Normalmente se interpreta volatilidad con riesgo. Un error que comienza con el mismo cálculo de la volatilidad y la consideración de ésta como una medida del riesgo. La volatilidad no debería de ser más que una variable de medición del riesgo, y de ninguna manera, algo determinante a la hora de elegir o seleccionar un activo o cartera. Es en el corazón del sistema o cartera donde deberíamos indagar para poder valorar correctamente esa medida de volatilidad y si debe de ser considerada como riesgo o no.

Habitualmente esta equivalencia entre volatilidad y riesgo lleva a inversores a seleccionar los activos o carteras que menos volatilidad muestran, pensando que no pueden darles sustos de relevancia. Lamentablemente, muchos de los fondos o estrategias que menor volatilidad muestran no son los que menor riesgo conllevan, pudiendo llevar un riesgo implícito no acontecido aún, de enormes dimensiones. El hecho de que el track record  no muestre que haya habido un evento negativo de gran relevancia no significa que no exista y no lo pueda haber en el futuro.

Curiosamente algunos Sistemas/CTAs/Fondos con curvas de resultados increíblemente estables (volatilidades mínimas) y buenos resultados pueden ocultar riesgos de gran importancia aún no acontecidos.

Pongamos un ejemplo de un Sistemas/CTA/Fondo que basa su estrategia en venta de opciones alejadas del dinero (Out of The Money). Si observamos la curva de resultados de este tipo de estrategias, comprobaremos que durante muchísimo tiempo tiene resultados muy estables con bajísimas volatilidades. Alguien diría que son inversiones perfectas carentes de riesgo y con una fiabilidad muy elevada. ¿Pero qué ocurriría si el mercado sufriese un movimiento en contra de estas posiciones repentinamente sin poder contrarrestarlas?. Las pérdidas serían de dimensiones descomunales, pudiendo hacer quebrar el Sistema/CTA/Fondo con casi total seguridad. Probabilidad no es equivalente a posibilidad. La probabilidad de que esto ocurriese es baja pero la posibilidad siempre está ahí. Y ocurren. Rara vez, pero ocurren. Es lo que se denominan cisnes negros, y que todo el mundo trata de minimizar o evitar.

Estos Sistema/CTA/Fondos suelen tener un altísimo porcentaje de acierto en sus trades y resultados, con ganancias medias por operación relativamente bajas, mientras que el porcentaje de error suele ser muy bajo, pero en caso de ocurrir, son superiores en cuantía a las ganancias.

Otro ejemplo sería el de un Sistema/CTA/Fondo que muestra una volatilidad elevada pero con una curva alcista muy buena también. Alguien que se fijara en la volatilidad como indicador de riesgo jamás invertiría en este Sistema/CTA/Fondo, si no se ha puesto a estudiar el porqué de esta volatilidad. Podría ser que estos valores elevados de volatilidad vinieran dados por los resultados positivos al alza en la curva de resultados mientras que los movimientos a la baja de dicha curva estuvieran controlados. Eso implicaría que el incremento de volatilidad del Sistema/CTA/Fondo vendría dada por el buen comportamiento de los gestores y no por lo contrario.

De esta forma, el utilizar la volatilidad como medida de riesgo implicaría rechazar multitud de  Sistemas/CTAs/Fondos con grandes rendimientos, que ganaran habitualmente pero que unos meses ganaran un 3% y otras un 15%.

De ahí la importancia del estudio interno de dicha volatilidad, ya que por sí sola en ningún caso es indicativo de riesgo.

 

Enrique Valdenebro

CEO & Quant Developer at GesTrading Management LLC (www.gestradingmanagement.com) and GesTrading Strategies (www.gestrading.es ).

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