El G-8, optimista sobre la economía mundial pese a inquietudes
SAN PETERSBURGO, Rusia (Reuters) - Los ministros de Finanzas del Grupo de los Ocho países más poderosos del planeta (G-8) predijeron el sábado un año de fuerte crecimiento pese a los altos precios del crudo, la caída en las acciones, las crecientes tasas de interés y los temores inflacionarios.
Reunidos en la ciudad rusa de San Petersburgo, los ministros emitieron una declaración diciendo que el crecimiento es saludable pese a la amenaza que representan los precios del petróleo a 70 dólares por barril y otros desequilibrios como el gran déficit comercial de Estados Unidos o el superávit comercial de China.
Los mercados financieros parecen más alarmados que los políticos: el índice Dow terminó su peor semana en un año por las preocupaciones por mayores tasas de interés y una desaceleración del crecimiento económico.
"El crecimiento económico global permanece impresionantemente fuerte", agregó el secretario del Tesoro de Estados Unidos, John Snow, en una conferencia de prensa al finalizar la reunión.
"Aunque los rendimientos relativos siguen siendo dispares, estamos satisfechos de ver que las recuperaciones son fuertes en Japón y en Europa", agregó.
El Fondo Monetario Internacional estima que la economía mundial crecerá un 4,9 por ciento este año - el mejor pronóstico desde 1976, aparte del excepcionalmente fuerte 2004 - impulsado por las potencias en desarrollo como India y China.
China es el segundo consumidor de petróleo mundial después de Estados Unidos y su ministro de Finanzas, Jin Renqing, estaba entre varios representantes de países de rápido desarrollo que asistieron a una parte de las deliberaciones en San Petersburgo.
Los países del G-8, que incluyen a la anfitriona de la reunión, Rusia, así como a Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia, instaron por esfuerzos para encontrar alternativas para el petróleo y suministros más seguros de energía, un punto de tensión dentro de sus propias filas.
"Instamos a una acción exhaustiva para los países productores y consumidores de energía para facilitar la inversión en el sector de energía", apuntó el comunicado.
Las discusiones del sábado allanaron el camino para la cumbre en San Petersburgo el 15 y 17 de julio que marca el primer turno de Rusia al frente del G8, un grupo en el que fue admitido tras la caída de la Unión Soviética.
El presidente Vladimir Putin ha hecho de la seguridad energética la cuestión primordial de la reunión, pero está bajo la presión de demostrar que es un socio fiable, después de que interrumpiera los suministros de gas a Ucrania a principios de año.
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