13

Una de las críticas que más profundamente suenan en estos tiempos de presupuestos, es aquella referida a la reducción de la inversión pública en investigación y desarrollo. En este caso no hay tan siquiera discusión, porque los debates públicos se centran entre la crítica de todo el mundo a la decisión del gobierno de recortar los fondos destinados a i+d, y el gobierno que lo niega, o que a su vez afirma que no va a tener efectos sobre la i+d.

En todo caso, una de las cosas que más echamos en falta a la hora de hablar de los fondos para la investigación y desarrollo, es una discusión sobre el nivel que debería suponer dentro del presupuesto público tal partida.

Pues yo creo que he tardado en opinar sobre esto, y trataré de cuantificar el importe del porcentaje del estado que se ha de destinar a esta partida. En mi opinión, ha de ser el cero por ciento, o más bien cero euros.

¿Por qué he llegado a esta rara conclusión?. Pues es muy sencillo. Particularmente me parece completamente absurdo que estemos ante un dislate tan grande como el asumir sin mayores problemas que sea el estado el que decida los proyectos que se han de ejecutar y desarrollar.

El estado ha de estar para solucionar los problemas, establecer reglas, cargarse monopolios, velar de árbitro y conseguir establecer las reglas del juego que permitan que la economía y los agentes privados tomen una serie de decisiones. Pero realmente si me preguntan por aquellos agentes que sean los menos apropiados para asumir las funciones de innovación, tendré que decir que sin lugar a dudas, el estado ha de ser el menos indicado para tal circunstancia.

No hay otra receta para mejorar la innovación y el desarrollo, que la necesidad de competir, de mejorar o de innovar por parte de las empresas. Es así de sencillo.

El procedimiento actual implica que las administraciones destinan unos fondos a la innovación, (traducidos en subvenciones a fondo perdido, préstamos a tipos cero y deducciones fiscales), de tal forma que en los dos primeros casos el sistema es manifiestamente perverso.

Las empresas, instituciones o clusters presentan unos proyectos a la administración, que a su vez los valora y selecciona en consecuencia los proyectos que van a ser financiables. Por la misma razón se asume sin rubor que la mayoría de los proyectos no se asumirían si no fuese por la financiación pública. En todo caso, la administración pública jamás podrá seleccionar los proyectos en función del mercado, por la más que evidente razón de que la administración pública no se mueve, (o no se debería mover en los mercados).

En el mejor de los casos en este sistema lo que se  consigue es que sea la administración pública la que seleccione los proyectos, en lugar del mercado, lo cual implica que existirá cierto descontrol entre los rendimientos de los gastos en uno u otro caso. Es fácil ver que para una empresa siempre serán mejores innovaciones que generen un incremento determinado en la calidad o una reducción de costes, aunque sean innovaciones pequeñas, mientras que una administración pública siempre buscará la visibilidad de los resultados.

De esta forma, nos encontramos con que muchas pequeñas innovaciones que sí harían (hacen) las empresas jamás serían seleccionadas por la administración; y por supuesto la paradoja de que las inversiones de los proyectos financiados con fondos públicos acaban teniendo muy poca o ninguna aplicación práctica mientras innovaciones realmente útiles han sido desarrolladas sin ningún tipo de apoyos.

De esta forma, en el mejor de los casos tendríamos que con el sistema habitual, lo que nos encontramos es con un derroche de recursos, (pocos o muchos da un poco igual), con nulos o escasos resultados.

Pero como siempre, no estaríamos ante el mejor de los casos, sino que tenemos que tener en cuenta el proceso de los profesionales de la subvención, que abundan y mucho. Y en este panorama tenemos toda una suerte de consultoras y empresas cuya actividad principal es la captación de fondos públicos, subvenciones y toda clase de financiación de actividades en i+d. Realmente para estos casos, el proyecto o la innovación planteada en sí, es lo de menos y simplemente acaba siendo una excusa para conseguir tales o cuales fondos, lograr tal o cual subvención o en el mejor de los casos, conseguir un producto que sea lo suficientemente vistoso como para justificar una nota de prensa en algún periódico.

Por supuesto, el hecho de que tal o cual innovación funcionen o sea o no una mejora tanto para la empresa como para la sociedad, es una variable completamente tonta.

En definitiva, mediante los apoyos de la administración pública a la innovación, lo que conseguimos es malgastar unos recursos que generarán unos más que dudosos negocios en unas pocas manos, de forma que al final lo que se consigue es reducir la renta disponible de la sociedad, lo cual al final acaba impactando de lleno en las empresas que realmente sí innovan.

Ya que estamos, supongo que tendré que decir cuál es la innovación que me gusta, o la que considero que debería existir en las empresas, (y existe en muchos casos). Pues es relativamente sencillo; son todos aquellos procesos que no se ven, porque las empresas tratan de mejorar sus productos y servicios, sin que sus competidores se enteren, de forma que, bien sean en productos que lleven la frase “alto nivel tecnológico” o no la lleven, logren producir productos con una mayor calidad final, a un coste menor.

Aquellas empresas que con toda la discreción del mundo, logren mejorar los productos finales o los procesos para alcanzar estos productos finales, desarrollando unos productos mejores a y a mejor precio, son las ideales. Las innovaciones ideales son, además, aquellas que surgen de oir a los clientes y tratar de satisfacerlos mejor que los competidores, y son aquellas en el que el proceso sale de una reflexión previa, con mucho sentido común y pocos recursos, porque es completamente absurdo gastar millones para conseguir miles. Por supuesto, las innovaciones ideales son aquellas en las que se busca el premio del cliente y de la satisfacción del público con lo que haces, de forma que la empresa decide investigar las formas y métodos necesarios para cubrir las necesidades de sus clientes de la mejor forma posible.

Discrección, efectividad, resultados, enfoque al cliente, innovación como necesidad y no algo de que presumir, control de los gastos, sentido común, huir de proyectos grandilocuentes y buscar contentar a los clientes definen un proyecto que nunca puede ser seleccionado por una administración pública. Y esto es normal, porque los gobiernos, ni son nadie, ni lo deberían ser en ningún caso, los que directa o indirectamente decidan que, como, donde y cuanto se investiga.

  1. #13
    25/11/10 21:17

    Estoy completamente en desacuerdo.
    La investigación en España se hace mayoritariamente en Universidades (más del 60%) y la mayoría de las líneas de investigación financiadas por el-la comunidad europea-estado español-comunidades autónomas están orquestadas para cubrir amplios campos de investigación que las empresas en su afán de beneficios ni siquiera se plantearían.
    Hablemos de las matemáticas... ¿Cuantas empresas cree usted que estarían dispuestas a financiar proyectos de "teorías matemáticas"? Yo se lo digo, unas pocas interesadas en estadística, el resto pasarían ampliamente.
    Y es que ninguna empresa vería la utilidad de un Algebra Booleana... hasta que Claude Shanon en 1935 la identificó como el soporte matemático apropiado para describir el procesamiento de información binario de los sistemas informáticos actuales.
    Por favor, no seamos tan simplistas como para confundir beneficio con conocimiento... este último es infinitamente más valioso, pero es difícilmente valorable en precio.
    ¿Qué precio tiene descubrir y catalogar una nueva especie paleontológica ya extinta? ¿Cual es el valor que aporta su conocimiento?
    Y podría seguir con miles de ejemplos de materias de investigación que simplemente serían olvidadas si sólo se tuviera en cuenta el beneficio.
    Seamos serios y abramos un poco nuestro enfoque, así las generaciones futuras nos lo agradecerán pues les habremos legado el mejor de los patrimonios: el conocimiento.

  2. #12
    24/11/10 16:22

    Es la primera vez que no estoy de acuerdo contigo.

    Lo que dices significa que no se investigue nada que no sea totalmente rentable a corto plazo. Adiós por ejemplo a la investigación de enfermedades raras o a la investigación científica sin fines concretos directos.

  3. #11
    23/11/10 11:06

    Conozco gente muy metida en este tema -tanto personal que trabaja en empresas que reciben subvenciones, como en la administración pública- y yo mismo tengo alguna experiencia.

    No olvidemos que a la empresa siempre se le exige poner una parte del presupuesto -la ayuda pública puede ser el 50%, o mucho menos en estos tiempos de crisis-.

    Mi opinión es que Las empresas suelen presentar a estos proyectos en los que se acude como consorcio lo que ya tienen hecho -no olvidemos que en los consorcios que se forman incluyen muchas veces empresas competidoras de distintos países o comunidades autónomas, respectivamente, según se traten de programas europeos o nacionales-, con el fin de mantener en secreto lo que están desarrollando como verdaderamente innovador.

    Así, las ayudas se convierten en la práctica en una subvención a la industria nacional/europea.
    En los organismos públicos existen personas con bastante experiencia en este campo y ya se conocen a los que viven de las subvenciones y no sacan nunca ninguna innovación realmente interesante -por ejemplo, en el campo de la informática, hay empresas de "servicios informáticos" cuya principal actividad es "alquilar" personal para proyectos informáticos, subcontratándolo o las grandes empresas, y que se presentan a estas subvenciones a la I+D-. Si vas a montar un consorcio en España, te sugieren claramente que socios no son deseables en el mismo.
    De igual manera, la Unión Europea cada vez quiere ver menos a los centros académicos en los proyectos, saben que no existe apenas transferencia universidad-empresa y ocurren casos bochornosos (me han contado de universidades que mandan a doctorandos en física teórica a consorcios en los que debe haber un resultado práctico).
    Evidentemente, parte de las ayudas van también a empresas que están en una situación crítica y no van a levantar cabeza ni con estas ayudas.

    En definitiva, creo que las ayudas a I+D en modalidad consorcio, deben ir dirigidas a empresas que han demostrado su capacidad de poner en el mercado productos innovadores, sin valorar tanto en detalle qué es lo que proponen que van a hacer con la ayuda -como he dicho, normalmente nadie va a hacer público lo que está haciendo ahora mismo- y para las empresas que comienzan, hay ayudas específicas sin participar en consorcios.

    Por último, un detalle: las ayudas del plan Avanza I+D de este año creo que se han reducido de 150 a 50 Millones de euros (!!un 66%!!). Este es el compromiso de nuestros políticos para dejar de ser un país de sol y playa y ladrillos.

  4. #10
    22/11/10 17:42

    Como sabes defiendo en modelo de Finlandia, incentiva la innovación sin ser intervencionista, llega a un maximo del 30 % de la empresa sin entrar en la gestión, sun función es de fomentar las redes vinculares entre empresas y universidad, entre emprendedores, entre emprendedores y capital riesgo /capital semilla.

    El tema como sabes esta muy relacionado con la formación
    http://www.javiermegias.com/blog/2010/03/finlandia-excelencia-en-la-educacion-clave-de-la-innovacion/

    http://www.youtube.com/watch?v=GuIm_wpqb00

  5. en respuesta a Yo mismo
    -
    #9
    22/11/10 15:04

    La web surge de un proyecto totalmente civil de un organismo civil (el CERN). Internet surgió de un proyecto militar desarrollado por un organismo público, no por empresas. Otra cosa son las subcontratas. El propio ordenador moderno surge de un proyecto público desarrollado por un organismo público (también militar).

    Lo que quiero decir es que cada innovación surge de una manera y no hay un paradigma único, como corresponde a cualquier búsqueda en un espacio de soluciones desconocido. La iniciativa pública fue necesaria en muchos casos de descubrimientos pasados. Otras veces lo único que hace falta es un talento ocioso (y no necesariamente el mejor talento) capaz de dedicarle tiempo a algo aparentemente inútil. Otras veces simplemente tiempo que dedicarle a la formación. En las empresas suele haber demasiada presión desde la cuenta de resultados como para pararse en tonterías. Otras veces, simplemente, la infraestructura necesaria para llevar a cabo un descubrimiento está fuera del alcance de las empresas.

    Históricamente, bastantes avances básicos han venido de la mano de proyectos públicos. Las empresas hacen muy bien desarrollos sobre conocimientos "conocidos" y con poca incertidumbre sobre los resultados, pero para la ciencia básica no creo que sean el entorno adecuado para innovar.

    No sé, decir que la aportación pública es innecesaria y un derroche, así, a lo bruto, me parece un tanto aventurado. Otro tema es que esa aportación se pueda o no se pueda optimizar.

  6. en respuesta a Yo mismo
    -
    #8
    22/11/10 14:51

    Para mi lo extraño del modelo de España de innovación estatal es que no veo a los políticos muy innovadores, excepto para ignorar los derechos humanos (caso de las prisiones encubiertas y la indiferencia ante violaciones en Marruecos) y salvar bancos (innovar maneras de quitarle dinero a los españoles). Con gente poco innovadora a cargo va a ser difícil que haya innovación real.

    Si no hay una razón para innovar, ¿en qué se va a innovar? Si no hay un problema, ¿qué solución aporta la innovación? ¿O será que el asunto es crear I+D para encontrar una solución, y al final buscar un problema que pueda ser resuelto con esa solución?

    Yo ni siquiera veo a los políticos españoles con claridad acerca de los problemas, sus causas, menos aún las soluciones. Imagino los proyectos de innovación destinados a financiar la creación de zapatos para ciempies, sostenes para marimba, calcetines para culebra, cinturones para adelgazar elefantes...

  7. #7
    22/11/10 14:14

    Creo que estás considerando proyectos de I+D sólo un tipo de ellos. Cuando hablamos de proyectos de I+D podemos estar refiriéndonos a 5 tipos de proyectos, según lo que obtenemos con ellos:

    1. Conocimientos sin aplicación definida
    2. Resolución de problemas
    3. Planos, modelos, diseños y prototipos
    4. Prototipos validados y experiencias piloto
    5. Productos, procesos y servicios

    Si con nuestro proyecto logramos algo comercializable (punto 5), podemos tener esperanzas de obtener inversión privada, pero si lo que logramos obtener es difícilmente convertible en $$$ a corto/medio plazo, sólo nos queda pedir inversión pública. Cuando más cercano al punto 1 esté un proyecto, más riesgo conllevará, más coste de oportunidad, etc. Un inversor privado no va a destinar ni un céntimo en algo que no se sabe si puede llevar o no a algo comercializable, ni si ese hipotético producto o servicio tendrá posibilidades de éxito.

    Esto deja un vacío enorme que sólo puede ser llenado por el Estado a través de las universidades y de subvenciones.

    Por otra parte, también tengo que decir que los mecanismos de asignación de subvenciones de I+D son de traca. He trabajado en una empresa supuestamente dedicada al I+D y puedo corroborar que buena parte de las subvenciones se destinan a proyectos cuya principal misión es... justificar la subvención como sea, coger el dinero y echar a correr.

    En definitiva, sé que el último tramo del I+D debería ser dirigido por la inversión privada, y en eso estoy de acuerdo contigo. Pero en el resto de tramos la inversión pública es un mal necesario y imprescindible, ya que la inversión privada en ese ámbito simplemente no existe (y existen motivos de peso para que no exista, ya que a los inversores privados no les gusta perder su dinero).

  8. en respuesta a Kunks
    -
    #6
    22/11/10 13:58

    el caso de la www o internet, surge del dinero publico destinado a la industria militar. Es decir, son un subproducto de la necesidad de hacer algo distinto por parte de las empresas.

    es importante el matiz.

    El esquema es necesidad tira de innovación, y no es lo mismo tirar que empujar.

  9. en respuesta a Yo mismo
    -
    #5
    22/11/10 13:46

    Facebook o Google no han tenido apoyo público, pero la WWW o internet nunca hubieran existido sin ese dinero, lo mismo que el teflón o el microondas. Hay casos y casos, y no hay un paradigma único de innovación. En todo caso, muchas de las innovaciones privadas surgen a partir de innovaciones públicas, sin las cuales nunca habrían existido (el mismo caso de facebook y google).

    La innovación es un proceso de búsqueda sobre un espacio de soluciones totalmente desconocido, y como tal no sabemos a qué nos enfrentamos. Es posible que haya un gran descubrimiento que nunca llegará a realizarse sin una gran inversión fuera del alcance de la innovación privada (piensa, por ejemplo, en algo que necesite una infraestructura como el acelerador de hadrones).

    A esto hay que añadir, además, que el dinero público empleado en I+D repercute en la formación de grupos de personas que usarán esa formación para innovar. Piensa en la cantidad de empresas spin-off procedentes de universidades que han logrado despegar.

    Yo no sé con exactitud la cantidad de dinero público que habría que dedicar óptimamente a la innovación -y con toda seguridad habría que mejorar el sistema de asignación de fondos- pero si hubiera sido cero en el pasado, muchos adelantos de los que disfrutamos, sencillamente no existirían.

  10. en respuesta a Borreroak10
    -
    #4
    22/11/10 12:04

    En primer lugar, decir que estoy muy de acuerdo en que ahora mismo, los incentivos para que las empresas inviertan no son los optimos; de hecho directamente no existen. Por supuesto, yo creo que el papel del estado no ayuda a esta situación y lejos de acercar los incentivos al optimo, se aleja.

    Los incentivos tienen que basarse en la necesidad, y con todas las economías de oferta desplegadas y estas medidas se reducen estos incentivos. Lo que no entiendo es como se instaura todo un sistema que no incentiva la innovación y luego se subvenciona.

    En referencia al segundo punto, evidentemente toda innovación, toda investigación y todo desarrollo, (evidentemente no son lo mismo), genera un riesgo y una rentabilidad. Y esta ecuación es clave para la eficiencia. como bien dices se asume un riesgo a cambio de un posible gran beneficio, ¡y esto es lo normal!...

    Lo que no es normal es que unos asuman el riesgo y otros generen el beneficio.

    Respecto a los ratios, decir que en la mayoría hay un gran problema y en los indicadores se habla de i+d en cada uno de los países de forma agregada; es decir sumando lo del sector público y sector privado. Por lo tanto, hay que leer mucho mejor este tema.

    En todo caso, una pregunta.... ¿cuanto apoyo público ha tenido facebook, google...o en general todas las empresas innovadoras en otros sitios que no sean España?.

  11. #3
    22/11/10 11:29

    Estimado Tomas:

    Enhorabuena por esta reflexión, me ha parecido un discurso muy liberal. Creo que tienes toda la razón pero faltan matizaciones.

    El otro dia, generalizaba el señor de¨FEDEA, sobre el componente de mejorar la educaion para ser competitivos. Y en ese contexto erramos el tiro, con la argumentacion.
    https://www.rankia.com/blog/llinares/598646-propuestas-luis-garicano-sanidad-pensiones

    A ver si consigo explicarme mejor, se uitilza el sistema educativo para argumentar una idea, y me parece erroneo el planteamiento.

    España cuenta con uno de los mayores porcentaje de titulados y no es la falta de titulados lo que no crea empleo. Y tampoco es por falta de especialistas por lo que no se crea empleo. Sino por un pesima gestion de los recursos. Con esto no estoy diciendo que la educacion no necesite mejorar.

    Si miramos la Investigacion, uno de los problemas al que nos enfrentamos es a la falta de colaboracion universidad empresas y al dumping de conocimiento. Los catedraticos investigan y las patentes pasan a la industria privada en lugar de permanecer en la universidad, como recursos economico que mejora la educacion y el nivel universitario.

    Creo que por ahi esta la clave, si las patentes quedasen en las universidades como se hace en los paises más avanzados, no tendiramos el problema de las subvenciones.

    Es precisamente la univeridad, la que tiene a su disposicion todo el talento.

    Como bien agumetas el I+D, no se puede utilizar como subvencion y para quitar impuestos que es como se esta ulitizando en la ctualidad por las empresas.

    Un saludo

    http://rentabasica.blogspot.com/2010/11/el-escaparte-de-internet.html

  12. #2
    22/11/10 11:02

    Totalmente en desacuerdo con este post: existen numerosas razones por las cuales un gobierno, ha de aportar recursos a la i+d. Podría escribir miles de lines sobre esto, ya que es una de mis especialidades pero voy a resumirlo en dos puntos que considero importantes.

    El primero es la apropiabilidad de las innovaciones, en tanto que el nivel de apropiabilidad de las innovaciones que las empresas generen no sea el máximo (algo practicamente imposible) los incentivos para que las empresas hagan i+d no son los óptimos. Esto significa que una empresa nunca invertirá lo que debería invertir en i+d y por ello necesita el apoyo del gobierno.
    Esto nos lleva al segundo punto: los resultados de invertir en i+d son inciertos. Lo nombras en tu hilo. De acuerdo, esa es una de las razones por las que también se ve necesario apoyar a las empresas que hacen i+d. El riesgo en el que incurren estas empresas es muy alto, puede que despues de invertir no obtengan nada, pero si descubren algo realmente nuevo, una innovación que copa el mercado mundial (no es alto tan raro ahora con las tecnologías de la información), el beneficio puede ser cuantioso, inclusive para el estado, en puestos de trabajo e impuestos recaudados de estos trabajadores, que además en muchos casos pueden ser puestos de alta cualificación con los innumerables beneficios que ello conlleva al pais. Que si, que el coste de oportunidad de esos recursos es altísmo, es algo ya asumido, pero hay que tomar una decisión.
    Y si crees que el apoyo del gobierno en la inversión en i+d no es algo bueno, echa un vistazo a los indicadores de los paises más potentes del mundo, a ver qué obtienes.

    Por último reseñar que i+d e innovación son cosas distintas. A quien le interese que busque ambos conceptos.

    Un saludo

  13. #1
    22/11/10 05:38

    El I+D gubernamental me presenta algunas interrogantes.
    ¿Quién determina lo que será financiado y lo que no?
    ¿Se politizará el I+D y proyectos se quedarán varados de acuerdo con los golpes de timón de los caprichos políticos?
    ¿Irán a usar la cifra del presupuesto asignado como dedida de éxito, y no los avances tecnológicos, como es usual en política?

    Tomemos como ejemplo a la NASA. Gradualmente ha ido recibiendo menos y menos fondos. Al 2007 recibía sólo un 25% del presupuesto ajustado por inflación, comparado con el que tenía en tiempos del Apolo.

    Recordemos que la NASA recortó los fondos, para que los proyectos de I+D fueran privados para acelerar su desarrollo, y dejó en la NASA sólo las tareas de figurarse lo impensable. Es que el presupuesto de la NASA se estaba dedicando a operaciones logísticas de construir cohetes y lanzarlos, en lugar de que lo conocido fuera tratado por las empresas, y lo desconocido de un viaje espacial tratado por la NASA, para así hacer cosas nuevas y diferentes.

    Claro, visto desde cierto punto de vista el recorte a la NASA fue ridículo también, porque con sólo reducir un 5% del presupuesto militar hubiese alcanzado para ir a Marte. Y gran parte de ese presupuesto militar se está usando para construir infraestructura en Afganistán (¿keynesianismo innovador?) para combatir a los enemigos, lo que les hace ser odiados cuando matan o maltratan civiles, mientras los chinos invierten en Afganistán y hacen amigos al crear empleos.

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