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Transferencias en la Unión Europea: el mismo coste y los mismos derechos y obligaciones

Pagos fáciles, baratos y seguros

 

Con la llegada del euro, el 1 de enero de 2002, acudir al banco a cambiar pesetas por francos, liras o marcos pasó a la historia. Desde entonces, todos los ciudadanos pueden realizar sus pagos en efectivo con una sola moneda en cualquiera de los países de la zona: el euro. Su puesta en marcha fue un hito en el sistema financiero de pagos en efectivo. Sin embargo, la historia de los pagos sigue progresando. Desde enero de este año, ha comenzado a funcionar la denominada Zona Única de Pagos en Euros (SEPA, por sus siglas en inglés Single European Payment Area). Las entidades financieras están obligadas a ir adaptándose a estas nuevas directrices, lo que ya está permitiendo que, a través de algunos bancos y cajas de ahorros, los ciudadanos y empresas puedan realizar transferencias dentro de la Unión Europea con el mismo coste, derechos y obligaciones que se realizan dentro de España.

El objetivo de este proyecto, impulsado por la industria bancaria comunitaria y respaldada por la Comisión y el Banco Central Europeo (BCE), es lograr que los pagos en toda Europa sean tan fáciles, baratos y seguros como los pagos nacionales. Aunque la teoría es clara, para que la práctica lo sea también, las entidades bancarias deben adherirse al nuevo sistema SEPA. Sólo aquellas que ya se encuentran dentro de él y han adaptado su tecnología permiten ya hacer transferencias en la zona euro con los mismos costes que en España. El plazo para efectuar la "migración" concluye en diciembre de 2010.

 

¿Qué es la SEPA?

 

La SEPA (zona única de pagos en euros) es una iniciativa que surge con el objetivo de crear una zona para el euro en la que todos los pagos electrónicos entre los países participantes pasen a ser considerados domésticos. De este modo, se eliminan las diferencias entre pagos nacionales y pagos trasfronterizos entre países europeos. Para conseguirlo, el proyecto ha desarrollado una infraestructura financiera que busca incrementar la eficiencia en el sistema de pagos europeo y convertir la pluralidad de mercados nacionales de pagos en euros en un único mercado interior. De momento, con la creación de la SEPA se ha equiparado un sistema de transferencias comunitario que permite que los consumidores pueden realizar transferencias entre estos países con los mismos costes que en España.

Aunque su implantación depende de cada entidad en particular, de esta idea se benefician ya los 27 países de la Unión Europea, más Liechtenstein, Noruega e Islandia. No obstante, el objetivo de la SEPA es más ambicioso: permitirá realizar pagos electrónicos en euros entre cualquier residente en el área, empleando una única cuenta bancaria y un solo conjunto de instrumentos financieros. Con la creación de la SEPA no sólo se pretende mejorar la eficiencia de los procesos de ejecución de pagos entre los distintos países del área del euro, sino que, a su vez, se persigue "desarrollar una serie de instrumentos, estándares, procedimientos e infraestructuras comunes para todos". Esa mayor armonización hará que ya "no existan diferencias entre los pagos nacionales y transfronterizos, y reportará considerables beneficios para la economía y la sociedad en su conjunto", según comentan desde el Banco de España.

Según varios estudios, el sistema transfronterizo de pagos generará a los países de la zona euro un ahorro de 123.000 millones de euros en los próximos seis años. Además, si este nuevo sistema europeo se utiliza como una plataforma electrónica, podrá alcanzar la cantidad de 238.000 millones de euros. Dado que el previsible ahorro se producirá, sobre todo, por la mayor automatización de los procesos, también se estima que las comisiones aplicadas en las transferencias tenderán a bajar.

 

Transferencias

 

El primer avance de la zona única de pagos europea se ha realizado con las transferencias, es decir, con los movimientos de fondos ordenados por un cliente a favor de un beneficiario. Esta es una de las operaciones bancarias más utilizadas por los usuarios. En concreto, la UE 27 registra más de 70.000 millones de transacciones monetarias al año, de las que el 57,8% son transferencias, y el 42,2% son en dinero de plástico (tarjetas de crédito y débito). Es decir, anualmente, se ejecutan más de 40.000 transferencias en el Viejo Continente. Además, se realizan al año alrededor de 1.000 millones de pagos internacionales en la UE 15, excluyendo los pagos en efectivo.

Desde el 1 de enero, las entidades están obligadas a ir adaptando sus sistemas a la nueva normativa, que exige que las transferencias deben realizarse de igual modo en España que en cualquier país de la Unión Europea. La nueva transferencia SEPA permite realizar pagos en euros a cualquier beneficiario dentro de la UE, con las mismas condiciones básicas e idénticos derechos y obligaciones. Desaparece, por tanto, la distinción entre pagos internos y transfronterizos. Todos los pagos en euros se considerarán ahora internos. Con esta operación, en algunos casos se han abaratado los costes de las transferencias internacionales, que habitualmente eran más caras que las nacionales. Además, se ha dado un paso definitivo en la apertura internacional, algo en lo que ya venían trabajando las entidades desde hace años. Primero, el Reglamento comunitario 2560/2001 sobre los pagos transfronterizos en euros entre países de la Unión Europea, estableció que, a partir del 1 de julio de 2003, las comisiones bancarias cobradas por una entidad por realizar una transferencia transfronteriza en euros entre países de la Unión Europea debían ser iguales a las que cobraba la misma entidad por pagos del mismo importe entre cuentas españolas, siempre que el importe no superara los 12.500 euros. Posteriormente, desde el 1 de enero de 2006, esta cantidad se elevó a 50.000 euros. Desde enero de 2008, además de igualar los costes, también se ha avanzado en otros aspectos, como el tiempo de ejecución de la transferencia.

La normativa SEPA también aligera el tiempo de recepción. Inicialmente, los pagos SEPA, nacionales o transfronterizos, se ejecutarán en un tiempo máximo de tres días laborables. No obstante, a partir de 2012, la directiva de servicios de pago obligará a los bancos a ejecutar todas las transferencias electrónicas en territorio comunitario como máximo un día después del momento en que hayan sido ordenadas por el cliente. En cualquier caso, para que las entidades apliquen esta nueva directriz y las transferencias bancarias puedan ser cursadas de forma totalmente automatizada, el usuario debe precisar el IBAN (número internacional de cuenta bancaria) del destinatario y el BIC (código bancario internacional) de la entidad de este

Además, aunque la zona SEPA es una realidad, las entidades españolas deben ir ajustándose a ella, lo que implica fuertes cambios tecnológicos en sus sistemas de información de recogida y transmisión de datos. El plazo está abierto desde enero de 2008, pero concluye en diciembre de 2010. Esto explica que, de momento, son muy pocas las entidades que de verdad permiten hacer transferencias con el mismo coste tanto si se realizan entre dos cuentas españolas como si se hacen entre una cuenta española y otra extranjera.

La primera entidad española en ajustarse a la nueva normativa ha sido La Caixa. Tal y como figura en su folleto de comisiones máximas, esta caja de ahorros cobra lo mismo tanto si la transferencia se realiza dentro de España o entre cuentas pertenecientes a la Unión Europea, más Lietschtenstein, Noruega e Islandia. En particular, cobra 0,35% sobre el importe a transferir si se trata de una orden individual y un 0,25% si la transmisión se realiza en soporte magnético. Desde esta caja de ahorros aseguran que esta operativa "redundará en precios más competitivos para el cliente". Esto es así ya que con la implantación de SEPA se generará más competencia entre entidades. Todos los bancos europeos podrán ofrecer los mismos servicios en todo el territorio, lo que, posiblemente, tirará hacia abajo las comisiones.

 

Tipos de transferencias

 

Las transferencias bancarias se pueden clasificar en función de distintos criterios.

1. Según el plazo de ejecución, los tipos de las transferencias bancarias son ordinarias y urgentes.

2. Según el área geográfica, y hasta que la SEPA no se implante totalmente, las transferencias se clasifican en nacionales y exteriores o transfronterizas. Una transferencia es nacional cuando el que envía el dinero y quien lo recibe se encuentra en España. Tienen un tratamiento específico cuando no son en euros o cuando, siendo en euros, superen los 12.500 euros y el ordenante y/o el beneficiario no son residentes. Algunas entidades todavía distinguen entre transferencias en las que la cuenta del ordenante y el beneficiario están en la misma plaza, es decir, en la misma sucursal, y cuando no lo están.

Cuando el ordenante entrega los fondos en España y el beneficiario está en otro país, o cuando el ordenante entrega los fondos en otro país y el beneficiario los recibe en España, la transferencia se considera exterior o transfronteriza.

3. Una modalidad específica son las transferencias STP (Straight Trough Processing), que son las que pueden realizarse de forma totalmente automatizada, ya que la entidad ordenante tiene los datos necesarios para ello: el IBAN (número internacional de cuenta) del beneficiario y el BIC (código de identificación bancaria) del banco del beneficiario. Si no es así, la transferencia se llama no STP, y supone que la entidad normalmente tendrá previstas comisiones adicionales o más altas que las de una transferencia STP.

4. Otras transferencias bancarias más específicas son las que utilizan las cuentas de las entidades en el Banco de España, bien en forma de órdenes de movimiento de fondos (OMF), bien como traspasos entre cuentas. Estas transferencias bancarias, de mayor coste, son más rápidas en su ejecución y en la disponibilidad de los fondos por parte del beneficiario.

 

Costes de las transferencias

 

En la actualidad, las comisiones medias que se aplican por realizar transferencias son del 0,30% sobre el importe de la transferencia, con un mínimo de 3,2 euros. Es decir, por una transferencia de 10.000 euros, el usuario deberá abonar 30 euros, tanto si se realiza dentro como fuera de España. No obstante, se pueden encontrar tarifas bastante más elevadas o más bajas, en función de las entidades. Según datos del Banco de España, la tarifa mínima que cobran las entidades por realizar transferencias es del 0,05% del importe, con un mínimo de 2,40 euros, a cierre del primer semestre del año. La comisión máxima se eleva hasta el 0,40%, con un mínimo de 6 euros. Es decir, por una transferencia de 10.000 euros, como máximo una entidad puede cobrar 40 euros.

También existen algunas entidades que no cobran absolutamente nada por hacer transferencias, ni entre cuentas españoles ni de la Unión Europea. Es el caso, sobre todo, de los bancos que operan por internet. Openbank, Uno-e o ING Direct son algunas de las entidades que permiten realizar transferencias de forma gratuita, siempre que el importe de las mismas no supere los 50.000 euros.

Artículo publicado en Consumer.es

  1. #1

    flopezgonza

    Al respecto de las comisiones por transferencia vía internet quiero denunciar lo siguiente. Desde hace algo más de un mes mi oficina de Cajarural de Sevilla ha empezado a cobrarme por transferir dinero de mi cuenta a otra en Portugal (país de la UE) más del triple que lo venía haciendo hasta ahora. Antes me cobraba 2 euros por cada transferencia y ahora cobra 8 euros. Sigo esperando explicación por parte de los responsables sobre este particular pero no he tenido respuesta. Me parece un abuso de proporciones siderales que de 2 euros pasen a más del triple. Y encima cuando las haces tú mismo desde tu casa y tu ordenador, vía internet. Me pregunto ¿para qué sirve el SEPA?

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