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En lo peor de la crisis, una de las frases que surgieron fue aquella referida a la existencia de brotes verdes, que eran indicios que permitían aventurar una salida a la situación de crisis. Después nos hemos encontrado con una “incipiente” recuperación, que muy poca gente ve, hasta el punto de que Rodrigo Rato, nos cuenta hace unos días, que la situación se va a quedar así, y que la crisis ya ha pasado, y lo que tenemos ahora es la normalidad. (lo que nos llevaría a la conclusión de que la crisis ha sido en forma de L)

En realidad lo que ha ocurrido, (y no sin demasiado disimulo), es un proceso de búsqueda a la desesperada de datos que apoyen la idea de que la situación estaba superada en todos y cada uno de los momentos. Una parte de este proceso ha sido la ceguera colectiva ante una crisis, la búsqueda de datos donde fuese para justificar subidas de tipos y otras actuaciones que a poco que se pensase son simplemente ridículas.

Al final todo se ha resumido en un proceso que ha sido el de buscar donde fuese datos que llevase a mostrar que la situación está bien. No importa el estado de los bancos, ni el de las empresas, ni el de los mercados, ni el de los países, ni el de los mercados financieros. Realmente no se ha tratado de analizar la situación en ningún lado, sino que se ha buscado siempre datos que nos sirvan para transmitir una imagen determinada.

Para entender lo que esto supone, lo que podemos es poner un par de ejemplos para tratar de entender lo que ha ocurrido.

Imaginemos que tenemos un coche que de repente comienza a hacer unos ruidos raros. Pues en este momento, seguro que a todos se nos ocurrirá llevarlo al taller; el experto, que en este ejemplo sería el mecánico, puede ponerse a analizar los ruidos raros, o lo que desentona. Pero en determinadas ocasiones, bien sea por desconocimiento, bien porque no le interesa, podemos encontrarnos con que el mecánico nos dice que el ruido no es importante, o que no va a tener efectos ni sobre la seguridad, ni sobre otras piezas, ni tan siquiera sobre el confort. De hecho es posible que incluso nos digan algo sobre la imaginación.

Pues como no somos expertos nos iremos para casa, y con el paso del tiempo, lo que es un ruidito o algún fallo menor, acaba convirtiéndose en un problema grave. Pues me gustaría que se imaginase una situación en la que el coche hace un ruido horroroso, que no logra acelerar, aunque pisemos el pedal a fondo, y que aún por encima en las bajadas no le funcionan los frenos. ¿Cómo llamaríamos al mecánico que en esta situación nos trate de convencer de que el coche está bien ¡porque le funcionan los elevalunas!?.

De esto se trata, un mecánico bueno es el que detecta pronto las posibles faltas de funcionamiento y toma las medidas necesarias para frenar la avería antes de que ocurra. Lo de negarlas suele conducir siempre a una avería en el coche mucho mayor, y a un desprestigio total del mecánico.

Podemos pensar en todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida, y comprobaremos que esto es una constante para todos los campos del conocimiento. Podemos pensar en cualquier médico, que será tanto mejor, cuanto antes detecte cualquier tipo de problema físico. La premura se mide en este caso, por la escasez de síntomas. En todo caso, si lo que se trata es de diagnosticar una enfermedad, cuando tenemos un conjunto de datos, (lo que en medicina se conoce como “los resultados del análisis”), suelen ser mucho más útiles aquellos valores que se separan de lo normal que aquellos que están entre lo normal.

En economía, parece que la moda es sorprenderse, hablar de cisnes negros o acontecimientos totalmente inesperados, pero lo que nos encontramos es con toda una suerte de informes y análisis que no van destinados a hacer un diagnostico, sino que van diseñados a engañar, (en la justificación de que la confianza es algo bueno). De esta forma, en lugar de buscar datos malos, que nos sirvan como indicador de que algo va mal, (como el ruido o el testigo en un coche, o como el síntoma o un resultado anormal en un análisis clínico), lo que tenemos es a todo el mundo tratando de restar importancia (o incluso negar) todos aquellos datos que nos alejen de la situación ideal que nos podríamos llegar a encontrar, para pasar a buscar y rebuscar entre aquellos datos que sean favorables (o menos desfavorables, que no siempre se consiguen milagros).

¿Cuándo ocurre en otros ámbitos esto?. Pues un ejemplo muy claro, volviendo al coche, es cuando tratamos de vender un coche que sabemos que tiene problemas. ¿Qué haremos?. Pues en la medida de lo posible esconder los posibles vicios ocultos que tenga, y en todo caso tratar de minimizar todos y cada uno de los fallos que tenga el vehículo.

Aquellos vendedores de coches que se dediquen a vender mediante artimañas y engaños coches con vicios ocultos, también se harán los sorprendidos cuando unos días después el comprador aparezca quejándose de que el coche vendido no ha respondido a sus expectativas. Y el cliente tendrá que valorar en cada caso, si simplemente el vendedor era un inútil, o era consciente de que el coche estaba mal y simplemente ha engañado.

 

Claro que si hoy la economía fuese un coche, es curioso cuando nos dicen que la recuperación está en marcha cuando el desempleo está en máximos, (aunque crezca más lento), los ingresos de los consumidores en mínimos, los países en una competencia a ver quién es el que antes “reestructura”, (lo que cuando lo hacía un país latinoamericano era conocido como quiebra, quita o “default”), las empresas desinvierten de forma que las grandes tiran a base de protecciones de mercado y las pequeñas son tiradas. Vamos que si esto fuese un coche, el símil de “hace un ruidito” sería como poco un argumento que se queda muy corto. Siendo analista es fácil llegar a la conclusión de que esto de que nos estamos recuperando es solo un camelo que hay que tener muchas ganas para comprar.

En realidad la situación actual no es más complicada que esto. ¿Cómo es posible que esperemos que un analista o un organismo económico realice un diagnóstico correcto de la situación, si en realidad está buscando aquellas variables que funcionan más o menos bien y desprestigiando toda la batería de datos que nos llevan a pensar que los daños son muy graves?. ¿Qué unos lo hacen mal por inútiles y otros porque nos quieren vender “una moto”?. ¡Vale!; pero desde luego, todo el que quiera hacer un diagnostico de la situación, en cualquier campo del conocimiento, con un mínimo de pretensiones, es consciente de que la información no se saca de aquello que se comporta de acuerdo a lo esperado, sino que se obtiene de lo que va mal.

 

  1. en respuesta a Feinmann
    #6
    27/04/11 02:17

    Lo de primeros de los 2000 no ha sido normal...

    hablas de "España va bien".

    Esta frase tiene sentido porque se trataba de convencer de otra que yo oía mucho en la época: "pero los españoles vamos de culo".

    La crisis que ahora tenemos no es más que el fin de ese proceso.

    Tienes razón con la estadística, pero esa época no fue normal.

  2. #5
    27/04/11 01:52

    Brotes, pero no todos son de recuperación ¿Desajuste?. Es como una evolución que se queda desfasada o tal vez dañina que, puede perjudicar a muchos que tienen una accesibilidad idónea para desempeñar un cargo importante quizás y de esta forma, ayudar al aprendizaje de otros que desean el saber, usando cualquier método para deslizarse por un mundo solidario y formarse correctamente, sería trise ver un profesional mediocre y a la vez con deseos de ganar un dinero que no se merece, es posible que no hayan deseado prepararle de tal forma, para demostrar sus destrezas y utilidad con una categoría que todos se puedan quedar satisfechos. No sé hacer diagnosticos, pero bien sé que hay brotes dañinos o desajustados.
    Un saludo

  3. en respuesta a Feinmann
    #4
    26/04/11 19:28

    Buenas tardes, Feinmann

    "Por eso, en esto, Rodrigo Rato tiene razón, esta es la nueva normalidad, que por cierto, todavía no creo que esté estabilizada."

    Claro que todavía no está estabilizada, pero ya se está encargando de estabilizarla el bueno de Don Rodrigo con las prejubilaciones doradas que está ofreciendo a un montón de gente de su caja. Hasta el punto de que al personal de 40 y pico de años se les hace la boca agua y están soñanado con que les toque a ellos por las barbaridades que dicen los propios empleados de la Caja que están ofreciendo para que la gente se vaya a su casa.

    Aquí en la Comunidad Valenciana, donde está el meollo del asunto con Bancaja, hay una movida que por lo que oigo desconoces. Están cerrando sucrusales y trasegando empleados de una oficina a otra porque "sobran muchas". Claro, así es muy fácil porque de las encandalosas cifras que se ofrecen se resta el importe de los 24 meses de paro que los pagaremos entre todos.

    Yo también creo que sí, que con esa táctica de partir de cero se puede montar una Bankia que funcione y que pueda ganar mucho dinero en bolsa porque su productividad y su eficiencia serán magníficas, ya que con cuatro gatos y una informática puntera sus beneficios serán envidiables.

    Y España volverá a resurgir al estilo aznariano y no es que irá bien, irá de p.m. para algunos, pero el resto ajo y agua. A ver si es verdad que los que legislan tienen eggs de parar esta sangría, o es verdad eso que se dice de que la economía sumergida les está salvando el culo.

    Sl2

  4. en respuesta a Feinmann
    #3
    26/04/11 18:53

    Las puertas no se abren solas, se abren si tiras de la manija. España no se recuperará a menos que los españoles hagan lo que debe hacerse para que se recupere. Si no se hace nada, como hasta ahora, la cosa seguirá ad infinitum.

  5. en respuesta a Feinmann
    #2
    26/04/11 11:51

    ¿Década prodigiosa?¿Viviendo del ahorro de los superricos?¿Con salarios menguantes y tirando de préstamos? Para mi fue la década "vergonzosa" y no la década "prodigiosa".
    Y esta no es la "nueva normalidad", la situación actual viene dada por la mediocridad y la ideología de una casta, la de los políticos, que ha olvidado su función y que está al servicio del gran capital, de los que tienen más dinero y legisla a su favor. La consecuencia es la destrucción de la economía real y eso no tiene nada que ver con "la normalidad". Es la consecuencia de hacer unas políticas determinadas, de implementar unas políticas muy concretas, cuando hay otras políticas alternativas que podrían sacarnos de la crisis.Es una cuestión ideológica, como cuando hace poco Artur Mas decidió bajar el IRPF a aquellos que ganan más de 120.000 euros anuales (Unas 20.000 personas) mientras que no hay dinero para reparaciones en los hospitales públicos y se suspenden operaciones programadas con el enfermo casi en el quirófano.

  6. #1
    26/04/11 04:07

    Tomas, lo que me temo ocurre es que tu, como la mayoría de los españoles, piensas que lo normal era lo de antes, lo que ha ocurrido en la década prodigiosa. Pero aquello tampoco era normal.

    Ya sabes que la estadística no perdona, tendremos que converger a la media de la que nos desviamos. Igual que nos desviamos por arriba, nos desviamos ahora por abajo, la gente volverá, no, ha vuelto a ahorrar como los cosacos beben, como desesperados, y dentro de unos años se habrá acumulado un capital que cualquier político que sea capaz de movilizarlo al estilo aznariano de "España va bien", y la economía volverá a resurgir.

    Pero la locura de la década prodigiosa no la volveremos a ver en lo que nos resta de vida. Por eso, en esto, Rodrigo Rato tiene razón, esta es la nueva normalidad, que por cierto, todavía no creo que este estabilizada.

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