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Una mirada value al mundo de la inversión

Arca Global: Carta a los Argonautas de Octubre

Queridos Argonautas:

El 16 de Diciembre de 2010 inició su camino el fondo anterior con un valor liquidativo de 10€ por participación. A 30 de Noviembre de 2018 representaba una ganancia del +38,23% sobre el valor inicial y desde el 1 de Diciembre de 2018 hemos continuado la ruta en el fondo ESFERA I ARCA GLOBAL A (en adelante “Argos”). A 30 de Septiembre el valor liquidativo- histórico- es de 14,337687€ (o, en liquidativo del ARCA: 103,311100€) lo que deja la rentabilidad histórica en +43,38% y en lo que va de año en +6,22%. El mes de Septiembre ha sido positivo- con sus vaivenes- tanto para los mercados como para el Argos, y nos ha servido para aprovechar algunos precios e incrementar la posición en alguna empresa. Al igual que en otras ocasiones los movimientos a corto plazo sólo sirven de distracción. La situación sigue complicada y por ello seguimos concentrados en el margen de seguridad y lo que os pueda insistir en la disciplina inversora sigue siendo fundamental.

La siguiente tabla compara el valor liquidativo del Argos con los principales índices:

índices

 

Si hacemos la comparación viéndola en euros, tenemos que 100.000 euros invertidos en los índices o en Argos serían a esa misma fecha: 

Carta trimestral Octubre Miguel de Juan

Los datos de los índices están ajustados por dividendos y splits. Los datos de Argos Arca Global A  son después de comisiones y gastos. Datos no auditados. Fuente www.finance.yahoo.com y www.bolsasymercados.es 

 

 

COMENTARIO GENERAL

“Históricamente, la cartera óptima por defecto, y la querida por los analistas cuánticos en todas partes, ha sido una cartera equilibrada compuesta de un 60% de acciones de crecimiento y un 40% de bonos de largo plazo. Pero recientemente, esto ha sido menos y menos una distribución optimizada y más y más una “cartera para bobos”, en el cual los inversores neutralizan las acciones de crecimiento sobrevaloradas con los bonos sobrevalorados. 

A las actuales valoraciones, dicha cartera ya no ofrece [el beneficio de la] diversificación. En vez de ello, es una cartera que apuesta directamente por la intervención de los bancos centrales y por unos tipos de interés siempre bajos. Dada alguna de la retórica que nos llega desde los banqueros centrales recientemente, esta es una apuesta que podría estar ahora volviéndose cada vez más peligrosa.” 

John Mauldin- TFTF Sep-13-2019 


 
“En septiembre de 2008, Ken Lewis contrató a dos bancos diferentes para proporcionarle una opinión justa para que pudiera comprar Merrill Lynch. Lewis quería comprar desesperadamente Merrill. Los bancos a los que contrató para valorar Merrill sabían esto. Y esos dos bancos realizaron su trabajo debidamente, dando a Lewis el valor que necesitaba para justificar la adquisición. Así que, el domingo del épico fin de semana de Lehman, Bank of America decidió pagar 50.000 millones de dólares por una empresa cuyo capital probablemente no habría valido nada sólo dos o tres días más tarde. 

Por el contrario, a principios del verano, Buffett recibió una llamada de Dick Fuld un viernes por la noche. Fuld quería que Buffett invirtiera capital fresco en Lehman. Esto fue antes de que la crisis estuviera en plena fuerza, pero Lehman estaba empezando a perder efectivo de forma muy rápida y claramente estaba luchando por sobrevivir. Buffett le dijo a Fuld que lo pensaría el fin de semana. Esa misma noche, Buffett cogió el informe trimestral de Lehman y comenzó a leerlo, tomando notas en el margen. Después de un par de horas, puso la presentación aparte y llamó a Fuld y le dijo que no estaba interesado. Simplemente había mucho acerca de los libros de Lehman que no entendía y no podía entender, y dado que lo encontró demasiado arriesgado, rápidamente decidió pasar. Llegó a esta conclusión por su cuenta después de leer un documento que estaba disponible públicamente. No hizo llamadas a los CEO de Berkshire del sector de la industria financiera, no envió analistas para hablar con los banqueros en Wall Street, y ciertamente no leyó ninguna investigación de terceros. Simplemente sacó una presentación a la que cualquiera de nosotros podría haber accedido, y decidió ver si la empresa valía la pena  de invertir en ella.” 

John Huber- The Risk of Outsourcing Thinking 
 


“Bueno, mi consejo para quien busca el interés compuesto que funcione de forma ideal es reducir sus expectativas. Porque creo que va a ser más difícil por un tiempo. Y ayuda el tener expectativas realistas. Te vuelve menos loco. Creo que... sabes, dicen que las acciones comunes desde las secuelas de la Gran Depresión, que ha sido el peor en el mundo de habla inglesa en cientos de años, hasta el momento actual puede ser un índice que ha producido un 10 por ciento. Bueno, eso es antes de la inflación. Después de la inflación puede ser 7 por ciento o algo así. Y la diferencia entre 7 y 10, en términos de sus consecuencias en el largo plazo, son enormemente dramáticas. Y si eso es 7 en términos reales, pero logrado partiendo de un momento perfecto y a través del mayor auge de la historia, comenzar ahora bien podría ser 3 por ciento o 2 por ciento en términos reales. No es impensable que tengas rendimientos del 5 por ciento y una inflación del 3 por ciento o algunas consecuencia espantosas como esa. La manera ideal de hacer frente a eso es decir, "Si eso sucede, puedo tener una vida feliz". 

Charlie Munger Full Transcript 2019 Daily Journal, pág. 16 


 
“Leyendo a Derman [Emanuel Derman, nota mía], recuerdo el comentario de Warren Buffett sobre la capacidad de inteligencia en su prefacio a la cuarta edición revisada del libro de Graham El Inversor Inteligente. Escribió el Oráculo de Omaha: ´Para invertir con éxito a lo largo de toda una vida no se requiere un Coeficiente de Inteligencia estratosférico...`. He pensado sobre este tema duramente. No sólo un Coeficiente de Inteligencia muy alto no garantiza el éxito, sino que puede suponer un peligro, no sólo para el propio patrimonio del genio sino también para la seguridad y riqueza de otros.”   

James Grant- Mr. Market Miscalculates, pág. 353 

 


En la sección “Varios”, tenéis la comparativa frente a los índices desde que hemos cambiado de navío, aunque seguiré dando más importancia al histórico de largo plazo. 

Diez meses han pasado ya desde el cambio de navío, al que informalmente seguimos llamando Argos porque seguimos siendo los mismos argonautas de siempre y algunos nuevos que os habéis incorporado recientemente, además de otros que, como yo, habéis seguido aportando más durante el mes. En este mes de Septiembre, como sabéis los argonautas de quienes tengo vuestros datos (aquellos que leáis esta Carta y no estéis en contacto conmigo, no lo dudéis… poneros en contacto conmigo lo antes posible) los mercados han subido. 

Este mes, pese a tener un resultado positivo, se ha visto trastocado en los últimos días y, si habéis escuchado las noticias en esta primera semana de Octubre, parece que ahora todo el mundo está convencido de que la crisis y el horror ya está aquí con nosotros. Bueno… ¡quién sabe! Ya sabéis que desde hace mucho tiempo os he venido comentando que las cosas no son tan claras como parecían o que, por ejemplo, no hemos pasado a vivir en un mundo sin crisis y éstas, a veces y sin saber exactamente por qué, unas noticias o datos no tienen efecto sobre los mercados y un par de meses o semanas más tarde esos mismos datos o noticias tienen efectos brutales sobre ellos. No hay forma de saber realmente cómo se comportará la gente cuando les dices “A” hoy y cómo se lo tomarán si esa misma “A” se la dices mañana. Por eso no merece la pena pensar en términos macro a la hora de invertir. No hay forma de controlar el resultado aunque tengamos toda la razón en los datos.

Lo que está claro es, como indica Mauldin en la cita inicial, que la distribución típica que suelen proponer los consultores de banca privada, en estos momentos y con estas valoraciones, no va a aportar una buena rentabilidad ni una seguridad, ya que los precios no son lo más adecuados. Como le comentaba a mi hermana- que es argonauta- recientemente a raíz de esta “futura y posible crisis de deuda” que algunos analistas, ahora, predicen es que nosotros no tenemos deuda… ni de forma directa ni de forma indirecta ya que la inmensa mayoría de nuestras empresas no tienen deuda (y las que la tienen... hacen bien en tenerla, pues está ligada a los activos) y el resto lo tenemos en liquidez pura.  

Como le comentaba a un amigo respecto a esto mismo, actualmente es más conservador quedarse en liquidez y asumir la pérdida de comisiones, etc, que subirse a un bono a treinta años aunque te pague hoy una rentabilidad positiva después de comisiones, porque el riesgo que asumes en caso de subidas de tipos (o de expectativa de subidas de tipos) es tremendamente superior. A veces, asumir un coste o una pérdida segura… es más seguro y mejor alternativa que otras que, hoy, nos tientan con cantos de sirena. 

Desde luego y al igual que en ocasiones anteriores, entender que las cosas no pueden seguir alejadas de lo normal para siempre no supone que sepamos o podamos adivinar cuándo se darán la vuelta y la situación será más parecida a lo que ha sido lo normal históricamente. Por normal no me refiero a que la situación actual haya de volver a los años 80 o 60 como si pudiéramos viajar en el tiempo. A lo largo de los años, el progreso que el Hombre va incorporando a la forma de trabajar, de operar e, incluso, de relacionarse va sufriendo variaciones que hacen que el futuro no sea ni pueda volver a ser como fue el pasado. Pero, a la vez, en el Hombre hay una serie de características que son inmutables y que no le hacen progresar tanto como lo hace el ámbito material… miles de años más tarde, el Hombre actual sigue siendo el mismo ser humano que era en la época prehistórica, en la época de las primeras ciudades en Mesopotamia, el mismo que en la era de los faraones, en la Grecia o Roma clásica… el mismo que era en la época brillante aunque desconocida de la Edad Media y el mismo que hace un par de décadas temía que el mundo se parase por el efecto del año 2000. Ahora, simplemente, tenemos más medios materiales, comemos más hamburguesas, vemos películas, viajamos por el aire y tenemos la vida puesta en unos aparatitos tecnológicos que llevamos en el bolsillo a cualquier parte. Pero somos los mismos. 

Y por serlo, cada cierto tiempo nos alejamos de esa “media” que consideramos como lo “normal” para, más tarde o más temprano volver a ella. El mayor avance tecnológico seguramente no sea Internet, sino el fuego o la rueda, pero como siempre los hombres de hoy se olvidan y desprecian los hombros de los gigantes a los que se suben para dar un pasito más. Quizás el “pasito” sea de gran importancia, pero debe su logro al saber acumulado a lo largo de toda la Historia. Por eso, al no cambiar el Hombre su naturaleza, ésta le lleva a volver una y otra vez a dicha “normalidad”. Pero eso, a la hora de invertir, sólo ha de transmitirnos un mensaje de prudencia y paciencia, no de confianza en nuestro saber, poder y posibilidades. Mientras dura la música todo el mundo disfruta del ritmo y de la danza… pero cuando la música acabe, quizás nos demos cuenta que íbamos en el H.M.S. Titanic y que la banda que sonaba en el salón había decidido tocar hasta el final… y el final ha llegado con nosotros dentro.  

Disfrutar de la música es estupendo, pero quizás sea más prudente oírla lejos del barco en una pequeña barca flotando en medio de los témpanos de hielo. Hará frío, estará oscuro, nos mojaremos con agua helada… pero saldremos sanos y salvos y podremos contar que estuvimos ahí y logramos salir de esa catástrofe. Los bonos … llevan tiempo siendo el insumergible Titanic enfilando proa al fondo del mar. Prefiero haber estado fuera de ellos. 

Las otras citas, más o menos están relacionadas. Quizás no de forma superficial: coeficiente de inteligencia, expectativas de rentabilidades o pensar sin intermediarios. A simple vista no parece que la relación exista… pero la hay y además es fundamental. Sé que a muchos os gustan especialmente las citas que suelo poneros al inicio de las Cartas- no sois los únicos, a mí personalmente también me encantan- y no siempre son fáciles de hilvanar con cierto sentido… en cierto modo hasta parece que terminan siendo guiadas y que es mera coincidencia que sea yo quien las pone en ese conjunto. Quizás algún día os explique el porqué de esta última frase o en qué sentido pienso que están guiadas y no precisamente por mí. Por hoy, quedémonos con el hecho de que las tres están relacionadas y que mientras en otras Cartas las citas son conscientemente buscadas, en otras resulta casi un milagro cómo se ordenan ellas solitas. 

La base que las tres tienen en común es la importancia de pensar de manera independiente, aún a riesgo de equivocarte, mientras te mantienes fiel a tus principios y a los compromisos con tus inversores… en mi caso, obviamente, con vosotros, argonautas. A veces, como explica Nassim Nicholas Taleb en su último libro Jugarse la piel (Ed. PAIDÓS, 2019), es incluso necesario asumir un coste por jugarse la piel por los demás. En este sentido no puedo menos que darle la razón y creo que los argonautas tienen bien claro- por nuestra relación en el pasado- que esto es también importante. En otras ocasiones he comentado el problema que existe, por culpa de los conflictos de intereses, entre lo que todo el mundo entiende como asesoramiento y lo que el sector financiero entiende por ello… lo que aprovechan para acogerse al paraguas de MiFid. 

Pero, tal y como explica Taleb, no parece ser lo más habitual, desgraciadamente. Invertir o gestionar el patrimonio de otras personas no es una labor en la que puedas prometer unos resultados. Seguramente podemos pensar o esperar que, si hacemos las cosas razonablemente bien, aquellos inversores que confían su patrimonio en nosotros lograrán ver recompensada dicha confianza con una rentabilidad superior a lo que ellos podrían lograr de invertir por su cuenta y riesgo (algo que daría para escribir muchas Cartas pues tiene que ver con las diferentes formas de ver el tema de los índices), pero que, aparte de la propia rentabilidad en sí, a la vez están esperando que cumplamos con otra serie de aspectos no directamente ligados a la rentabilidad pura y dura. 

Sobre la rentabilidad que podemos esperar a futuro, como siempre depende de varias cosas… y recordemos que los inversores, en líneas generales, se han mal acostumbrados en los últimos años con una marea que no hacía más que subir. Hubo el susto del año pasado y el recorte importante de los mercados, pero desde el inicio del año pareció que ya no quedaba más que volver a ver cielos azules delante nuestro. Y, desde luego, el precio que pagamos de partida tiene mucho que ver con la rentabilidad que terminaremos obteniendo con el tiempo. Tanto en acciones como en bonos, ya que todo se ve igualmente afectado por ello. 

Y en ello, como sabemos, no es tan importante el coeficiente intelectual como el marco conceptual sobre el que estamos invirtiendo. En ese sentido, ver los mercados- o mejor dicho, el comportamiento de los mercados- con la óptica del value investing aporta mucha tranquilidad, en especial cuando vienen malos tiempos como en estos últimos días donde parece que se han desatado todas las tempestades a la vez. El faro sigue iluminando aunque, de momento, las olas no nos dejen ver más que el resplandor en lo alto (no creo que, ni siquiera, hayamos llegado a esa situación, por cierto) igual que ha iluminado a lo largo de décadas. El problema no es el faro, el marco conceptual- el estudiar una empresa, ver lo que vale y posteriormente compararlo con lo que cuesta (de hecho, alguno de los argonautas ha visto cómo rechacé invertir en una empresa, no porque no me gustara la compañía, sino porque, sencillamente, está cara… al menos para mí)- sigue funcionando igual que siempre, lo que varía no es el concepto o cuánto ilumine la luz del faro, sino el resto del entorno: sea simple neblina, sea luz clara, sea noche brumosa, tormenta o pura galerna.  

Pero, como indica Grant, a veces el coeficiente intelectual del genio supone un peligro (como se demostró con el caso del Mensa Investment Club del que hablé en el primer libro: El lemming que salió raro, Ed. Eje Prod. Culturales, 2012) ya que dicho genio, dicha lumbrera intelectual se ve cegado por su propio resplandor y olvida que no es él y sus propios aciertos los que iluminan las auténticas oportunidades de inversión, sino el faro del value investing que indica prudencia, responsabilidad y esforzarse en comprender cómo es una empresa para poder calcular su valor. Tranquilos… mi cociente intelectual, sea el que sea, no se acerca a la zona peligrosa de “genio”. 

Pero el punto más importante de todas esas citas, sin embargo, es el de no subcontratar el propio raciocinio. El pensar por uno mismo… el equivocarse uno mismo. Dejadme que lo repita porque es muy importante. No es importante sólo el afrontar el tener razón, el acertar… eso a todos nos gusta. Pero no es de esos aciertos de donde realmente hemos de sacar un auténtico conocimiento, sino de nuestros errores. Es importante asumir que nos vamos a equivocar… pero será nuestro error, será nuestra equivocación no la de algún otro. 

También es importante que, como inversores, nos demos cuenta que, lamentablemente, equivocarnos una vez no es el final del camino, sino el principio… porque vendrán otros errores. Algunos serán parecidos, otros completamente diferentes y algún otro, increíble y asombrosamente, será exactamente el mismo error del pasado que en su día nos prometimos no volver a cometer jamás de los jamases, aunque el loro repita que jamás jamará jamón (o como fuera el dicho). Y sí… en ese caso, la cara de idiota que se nos quedará será de las de enmarcar. Estas cosas pasan, y los argonautas sabéis que nos han – ups, perdón- que me han pasado. La única esperanza que tenemos es que sean las menos posibles y, con suerte, que sean errores diferentes y no siempre el mismo.

Pero equivocarse uno mismo es importante. No lo digo, obviamente, porque esté deseando equivocarme… por supuesto que no; pero sí es importante que nuestros aciertos y nuestros errores sean “nuestros”, que no los hayamos delegado o subcontratado en un tercero como indica Huber. Es muy posible que esos errores provengan de no haber invertido en tal o cual empresa que… ha subido como la espuma. Bueno, la responsabilidad para con los argonautas (o en otros fondos, partícipes, co-partícipes o co-inversores) implica que tanto si acertamos como si fallamos, hemos de ser honestos con vosotros y con nosotros mismos y tener el valor de tomar nuestras propias decisiones. Son las únicas que podremos defender ante los que son realmente importantes y dueños de un fondo: vosotros, los argonautas (o los demás partícipes, co-partícipes o co-inversores en el resto de los fondos). 

Os comentaré de un caso en relación a otro fondo value, conozco a uno de sus gestores (¡Hola Luis!) y recientemente pasaron por una situación parecida a la que fue mi pifia con Rite-Aid (sí, no os escondáis… sé que os acordáis de ella y que aún tenéis el “ticket-para-collejas” sin utilizar… y mi cuello siempre dispuesto para vosotros que por algo sois “reyes, príncipes y héroes”). Resulta que tras ser uno de los fondos más populares y exitosos de estos últimos años, vieron como una de sus principales posiciones se veía involucrada en un ataque en corto, lo que la llevó a caer una barbaridad en un par de días.  

Atacar en corto, para los que no lo controléis, significa que pedimos prestadas acciones de la compañía hoy al precio de mercado, las vendemos y nos embolsamos este precio jugoso y luego esperamos a que se desplomen (o explicamos el porqué esa empresa no vale el precio actual ni loca) y las recompramos mucho más baratas para devolverlas a quien nos las prestó en primer lugar. Más o menos.

El caso es que debido a ese ataque y al desplome de la cotización de esta empresa británica, decidieron enviar un comunicado a sus inversores explicándoles por qué, en esos momentos en los que aún no se conocía realmente lo que la empresa podía contestar o lo que pudiera haber de cierto en el ataque, prefirieron esperar y no vender en medio de rumores. Escribí a Luis felicitándole por el paso dado… no es plato de gusto, lo sé bien, porque nadie quiere dar malas noticias a aquellos que han/habéis confiado en uno, pero como le decía… es lo mejor que podían haber hecho porque, incluso aunque ese no deshacer la posición en ese momento se demostrara un error y produjera más pérdidas más adelante, era la única decisión que podrían defender ante sus inversores. En el caso de Rite-Aid, sabéis también que nos vimos asediados por rumores y noticias; los rumores iban en la mala dirección, las noticias que iban saliendo reforzaban nuestra confianza… al final, los rumores tuvieron razón y en ese momento hubiera deseado haber vendido con los rumores y haberos evitado mayores pérdidas. 

El problema, queridos argonautas, es que cuando uno empieza a tomar decisiones basado en rumores, termina invirtiendo por rumores… y eso ya no es defendible como “inversión”; eso ya es simple y pura especulación. Creo que Luis y su socio hicieron bien, tomaron su propia decisión y siempre podrán defender su actuación ante sus inversores. Eso es más importante, aunque no os lo pueda parecer en un primer vistazo, que el hecho de que las pérdidas en esa determinada compañía se hubieran podido minimizar de haber vendido en ese momento. Al final, en el largo plazo, ello traerá problemas. Mantenerse fieles a los principios podrá tener años mejores o peores, permitirá batir o no al índice con dividendos brutos o no, pero siempre tendrá la confianza ganada y merecida de los inversores- en nuestro caso, de vosotros los argonautas… los mejores inversores que alguien pueda tener y disfrutar (y no es peloteo… ¡y lo sabéis! Me dice el meme de Julio, jejeje)-. Y esa confianza, esa tranquilidad es mucho más importante en el largo plazo que una mejor o peor rentabilidad en un año determinado. 


Algunas Operaciones
 
Este mes hemos realizado una operación, en concreto incorporamos más acciones de una de nuestras  empresas que ya teníamos en cartera, en concreto: CAL-MAINE, ,  básicamente aprovechando el fuerte recorte que tuvo el último día del mes. 

En este caso, el recorte “parece” justificado, acababa de presentar unos malos resultados y el mercado, en consecuencia, decidió penalizarla. No me molesta y no debería molestaros a vosotros. El mercado hace este tipo de cosas… su vista llega a “hoy” … el futuro, para el mercado, es el final de la sesión bursátil, como decía el amigo de Bud Fox (Charlie Sheen) en la genial película Wall Street, la original de los años 80, “a las cinco ya seré un dinosaurio” y estaré muerto. Realmente es así como funcionan. 

Recordad que invertir en bolsa nunca ha sido para todos los estómagos; gira más que una montaña rusa. Pero precisamente por eso nos permite, si mantenemos la calma y sabemos cuánto vale nuestra empresa, aprovechar estos vaivenes y sembrar con vistas a más adelante (hablo de años… no del fin semanal bursátil). Con Cal-Maine nos ha pasado algo por el estilo. 

Los malos resultados del trimestre vienen derivados por la presión en costes que les ha llevado a tener pérdidas. Ni ha sido el primer caso, ni será el último. Por eso tienen la política de sólo distribuir dividendos cuando el trimestre muestra resultado positivo… es una forma prudente de guardar dinero para posibles imprevistos que pudieran surgir. Recordad que la empresa- la mayor productora y distribuidora de huevos en EEUU- no tiene deuda prácticamente, que sigue con su política de crecimiento orgánico e inorgánico (comprando otras productoras más pequeñas), y ajustando continuamente los costes. Esta empresa seguirá funcionando, y muy bien, en diez años… y ni Amazon, ni Facebook, ni Google, ni Netflix le van a causar dolor ni a ser disrruptores en su segmento. 

Cuando el precio del petróleo da problemas, el precio del pienso se resiente, sube y minora o acaba con el margen positivo. Dado que no pueden trasvasar inmediatamente la subida de precios al consumidor, durante un tiempo los resultados oficiales saldrán raquíticos o negativos. Una vez que la situación vuelva a ajustarse, las tornas cambiarán. De momento, con el precio de la docena de huevos cayendo más de un 50% es difícil que los resultados a corto plazo salgan bien. La ventaja que tenemos, y por lo que hemos incrementado a estos precios, es que este tipo de situaciones ya se han producido anteriormente y la empresa ha sabido manejarlo para seguir creciendo y ganando dinero. Esta situación será parecida. Volverán a ganar dinero y nosotros estaremos ahí para ese entonces. 

Lo mismo que en otras ocasiones, debemos sembrar cuando estamos en Invierno y aún no se ve la Primavera en el horizonte. Tenemos liquidez más que suficiente para ir aprovechando estas situaciones (actualmente más de 1.7 millones de euros) y es precisamente cuando el mercado tira los precios de las buenas empresas cuando hemos de ir utilizando dicha liquidez. La empresa seguirá incrementando el porcentaje que representan los huevos de valor añadido- que han sufrido mucho menos que la docena de huevos normales- y seguirá adquiriendo productores cada cierto tiempo, en un sector que todavía está muy atomizado y hay mucho margen para incrementar cuota. 

Respecto al resto de las posiciones, Ferrovial sigue siendo nuestra mayor posición- y una de las más estables en todo este maremágnum-, por otro lado, ArcelorMittal o Teekay e IPCO, por ejemplo, han sufrido los vaivenes del mercado de una forma más notable; algo menos las automovilísticas y por ejemplo ADL Bionatur o nuestro REIT belga, Cofinimmo Sicafi, han mostrado una buena evolución … de hecho Cofinimmo lleva una rentabilidad del 18% a la que hay que sumar un dividendo del 6%, lo que es bastante por encima de lo que yo esperaría de esta posición como rentabilidad anual. Calculadle más bien que, al igual que en la otra etapa anterior, nos genere una media del 11-13% sin mucho problema en el largo plazo. 

Recordaros que AUSDRILL, por ejemplo, deja ya de llamarse así y pasa a tener como nueva denominación “PERENTI”, para dar una nueva denominación tras la adquisición el año pasado de Barminco y que ha supuesto un cambio y una mejora muy importante para la compañía. Pese a dicho cambio de nombre es muy posible que siga llamándola Ausdrill (que me gusta más) o quizás la vaya mezclando y la llame Ausdrill-Perenti. 

 

Varios

El nivel de liquidez actual es el 25.66%. Contamos con unos 172 argonautas de toda España y subiendo y unos 6.650.000 euros bajo gestión.  

En este mes han entrado un par de nuevos argonautas (en León y en Benidorm) y otros habéis seguido incrementando vuestra posición… ¡gracias por la confianza!  

Quiero también darle la enhorabuena a uno de vosotros, Daniel Tello, quien tras ser argonauta- y seguir siéndolo- ha decidido lanzarse al mundo de la gestión… y también lo ha hecho en EsferaCapital que, desde mi punto de vista, se está convirtiendo en la Casa de los Fondos de Autor. Quizás no todos sean de estilo value, pero creo que es una apuesta muy valiente por su parte el abrir las puertas a gestores que se lanzan con valentía a emprender este camino en el que o aportas valor o la transparencia que existe hace que se vea fácilmente. Daniel lo hará muy bien, no tengo la menor duda, y su fondo Azagala tendrá un estupendo futuro. 

Respecto al nombre del fondo, como os he explicado a los argonautas de los que tengo los datos, sabéis que en breve será oficialmente el que os indiqué… de momento sigo usando el mismo logo de “ARGOS- ARCA GLOBAL A” que hemos venido utilizando desde el cambio de gestora. Posiblemente el próximo mes- o al siguiente- ya podremos utilizar el que os he indicado por privado y que, parece ser, a todos os ha hecho tanta ilusión como a mí. 

El valor liquidativo de este Argos es equivalente a comprar un billete de cien euros por 62,88€, lo que supone adquirir las participaciones del Argos (recordad, oficialmente el ARCA GLOBAL A) con un significativo margen de seguridad. Por cierto, he preferido ajustar la rentabilidad al valor liquidativo anterior -para seguir con el histórico mío-, pero el valor liquidativo oficial del ARCA GLOBAL A es diferente como podéis comprobar al ver vuestra posición. 

Para aquellos de vosotros que tenéis curiosidad en ver cómo nos estamos comportando desde que estamos en el fondo actual, la comparativa con los índices- y siempre con dividendos brutos reinvertidos, obviamente- es la siguiente: 

 

Argos Capital carta Octubre

Carta Octubre Miguel de Juan Argos

Miguel de Juan Argos Carta

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  • Miguel de Juan

    Tras trabajar en diversas entidades de banca privada -Morgan Stanley, Citibank, Banif y Barclays Gestion de Patrimonios- en Noviembre de 2007, coincidiendo con la última carta a los inversores que conforman el libro "El lemming que salio raro", decido abandonar la banca privada y dedicarme al asesoramiento de un único vehículo: el fondo Argos Capital FI.

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