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Esta obra es sobre todo un relato de alguien que, tras muchos años de lucha en el mundo financiero, alcanzó un supuesto éxito, pero sin ser feliz tras alcanzar el castillo. Al final, los valores y la decencia son mucho más importantes que un efímero éxito económico o social, entendí que para ser feliz, hay otras cosas mucho más importantes. [......] Sé libre. Haz el bien.

Martín Huete Invertir como nunca te han contado- Lecciones sobre la vida y la bolsa, DEUSTO

 

Siento un aprecio especial por Martín Huete, desde hace ya unos cuantos años. Y me alegré muchísimo cuando tuve la primera noticia de que iba a salir su libro. Le conocí a raíz de una carta suya que se hizo pública criticando los males de la industria de fondos y logré ponerme en contacto con él para mostrarle mi apoyo (por poco que fuera) y mi coincidencia en mucho de lo que planteaba. Poco después tuve el honor de participar en su blog y, mejor aún, tomarnos un café tranquilamente en Madrid. Con los años, pese a la distancia, hemos coincidido en León o en Madrid y siempre ha sido de gran ayuda y un apoyo constante. Tuve el placer de contar con él para el prólogo de mi segundo libro- El inversor español inteligente, EOLAS 2016- junto con otros amigos.

Ayer Domingo, a primera hora de la tarde comencé a leer su libro... lo terminé ya a la noche. 178 páginas que no tienen desperdicio, repartidas en dos áreas diferenciadas: la primera, un repaso de lo que ha sido su vida y experiencias como profesional relacionado con el mundo financiero/empresarial; la segunda, consejos de carácter más técnico, pero totalmente accesibles a cualquier persona con interés en la gestión de su patrimonio. Pero, dicho esto... es un pobre resumen de la impresión que me ha quedado tras leer el libro. Lo diré de otra forma.

Michael Lewis escribió en Octubre de 1989 un libro que se ha convertido en un clásico del mundo financiero con el paso de los años: El póquer del mentiroso. No sé si el libro de Martín se convertirá en un clásico con el paso de los años, pero su primera parte, la referida a su experiencia de mediados de los años 80 hasta nuestros días, me ha dejado el mismo regusto que aquél de Lewis. El ambiente que ha conseguido describir, desde dentro, pleno de la ilusión de los inicios, desbordado por las luces y brillos que todos sentimos en aquellos años (tengo seis años menos que Martín, aunque tardé más en llegar al sector), los recuerdos de la música, el vértigo del éxito y la enorme recompensa económica que puede suponer pero que, a la vez, le va causando un choque personal cada vez mas acusado; el cinismo de las prácticas y la hipocresía que permea las prácticas más habituales... en todo ello, no podía quitarme de la cabeza el libro de Lewis. En cierto sentido, también se encuentra ese choque de valores en el libro de Guy Spier (The education of a value investor). Pero Martín lo acerca más a nuestro país.

La parte técnica está escrita para avisar al inversor medio en España de las alternativas extra bancarias que tiene a su disposición y no puedo estar más de acuerdo con él, de hecho así lo explicaba también en mi segundo libro... y creo que es un gran acierto de Martín el hablar y aconsejar al inversor con menos conocimientos y experiencia financiera, pues no todos los

Esta obra es sobre todo un relato de alguien que, tras muchos años de lucha en el mundo

financiero, alcanzó un supuesto éxito, pero sin ser feliz tras alcanzar el castillo. Al final,

los valores y la decencia son mucho más importantes que un efímero éxito económico o

social, entendí que para ser feliz, hay otras cosas mucho más importantes. [......] Sé libre.

Haz el bien.

libros que se han escrito en España han tenido en cuenta la circunstancia particular del inversor tipo español.

Pero el libro tiene un mensaje aún más importante- y más en estos días- que se resumen en esos dos mensajes con los que he titulado este artículo: “Sé libre. Haz el bien” Quizás Martín no se dio cuenta de forma consciente de todas las implicaciones que tiene esas dos frases y me permití felicitarle por ellas en privado, pero consciente o no, lo cierto es que esas dos frases resumen absolutamente la enorme diferencia que existe entre las diferentes cosmovisiones que podemos ver entre el liberalismo y la libertad, pues no son lo mismo. Digamos ya, antes de nada, que criticar el liberalismo no significa, para nada, estar en contra de la libertad... al revés. Y es a favor de la libertad donde hemos de posicionarnos, no a favor del liberalismo. Como explico en mi último libro (Value Investing- Austria vs Salamanca, Ed. EOLAS, 2019) el liberalismo no defiende la libertad, tal y como la entendía Aristóteles desde el mundo pagano o la Iglesia desde el Cristianismo... y con ella, Santo Tomás y el resto de escolásticos, incluyendo, obviamente, a los miembros de la Escuela de Salamanca. El liberalismo defiende un concepto de libertad que es, en realidad, licencia y lo resumen en la conocida “ausencia de coacción”.

Martín, con esas dos frases, se posiciona, aunque sea de forma no premeditada, en el lado de Aristóteles y de la Escuela de Salamanca. “Sé libre. Haz el bien”... como bien dirían nuestros escolásticos, la libertad es una facultad, de nuestra voluntad, para elegir el Bien, para hacer el Bien. La ausencia de coacción, tal y como estamos viendo con las últimas actuaciones de las Big Tech en contra de la libertad de las personas es, precisamente, la que se deriva de la concepción liberal y no de la aristotélica o del cristianismo (o de la Escuela de Salamanca, si lo preferís... aunque son la misma cosa, desde luego). Esa actuación de las Big Tech, representantes de las empresas, del mercado, que han sido halagadas y alabadas hasta hace bien poco “por ser el mercado”, han desbordado a muchos liberales de buena fe que se han encontrado con que no todo el mal viene del Estado, sino que también puede derivar de ese mercado libre y sin interferencias que promovían como la cura para todos los problemas; algunos, incluso, viendo en el propio mercado la propia mano divina.

Esa actuación contra la libertad del Hombre nace de cambiar las frases de Martín y, en su lugar, decir: “Se libre. Haz lo que quieras”. Como nos recuerda Martín en esas dos frases, la libertad implica que hemos de usarla para algo y ese algo no es hacer lo que nos de la gana, no es “ausencia de coacción”, esa libertad que se nos ha otorgado- está en nuestra naturaleza- la tenemos para algo muy especial, para cumplir nuestra naturaleza que es lo que nos lleva a la felicidad. Y nuestra naturaleza nos pide hacer el bien y evitar el mal; ése es el primer mandato de la ley natural que, incluso el padre oficial del liberalismo, John Locke, reconocía como fundamental y que, posteriormente, Rothbard terminó vaciando de contenido para que fuera simplemente un “haz lo que te dé la gana”.

Sé libre. Haz el bien. Ahí se resume la diferencia entre los escolásticos de Salamanca, Adam Smith o, incluso, el mismo Locke quienes tenían bien claro que existía un Bien moral absoluto y los siguientes liberales, por ejemplo Mises, quienes opinan que no existe un bien como tal, sino que los valores morales- lo que está bien o mal- pueden ser decididos por cada uno de nosotros; de ahí que esas Big Tech decidan, por los demás, que lo que está bien es lo que ellos quieren, lo que a ellos les gusta o interesa en estos momentos. Y lo que les interesa es que sólo su mensaje es válido y correcto y o te acoplas a pensar y actuar como ellos deciden o no te dejan ni siquiera tener tu cuenta abierta- aunque hayas pagado por ella. El CEO de Parler ya ha sido destituido de su cargo... su pecado fue ir en contra de lo que estas Big Tech estaban proclamando como la verdad oficial.

Se libre. Haz el bien. Una cosa va ligada a la otra, la libertad se basa en la Verdad, en la verdad del Hombre y su naturaleza. No es al revés, no es, como dijo Zapatero totalmente equivocado,

que la libertad os hará verdaderos, donde el concepto de libertad es el de licencia, el de no coacción. No... recordadlo todos, la frase correcta es “la Verdad os hará libres” e, incluso alguien que vivió en una época pagana pero que llegó a la verdad por la propia razón, Aristóteles, tenía bien claro que la libertad ha de usarse para el bien, no para el mal. Y ello implica que existe un bien absoluto. Martín lo ha resumido de forma magistral. No puedo menos de aplaudirle por ello.

El libro de Martín Huete no merece la pena leerse sólo por su experiencia personal, que esta repleta de enseñanzas, o por los consejos más técnicos del anexo; también merece la pena leerse por el recuerdo que nos hace de que la vida se compone de mucho más que simplemente ganar dinero, de que hay valores mucho más importantes que hacen de nuestra vida un auténtico regalo.

Un fuerte abrazo a todos

Miguel de Juan Fernández ARGOS- VALUE FUND

  1. en respuesta a 73rpm
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    #2
    10/02/21 17:12
    Gracias a tí, 73rpm. Lo que dices es cierto y, en parte, de ello tratará el siguiente artículo relacionado con mi punto de vista con las inversiones E.S.G. Estamos en una época en la que lo que es importante y ha sido reconocido desde la Antigüedad, se ha olvidado o no se conoce... y estamos moviéndonos en medio de un sistema adormecedor de los valores morales, atacados desde ambos lados y pensando que no tiene ningún tipo de consecuencia. La tiene y muy grave. Si no alertamos a tiempo, si cada uno no aporta su granito de arena, cuando nos demos cuenta será tarde. El momento de luchar por la libertad es ahora... y ésta ha de centrarse, como siempre , en la Verdad. Un fuerte abrazo!
  2. #1
    10/02/21 17:01
    El sector financiero, como actividad humana que es, no es éticamente neutro por naturaleza. Por eso la Verdad y la caridad deben impregnar su acción y de esa forma superarán cualquier marco por muy justo que sea ya que nos quedamos en una neutralidad y lo que aspiramos es a vivir el desarrollo y las relaciones sociales con generosidad de cara al bien común. Como siempre estás muy certero ,Miguel.

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