No necesariamente gestiona su dinero. A veces gestiona verbalmente el de toda la familia.
Es ese amigo, compañero de trabajo, primo, cuñado o familiar que sabe de fútbol, de coches, de medicina, de geopolítica… y, desde hace unos años, también de inversiones.
¿Su máster?
Haber empezado a invertir después de las caídas de 2022.
¿Su experiencia profesional?
Haber disfrutado del viento de cola posterior.
¿Su track record?
Una pantalla llena de números verdes.
¿Su comité de inversiones?
ChatGPT.
Y aquí aparece lo realmente interesante.
Porque antes el cuñado financiero tenía una limitación maravillosa: solo podía apoyarse en su propia ignorancia.
Ahora puede vestirla de argumentos.
Pregunta a una inteligencia artificial, obtiene una respuesta perfectamente redactada, con apariencia técnica, varios porcentajes, alguna referencia histórica… y aquello que era una opinión empieza a parecer una tesis de inversión.
Pero hay una pequeña trampa.
La IA responde a la pregunta que le haces. No necesariamente a la pregunta que deberías haber hecho.
Y si el prompt nace contaminado por el sesgo de confirmación…
“Explícame por qué invertir en el S&P 500 es una buena estrategia a largo plazo.”
…probablemente obtengas un estupendo argumentario sobre las bondades del S&P 500.
Pero prueba a preguntar:
“¿Qué riesgos estoy ignorando si concentro una parte importante de mi patrimonio en el S&P 500 en los niveles actuales?”
La conversación cambia.
Y todavía más si preguntas:
“¿En qué escenarios podría perder dinero durante los próximos 12, 24 o 36 meses?”
Ahí empieza la inversión de verdad.
Porque el problema del pecho palomo GPTeado no es ChatGPT.
Es utilizar ChatGPT como espejo en lugar de como abogado del diablo.
Y aquí metería otra frase que creo que puede convertirse en uno de los ejes del artículo:
Antes teníamos al cuñado que sabía de todo. Ahora tenemos al cuñado que sabe de todo… y además trae bibliografía. 😂
El peligro sigue siendo el mismo.
Confundir una buena racha con conocimiento.
Confundir rentabilidad con habilidad.
Confundir que algo haya subido con que vaya a seguir subiendo.
Y, sobre todo, confundir una respuesta bien escrita con una respuesta correcta.
Porque el mercado tiene una peculiar manera de poner a cada uno en su sitio.
Mientras la ola sube, todos parecen buenos surfistas. 🏄♂️
2023: sube.
2024: sube.
2025: sube.
2026: sigue funcionando.
Y nuestro pecho palomo saca pecho.
“¿Ves? Te lo dije.”
Hasta que llega un ciclo diferente.
Porque los mercados no conocen al primo, ni al cuñado, ni al algoritmo que ha redactado el análisis.
Y cuando cambia la marea…
descubrimos quién sabía nadar y quién simplemente llevaba cuatro años flotando.
Esta última imagen me parece especialmente buena para cerrar la newsletter:
Una cosa es llevar cuatro años ganando dinero. Otra muy distinta es saber invertir.
Los mercados alcistas crean expertos a una velocidad sorprendente.
Los mercados bajistas se encargan de comprobar los títulos.
Y la IA, utilizada correctamente, puede ser una herramienta extraordinaria.
Utilizada para que nos dé la razón… simplemente ha sofisticado al cuñado de toda la vida.
Un saludo desde Sherwood. 🏹📊💰🌲
TOTALFINANCE: Para todo... para todos.
Las finanzas no son solo para ricos.
Cuida tu dinero de Hacienda y los bancos.