar acuerdos comerciales en asuntos como el crédito, la gestión de activos y el consumo.

Los directivos de Unicaja ya matizaban entonces que no contemplaban una nueva gran fusión, como se especuló con el Sabadell poco antes ni con ningún otro banco español, sino ser ellos los que compren o firmen alianzas comerciales para crecer en determinados nichos de negocio. Wizink aparece como un activo perfecto para ello, tras haber estado durante años a la venta. Unicaja ha contratado a PwC y Uría Menéndez como asesores para la transacción. La entidad propiedad de Värde ha hecho lo propio con UBS, según El Confidencial, que ha adelantado la operación. EY también se encarga de hacer una due diligence.

Mientras que Unicaja ha dejado atrás los problemas pasados y alza el vuelo tanto en Bolsa como en resultados, Wizink se mantiene en el centro de las dudas. Una serie de sentencias sobre el cobro de intereses de sus productos, que los consideraban usureros, puso el negocio en la diana. La situación ha empeorado por el anteproyecto de ley que ha propuesto el Ministerio de Economía para regular el crédito al consumo y que pone un límite legal a los intereses de este tipo de préstamos.

En medio de este contexto, Wizink -que hace unos dos años decidió suspender su mayor patrocinio en España, el que daba nombre al Palacio de deportes de la Comunidad de Madrid como Wizink Center- ha intentado imprimir un giro a su modelo de negocio. Esto es, abandonar los préstamos al consumo a particulares y optar por la banca de empresas.

Wizink ha sido un fijo en las quinielas de operaciones corporativas en España, tanto por una posible venta a otro fondo o una firma del sector, como a una salida a Bolsa. Ninguna de ellas tuvo éxito. También exploró la venta por partes. Intentó desprenderse de Aplázame, una firma de pagos y financiación flexible, y también estudió vender su negocio en Portugal. Tampoco tuvo éxito en ninguna de las dos.

Esta travesía en el desierto no ha estado exenta de problemas financieros. En 2022, Várde se vio obligado a sentarse con los acreedores de Wizink y firmar una reestructuración del pasivo de la compañía. En este contexto tuvo que ceder parte del capital, de modo que el 40% está actualmente en manos de un grupo de bonistas, liderados por los fondos Beach Point y Monarch, a cambio de ampliar los vencimientos del pasivo.

El origen de Wizink se remonta al malogrado Banco Popular. Fue su división de tarjetas de crédito, que adquirió de Citi en 2014, junto a su parte de banca minorista en España. Posteriormente, vendió a Värde el 51% de la sociedad. Tras la quiebra del banco español y su adquisición por el Santander por un euro, la entidad de Ana Botín vendió toda su participación al fondo estadounidense.

De acuerdo a sus últimos resultados trimestrales, Wizink perdió en 2025 52,5 millones de euros, el doble de los números rojos de 2024, de 22,5 millones. Los ingresos descendieron un 8% por un incremento del 9% de los gatos de explotación. El banco esperaba lograr la rentabilidad en 2029, cuando termina su plan estratégico.

Unicaja, en cambio, ha elevado el beneficio un 10% en 2025, hasta los 632 millones. Anunció también un incremento del dividendo, al elevar el pay out (porcentaje del beneficio que se reparte a los accionistas) al 70%, así como anunció un pago un 20% superior al del año anterior. La ratio CET 1 fully loaded (que mide el capital de máxima calidad) se situó en el 16%, por encima del objetivo del 12,5%, lo que le da potencia de fuego para abordar esta u otras operaciones.