¿Cuánto vale un millón?

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Miguel de Juan Fernández- 22 Febrero 2021

 
  • Esto no es una institución penal, es libre de marcharse en el momento en que no esté satisfecha - dice cortante la Sra. Garvin, gerente de la pensión.

  • Libre- dice resignada la Sra. Walker- sí, claro. Es muy sencillo pero ¿adónde? A casa de mi hijo y de mi nuera donde sé que estoy de más. O a una habitación amueblada en una pensión donde estaría sola, día tras día. 

¡No señora, no! No hay en este mundo prisión de acero o de piedra que pueda tener tan prisionero un cuerpo humano como los muchos años y la falta de dinero. 
        
              Libre, … ¡hmpf!- termina entristecida la Sra. Walker.

                                 Si yo tuviera un millón- 1932-Paramount- Ernst Lubitsch, Norman Taurog



Es más que posible que pocos de los lectores hayáis leído mi primer libro, El lemming que salió raro (Ed. Eje Producciones Culturales, 2012) que, quien lo quiera puede solicitarlo a través de la propia editorial o a través de www.universitarialibros.com. Los que lo habéis leído recordaréis cómo usaba las películas, en especial de cine clásico, pero no todas, para explicar o comentar algún aspecto sobre el mundo financiero y de la inversión a quienes, entonces, eran mis clientes en banca privada de Barclays y que, al dejar la banca para crear el Argos, un argonauta quiso recoger aquellas Cartas a los Inversores desde Noviembre de 2007 a Noviembre de 2010 y transformarlas en el libro citado.

El cine sigue siendo de gran interés para mí pues, aunque no siempre haya aspectos relativos al mundo inversor como tal, es fácil que encontremos alguna referencia a lo que es importante en la vida del Hombre y, debido a ello, suele tener su importancia para la actividad del inversor y para lo que entendemos como economía, pues es una actividad del Hombre y cualquier mala comprensión sobre la naturaleza del mismo termina derivando en errores que no son sólo conceptuales, teóricos o doctrinales sobre postulados exclusivamente económicos, sino que tienen su traslación al cómo nos relacionamos, en el campo económico, unos con otros y tienen sus efectos sobre la vida, no sólo material, de las personas. Y, por mi parte, os recomiendo que, si podéis, veáis esta película de 1932 que está compuesta de varias pequeñas historias donde un millonario a punto de morir decide entregar un millón de dólares a diez desconocidos para que hagan con él lo que les apetezca. 

Algunas historias están mejor logradas que otras, y el inicio puede resultar algo pesado y simplón, en especial visto con ojos de 2021, pero comprensible en 1932. Dadle un poco de paciencia. Algunas decisiones son realmente divertidas, como la pareja que decide dar un ejemplo a los malos conductores. Otras son tiernas, como la prostituta cuyo anhelo es dormir a pierna suelta en una suite de un gran hotel. Otras recuerdan el mito de Midas y la incapacidad de tener ese cheque pues no le sirve para nada. Otra es trágica como el pobre condenado a muerte. Otra es desesperante, con Gary Cooper, cuando se ve la insensatez de la juventud que le lleva a cambiar el cheque por diez dólares.

Pero me gustaría centrarme en la de la Señora Walker. En las otras historias podríamos charlar sobre cómo alguna de ellas se puede relacionar con el análisis de una empresa y el value investing, pero en esta ocasión quisiera centrarme en la cita del inicio y el tema de la decisión tomada de forma libre y voluntaria. Os aseguro que es una historia que, aunque termina con el punto de humor y, afortunadamente, tiene un final feliz, es tremendamente tierna… quizás tengo un cariño especial al tema de los asilos, pues en su día y durante varios años estuve yendo a bañar ancianos a uno, los Sábados por la tarde y, por ello, esta historia de las ancianitas en esa pensión/residencia de ancianos me llega tanto al corazón. Por cierto, no veáis mérito alguno en que fuera a bañar ancianos durante años… éramos varios que queríamos llevar el amor de Dios a aquellos abuelitos y lo hacíamos con el cariño con que San Francisco abrazó al ser que más repelús le daba: el leproso. No fue ningún mérito, fueron años felices para mí. Dicho esto, vayamos al tema.

Como podéis ver en la cita del inicio, aunque la Sra. Walker no se encuentra a gusto en la residencia, cuando la Sra. Garvin, directora del centro, le indica que “es libre de marcharse”, la respuesta de la Sra. Walker no puede ser más elocuente. Y lo que me interesa es el concepto de libertad. Un austríaco lo resolvería fácilmente, quitándole la razón a la Sra. Walker y dándosela a la empresaria Sra. Garvin: “si no está a gusto, puede irse… es libre de hacerlo” y se quedaría tan contento con su conclusión pensando que, si se queda, es porque la Sra. Walker de forma libre y voluntaria ha decidido quedarse porque su situación es mejor que irse. Pero ¿convierte eso por si solo una decisión en libre y voluntaria? ¿Es esa la decisión que la Sra. Walker tomaría si realmente fuera libre? La Sra. Walker, ya lo avanzo, no se siente libre para nada. Y no es que le estén obligando, mediante violencia física, a quedarse. Como bien indica la Sra. Garvin “no es una institución penal”, si quiere irse nadie se lo va a impedir. Seguramente tampoco nadie la obligó a entrar en la residencia en primera instancia, pero lo más probable es que se le dijera que iba a estar a gusto y que sería feliz allí… pese a que tuviera que cumplir una serie de normas ya establecidas- y que, dado que el poder lo tiene la residencia, pueden ser modificadas si le interesa a la Sra. Garvin.

Insisto, ¿es realmente libre la Sra. Walker? Evidentemente la decisión de permanecer la toma ella, nadie la obliga físicamente a permanecer allí, pero ¿convierte esa “ausencia de violencia” la demostración de que la decisión ha sido tomada de forma libre y voluntaria? En mi último libro, Value Investing: Austria vs Salamanca (Ed. EOLAS, 2019) lo explico con más detalle y profundidad, pero quiero tener unas reflexiones más breves con vosotros aquí. Usemos otro ejemplo. Cuando, por recomendación de Tom Hagen (Robert Duvall) le dejan la cabeza del magnífico semental Khartoum en la cama del magnate del cine Jack Woltz (John Marley) en la película de 1972 El Padrino (The Godfather) y éste “decide” aceptar la propuesta de dar el papel protagonista al sobrino de Don Corleone, no lo hace de forma libre y voluntaria. No hay violencia física contra él, solo contra el pobre caballo, pero podría elegir ser un héroe y arriesgarse a que cumplan la amenaza “implícita”, pues en ningún momento le amenazan directamente. ¿Toma Waltz la decisión de forma libre y voluntaria? Lo dudo mucho.

Y no penséis que el chantaje- que es lo que le plantea la mafia a Waltz: una oferta que no pueda rechazar (¿dónde queda la libertad de elegir cuando no puedo rechazar algo?)- o el soborno es considerado por los defensores del liberalismo como algo “malo” (si recordáis a Mises, la moralidad se la hace cada uno, para él no existe una moral universal. Personalmente, como es obvio, no puedo estar más en desacuerdo, claro, pero de su concepto de no moralidad se derivan grandes errores y graves consecuencias prácticas), pues el mismo Rothbard ve el chantaje y el soborno como prácticas aceptables en su libro La ética de la libertad, entre otras barbaridades de las que no hablaré aquí. Por lo que la violencia contra el caballo sólo es una práctica, “chantaje”, que según la lógica liberal de Rothbard es aceptable y, como, según ellos, no existe una norma moral que diga lo que está Bien y lo que está Mal, podríamos decir que es incluso respetable. Y Rothbard no es un verso suelto en el liberalismo, será extremo, pero lo es sólo porque camina algo más allá en el camino del liberalismo, pero sus premisas conceptuales son las mismas. Para él la libertad es ausencia de coacción… la Sra. Garvin no impide físicamente a la Sra. Walker irse, por lo que Rothbard nos diría que sí, que la Sra. Walker es perfectamente libre y que su decisión es total y absolutamente libre y voluntaria y que debe apechugar con la misma.

Desde luego que apechuga con ella, pues no puede hacer otra cosa. Las alternativas a las que se enfrenta, sencillamente, no son realmente alternativas. No puede elegir de forma realmente libre y voluntaria. Por su edad y su falta de medios no puede elegir libremente, ha de aceptar lo que tenga aunque no sea lo que ella realmente querría decidir.

En el libro ponía un ejemplo al respecto de las preferentes y la reflexión que Manuel Llamas- a quien aprecio y leo desde hace años- hacía sobre ello. Os copio el párrafo, pero os incluyo, como en el libro, el enlace por si alguien quiere leer el artículo completo de Manuel Llamas.

«¿Hubo fraude en su comercialización? Las pruebas al respecto son concluyentes. Los contratos de preferentes, firmados voluntariamente —insisto—, no adolecían de defectos jurídicos, ni en la forma ni en el fondo […]. Los empleados de banca son, simplemente, comerciales, ni son asesores ni su trabajo consiste en ofrecer el producto de inversión más adecuado al cliente sino, muy al contrario, en vender lo que considere oportuno la entidad».

                        Preferentes: ni fraude ni estafa ni engaño (Instituto Juan de Mariana, 2013) https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/ preferentes-ni-fraude-ni-estafa-ni-engano

He resaltado en negrita la referencia a que los contratos fueron firmados de forma voluntaria. No os preocupéis por la argumentación posterior de si los contratos tenían defectos jurídicos… no los tienen, ya se cuidan mucho de ello los departamentos jurídicos. Ese no es el problema. Lo es el comentario que hace después de que los empleados de banca son, simplemente, comerciales. Sencillamente no es cierto. En el libro explico con detalle porqué Manuel Llamas se equivoca, de buena fe entiendo, pero es obvio que no ha trabajado en banca y no ha vivido el conflicto de intereses que existe y que existía antes de MiFID I y II. Sencillamente lo que dice Manuel no es verdad, se equivoca tremendamente e, insisto, entiendo que de buena fe. Pero me interesa resaltar que, según la argumentación liberal, fueron los clientes los culpables de haber firmado los contratos de las preferentes. Exclusivamente ellos. Porque su decisión de firmar fue voluntaria. Supongo que alguno de los lectores conocerá a alguien que invirtió en preferentes y, seguramente, lo vea muy distinto a como lo ve Llamas. Yo también y lo explico con más detalle en el libro, pues hay demasiadas sutilezas en la forma en que se trabaja en el mercado financiero.

No, no es suficiente que no exista violencia física (pues parece que el chantaje y el soborno que, para mí son también formas de violentar la voluntad de alguien, para ellos, son aceptables) para que una decisión sea tomada de forma libre y voluntaria. Saltar de un precipicio por escapar de un león hambriento NO es una decisión que tomaríamos si fuéramos realmente libres, si pudiéramos elegir de verdad. Cuando te dejan elegir entre morir mediante un disparo en la nuca o un disparo en la sien, quizás termines decidiendo una de las dos opciones, pero tu decisión, si realmente la tomas de forma libre y voluntaria, es no morir. Que no te maten. Cuando a alguien condenado le preguntan cuál es su último deseo, rara vez dice: “que me dejéis vivir en paz”, pues sabe que esa decisión, la que realmente tomaría si pudiera, si fuera libre, no le dejan. No tiene esa opción.

La Sra. Walker no tiene la opción que realmente querría tomar si pudiera: tener gatitos de compañía, poder cocinar y hacer tartas y pasteles cuando le apetezca, jugar a las cartas con las otras amigas… sólo puede tomarla y la elige de forma realmente libre y voluntaria, cuando el cada vez menos moribundo millonario le entrega el cheque con el millón de dólares. En ese momento, su decisión sí es libre. Puede elegir irse con su hijo y nuera, puede irse a un buen hotel, puede no hacer nada, o puede, como hace: vivir a gusto con sus amigas en la residencia, rodeadas de gatitos, cocinando y jugando a las cartas. Esa es su verdadera, su auténtica decisión de ser libre.

A veces nos encontramos teniendo que aceptar situaciones, acuerdos o contratos en los que, aunque no haya violencia física, no somos libres para optar por otra cosa. Y en ello tiene mucho que ver la diferencia entre el poder negociador de unos y otros. Por eso os recalcaba al inicio que, de la diferencia en los conceptos, se derivan errores y consecuencias para los Hombres en sus relaciones, en este caso, económicas. Los miembros de la Escuela de Salamanca sabían mucho mejor que los liberales, austríacos o no, qué es la libertad, tendrían bien claro que libertad no es lo mismo que liberalismo, pues unos defendían la libertad real y el otro defiende no la libertad, sino la licencia. Ausencia de coacción… qué pobre definición para un don tan grande. El tío Ben le había dejado a Peter Parker (Spiderman) las cosas muy claras en su último consejo: un gran poder exige una gran responsabilidad. La libertad exige una enorme responsabilidad, la licencia liberal tan sólo requiere una absoluta irresponsabilidad: laissez faire- laissez passer, dejar hacer, dejar pasar… allá cada uno. 

No, los miembros de la Escuela de Salamanca coincidirían con la Sra. Walker en que, dada esa situación, no era libre. Yo coincido con ellos, claro. No estamos en una situación de estar contra la libertad, al revés… debemos defenderla, pero la de verdad. La libertad que ha de basarse en la verdad de la naturaleza del Hombre a quien le pertenece como facultad intrínseca para cumplir su naturaleza: Hacer el Bien y evitar el Mal. Hacer el Bien, a lo que todos estamos llamados, como resumía con grandeza mi amigo Martín Huete en su libro. 

No sólo le darían la razón a la Sra. Walker, sino que clamarían por el comportamiento austero, egoísta, pegado literalmente a la letra del contrato pactado de la Sra. Garvin. Pues su obligación moral- los escolásticos salmantinos desde luego tenían claro la existencia de una norma moral para los Hombres- le llama a cuidar del mas débil, del que no puede cuidarse por sí mismo… en la medida en que pueda. Esto lo comenta también, respecto a la obligación sobre el salario el papa, creo recordar, León XIII entre el empresario y el empleado, recalcando ese en la medida que pueda

Pero también lo reconoce el cabo 1º Harold W. Dawson, uno de los acusados en la película Algunos hombres buenos (A few good men, 1992) interpretado por Wolfang Bodison, cuando tras el juicio le pregunta el joven marine por qué les condenaban con deshonor si habían hecho lo que les habían ordenado. Y Dawson reconoce con sinceridad la verdad. 

«Porque nosotros, como marines, teníamos la obligación de luchar por los que no saben defenderse, teníamos la obligación de haber luchado por el soldado Santiago en vez de contribuir a su muerte».

                                          Cabo Dawson al marine Downey- Algunos hombres buenos
                                                                                                                   (No es cita literal)

Sí… un gran poder- la libertad- conlleva una gran responsabilidad y esa responsabilidad no es sólo buscar nuestro propio interés, nuestro propio bienestar sino que también tenemos una responsabilidad para con los demás. Ni lo entendieron los marines hasta el final del juicio, ni lo entendía la Sra. Garvin desentendiéndose de facilitar la vida de las ancianas que estaban con ella y que podía mejorar, ni lo entiende Scrooge respecto a los demás, por ejemplo con Bob Cratchit su empleado, ni lo entiende Rothbard ni, en muchos casos, muchos austrolibertarios.

Que la libertad, que en estos días vemos atacada por miembros del tan alabado Mercado como paradigma de todos lo bienes, sea un gran bien a defender, no la convierte en el mayor de todos. 

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y se debe aventurar la vida, y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir al hombre.
                                                                                Don Quijote de la Mancha, capítulo lviii
                                                                                       Don Miguel de Cervantes Saavedra

La parte que han tomado en el liberalismo ha sido falsear el concepto de libertad que tanto los Escolásticos como Aristóteles tenían y limitarlo a un simple “ausencia de coacción” y se han olvidado del resto. De la honra no hablan, pero sí Cervantes. Y si alguien se pregunta qué es la honra…

Al rey la hacienda y la vida se han de dar, mas no la honra, que es patrimonio del alma y el alma… sólo es de Dios.
                                                                                                  El alcalde de Zalamea (1636)
                                                                                              Don Pedro Calderón de la Barca

Sí, también Calderón de la Barca tenía claro lo que era verdad, lo mismo que los salmantinos o Aristóteles. La libertad no es el único bien a buscar o a defender, ni siquiera es el más preciado, tan sólo uno de los más preciosos dones como indica Cervantes por boca de Don Quijote. El padre oficial del liberalismo, John Locke, aún tenía más o menos clara la naturaleza del Hombre y con ella reconocía la norma moral; la diferencia principal con respecto a nuestros grandiosos escolásticos es que él ya era protestante, anglicano, y por tanto su concepción se había alejado de la verdad, por ello pese a que aún estaba muy cerca de la idea original, pues la ruptura se había producido sólo un siglo antes, ésta ya estaba dañada. Con la llegada de los “ilustrados” la ligazón a la verdad se fue ampliando hasta romperse y de ahí el liberalismo fue alejándose cada vez más de la idea real de la libertad y quedándose con la simpleza del “no coacción”, convirtiéndose en simple licencia. Y es ésta, la licencia, no la libertad, la que fue condenada por los papas. 

¿Qué otra cosa, sino licencia, es lo que vemos que están aplicando ahora mismo los liberales de las Big Tech en contra de la libertad? En este artículo de Federico Jiménez Losantos, a quien leo y admiro desde hace muchos años, paladín liberal en España, se observa el choque de realidad que se están llevando. Os resalto y comento algunas frases:

 …lo que buscaban era instalarse en el Poder indefinidamente y favorecer sus intereses sin ningún control… Renunciar a la libertad les resulta más fácil porque, mientras se impone la hegemonía comunista china, ellos van a ocupar, como quinta columna tecnológica, un lugar de privilegio social y de enorme beneficio económico en todos los países occidentales… Se dirá que un liberal debe dejar que un inversor monte la empresa que quiera. Siempre que no nos obligue a comprar lo que produzca. Si no, no. … ¿Quién es Bill Gates para asegurarnos que la carne de su laboratorio no va a empeorar nuestro cerebro y funciones biológicas? ¿Qué raza de dioses cretinos ha alumbrado Silicon Valley para dictaminar sin pruebas científicas lo que debemos comer para sobrevivir en la Tierra?... las dictaduras comunistas china y rusa han polucionado cuanto han querido, y gracias a unas condiciones laborales paupérrimas, cuando no directamente esclavistas, han adelantado en competitividad a Occidente… mientras China se hace con el mundo a un precio irrisorio…

El vegetirano Bill Gates y los treinta déspotas de Silicon Valley  - Federico Jiménez Losantos - Libertad Digital

Comentemos esas frases: La primera, favorecer SUS intereses sin ningún control, bien, seguro que es cierto, pero, ¿no es eso lo que patrocina el liberalismo? Mercado libre y sin interferencias, ninguna a ser posible; defensa del propio interés exclusivamente, porque se supone que por la “mano invisible” (mal entendida) se producirá el bien para todos. Eso es lo que están haciendo, siguiendo el mandato liberal de mirar por sus propios intereses y reclamando siguiendo a Rothbard que nadie tiene derecho a decirles nada sobre ellos y sus propiedades.  Veamos la segunda, ellos van a ocupar un lugar de privilegio y beneficio económico, bien, según la norma liberal según la cual el bien y el mal no existen como norma universal y cada cual se hace el suyo- ya os digo que están equivocados- ¿qué problema hay? Solo buscan su interés propio, sólo buscan su beneficio, fiaros de que al buscar ellos su propio beneficio luego vendrá, por arte de la mano invisible, el mejor beneficio para vosotros… fiaros, tened fe; fe en el liberalismo, fe en ellos, claro. 

La tercera frase es graciosa por lo incongruente¸ un liberal deberá dejar que se monte una empresa siempre que no nos obliguen a comprar sus productos, falacia que la Sra. Walker está viviendo en la desesperación. Lo sabe la Sra. Walker y no lo ven estos sabios…si la empresa que montan no tiene ningún control, si les dejan crecer y dominar con sus productos la vida de las personas, las comunicaciones (¿Sabéis lo que ha pasado con Parler?), si alcanzan tal poder de mercado al que hay que dejarle libre y sin interferencias que pueden tomar decisiones en las que nos encontremos como la Sra. Walker- sin opciones reales-… ¿cómo, en nombre de Dios, vamos a pretender impedirles que no nos fuercen a comprar sus productos? Harán como la Sra. Garvin, nos darán a elegir “no son una institución penal”, puedes elegir o comer lo que te damos o no comer porque lo otro estará o prohibido o tan caro que no podrás ni hipotecarte para comprar un filete real. Los sencillos lo ven fácil, los sabios son incapaces. Federico debería oír a la Sra. Walker.

La cuarta frase, ¿Quién es Bill Gates para asegurarnos que lo que promete en la teoría no será peor en la práctica?, esto viene a colación del mercado libre y sin interferencias que no reclamaban los escolásticos, pero sí los liberales, Mises por ejemplo. ¿Quién es Mises para asegurarnos que el mercado libre y sin interferencias que él piensa, de buena fe, que funcionará tan bien como prevé en la teoría, lo hará de igual modo en la práctica? Lo más parecido que ha habido fue tras la revolución industrial… y no fue tan bonito como pudiera parecer. Quinta frase, las dictaduras comunistas mediante condiciones paupérrimas, casi esclavistas, curioso. No digo que no sea cierto, desde luego lo es, lo curioso es la ofensa que dichas condiciones esclavistas causan en un liberal… pues para ellos sólo el precio de mercado es precio justo, para ellos- Hayek- no tiene sentido hablar de justicia en los precios sino sólo de a cómo se cotizan… si lo aceptan, si los trabajadores aceptan esas condiciones esclavistas, será porque lo deciden libre y voluntariamente (esas condiciones esclavistas NO sólo se dan en Rusia o China), luego ¿a qué viene tanta indignación? Viene porque Federico, pese a ser liberal conceptualmente, ha sido educado en una cultura cristiana y, como Hombre, sabe que eso está mal… y se rebela contra ello, pero no ve que intelectualmente es perfectamente coherente con el liberalismo. La Sra. Walker sabe que sus condiciones no son buenas, pero como tantos otros que no tienen poder de negociación equivalente, ha de aceptar lo que le ofrezcan. ¿Esclavistas… y qué? Podría decir un liberal.

La sexta frase, mientras China se hace con el mundo a un precio irrisorio, será, digo yo, el precio de mercado al que el resto del mundo quiera venderse. Lástima que sólo ponga el foco en el comunismo chino (y ruso) y no lo ponga en las condiciones que establecen gracias a su enorme poder las empresas- el mercado- de esos liberales Big Tech que ahora se van destapando. Toda su crítica es contra el comunismo, que la merece toda, pero sólo de refilón y como si fueran actores secundarios critica a Gates y a las otras representantes del “mercado”… porque el mercado, para el liberalismo, no puede ser causa de males, lo es exclusivamente el estado. Claro que China está comprando a precios irrisorios, pero… ¿y qué? ¿No decían que no hay precios injustos por muy bajos que puedan ser? Si el mundo se vende a precios irrisorios, será porque libre y voluntariamente (China no está en guerra con los países) lo ha elegido así, luego, repito, ¿a qué tanta indignación? Os lo diré. Porque pese a que el liberalismo, que como vemos sólo defiende la licencia y no la libertad, se empeñe sí hay un Bien y un Mal, si hay una norma moral que nos une y nos llama a todos los Hombres y por eso “clama al Cielo”.

Sí, la libertad está siendo atacada… por quienes creen que es simple y llanamente “no coacción”, y la coacción que más les molesta no es la física, sino la moral.

En mi libro concluía que los liberales, que lo son de buena fe pensando que defienden la auténtica libertad, deberían retornar a la casa de los Escolásticos. Ahí encontrarían no sólo argumentos para entender y contraatacar el ataque a la libertad que están llevando a cabo las Big  Tech en acuerdo con la China comunista y con la agenda globalista 2030 (“no tendrás nada en propiedad… y serás feliz”), sino también, encontrarán los argumentos y razonamientos para defender la auténtica libertad, la que anhela la Sra. Walker, la que se basa en la Verdad.

Y se pondrán de su lado.

Un fuerte abrazo a todos


Miguel de Juan Fernández

ARGOS- VALUE FUND

 
  1. en respuesta a Isidrator
    #4
    25/02/21 11:50
    Hola @isidrator, gracias a tí. Ciertamente son temas demasiado profundos para unos mensajes y encantado de charlar contigo sin problemas. Te dejo mi mail: [email protected]

    Ten en cuenta que yo mismo pensaba parecido hace un par de años, hasta que me encontré con el susto de que el liberalismo defiende también otras cosas. El problema no es que alguien diga "estoy a favor de la libertad" (yo lo estoy), el problema es cual es el concepto de libertad que se defiende. 
    Por ejemplo, Wilhem Röpke, no católico sino protestante y liberal o defensor del liberalismo conservador con el que yo podía verme reflejado- a nivel económico- hace un par de años, se dio cuenta de los riesgos y de la deriva que el liberalismo tenía e intentó ofrecer la alternativa. Dicha alternativa, sin saberlo él, le acercaba a la postura de la Iglesia, por ejemplo. O a los escolásticos si lo prefieres (que siguen siendo Iglesia). Tu postura- y la mía hace dos años- es la misma que tenía (y quizás aún tiene aunque se haya dado de bruces con la realidad) Federico Jiménez Losantos y, por ejemplo, respecto a la tercera frase supongo que te diría: mira Parler. Es un vivo ejemplo de que no, que no te dejan. Con la quinta frase- que es de Federico, no mía- tu razonamiento era el suyo... pero él mismo se da cuenta de que ahí no está funcionando la libertad- no hay igualdad a la hora de negociar, no negocias desde la misma posición de libertad- y por eso, frente al típico "cualquier precio de mercado es justo", está denunciando que ese "precio" no es justo, es esclavista.
    Por eso digo que algo está pasando para que liberales- de buena fe- se estén dando cuenta de que algo está mal y está yendo mal.
    Aunque os parezca mentira, la libertad de verdad implica que debe basarse en un fundamento determinado- tanto Aristóteles como pagano, como los escolásticos o la Iglesia en general están de acuerdo en esto- y te aseguro que no es "no coacción". Eso, la no coacción, no es libertad, es licencia. Y el liberalismo no defiende la libertad- aunque use la palabra- sino la licencia. 
    Sé el choque que supone... porque yo estuve en tu lado. Hablamos cuando quieras y encantado.
  2. #3
    25/02/21 11:35
    Siendo un completo neófito sobre libertarismo/liberalismo me atrevo a comentar algo:

    Respecto a la primera frase y segunda frase:
    - "La primera, favorecer SUS intereses sin ningún control, bien, seguro que es cierto, pero, ¿no es eso lo que patrocina el liberalismo? Mercado libre y sin interferencias, ninguna a ser posible; defensa del propio interés exclusivamente, porque se supone que por la “mano invisible” (mal entendida) se producirá el bien para todos..." 
    * Mi opinión es que siempre se produce un bien para todos, ejemplo, para que Amazon (Jeff Bezos) se enriquezca y gane más, antes han tenido que reducir costes o vender algo que la sociedad quiere/demanda, por lo que la sociedad también se beneficia. Otro ejemplo fácil, Apple.

    Respecto a la tercera frase:
    -"un liberal deberá dejar que se monte una empresa siempre que no nos obliguen a comprar sus productos.."
    * Creo firmemente en el poder del libre mercado. Ejemplo: Google es actualmente el buscador número 1, pero yo mañana puedo crear un buscador, montar una empresa y empezar a competir contra ellos. Ellos pueden aprovechar su posición dominante pero si yo realmente innovo y lo hago muy bien, mi buscador tarde o temprano se impondrá. Si no fuera así, nunca hubiéramos dejado de tener el buscador de yahoo o moviles blackberry...

    Cuarta frase:
    -"¿Quién es Bill Gates para asegurarnos que lo que promete en la teoría no será peor en la práctica?..."
    * El libre mercado funciona en la teoría y en la práctica, solo hay que ver ciertos sectores ,ejemplo móviles, dónde la innovación y el desarrollo junto a la reducción de costes hace que podamos disfrutar de ellos en toda su plenitud. En cambio si el sector está regulado/intervenido por el estado y no hay una libertad real de mercado, ejemplo sector eléctrico. Ahora imagina la liberalización total del sector eléctrico, con una mínima regulación, yo o cualquiera podría montar un huerto solar y vender la energía a la red, creándose competencia, abaratando la electricidad, mejorando el servicio..... Por cierto, actualmente la regulación lo impide.

    Quinta frase:
    -"
    Quinta frase, las dictaduras comunistas mediante condiciones paupérrimas, casi esclavistas...."
    * Eso es, si los trabajadores aceptan el salario es por que lo consideran justo, en eso reside la libertad, si en tal ciudad me pagan por mi trabajo un 50% de lo que considero que vale mi trabajo me puedo mudar a otra. Es la ley de la oferta y la demanda.

    Sexta frase:
    -"
    Porque pese a que el liberalismo, que como vemos sólo defiende la licencia y no la libertad..."
    * Para mi es falso, el liberalismo no defiende la licencia, el verdadero liberalismo defiende el respeto por el proyecto de vida de los demás, es decir, la libertad mas plena posible, el capitalismo, el libre mercado y una baja/nula intervención/regulación por parte del estado.

    En conclusión, me ha gustado tu artículo, me has hecho pensar, me gustaría hablar contigo más directamente si te apetece, creo que estos debates son muy interesantes.
    Saludos





  3. #2
    23/02/21 14:36
    Hola @siames, trataré de hacerlo más sencillo en otra ocasión; el objetvo era expresar cómo lo que está sucediendo actualmente- el ataque a la libertad por parte de lo que son miembros, muy importantes, del mercado- no es otra cosa que derivado del error conceptual (antropológico si lo prefieres) respecto a la libertad. El liberalismo no es lo mismo que la libertad, los conceptos de la misma en el liberalismo o en Aristóteles o en el cristianismo parecen no diferir mucho, pero lo hacen y éso tiene las consecuencias que vemos actualmente. En ningún caso se pretenden defender una economía planificada (si el liberalismo tiene errores, el marxismo/socialismo/comunismo tiene incluso más, pese a que el daño de uno y otro es diferente: uno más sutil y oculto, el otro más a lo bruto). Me preocupa que los liberales que lo son de buena fe, pensando que es compatible con el cristianismo, se lleven el mal trago de despertar y comprobar que no es así. Como bien dices son conceptos complejos a tratar, pero dada la actualidad de lo que está pasando, no podía no dejar de explicar mi planteamiento y postura. A favor de la libertad, pero la que se basa en la verdad, no la licencia de "no coacción" que es la que soporta intelectualmente el ataque actual. Un fuerte abrazo!

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