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El Pilar Medioambiental en la Responsabilidad Social Corporativa

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La preocupación por el medio ambiente se ha ido introduciendo en la perspectiva económica un poco a remolque de los acontecimientos que se ha ido produciendo ya en el siglo pasado.

Como señaló el economista Ezra Mishan “el hombre ha tenido que llegar a finales del SXX para darse cuenta de que vive en un sistema de recursos virtualmente cerrado”. 

El medio ambiente se ha convertido en un recurso escaso y dado que la economía se ocupa de la asignación de recursos escasos a fines alternativos, ésta está incorporando y tratando cada vez más los problemas medioambientales dentro de la disciplina ya sea desde una perspectiva macroeconómica más relacionada con el crecimiento, ya sea desde una perspectiva microeconómica más relacionada con la incorporación de requisitos medioambientales al funcionamiento empresarial desarrollándose el concepto de Responsabilidad social corporativa. 
 

En una aproximación a la teoría económica puede decirse que el pilar medioambiental, o los primeros trabajos que consideran la problemática medioambiental se centraron en la teoría de las externalidades, la teoría de los fallos de mercado enunciada por Stuard Mill, con la problemática de la producción de efectos externos sobre el medioambiente y la necesaria intervención del sector público para paliarlos. Pigou en 1929 defendió el uso del los impuestos para hacer frente a las externalidades  Años más tarde Coase criticó esta teoría de los fallos de mercado afirmando que la intervención del Estado puede producir en algunos casos más ineficiencia y definió una distribución inicial de derechos de propiedad para que se negociaran entre los agentes implicados (puede decirse que es uno de los antecedentes de la negociación de los derechos de emisión o del desarrollo por ejemplo de los bonos verdes)
Desde entonces, y también debido a un deterioro más acusado del medio ambiente, los economistas han tratado más el problema de este recurso escaso. 
Así se ha desarrollado la economía medioambiental dentro de la política económica incidiendo es tres áreas, la calidad medioambiental, tratando de asignar un valor monetario a esa calidad, la regulación medioambiental y el crecimiento económico, el trade off que algunos sostienen que existe entre crecimiento y medio ambiente o las consecuencias o efectos negativos que tiene el crecimiento sobre el medio ambiente.
Así se va configurando un nuevo concepto que es el de desarrollo sostenible
Este término apareció ya en el informe Brundtland en 1987, pero quizás en los años 90, en la cumbre de Rio en 1992 es cuando se ha incidido más en la política medioambiental dentro de la política económica. 
La estrategia del desarrollo sostenible también conocida como la estrategia de triple bottom trata de cubrir aspectos económicos, sociales y medioambientales del crecimiento, trata de diseñar un modelo de crecimiento que permita la prosperidad de las generaciones presentes sin poner en peligro las posibilidades de crecimiento de las generaciones futuras.
Paralelamente al desarrollo macroeconómico y de política económica se produjo el desarrollo microeconómico.
Y es que consecuencia de la crisis de los años 70, se han ido consolidando el área de investigación denominada responsabilidad social de la empresa o responsabilidad social corporativa. Se deja de pensar en el Estado como único administrador del gasto social y responsable de la contención de desigualdades y se comienza a defender la idea de que la contribución al bienestar y a la calidad de vida depende o puede provenir de otras instituciones dentro de la sociedad como son las empresas. 
Así nace el concepto de Responsabilidad social de la empresa o responsabilidad social corporativa. 
Se puede definir la Responsabilidad social corporativa como el conjunto de obligaciones y compromisos, legales, medioambientales y éticos que se derivan de los impactos que la actividad de dichas organizaciones producen en el ámbito social, laboral, medioambiental y de derechos humanos.
El concepto de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) por lo tanto es un concepto ya arraigado y que se ha venido desarrollando en el Reino Unido desde los años 70-80 bajo la creencia de que la empresa es un ente social y como tal ha de comportarse.
No obstante el concepto de RSC ha ido sufriendo con el tiempo modificaciones. Se fueron creando recomendaciones de actuación para las empresas, índices y fondos de inversión especializados en empresas que cumplen códigos éticos… como se ha comentado anteriormente a golpe de los acontecimientos. 
Y es que los distintos escándalos empresariales de los últimas décadas del siglo pasado y comienzos de éste, léase por ejemplo, los de Enron en 2001, Worldcom en 2002, agudizaron las investigaciones sobre el buen gobierno de las empresas.
Definiendo una economía sostenible como aquella que crea valor económico, social y medioambiental a largo plazo contribuyendo de esta forma al auténtico bienestar y al auténtico progreso de generaciones presentes y futuras, se puede obtener una definición integral de RSC. Esto es, la integración en las operaciones empresariales de las preocupaciones sociales y medioambientales.
Así pues la RSC se desarrolla desde tres áreas:
  • Desde una perspectiva económica la responsabilidad de una empresa es maximizar el beneficio y maximizar el valor para el accionista, su función es crear valor.
  • Desde una perspectiva sociopolítica la empresa debe cumplir las leyes y costumbres socio culturales. En esta vertiente la empresa tiene una obligación moral, unas normas de transparencia y de comportamiento ético que han de cumplir. Son necesarias unas pautas que guíen el comportamiento de las mismas, ya sean recomendaciones, ya sean códigos de conducta y que junto con auditorias se compruebe la actuación de la empresa. Por lo tanto va más allá del cumplimiento de unas leyes tiene también implicaciones morales y culturales, que se relacionan a menudo con la filantropía, con el surgimiento del mecenazgo y las fundaciones como parte de la imagen de empresa (podemos pensar en España en ejemplos como la Fundación de La Caixa o el proyecto “Lanzadera” de Mercadona, para apoyar a las nuevos emprendedores).
  • Desde una perspectiva medioambiental la empresa debe ver qué impacto tiene en el medio ambiente las decisiones que tome en el proceso de creación de valor, la empresa en este punto debe contribuir al desarrollo sostenible del planeta. Las decisiones empresariales que impacto tienen por un lado sobre los recursos naturales que se están consumiendo y por otro medir la contaminación que se produce con los outputs de la empresa. En el mundo interconectado e internacionalizado en el que estamos esta perspectiva medioambiental se da a todos los niveles, supranacional, nacional, regional y local. Además hay que tener en cuenta que es una política transversal, esto es las decisiones tomadas afectan a distintos sectores de la economía del sistema productivo. Con lo que no es fácil llevar la teoría a la práctica. 
La sostenibilidad se ha convertido en un desafío en nuestros tiempos debido a los retos que nos aguardan en cuanto a cambio demográfico, cambio climático, y escasez de recursos. 
Así pues por resumir la RSC es la aplicación de los principios de desarrollo sostenible al mundo de la empresa. Se caracteriza por tener en cuenta el impacto que todos los aspectos de sus actividades generan sobre sus clientes, empleados, accionistas, comunidades locales, medioambiente y sobre la sociedad en general. Ello implica el cumplimiento obligatorio de la legislación nacional e internacional en el ámbito social, laboral, medioambiental y de Derechos Humanos.
Por supuesto estas dimensiones son voluntarias para cada empresa de adoptarlas o no, si las adopta tienen que cumplir una serie de estándares para obtener el certificado de empresa socialmente responsable.

Hoy en día la mayoría de las sociedades cotizadas tienen dentro de sus políticas de empresa el desarrollo del pilar medioambiental

Por poner algún ejemplo se puede citar la empresa Holcim, cementera, que tiene como objetivo la consecución de una industria constructora sostenible. O ASML de semiconductores. 
Dentro del ámbito de las inversiones una Inversión Socialmente Responsable es la aplicación de los principios de desarrollo sostenible a las inversiones. Consiste en la incorporación de criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo al proceso de toma de decisiones de inversión, complementando así los criterios financieros tradicionales de liquidez, rentabilidad y riesgo. 
Las modalidades de implementación de la ISR son múltiples. Atendiendo a la clasificación promovida por Spainsif2 en su último informe anual podemos distinguir:
  • Inversión en fondos temáticos 
  • Integración de los factores ASG(ambientales, Sociales y de Gobierno) en el análisis financiero.
  • Selección de las estrategias de inversión se seleccionan o ponderan las inversiones con mejores rendimientos dentro de un universo ASG.
  • Filtro basado en normas internacionales ASG
  • Inversión de impacto: Son inversiones realizadas en empresas, organizaciones y/o fondos con la intención de generar impacto social y medioambiental junto con un retorno financiero. 
Desde los años 90 se han venido desarrollando más ampliamente en los mercados financieros productos que siguen la dinámica de la ISR, desarrollándose distintos estándares de cumplimiento como los principios de inversión responsable PRI de Naciones Unidas en 2006. 
En España Inverco en abril de 2014 emitió una circular que sustituía a la circular de ética de 1999 sobre la aplicación de CRITERIOS MEDIOAMBIENTALES, SOCIALES Y DE GOBIERNO CORPORATIVO (ASG) EN LA POLITICA DE INVERSIÓN DE LAS INSTITUCIONES DE INVERSION COLECTIVA (IIC)
1. CADA INVERSOR/GESTORA TIENE SUS PROPIOS CRITERIOS MEDIOAMBIENTALES, SOCIALES Y/O DE GOBIERNO CORPORATIVO por lo tanto, cada IIC que utilice la denominación anterior, tendrá su propio ideario de Inversión Socialmente Responsable (ISR),  que no tiene porqué ser coincidente con el resto de IIC.
2. NO DEBEN CONFUNDIRSE LAS IIC QUE APLIQUEN CRITERIOS ASG  CON LAS IIC SOLIDARIAS, ya que en estas últimas, la IIC, o en su defecto la Gestora, cede una parte de la comisión de gestión a determinadas entidades benéficas o no gubernamentales. Sin embargo, las IIC que apliquen criterios ASG deben aplicar en sus políticas de inversión determinados criterios establecidos en el folleto  informativo para la selección de las inversiones.
No obstante, sí puede haber IIC que apliquen criterios ASG y que simultáneamente sean solidarias, al combinar ambos aspectos.
ISR da respuesta al inversor que busca un nivel de seguridad elevado y unos retornos de mercado a medio y largo plazo.
Según Inverco, en 2013 el patrimonio de los fondos ISR españoles fue de 354 millones de euros, mientras que en 2014 la cifra se multiplicó por ocho hasta alcanzar los 2.900 millones de euros.

Así, ¿dónde está presente el pilar medioambiental en las inversiones más cotidianas?

Como se queda patente el criterio medioambiental es sólo una pata de los criterios ASG y la popularidad de este tipo de fondos puros medioambientales va surgiendo o evolucionando según la actualidad a golpe de los acontecimientos. Los más interesados en ellos son los inversores institucionales, principalmente los fondos de pensiones de empleo. 
Así a comienzos de este siglo se pusieron de moda los fondos temáticos en inversión en empresas renovables.
Los fondos de renovables o que invierten en energías renovables estuvieron de moda en España a comienzos de este siglo. Esto se debió al desarrollo legislativo en Europa y España para fomentar esta clase de energía. En consonancia con el desarrollo de la legislación en energías renovables, subvenciones incluidas, como la eólica o solar, la segregación y salidas a bolsa de las  ramas dedicadas a las energías limpias o renovables de las empresas eléctricas, impulsaron la inversión en este tipo de compañías Una vez acabadas las subvenciones o los incentivos fiscales se produjo el fenómeno contrario.
Otra solución empresarial dentro del desarrollo medioambiental es la emisión de bonos de carbono o bonos verdes, consiguen financiación y ofrecen a los inversores a posibilidad de invertir en sostenibilidad a través de los mercados financieros. La diferencia respecto a otro tipo de bono es que con el dinero que depositan los inversores se dedica a proyectos de sostenibilidad. La primera emisión a nivel institucional la realizó el Banco Mundial en 2009. 
Inversión directa en empresas renovables. Actualmente parece que vuelve el apetito inversor en renovables. Por un lado por las empresas de capital riesgo que vuelven a invertir en este tipo de compañías, y por otro con nuevas salidas a bolsa de filiales de renovables de empresas punteras como puede ser el caso de Abengoa Yield salió al Nasdaq el año pasado o el caso de ACS con la salida a bolsa este año de Saeta Yield.
La inversión en el pilar medioambiental no significa que no se generen beneficios, es más se puede crear mejores resultados y hacerlo así más atractivo para los inversores. Es más que nada una oportunidad para la empresa de operar en un entorno competitivo. Así lo demuestra un estudio del
departamento de análisis de Societe Generale en el que en los últimos 15 años si se detrae del índice MSCI World las empresas que producen mayores emisiones este índice registra un mejor comportamiento que el original.
Desde el punto de vista del inversor, normalmente no se paran a pensar en este pilar a la hora de decidir sus inversiones. 
Se elige normalmente entre las grandes categorías de activos evaluando los ratios tradicionales de selección de inversiones, ya sea fondos, ya sea contado, sin parar se a pensar en esta categoría de inversión.
Es más un ramo enfocado a la inversión institucional, fondos de pensiones en su mayoría.
Como conclusiones a lo escrito se puede decir que:
  • La preocupación por el medio ambiente ha sido una constante de estudio y propuestas de resolución por las ciencias económicas. 
  • Se ha ido evolucionando desde la perspectiva macroeconómica a la microeconómica desarrollándose así la Responsabilidad Social Corporativa de las empresas unido a la Inversión socialmente Responsable.
  • En la RSC e ISR el medioambiente es uno de los tres pilares que costa la estrategia.
  • Actualmente cualquier gran empresa cuanta con un pilar medioambiental dentro de su estrategia de inversión. No obstante puede que no los cumplan.
  • En el mercado financiero existe escasez de oferta de productos que primen en su inversión el respeto al medio ambiente.
  • El inversor prima más la rentabilidad creyendo que las inversiones en renovables no ofrecen altos retornos.
  • Un estudio de Societe Generale desmitifica esa creencia.
  • Queda mucho por hacer empezando por la educación medioambiental.
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