15

 

Hoy me va a tocar hablar de alguna historia mía, al final resulta que esto es un blog y por lo menos en teoría, se trata de que el que escribe cuente lo que se le pasa por la cabeza y haga participes a todo el mundo de sus inquietudes.

El caso es que esta semana, resulta que he coincidido con alguien que ocupa un cargo que podemos llamar político. Es una de estas personas que tienen cargos de libre designación que en teoría son puestos técnicos y ocupados por expertos, pero que en realidad son pura política.  

Lo bueno de los políticos es que les puedes decir lo que te dé la gana, siempre que lo hagas con respeto y sobre todo tirando de ironía. Contrariamente a lo que puede parecer, lo curioso es que cuanto más sincero y duro seas, más buscarán la aprobación. En fin, no sé si sabe que escribo en este blog y en cotizalia; porque la verdad es que trato de mantener los dos ámbitos lo más separados posibles; Digo que no lo sé, porque la realidad es que algún comentario aislado ya he oído, y es de suponer que dado que la gente habla, entiendo que la gente sabe más de lo que se atreve a decirme y preguntarme.

En fin, el caso es que la conversación derivó hacia la victoria de España y la respuesta en la calle. Esta persona, (y creo que con total ingenuidad), se lamentó de que España sólo apoyase a la selección y no saliese a la calle a apoyar a los políticos que decía que eran sus representantes.

La respuesta me salió del alma y con todo el pesar tengo que decir que es muy obvia la razón por la que la sociedad no apoya a los políticos; quizás a veces tengo que aprender a callarme pero creo que soy demasiado joven para cambiar, y demasiado mayor para rectificar. Además las respuestas normalmente me salen y como un resorte, lo que me salió de la boca es “Saldremos a la calle el día que los políticos se esfuercen, luchen, sean inteligentes y nos den una alegría; y con lo que debéis agradecer que no salgamos a pedir la deportación de la mayoría”.

Como puede suponer todo el mundo, mis posibilidades de crecer en el mundo de la política son como poco limitadas, lo cual no me traumatiza demasiado, porque me llega con sufrir la estigmatización de ser economista. Gracias a dios, no tengo puñeteras ganas de entrar en ninguna organización política, por lo que me permito decir lo que me da la gana. Además debo reconocer que siento cierto placer logrando dejar sin palabras a una persona cuya principal función es la de tener siempre una respuesta.

Esto no siempre fue así, y de hecho hubo un tiempo en el que creía en las personas que nos dirigen y las veía como una especie de semidioses. Escuchaba lo que decían, y trataba de aprender todo lo que decían. Cuando era muy joven, tenía una curiosa mezcla de ingenuidad y por otro lado tenía cierta capacidad de análisis, de forma que era muy útil para determinadas personas.

El colmo de la ingenuidad es que mi mayor ilusión en la carrera era trabajar en Arthur Andersen. No era trabajar en una auditora cualquiera, no valía ninguna otra, y la realidad es que fue la única a la que envié el currículo, porque en el fondo he tenido mucha suerte y no he estado en el paro en ningún momento desde mi primer trabajo, que fue a las dos semanas de acabar la carrera. El caso es que hubo un tiempo que hubiese dejado todo por Arthur y no por otra, porque me parecían especiales, muy honrados y desde luego los mejores. La realidad puso las cosas en su sitio y al final por otras razones acabé coincidiendo con los Arturitos, (antes y después que lo de Enron, que siguen siendo los mismos).

Y ya que estamos me gustaría recordar mi mejor experiencia con los políticos, consultoras y expertos; ´(entendiendo mejor, como más surrealista). Era diciembre de 2000 y resulta que trabajaba en una consultora y desde allí pues me pidieron desde la diputación de una provincia no muy desarrollada, colaborar en la elaboración del plan estratégico de la provincia de 2001-2010.

El trabajo lo desarrollaba la diputación que encargo a KPMG por 80 millones de la época el estudio, y luego buscó personas relevantes, (lo que viene a ser “expertos” y “agentes sociales”), para desarrollar una serie de mesas y aprobar un documento para planificar el desarrollo de la provincia. Contaría cómo es posible que aterrizase en esa mesa, si tuviese la mínima idea, creo que alguien metió la pata.

Por aquellas fechas, yo tenía 28 añitos, y realmente me comía el mundo. Desde luego era el más tonto de los asistentes, y la combinación de tontería por un lado, ingenuo idealismo por otro y algo de conocimientos técnicos por otro, en medio de una reunión de ese estilo fue demoledor.

Había un representante de cada partido político, alcaldes, representantes de cajas, gente de consultoras, un diputado, un representante de la confederación de empresarios, sindicatos, federación de hosteleros, de pizarreros, uno de las eléctricas…

Yo ya no recuerdo si estaba ilusionado, acojonado, impresionado o lo que sea, pero el caso es que comenzó la mesa y nos dieron un tocho que habían elegido los de KPMG de una burrada de folios, en los que las primeras 15 hojas hablaban del tema infraestructuras. En definitiva, se planteaba la construcción de cinco autovías.  ¡Por pedir que no quedase!.

El caso es que comenzaron la disertación presentado esa carta a los reyes magos y nos preguntaron ¿Qué nos parecía?. ¡Cojonudo!. Fue unánime. Si se conseguían cinco autovías, la verdad es que era de locos. Pero claro, nos dijeron que debíamos debatir la priorización porque era posible que no diesen las cinco, (80 millones para llegar a esta conclusión).

El caso es que en el tocho de condiciones no había ningún dato sobre tráficos, ni desde luego las justificaciones, análisis de costes o beneficios de ninguna de ellas. Yo fui de los primeros en contestar, y lo que dije fue que no podía contestar, porque no tenía datos. Casi se me cae el mundo encima, y se montó un buen fregado, en el que de repente entre los consultores y los de los partidos políticos, trataban de hacerme comprender que yo estaba allí por mis conocimientos y que dijese lo que creía que fuese mejor en función de mis conocimientos.

Yo, (¡que no sabía muy bien cómo funcionaba el mundo, al revés que ahora que me resisto a resignarme!), traté de mantenerme fuerte y decir que sin datos, yo no apostaba, porque las intuiciones y las sensaciones no son muy buenas consejeras. Hablé de responsabilidad, y la cosa se fue poniendo un poco tensa. Lo peor es que los de las cajas y el de Fenosa se empezaron a poner de mi parte. ¡No había datos!.

Hasta que tres horas después llegó el ultimátum y me dijeron que escogiese una de las autovías y diese una razón para continuar votando que íbamos por la primera parte, que eramos veinte y teníamos que salir del atasco..

Total, que al final la cosa se lió un poco y en medio de la tensión, la realidad es que elegí una de las opciones. Cuando me preguntaron la razón, no se me ocurrió otra cosa que soltar: “es que me queda muy bien para ir a casa de los padres de mi novia”.

¿Lo positivo?. Que la contestación fue tan salvaje y sorprendió tanto que de repente el bando de los que pedíamos datos, (seguíamos siendo los representantes de las cajas, el de fenosa y yo), logramos imponer el criterio, y nos prometieron que iban a rehacer el estudio, obtener los datos, enviárnoslo con tiempo para que pudiésemos ver la información antes de la reunión y aplazarlo sine die.

El cabreo de los políticos era monumental, y creo que a todo esto es porque lo que he de decir es que en esa reunión nadie cobraba un duro, en ningún concepto, y nos habíamos tirado cinco horas para nada.

A finales de enero nos volvieron a convocar para la siguiente reunión, aunque la consultora olvidó enviarnos los datos. En el próximo post contaré la próxima reunión. Pero con esto quiero decir es que sólo con este proceso, a veces sorprende que ¡estemos tan bien!.

 

 

Continúa….

  1. #15
    24/07/10 21:13

    "es que me queda muy bien para ir a casa de los padres de mi novia”. Estaba algo aburridote este sabado y me has logrado sacar una sonrisa. Hay que tenerlos bien puestos para decir eso en una reunión, evidentemente, gente como tu nos sacará del atolladero algún día.

    Un saludo cordial

  2. en respuesta a Yo mismo
    #14
    20/07/10 11:34

    No se trata de que entres en su mundo. No se trata de que pases a ser un tonto útil en el nivel más bajo de la jerarquía partidaria.
    Se trata de conocerles, contactarles y buscar canales de comunicación.
    Una vez allí, encontrarás la manera de asesorarles o de transmitir y exponer tu punto de vista, que te vean como fuente creíble (que ya harto tienes para mostrar en tu Currículum Vitae pero ocupas hacer "personal branding") y de cómo las opciones incorrectas representarán un costo político para el político.

    Así sin estar en su mundo, haces lo mismo que haces en Rankia, pero con más impacto y de modo más personalizado.
    Y puedes mantener tu independencia, porque un auditor no toma partido.
    Pocas palabras, muy enfocadas y gerenciales, harán que te escuchen más.

    También podrías tratar de conocer periodistas y ayudarles, porque los periodistas ocupan ideas frescas para sus reportajes. Las cosas que o andan bien suelen ser una buena fuente de noticias.
    Es preciso que capacites a los periodistas para ver cosas de la realidad que no ven, porque muchas veces son un poco legos en algunos temas, como cualquier persona normal.

    Desafortunadamente la macroeconmía tan necesaria para evaluar a los políticos no es uno de los puntos fuertes del conocimiento de los periodistas.

  3. en respuesta a Daniel Bravo
    #13
    20/07/10 02:10

    Yo no creo que el problema sea que el político no haya estado en el sector privado. Lo peor es que muchos están preparando el terreno para acabar en el sector privado.

    Quien más, quien menos, sabe que lo del cargo puede tener fecha de caducidad...

    Entre eso y los complejos... pues la realidad es que los políticos no piensan en lo que deberían...

    y las empresas no andan mucho mejor...

    el resultado es el que es...

  4. en respuesta a Comstar
    #12
    20/07/10 01:58

    Uy...

    no estoy intentando conocer políticos.. La verdad es que son un mal necesario, y yo no puedo con ellos.

    yo en el mundo de la política duraba dos días...

  5. en respuesta a Neuroesceptico
    #11
    20/07/10 01:57

    La verdad es que al final es siempre igual, lo malo es que la mayoría de la gente no es capaz de verlo.

    Creo que debería hacerse un reality show como Gran Hermano, (eso sí, sin avisar), para que la gente supiese lo que hay.

    o luz y taquigrafos para que se corten un poco...

  6. en respuesta a Fernan2
    #10
    20/07/10 01:55

    gracias...

    pero bueno, has de reconocer que la respuesta era muy, ¡pero que muy obvia!...

    Lo peor es que no se dan cuenta de lo que piensa la gente....

    ¡y se creen que lo hacen bien!

  7. en respuesta a Daniel Bravo
    #9
    19/07/10 16:53

    Los políticos se mueven debido al "costo político" de las alternativas (escogen la de menor costo político) y el estado natural del político es no hacer nada de nada, a menos que el costo político para él sea más grande si no hace nada a que si hace algo.

    Entonces tienes la posibilidad de crear costos políticos mediante presión de prensa, apuntando los errores en ocurrencias de un político y proponiendo una solución, porque al final lo que importa no es ponerle como idiota ante todo el mundo, sino que corrija el rumbo.

    La otra cosa es que puedes crear propuestas, y al primero que responda bien le sigues mandando propuestas.

  8. #8
    19/07/10 14:14

    El problema ahora mismo en nuestro sistema es que los políticos que llegan a lo más alto habitualmente no han estado en el sector privado.

    He tenido la desgracia de asistir a algún mitin político y la mayoría de asistentes siguen las consignas sin ningún tipo de duda. Nunca se duda del líder y de su palabra, es algo aterrador.

    Por otra parte, la mayoría de discursos se limitan a mensajes vacíos y sin contenido ni datos. un profesor me comento una vez que si no dices nada, no corres el peligro de tener que arrepentirte después.

    Supongo que esa es la estrategia de Rajoy. Se limita a una posición defensiva, esperando que Zapatero caiga por el peso de la crisis. De esa forma, cuando acceda al poder no tendrá ninguna declaración o promesa que ligue su futuro. Será libre de poder tomar todas las medidas que considere oportunas.

    un saludo!

  9. #7
    18/07/10 03:19

    Yo solía pensar también que los políticos sabían lo que hacían. Sin embargo un día me pregunté por qué yo tenía que sufrir una crisis que yo no causé, y me pregunté si podría evitarse. Ese fue el día en que abrí la caja de Pandora, para empezar a descubrir las "ocurrencias" de los políticos, que parecía que no habían jugado ni siquiera Simcity antes de entrar a gobernar.

    He encontrado demagogos que hablan muy bonito, pero también algunos que escuchan.
    A mi no me interesa demostrar que no tienen las respuestas.
    Me interesa que tomen buenas decisiones, razón por la cual trato también de mantenerme libre de prejuicios e ideología como sea posible. A veces algunos no-políticos también me han mostrado mi error.

    Es que al final se trata de eso, de que haya buenas decisiones. Si yo me equivoco o no, no me interesa, en la medida en que eso no vaya a empujar malas decisiones. Como ser humano tengo derecho a equivocarme. Tratar de probar que no me equivoco, o tratar de demostrar que el otro está en error, desvirtúa el foco del asunto.

    Yo creo que si alguien se siente poco apreciado en política, pues debería buscarse un empleo que le satisfaga más. Eso sí, conmigo se sentirán apreciados si ayudan a mejorar las condiciones de las personas, o se sentirán censurados si perjudican a las personas. Al fin y al cabo eso es lo que hace un auditor ciudadano.

    Me parece bien que ya estés tratando de conocer políticos, manteniéndote neutral y apolítico, como auditor ciudadano. Te felicito, y estoy seguro que si otros fueran como tu, comprenderían que los políticos no son semidioses, sino trabajadores, y el ciudadano es el jefe. Y así como no es bueno que un jefe se desentienda de sus empleados, que pueden sentirse perdidos sin su guía, así el ciudadano debe acercarse a los políticos, porque es el dinero del ciudadano el que les paga el salario.

    Y el trabajo del auditor ciudadano será velar porque todo marche bien.

  10. #6
    18/07/10 01:12

    Por cierto, relacionado tanto con el artículo como con los comentarios, os dejo un par de posts muy buenos de Alfredo de Hoces (bueno, mejor dicho un post y un libro online):

    - Workflow de una tormenta de mierda
    - Fuckowski, memorias de un ingeniero

    s2

  11. #5
    17/07/10 20:27

    "Beam me up Scotty. There's no intelligent life down here." 8-)

  12. #4
    17/07/10 19:01

    Me parece un "déjà vu".
    A mi me ha sucedido en numerosas ocasiones algo similar en las reuniones con "la administración y sus politicos". Reuniones para gestión y seguimiento de "proyectos" ya aprobados. Entrecomillo proyectos, porque ese era el problema, que de proyectos, nada... aquello era una "carta a los reyes magos", irrealizable, absurda, sin ningún estudio previo sobre su viabilidad y utilidad. Se trataba simplemente de obtener pasta (de quien fuera: instituciones de la CEE, instituciones estatales, comunitarias, locales...). Y en esto participaban ambos: los políticos y su administración y las empresas (que también tienen "sus políticos": aquéllos que habían firmado y aceptado el proyecto). Luego, eran otros los que tenían que sacar adelante semejantes marrones. A ellos les bastaba con hacer el paripé, grabar un video, o elaborar un Power point a la finalización del proyecto, "mostrando el éxito del proyecto".

    He estado en las dos partes: administración y empresas. Y casi siempre es así. El problema es que los que diseñan/deciden el proyecto (los "san dios", en ambos lados), no son los que luego tienen que asumir la responsabilidad de ejecutarlo. Elaboran una carta a los reyes magos, y ordenan: ejecutadla. Pero ellos jamás tienen ninguna responsabilidad sobre sus decisiones (su elaboración y sus ordenes).

    Así que, está claro que la solución es: conseguir, como sea, que tengan que responder por sus decisiones -que les exijamos su responsabilidad-.

    Saludos

  13. #3
    17/07/10 16:49

    Sí...tela los políticos, pero también "tela" la sociedad civil.

    Saludos

  14. #2
    17/07/10 15:13

    "se lamentó de que España sólo apoyase a la selección y no saliese a la calle a apoyar a los políticos que decía que eran sus representantes."

    “Saldremos a la calle el día que los políticos se esfuercen, luchen, sean inteligentes y nos den una alegría; y con lo que debéis agradecer que no salgamos a pedir la deportación de la mayoría”.

    Jajaja, que bueno!! Y así, a la cara... se debió quedar de piedra, lástima no tenerlo grabado!!

    s2 y enhorabuena por ser como eres.

  15. #1
    17/07/10 12:54

    Tela lo de los politicos.

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