![]()
Hace poco comentábamos
la importancia de la gestión monetaria con el fin de no descapitalizar nuestra cuenta con pocos movimientos. Para ello comentábamos la importancia de
limitar las pérdidas a través de los StopLoss y ajustar la cantidad máxima a perder en cada operación.
Sin embargo, cuando operamos, intentamos diversificar nuestras operaciones bajo varios criterios, invertir en diferentes sectores, en diferentes países, incluso en acciones con diferentes volatilidades.
Por todo ello, al final, estamos enfocados en crear una cartera de valores que nos permitan dividir el riesgo y mejorar nuestras probabilidades de éxito. Por eso es importante que siempre recordemos lo que llamamos riesgo de cartera.
Al final, debemos separar el riesgo por operación del riesgo por cartera. La suma de los riesgos por operación será el que componga el de nuestra cartera (asumiendo como debe ser que el riesgo por cada una de las operaciones es el mismo, obviamente). Ese riesgo de cartera debe estar limitado, monitorizado y respetado al máximo.
A partir de ese riesgo de cartera, que yo os propongo que sea entre un 2% y 4% de vuestro capital total para invertir en bolsa, nos va a marcar cuándo podremos agregar valores a la misma, y cuándo debemos parar de añadir posiciones (por muy buena pinta que tenga esa acción que tienes entre ceja y ceja).
Una persona que abre 4 operaciones teniendo cada una de ellas un riesgo del 0,5% de su capital y con un riesgo máximo de cartera del 2%(definido previamente por él o ella) no debería nunca seguir añadiendo más valores, ¿Por qué? Pues porque entre las cuatro operaciones ha asumido ya su riesgo máximo. Si las cuatro operaciones salen mal, y pierde el 0,5% de su capital en cada una de ellas, su cartera se habrá visto reducida en un 2%, justo lo que se proponía como riesgo máximo.
¿Y cuándo añadimos nuevas operaciones a la cartera? Cuando el riesgo baje. Cuando las operaciones que tenemos abiertas se cierran por beneficios, por ejemplo, o bien movemos nuestros stoploss y por tanto los riesgos de cada operación se van reduciendo, vamos a conseguir que el riesgo de la cartera baje y por tanto podamos incorporar una nueva operación que nos va a permitir seguir diversificando y manteniendo constante el riesgo.
Es obvio que siempre hablaremos del riesgo sobre nuestro capital disponible. De esta forma, si perdemos un 2% de nuestro capital, y teníamos 10.000€ pero hemos perdido el 2%, por tanto tenemos ahora 9800, el riesgo del 2% lo calcularemos ahora sobre 9800, no sobre los 10.000€ iniciales. De esta forma, la gestión monetaria nos irá haciendo invertir menos cuando vamos perdiendo capital, y a su vez, invertir más cuando nuestro capital aumenta.
Aquí os muestro un ejemplo de gesitón de cartera con un pequeño Excel de apoyo que os podéis descargar y usar:
Aquí podemos ver cada entrada realizada, con su precio, su StopLoss definido y su precio actual (a ir actualizando diariamente por ejemplo). Definimos nuestra posición con la fórmula de riesgo ya expuesta (%capital de riesgo/(Precio Entrada - Precio StopLoss))
Como vemos, el % de riesgo de cada operación quedará definido y vendrá calculado en función de las acciones que metamos en cada operación. El riesgo de todas ellas sumadas nos dará el riesgo de nuestra cartera. Como vemos, para este ejemplo, existe un riesgo de cartera del 2% máximo luego deberemos estar igual o por debajo de este valor.
Veréis que el riesgo en cada operación es un poco diferente dado que está puesto con un broker que tiene un apalancamiento pequeño (pero lo tiene) y no permite hacer acciones con precisión unitaria (y por tanto o te deja operar paquetes de 2 en 2, o de 5 en 5.....)
Por ello, arrancamos las operaciones que mejor pinta tienen y dejamos en reserva el resto de operaciones a la espera de que el riesgo de cartera baje. De esta manera, una vez nos alejemos de este 2% total de riesgo cartera, iremos incorporando nuevas posiciones que ya tenemos seleccionadas previamente.
Podéis descargar el Excel
aquí.
Monitorizar la cartera es un punto clave, tener claro qué riesgo estamos asumiendo, cómo cambia este riesgo y cuándo podemos aumentar o no nuestras inversiones nos convierte en unos gestores más profesionales en el trading.