49

 

Sigo sorprendiéndome de la opinión generalizada de que una de las soluciones sea la necesidad de ampliar los conocimientos financieros de la sociedad. Esto ya lo expliqué en su día y desde luego me chirria y mucho que se pida a la gente de la calle que sea capaz de preveer todo aquello que ningún organismo, entidad o servicios de estudios ha logrado predecir.

Y desde luego, independientemente de que tengamos que aprender o no sobre economía, el grave problema no son los conocimientos financieros de la gente, sino los mensajes que nos llegan de los expertos, que o bien demuestran una absoluta falta de conocimientos, o bien tratan de manipular vilmente. En todo caso, el problema es la total impunidad con la que expertos autorizados vierten sus opiniones.

Sigue pareciéndome obvio que antes de exigir a la sociedad conocimientos financieros, el paso previo es la limpieza de expertos. La necesidad que tiene la sociedad de aprender por su cuenta y pensar no es más que un subproducto de un fallo de vastas proporciones.

Sigo diciendo que me parece un poco irreal, el hecho de que de repente todos los que estamos de alguna forma relacionado con el mundo económico, creamos que todo el mundo tiene que tener los mismos conocimientos que nosotros; en un raro juego en el que por un lado decimos que “somos la hostia, creednos”, para mañana decir: “era imprevisible” o “deberías haberlo sabido tú”.

Y en medio de la situación actual se nos ha metido por medio una situación sobrevenida, en la que podemos sacar conclusiones. Me estoy refiriendo al problema de la central nuclear japonesa. Ya sé que me dirán, como siempre no es el momento para un debate en caliente, pero en mi opinión, ante circunstancias como está debemos replantearnos cada uno nuestras convicciones sobre todo. Empezando por aquello de ¿Qué sabemos del tema?.

Y yo por lo menos tengo que reconocer que no tengo la menor idea sobre el tema. Lo que sé de la energía nuclear es lo que recuerdo del instituto, (¡y porque tuve la bendita suerte de tener un profesor que me parecía muy bueno!), donde usaron el símil de “la energía nuclear es una muy buena opción, pero tiene el problema de los aviones; que también son muy seguros, (mucho más que un coche), pero cuando tienen un accidente tiene unas consecuencias desastrosas”.

En todo caso, tengo que reconocer que tengo una opinión basada en una circunstancia particular de que un tal Rafael Boullón, fuese un buen profesor, y marcase mi imagen sobre la energía nuclear (con frases como las de “más muertes y contaminación provoca el petróleo”); Y por supuesto, tengo que reconocer que hasta ahora no me había preocupado demasiado el tema. De repente esta semana ha cambiado la situación, y me he dado cuenta de que me costaba mucho entender los artículos y las informaciones que iban surgiendo. Y he llegado a una conclusión clara; no tengo ni idea de esto.

Por supuesto, no sé si será el momento de discutir sobre esto, pero a mí me parece oportuno, porque antes no se me había ocurrido; y otros, (tanto pro-nucleares, como anti-nucleares), seguro que llevan tiempo discutiendo o pidiendo que se abra el debate. Además, dadas las circunstancias, me parece una temeridad no replantearse nada.

Pero en el momento en que me doy cuenta de que no tengo información, me encuentro con todo aquello que supongo que se encontrará cualquier persona que no tenga formación económica y trate de aproximarse a lo que está pasando. Inexplicablemente me siento “culpable” por no tener ni idea de ¿física nuclear?. Y me siento así, incluso cuando luego recuerdo que no podemos ir por la vida pretendiendo ser médicos, economistas, sociólogos, juristas, mecánicos y ahora físicos nucleares.

Y simplemente esto no puede ser, porque para esto están los expertos. ¿Qué tengo que saber yo de física nuclear?. Pues a pesar de que sea un tema de una importancia incluso mayor que la economía financiera, pues tengo que saber lo muy básico. Y esto sería lo ideal. Claro que para esto, los expertos tienen que ser fiables y facilitar la información correcta, para que tomemos las decisiones acertadas.

Esta situación se ha producido al otro lado del mundo, por lo tanto, en principio no hay efectos sobre los españoles de este accidente, pero no podemos perder la ocasión de pensar y ponernos en la situación de una persona que esté hoy en Japón. Es decir, es posible que yo hoy no tenga que tomar una decisión que implique que valore la cuestión nuclear, porque en estos momentos, lo único que tengo que decidir es a quien voto, y no tengo nada claro quién es antinuclear, (ojo; no confundir, con quien se define como antinuclear, porque el PSOE se define como antinuclear al igual que obrero).

Resulta que muchas personas en Tokio, y muchas personas en España, entre los que me cuento, no somos, ni éramos conscientes de la posibilidad de que existía la posibilidad real de lo que está sucediendo ahora, (que por cierto tampoco está demasiado claro). Pero es normal, hay expertos que se supone que tienen un sitio en la sociedad ordenando, calculando y estudiando estos temas. Y a los demás no nos queda más que fiarnos.

Esto es lo que  ocurre en el mundo económico. Los físicos nucleares no tienen porque conocer al dedillo la situación financiera de los bancos, para analizar sus inversiones, sino que se han de encomendar al que sabe.

Pero ¿y si estuviese en Tokio?. Mucha gente tendrá que decidir si se queda o se va. Así de simple. ¿Cómo se puede decidir sin información previa?.  Pues ahora esta gente tiene dos opciones; o de repente comienza a aprender arquitectura o ingeniería industrial, (o incluso primero adivinar la rama del conocimiento necesaria), para tratar de adivinar lo que está ocurriendo con las centrales, luego tendrá que aprender sobre radioactividad, (y todas las palabras y medidas que se esconden tras lo que todos conocemos que es un contador geiger), y después aún por encima tendrá que aprender medicina para analizar los efectos que tendrá este veneno invisible, que se acerca medido en unas magnitudes que no entendemos.

Es en estos casos, donde se entiende que necesitamos que alguien traduzca esta información al común de los mortales, (al igual que en la economía); pero además que lo haga de forma fiel; (o sea que bajo ningún motivo trate de imponer sesgos hacia uno u otro lado). Esto quiere decir que la información que nos ha de llegar sea la adecuada para que tomemos una decisión; ¡no la decisión que interesa a otros que tomemos!. Es habitual, manipular la presentación de los datos para conseguir objetivos que a veces pueden ser hasta legítimos, (suavizar la situación para evitar el pánico), o incluso obscenos, (suavizarla para mitigar bajadas de mercados financieros). En todo caso, lo que no puede ser es que las personas que traten de buscar información ante los expertos reciban información que no sea correcta.

Y esto es en todo; es en los expertos económicos, hablamos de abogados, de mecánicos del coche, de médicos, de reportajes en los que se prueban los coches, de físicos nucleares, de arquitectos o de vendedores de detergentes. Como mucho sabremos mucho de un aspecto necesario para vivir; conoceremos lo básico de otras cuantas cosas y no tendremos ni idea de la gran mayoría en la que existirá un mundo que ni conocemos.

La solución no es que toda la sociedad entienda lo que es un swap; como no parece razonable mortificarnos por no saber lo que es un  milisievert.  Estamos en un mundo en el que simplemente no es que tengamos dudas; es que aparecen conceptos y relaciones que no teníamos la menor idea de que existiesen.

Y como el hecho de que no tengamos que ponernos en plan de emular a Leonardo Da Vinci, mientras tratamos de trabajar y pagar la hipoteca, no parece muy buen plan, lo que se necesita es una buena dosis de responsabilidad por parte de todos y cada uno de los expertos. Cada cual ha de responder de lo que dice. Todos somos conscientes de que todo el mundo, (absolutamente todo el mundo) tiene intereses, por lo que ha de cambiarse el esquema legal y social para que estos intereses se alineen con la sociedad.

Esto no nos puede llevar a otra cosa que maximizar la responsabilidad de todo el que abre la boca, (menda incluido); de tal forma que lo que se afirme, o la idea que se transmita ocasione una responsabilidad que no se pueda escudar en base al “es opinión”.

Lo que no puede ser es que vayas al banco, te diga lo que le de la real gana, te fies de sus recomendaciones y luego venga alguien con el “lo deberías haber sabido”; como no puede ser que tengas miedo, preguntes o te informes y te digan: “no hay problema en Tokio” y luego tengas problemas. Lo que no puede ser es que los de la OMS pongan el mundo patas para arriba cada tres años con la gripe de turno, (generando unos beneficios ingentes en la venta de vacunas), que ocasionen problemas médicos a niños, y no pase nada; pero que unos meses después nos digan que la radiación no está mal y que no acabe nadie en la cárcel.

Cuando un experto transmite una opinión, ha de ser consciente de que se supone que sabe y por tanto será seguido y por tanto tiene responsabilidad en lo que opina; y el hecho de que se le exija esta responsabilidad es necesario para que la opinión sea veraz y no acorde con unos intereses determinados.

Y esto va para el ámbito de un accidente nuclear, en el que no se ponen de acuerdo, o para el ámbito económico, donde la diagnosis es la misma desde todos los expertos, para todos los países, y en todos los momentos, pero que siempre falla.

  1. en respuesta a Yo mismo
    #49
    29/03/11 23:36

    Exacto. Lo interesante es que existe una barrera política para confirmar o desmentir. Por el lado anglosajón (gobierno y prensa) sólo silencio. Por el lado como el de Hugo Chávez, se afirma que HAARP es un arma. No porque lo diga Chávez o porque a alguien le caiga gordo o no, las cosas serán de una forma u otra. El tema de HAARP es más político que científico.

    Si se trata de la guerra, sí que hay guerras sin haber enemigos. Primero Saddam era amiguísimo y de pronto era el diablo. Gadafi era amiguísimo de occidente y de pronto era el diablo. La guerra es una simple pelea de gallos.

    La guerra: Apostando en la pelea de gallos
    https://www.rankia.com/blog/comstar/691190-guerra-apostando-pelea-gallos

    El terrorismo es una forma de "guerra no convencional", que militarmente es un fiasco, una estrategia fallida para gente que vive engañada creyendo que sirve para algo. Quizá algún día escriba en detalle sobre el tema.

    A mi el tema de HAARP me parece muy interesante para ciencia ficción. Interesante no significa que me la crea, ni tampoco significa que la descarte ad portas.

  2. en respuesta a Comstar
    #48
    29/03/11 21:55

    hombre, relacionar el haarp con los terremotos que es lo que se ha venido haciendo me parece fuera de todo lugar. No dudo que el haarp exista, como tampoco dudo que Grecia tuviese problemas.

    Pero sin embargo, si dudo y mucho que al final el HAARP va a ser una cosa completamente distinta a lo que los defensores de la conspiración nos cuentan, y si tuviese que apostar, diría que es un programa de tantos, completamente absurdo que no tenga ni la menor utilidad práctica, (se hubiese sabido), pero que sirve para justificar unas cuantas facturas de empresas del sector de armas...

    Y hombre, en política se hubiese sabido si existiese alguna relación; y por supuesto si se parte de que el plan no es bueno.

  3. en respuesta a Feinmann
    #47
    29/03/11 21:45

    HAARP existe, lo que está en duda son sus capacidades. Como la base para determinarlas son las versiones políticas que son poco fiables en ambos bandos, entonces todo permanece como una hipótesis, que ni se ha probado ni se ha refutado. Aqui no hablamos de que HAARP tenga poderes sobrenaturales, sino que la política está de por medio y no hay manera de tener una visión objetiva, menos aún évidencia científica donde la política estorba. El asunto más que ser eje de controversia científica es un asunto de debate político.

  4. en respuesta a Comstar
    #46
    29/03/11 21:43

    no creo que sea "no deberíamos escuchar estas tonterias"; El problema no es escuchar, porque al final estamos en la de siempre.

    Es cierto que a veces hay cosas que no podemos probar, y entonces tenemos que entrar en el terreno de la especulación y basarte en aspectos indirectos, indicios o lo que sea, pero en general tenemos que tener mucho cuidado.

    El problema con teorías como la del Ataque provocando terremotos, es el mismo que el de "con el rescate a grecia se salva todo"; es coger los detalles que nos interesan y descartar aquellos que no nos interesan porque molestan en el argumento.

    El principal detalle en esto de los terremotos es ¿para que? y ¿por que?. ¿Por que va a maniobrar alguien para crear un terremoto y luego aún por encima maniobrar para con cuatrocientos mil informes minimizar su impacto en la economía?. A nadie le interesa tumbar los mercados financieros. Absolutamente a nadie y esto es lo que se ha conseguido.

    La energía nuclear es algo que también interesa, y ahora van a tener muchos problemas para que cualquiera acepte una central nuclear... Este terremoto, va a ser aprovechado para generar beneficios, pero no es nada que no se hubiese conseguido de otra forma.

    ¿que para ganar a la baja?.. Pues se cancela el QE2 o se dice que no va a haber QE 3 y a tomar viento los mercados...

    Aúnque el arma existiese, (que tampoco acabo de entender para que se desarrollaría en estos tiempos este arma, al no existir países para guerras, sino que ahora va más por terrorismo), lo cierto es que los que pudiesen usarla y tenerla son ahora los mismos que están haciendo todo lo posible por negar la existencia de los problemas y borrarlos de todos los períodicos. Es totalmente ilógico.

    Lo malo es que hay que tener mucho cuidado con lo que se dice, tanto desde los expertos, como desde otros ámbitos, porque resulta que las teorías en esta índole acaban generando un efecto rebote importante,

    respecto al fenomeno OVNI, lo cierto es que no tengo ni idea del fenómeno. Es cierto que existen cosas que no somos capaces de explicar y que el hecho de la presencia extraterrestre puede ser una explicación valida, pero al ser efectos inexplicados, (que no inexplicables), no lo podemos saber.

    El problema es que como en todas las épocas asumimos que lo conocemos todo, y hasta ahora en todas las épocas dicha información ha sido un error. Aunque sólo sea por pura estadística, lo que creo es que un buen día, quizás cuando ya no estemos, alquien encontrará una explicación a estos fenómenos.

  5. en respuesta a Comstar
    #45
    29/03/11 21:17

    Es el problema del gato de shrodinger, que ya está muy visto. Pero, quien hace la afirmación es quien está obligado a demostrarla, no puedes decir que porque yo no sea capaz de demostrar que está encedida puedes tu asegurar que está apagada.

    Respecto a las redondez de la Tierra estaba demostrada mucho tiempo antes de que se viajase al Espacio. Los propios egipcios lo habian conseguido demostrar hace unos miles de años. Dijeron que era redonda y lo demostraron, cumpliendo lo dicho: quien hace la afirmación debe estar en condiciones de demostrarla. Lo raro es que en Europa se desconociese durante milenios, dado lo simple de la demostración.

  6. en respuesta a Feinmann
    #44
    29/03/11 03:19

    Precisamente, la ausencia de certeza, no necesariamente significa falsedad. Si tienes una linterna detrás de una pared, y no tienes evidencia de que esté encendida, no significa que esté apagada. Que esté encendida o apagada son dos pruebas de hipótesis distintas, de acuerdo con lo que sería el método científico.

    Más bien la manera NO científica de trabajar es rechazar posibilidades ad portas, a priori, pensando que la ausencia de certeza equivale a falsedad de la hipótesis.

    Es como decir que dado que ninguno de los dos ha viajado al espacio, no podemos ver la redondez de la Tierra, y al no tener pruebas (porque las fotos son falsificadas por la NASA y ESA) concluimos que la Tierra es plana. Y aunque parezca ridículo, eso es lo que sostiene la Flat Earth Society. Ellos usan el principio que propones, para demostrar que es plana.

  7. en respuesta a Comstar
    #43
    29/03/11 03:03

    Evidentemente, la afirmación"no deberíamos escuchar esas tontas teorías" no refuta nada, pero si despues de pedir unas cuantas veces demostración de lo afirmado no se aporta, ya solo queda responder "no deberíamos escuchar esas tontas teorías", pues no vamos a estar perdiendo el tiempo pidiendo demostraciones de que la tierra sea plana o hueca. Sencillamente, las personas inteligentes, cuando alguien ha demostrado reiteradamente ser tonto, le dejan de hacer caso, diciendo "no deberíamos escuchar esas tontas teorías".

    Si a estas alturas debiesemos estar todavia demostrando los primeros descubrimientos cientificos de la humanidad, no habriamos progresado nada. Ahí están los libros, para quien quiera aprender. Y, desde luego, a la ciencia no se le puede acusar de falta de imaginación. Del concepto de la tierra plana al universo de 11 dimensiones, desde luego que va un trecho. Y de las señales mediante humo o banderas a la fibra óptica o los móviles, no digamos. Si los cientificos no estuviesen permanentemente cuestionando los límites del conocimiento no habriamos llegado a donde estamos.

  8. en respuesta a Feinmann
    #42
    29/03/11 00:41

    Lo interesante es que por un lado vienen unos argumentando sin demostrar, y por otro lado vienen los opositores cuya argumentación es "no deberíamos escuchar esas tontas teorías" que equivale a refutar con adjetivos, que también es refutar sin demostrar. Entonces nadie demuestra nada y quedamos como al inicio.

    A mi me parece una buena manera de estimular la imaginación para romper con las ideas viejas de la ciencia ficción clásica. Es que ya llevamos unos 30 años de no salir de la gravedad terrestre...

    Tal vez si se hicieran novelistas, podrían decir lo que quisieran y ganar dinero con ello...

  9. en respuesta a Yo mismo
    #41
    29/03/11 00:34

    Yo ni creo en ellas, ni dejo de creer. Otro ejemplo claro de tratamiento de esta clase de temática son los OVNIs.

    Te digo que yo mismo he visto un OVNI, una cosa oblonga y plateada de unos 40 metros, haciendo cosas que desafían lo que yo conozco de aerodinámica en una zona donde los aviones no vuelan porque las turbulencias les pueden botar, para luego devanecerse instantáneamente ante mis ojos atónitos, y lo he visto con varios vecinos presentes, de día, un día despejado, de modo que no hay mucha ocasión para el error. Lo que vi no tiene explicación. No era un globo meteorológico, ni tampoco un globo, ni era ún delirio mío.

    Pero de allí a tragarme todas las especulaciones y babosadas de que vienen del fondo del mar o de otros mundos, o de que tienen ojos grandes o forma de cucaracha, o de que destruyeron Sodoma y Gomorra, o de que jesús era extraterrestre, o de si aterrizaron o no en Roswell o no, o de tragarme la mitología de la Scientology del dictador extraterrestre (ideas que me parecen novela de bolsillo para el aeropuerto), ya es otro cantar. Para mi hay un hecho inexplicable, que otrora yo habría creído que era falsificado por computadora o editado. Pero más allá del hecho, no se puede especular. Eso no me ha hecho que de por ciertos los programas de OVNIs de la TV que abundan.

    Por el hecho de que yo vea esa cosa plateada no me voy a poner a reverenciarles como dioses, ni unirme a ninguna secta ufóloga, como sería absurdo unirse a una secta pitagórica, a pesar de que las matemáticas sean tan certeras y tan útiles.

    Ni creo ni dejo de creer. Cuando estudié astrología y numerología, por curiosidad intelectual, para ver que era cierto y que no, también iba pensando en ni creer ni dejar de creer. Hoy en día ya tengo una idea de los alcances de ambos, pero no me ves consultando si el sol o la luna u otro planeta están en determinado signo para salir o no a trabajar o a pasear.

    No se si me he explicado bien, acerca de cómo puedo tocar un tema sin creer o dejar de creer. Es que las cosas a veces ni son verdad ni son mentira, sino que la realidad está justo en medio. O sea, es como decir que el elefante ni es una bola, ni es cuatro columnas, sino todo lo contrario.

    Tal vez sea la maña mía de ver todas esas teorías como una ciencia ficción urbana (y no como teorías de conspiración) que le quitan la monotonía a la dura realidad.

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