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Los microcréditos son préstamos de pequeña cuantía y corta duración destinados a aquellos colectivos que no pueden acceder a los sistemas de financiación tradicionales porque no disponen de los recursos o las garantías necesarias. Los usos más frecuentes de los microcréditos en España son aquellos que evitan la exclusión tanto social como económica de individuales y organizaciones. Por ejemplo, para montar tu propia empresa o para dar un respido a nuestra economía doméstica.

Usos más frecuentes de los microcréditos en España

 

 

Los microcréditos han experimentado un crecimiento exponencial desde su nacimiento en 2001, especialmente hasta el año 2008, periodo en el que disfrutábamos de properidad económica. A partir de la crisis de 2008, las entidades bancarias endurecieron las condiciones para solicitar un microcrédito (excepto para los proyectos sociales) y las entidades públicas restringieron la concesión de los créditos a las empresas. Sin embargo, en los últimos años, han crecido de forma considerable las entidades privadas que conceden créditos sin aval a particulares, especialmente a través de plataformas 100% online.

Las características y condiciones de cada microcrédito dependen del colectivo al que se destine. Es decir, el procedimiento para solicitar un microcrédito por parte un emprendedor que quiera montar su propio negocio será mucho más arduo que un particular que quiera solucionar un pequeño imprevisto. En contraposición, las empresas pueden obtener condiciones preferentes en función de la calidad de la idea.

Su principal característica es la ausencia de aval o garantía, para que individuos sin recursos o capacidad económica puedan acceder a ellos. Otra ventaja de los microcréditos es la mayor facilidad para otorgar plazos de carencia, dado su pequeño montante y corto plazo.

La desventaja (o ventaja, si así evitas acumular intereses) es el periodo de amortización más corto. La pequeña cantidad concedida en este tipo de préstamos también lleva un corto periodo de devolución asociado por lo que nos puede resultar complicado recopilar el dinero para la devolución del principal más los intereses. Además suelen tener tipos de interés más elevados que un préstamo corriente al no llevar una garantía asociada.

 

¿Quién concede microcréditos?

 

Los microcréditos pueden concederse por entidades tanto públicas como privadas.

  • Instituto de Crédito Oficial (ICO) o líneas de crédito del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Al tratarse de un organismo público, suelen ser los más estrictos a la hora de conceder un microcrédito. Deberás rellenar una solicitud, cumpliendo con diversos requerimientos y tras superar un estudio exhaustivo de la idea/empresa. Generalmente, están destinados para proyectos escalables, con perspectivas de crecimiento y éxito futuro cuyo crédito sirva para mejorar la situación económica del país (creando empleo, con factores sociales o de desarrollo de la zona etc.) A cambio, conceden condiciones ventajosas, como pueden ser nulas comisiones o tipos de interés por debajo de los ofrecidos en el mercado. Ofrecen ayuda en la expansión internacional de las empresas.
  • Bancos y Cajas de ahorro: el BBK, Caja Granada y Caixa Catalunya fueron los primeros en comercializar este producto en 2001. Actualmente, los microcréditos destinados a colectivos sociales se han reducido y los bancos y cajas centran su actividad en la financiación de pequeñas empresas.
  • Entidades privadas: Ofrecen plazos y cuotas más flexibles que el resto de entidades y sector de mercado se centra tanto en empresas como en particulares. Por ejemplo, Kredito24 consiste en un microcrédito adaptado a las necesidades de cada solicitante con el objetivo de establecer condiciones flexibles para devolver el préstamo en pequeñas cuotas y así evitar el impago. En este caso, la cantidad máxima a solicitar son 750 €, ya que son créditos destinados a solucionar pequeños imprevistos.

 

¿Cuáles son los usos más frecuentes de los microcréditos en España?

 

Para emprender o montar tu propia empresa

Conseguir financiación para una operación de riesgo considerable como es el montar tu propia empresa no es una tarea sencilla. Para aquellos que tienen más complicado el acceso al capital por carecer de garantías suficientes que aseguren su devolución, los microcréditos se presentan como una opción válida. Las cantidades más comunes solicitadas se sitúan alrededor de los 10.000 €, cuantía algo más elevada en comparación con otros usos debido a lo costoso de montar tu propio negocio. Son una opción válida para aquellas personas que tengan dificultades para entrar al mercado laboral, como los parados de larga duración, y decidan embarcarse en la opción del autoempleo. Tanto entidades bancarias como empresas privadas facilitan la concesión de microcréditos para el emprendimiento.

Otro de los usos más frecuentes de los microcréditos en esta categoría, es la solución problemas de tesorería. Es muy frecuente que las empresas experimenten "atascos en el flujo de caja", que consiste en que pagas antes a tus proveedores que recibes dinero de tus clientes. Por ejemplo, si pagas 1.000€ en gastos de compra de material, suministros o salarios de forma mensual y tardas 3 meses en cobrar las facturas que te deben tus clientes (aunque al final de ese tercer mes recibas 5.000 o 10.000 €) estás antes un problema de falta de liquidez en tu tesorería. La solución es solicitar un microcrédito que adelante el cobro de esas facturas y así puedas continuar con tu actividad. 

Para salir de los pequeños imprevistos

Este es el uso más común entre las familias. La avería de una pieza del coche a final de mes, el pago de una multa, una reparación urgente en casa o el pago de un recibo inesperado pueden hacer tambalear la economía doméstica y causarte un problema de impago con una entidad. Para evitar ser incluído en listas de morosos (con los problemas asociados que conlleva), puedes solicitar mini créditos personales, cuya concesión se aprueba en pocos minutos y sin papeleos. Las empresas de operativa 100% online son las más solicitadas en este tipo de uso.

Para consumos en los que no conoces el importe final (viajes, asistir a un evento, compras varias, etc).

La razón es similar a la anterior: un desajuste en tu economía doméstica. La diferencia con el uso anterior, es que en este caso no conoces la cuantía final de tu gasto. La solución es solicitar un microcrédito asociado a una cuenta bancaria de la que poder ir extrayendo dinero según tus necesidades. Es importante conocer de antemano el tipo de interés aplicable, ya que el uso de las tarjetas de crédito suele llevar asociadas elevados tipos de interés.

 

 

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