Argos Capital
 
Miguel de Juan Fernández- A bordo del ARGOS 12 Diciembre 2014
 
Hablando ayer con una argonauta y tras leer un enlace que otro me ha pasado, creo que merece la pena que le echemos un vistazo a mi forma de pensar sobre los riesgos al invertir,...en concreto a cómo solemos darle demasiada importancia a cosas que, en el largo plazo, no la tienen tanta.
 
Empezamos con los miedos que parece están surgiendo nuevamente con los asuntos políticos y económicos y cómo éstos se entremezclan y causan volatilidad- más de la normal- en los mercados financieros. En estos momentos las dudas surgen respecto a Grecia- nuevamente-, al precio del petróleo y cómo puede afectar a las petroleras o determinados informes sobre ciertas compañías que pueden parecer una “trampa de valor”.
 
 
Los temas políticos y su derivada en España- el partido comunista Podemos- naturalmente suponen un riesgo, pero no sólo en Grecia sino en cualquier aspecto de la inversión,...los políticos con sus interferencias en los mercados, con sus normativas o decisiones pueden afectar en mayor o menor medida los resultados de una inversión que, en su día, se suponía aceptable y convertirla en un fracaso. De eso no estamos a cubierto en ningún lado,...en España los cambios en la normativa sobre las primas a las renovables ha supuesto un fiasco a muchos inversores, en Estados Unidos la normativa sobre regulación bancaria pudo obligar a separar la banca de inversión de la comercial y, pasados 66 años- mal número-vuelta al permiso para unirse,...los políticos afectan ...y les encanta hacerlo. El tema de Grecia y su efecto sobre el resto de la zona euro puede resultar realmente problemático,...¿ganará Syriza? Si lo hace, ¿cumplirá todo lo que promete? ¿Cómo nos afectará en España....?
 
Las respuestas son difíciles, básicamente porque al tratarse de decisiones políticas pueden resultar de todo punto imprevisibles. ¿Parece lógico que se llegue al punto de destruir el euro con todos los intereses que hay en torno suyo? No mucho, pero sí es posible si, ganando los anti sistema griegos se ponen cabezones y deciden mandar toda la estabilidad general a la porra,...o a Mykonos, lo que les quede más cerca. Personalmente creo que incluso saliendo con mayoría, al final se impondrá la cordura y no llegará la sangre al río,...pero no será sin complicaciones. Supongo que se forzará un nuevo impago de la deuda helena- que nunca tuvieron mucha posibilidad de pagarla en primer lugar- y que, seguramente eso calme las aguas y los “polemistas griegos” se contenten con detentar el poder y fastidiar algo más a los helenos,...pero eso sí, esta vez mandando ellos. Al final, les guste o no, necesitan la financiación exterior para conseguir mantener su nivel de vida en cierta manera.
 
El problema es que esto conlleva una más que posible volatilidad a corto plazo- para las personas normales, me refiero naturalmente no a un dato estadístico, me refiero a ver fuertes caídas en el corto plazo mientras se sucede todo ese drama. Pero a su vez, ello implica la posibilidad de nuevas oportunidades,...en mi caso, seguramente la posibilidad de seguir incrementando posiciones en alguna de las empresas que tenemos en el Argos. El problema para el común de los inversores es que necesitarán liquidez si quieren aprovechar esas oportunidades,...¿la tienen ya o esperan a tenerla cuando esté pasando? Optimistas siempre ha habido....
 
El tema del petróleo tiene mucho que ver con qué es lo que presupone el cálculo del valor intrínseco de una compañía. O si me apuráis, los datos de un trimestre o incluso un año. Quizás sea la forma de operar de los inversores value en los que al estar interesados en lo que “vale” la empresa estamos pensando en el futuro (salvo en los casos en los que el margen de seguridad lo obtenemos ahora)...es evidente que el precio del petróleo tiene un efecto sobre la valoración de las compañías petroleras y un efecto importante,...pero sólo en una escala de tiempo “temporal”.
 
Me explico, quizás no lo recordéis pero en 1998- si la memoria no me falla- el barril del petróleo llegó a cotizar a unos 18 dólares, un precio que incluyendo el efecto de la inflación supone niveles inferiores, con mucho, a los precios actuales. Sin embargo, incluso en aquellas circunstancias las petroleras ganaban dinero. El precio del barril de petróleo seguirá fluctuando en el futuro, al alza y a la baja,...dichas fluctuaciones harán que algunas compañías- por ejemplo las especialistas o monoline en fracking- se vean en unos momentos aupadas a la gloria y en otras totalmente destrozadas por no poder competir con sus costes más elevados. Las petroleras generalistas, en cambio sobrevivirán los diferentes periodos, ajustándose a esos ciclos de forma natural. ¿Sabéis una cosa? Siempre me ha sorprendido la facilidad con la que extrapolamos la evolución de la cotización de una acción o de un índice- hasta hace bien poquito, casi todo el mundo estaba pensando en un rally de final de año y ahora ya no se habla del asunto-pensando que continuará siguiendo la tendencia. Pero las tendencias se establecen con los datos recogidos del pasado, no los del futuro, por eso es tan difícil acertar con los momentos de giro.
 
Con las empresas pasa lo mismo,...da la sensación que nos encontramos en una vorágine de mercado, de precios del petróleo, de cualquier tema que se os ocurra y automáticamente tendemos a pensar en cómo le puede afectar todo esto a nuestra empresa si todo sigue como hasta ahora. Sin embargo nos olvidamos de algo muy importante: las empresas las forman personas, personas que, en líneas generales, no podemos decir que sean idiotas redomados por lo que al final, también ellos actuarán y se ajustarán a la nueva situación, tratando de sacar el mayor partido posible a la situación,...va en ello la pervivencia de la empresa y dudo mucho que desaparezca Repsol – hablando en términos de quiebra- o BP, en el caso de los argonautas.
 
Un abrazo a todos y hasta el próximo artículo.
 
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