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Érase una vez un pueblo mestizo que vivía en el cauce septentrional del río Nilo, muy cerca del Mediterráneo. Los historiadores todavía discuten sobre el origen de sus antepasados, aunque la opinión mayoritaria cree que fue un confluencia feliz de poblaciones negras y semitas. Los primeros procederían de la antigua Nubia –hoy Sudán-, mientras que los segundos serían originarios de la actual Libia. En algún momento del albor de los tiempos, ambas poblaciones se encontraron a la vera del Nilo. Y se mezclaron. Esa gente tenía la piel tostada y decían vivir en el país de Kemet o el país de la tierra negra
 
La tierra negra era el limo que el río dispersaba cuando se desbordaba. Tenía tantos nutrientes, que podía producir hasta cuatro cosechas al año. Una cantidad colosal de alimentos… La productividad del campo era tan alta, que el ser humano no consiguió superar esos números hasta el comienzo de la Revolución Industrial, en la Inglaterra de mediados del s. XVIII. En realidad los kemetianos vivían en el “Jardín del Edén”. Estaban orgullosos de su suerte y creían ser “los únicos habitantes de la Tierra”. Y no les faltaba razón… porque en aquella época el camello aún no había sido domesticado y era imposible cruzar los desiertos que rodeaban su país
 
economia egipto 1
 
A diferencia de otras grandes civilizaciones contemporáneas -como Sumeria en Mesopotamia o la civilización del Valle del Indo-, no se vieron importunados por invasiones extranjeras que pudieran amenazar su estilo de vida. Gracias a su aislamiento geográfico y al mal carácter del camello –tenían que haberlo divinizado en su panteón…-, tuvieron todo el tiempo del mundo para desarrollar una cultura extraordinaria que ha pasado a la historia por sus logros científicos y arquitectónicos. 
 

El nacimiento de un Estado

Las comunidades kemetianas, bastante independientes entre sí, aprendieron a gestionar los recursos del río mediante la construcción de canales que trasladaban sus sedimentos por una extensa área geográfica. Cuando la estrella sirio aparecía por primera vez en el firmamento, se sentaban a esperar… ya que al poco tiempo el Nilo se desbordaba e inundaba los campos que más tarde darían fructíferas cosechas. Durante tres meses y hasta que se retiraban las aguas, había poco que hacer. Entonces las comunidades celebraban sus cultos religiosos –la mayoría relacionados con la fertilidad de la tierra-; se oficiaban bodas tras las cuáles los hombres abandonaban sus familias para integrarse en las de sus mujeres; y, por supuesto, conspiraban y se preparaban para las disputas territoriales que cada año se reproducían tras la retirada de las aguas. 
 
Con el paso de los siglos, la organización del trabajo agrícola se sofisticó. La productividad de la tierra aumentó debido a la extensión de los cultivos (incluso en el desierto, gracias a los sedimentos que transportaban los canales); y también, al uso intensivo de la tierra. El campo kemetiano era tan productivo, que las comunidades agrícolas pudieron liberar a algunos de sus miembros de las tareas rurales, para que se dedicaran exclusivamente a la gestión, organización y distribución de los recursos agrícolas. Con el paso del tiempo, las tareas de estos “liberados rurales” fueron evolucionando; hasta que en un momento dado de la historia, con el advenimiento de los primeros faraones, pasaron a conformar el cuerpo de los escribas. Y a ellos se debe, entre otras cosas: la aparición de la escritura, el desarrollo de las matemáticas (sobre todo para el cálculo de áreas y volúmenes), la mejora de los conocimientos astronómicos o la invención de ciertos artefactos, como el arado, que permitió aumentar la productividad de la tierra.
 
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Nadie cómo Gordon Childe, supo resumir en unas pocas líneas, el proceso que dio lugar a la creación del Estado:
La necesidad de realizar grandes trabajos hidráulicos que regulasen las crecidas del Nilo obligó a crear una estructura organizativa cada vez más compleja que fue el germen del Estado centralizado egipcio. Los trabajos de drenaje e irrigación reclaman la cooperación de toda la comunidad, creando un vínculo económico que genera la solidaridad social... que conduce a la unificación política de toda la región que depende de un mismo sistema fluvial.
 
Los Orígenes de la Civilización, 1936
Todo este proceso, vino acompañado de una gran explosión demográfica. El aumento de la producción agrícola se traducía irremediablemente en un incremento de la población, que más tarde era reclutada para construir nuevos canales; los cuáles, a su vez, retroalimentaban el crecimiento demográfico y la extensión de los regadíos por todo el territorio. Durante siglos, sino milenios, el sistema funcionó de maravilla porque los kemetianos eran “cuatro gatos” y tenían mucho terreno por conquistar… Sin embargo, a largo plazo, la expansión del modelo se vería limitada por el tamaño de las inundaciones del Nilo y por la eficiencia del Estado a la hora de gestionar los recursos
 
En cualquier caso, el éxito de la agricultura no estaba exento de problemas. Las comunidades luchaban entre sí por las mejores tierras y a menudo se enzarzaban en larguísimos conflictos relacionados con la delimitación de los campos (inevitables tras cada desbordamiento del Nilo). Los constantes litigios por la posesión de la tierra, que a menudo degeneraban en pequeños enfrentamientos armados, terminaron cuando un tipo llamado Narmer (también conocido como Menes), unificó todo el territorio bajo su mando hacia el año 3000 a.C. Fue el primer rey de Egipto. Entonces los kemetianos pasaron a ser egipcios y delegaron todos sus recursos en un Estado centralizado cuya capital se estableció en Menfis.
  
A partir de entonces, empezó una época de gran prosperidad. La paz política garantizó el trabajo de los escribas; porque pudieron reorganizar el mundo rural a su antojo para mejorar su productividad y, con ello, consolidar el surgimiento del Estado. Con el paso del tiempo, algunos de ellos utilizaron su posición para establecerse como casta sacerdotal; otros pasaron a dedicarse al lucrativo negocio del comercio; unos pocos se erigieron en líderes políticos regionales; y el resto siguió haciendo lo que había hecho siempre, controlar los inputs y outputs de la contabilidad agrícola. Asimismo, el aumento de la producción agrícola consolidó la aparición de varios centros urbanos a lo largo de todo el cauce del Nilo, cuyas poblaciones se emanciparon de las tareas labriegas. 
 
En la cúspide social se instaló el faraón; al que lo seguían en importancia los sacerdotes, los escribas, los comerciantes y, finalmente, los artesanos y los campesinos. Teológicamente hablando el faraón era el dueño de todo, tanto de las tierras como de los hombres. Aunque en la práctica la propiedad privada estaba muy extendida y gozaba del respaldo de la leyes y de los tribunales. Los ciudadanos eran libres y podían ascender sin reparos en la escala social (porque los cargos administrativos todavía no eran hereditarios). Sin embargo, tal vez lo más llamativo fuera la preeminencia social de la mujer. La mujer egipcia podía repudiar a su marido; divorciarse de él, conservar sus propiedades, emprender negocios o ejercer ciertas profesiones que en otras sociedades tenían totalmente prohibidas. Como ejercer la medicina. Una constante que perdurará miles de años (al menos, hasta la época de Cleopatra). Para entender lo avanzados que estaban los egipcios en la comprensión de ciertas libertades individuales ¡Basta con señalar que en España no se legalizó el divorcio hasta 1932!
 

El concepto del dinero

Desde los comienzos de la civilización, hasta bien entrado en la Edad Media, la forma natural de pago por el trabajo remunerado se realizaba en especie. Sólo a partir de mediados del I milenio a.C, los imperios más avanzados generalizarán el uso de la moneda; sobre todo en las transacciones comerciales en las que mediaba el Estado o el gran comercio internacional. En cambio, para la inmensa mayoría de la población, sólo cabía el recurso del trueque como forma de pago para cubrir sus necesidades más apremiantes. 
 
En el antiguo Egipto no existían las monedas. Todo el mundo cobraba su salario en especie; mediante productos agrícolas que luego podían intercambiarse por productos más elaborados como los tejidos o la cerámica. O dicho de otro modo: el dinero se “comía”. Así que si alguien necesitaba algo, había que darse prisa antes de que los alimentos se pudrieran o devaluaran. Quizá por eso los productos más valorados eran aquellos que resistían mejor el paso del tiempo, como el grano de los cereales; que además ofrecían la posibilidad de su fácil almacenamiento, como reservorio de riqueza a la que acudir en los momentos de carestía.
 
No hace mucho, escuché a Esteban González Pons (del Partido Popular), decir algo así como que “el dinero no se destruye; sólo cambia de manos…”. Vamos, que “se transforma”. Hasta cierto punto es verdad; pero si el dinero lo inviertes en actividades improductivas que ofrecen poco o ningún retorno (hablo de riqueza), es cómo si lo tiraras a la basura. En España tenemos bastantes ejemplos dignos de mención: el aeropuerto de Castellón, estaciones del AVE sin pasajeros, las autopistas radiales de Madrid que tendrán que ser rescatadas por el Estado y, sobre todo, un montón de urbanizaciones abandonadas que languidecen bajo el sol. Casi todo construido con el dinero de los depositantes bancarios. Dinero que se ha “evaporado”, lo sepan o no los sufridos españoles… 
 
Pues bien, en el antiguo Egipto sucedieron cosas parecidas. Y es que en algunos aspectos, no hemos cambiado tanto en 4500 años… El aumento de la población urbana durante las primeras dinastías faraónicas, sólo pudo financiarse con el aumento de la productividad de la tierra. Durante mucho tiempo, incluso cientos de años, todo marchó estupendamente. Sin embargo, cuando la producción agrícola no pudo seguir la estela del crecimiento urbano… la crisis se presentó a las puertas. En ese caso, el Estado podía recurrir a sus excedentes almacenados para minorizar el impacto de la recesión. En caso contrario, el languidecimiento de las ciudades estaba asegurado. 
 
A comienzos de la III dinastía, al rey Zoser le dio por construir la primera pirámide de que se tiene constancia.
 
 
economia egipto 3
 
El faraón tenía grandes planes para su enterramiento… pero a finales de su reinado, tuvo que enfrentarse a una sequía que duró 7 años. Durante este periodo el Nilo nunca se desbordó. Los canales se secaron y la agricultura languideció. La economía entró en depresión; ya que la falta de alimentos, además de generar un problema de salud pública, frenó en seco todas las transacciones comerciales (porque sin ellos, era imposible comprar nada). Para colmo de males, el rey había dilapidado los excedentes agrícolas de los tiempos de bonanza, en la construcción de su mausoleo. Así que cuando llegó la sequía, el Estado no pudo actuar como “prestamista de última instancia” para evitar que los egipcios sucumbieran por inanición. La “estela del hambre”, resume perfectamente las preocupaciones de Zoser en su décimo octavo año de reinado:  
 
El dolor me tenía sujeto en mi trono y la gente a mi alrededor estaba triste. Mi corazón me oprimía porque durante mi reinado hacía siete años que el Nilo no crecía a su debido tiempo. El cultivo de cereales era escaso, las semillas se secaban en la tierra y no había suficiente comida. Los niños lloraban, los jóvenes desfallecían y los viejos se acurrucaban en el suelo con las piernas cruzadas (morían). Entonces, para apartar la preocupación hice llamar al sumo sacerdote Imhotep. ¿Dónde nace el Nilo? – le pregunté. Que divinidad vive allí, para que yo la estreche a mí. Imhotep respondió: Hay una ciudad en medio del agua, rodeada por el Nilo, que se llama Elefantina y cuyo dios es Khunum. Con satisfacción el rey tuvo noticia de las riquezas de las que era dueño Khunum. Ordenó un gran sacrificio para Khunum y las diosas que formaban tríada con él, Satis y Anukis…
 
Es muy posible que el rey no hubiera podido evitar la crisis. Pero si en lugar de utilizar los excedentes agrícolas en la construcción de su pirámide, los hubiera almacenado en los templos, como salvaguarda contra cualquier catástrofe natural… Sin duda, habría podido mitigar el impacto de la crisis. Aunque no puede culpársele; porque quizá este tipo de asociaciones estuvieran fuera del alcance de los mandatarios de la época. Lo que hizo Zoser en aquél momento, fue lo que hacen todos los países cuando se encuentran al borde del abismo: saquear al vecino. Así que se acercó al país de Khunum (en la antigua Nubia –actual Sudán-) y saqueó todo lo que pudo. 
 
La resolución final de esta crisis corrió a cargo de la propia Naturaleza. Siguiendo el pensamiento de Malthus, cuando en una sociedad se rompe el equilibrio entre la población y sus recursos, éste sólo puede restaurarse de dos formas: aumentando los recursos cuando la población crece demasiado; o bien, adaptando la población a los recursos disponibles. En el Egipto de Zoser sucedió lo segundo. Las hambrunas, las enfermedades y los conflictos armados de baja intensidad, diezmaron a la población hasta que el equilibrio se restauró.
 

Auge y caída del Imperio Antiguo

El mejor momento del Imperio Antiguo llegó con la IV dinastía, a la que se atribuyen las colosales pirámides que todos conocemos. Nadie sabe a ciencia cierta cómo ni porqué se construyeron… Aunque la opinión mayoritaria entre los egiptólogos, es que se trataba de monumentos funerarios para glorificar la memoria de sus faraones.
 
Desde luego, son un gran misterio. Sin duda los egipcios tenían los conocimientos matemáticos para levantarlas; pero cuesta creer que lo hicieran sin conocer la rueda, con herramientas de bronce y sin la ayuda de animales de carga (algunos bueyes a lo sumo). En cualquier caso, en lo que sí están de acuerdo casi todos los historiadores, es en que los faraones las utilizaron para “domesticar” a gran parte de la población masculina. Cuando el Nilo se desbordaba, los campesinos se quedaban ociosos en sus casas durante tres meses, hasta que se retiraban las aguas. Para los gobernantes eso era peligroso… porque los gobernadores locales, los nomarcas, podían sentir el impulso de manipular la voluntad de las comunidades agrícolas para conspirar contra la monarquía. Así que los faraones se inventaron una especie de servicio militar obligatorio, mediante el cuál reclutaban a miles de campesinos para que trabajaran unos meses al año en las canteras o en el ensamblaje de las pirámides. 
 
En contra de lo que la gente suele creer, en las tumbas reales apenas se utilizaron esclavos. Los campesinos recibían un buen sueldo a costa del erario público y cuando morían, eran enterrados dignamente. Aunque su vida como obreros era muy dura. Lo sabemos por los huesos de los enterramientos. Muchos trabajadores sufrían artritis prematura y fracturas de toda índole durante el periodo en que era movilizados; lo que a la postre, terminaría perjudicando a su rendimiento como campesinos. 
 
El primer faraón de la IV dinastía, Senefru, fue el primero en dedicarse en serio al negocio de las grandes pirámides. En realidad, se pasó 20 pueblos… y nadie más, jamás, igualó su mesianismo constructor. Sus descendientes: su hijo Keops, su nieto Kefrén y su bisnieto Micerino, serán los artífices del complejo piramidal de Gizeh, que hoy aparece en todas las postales turísticas de Egipto.
 
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Para organizar semejantes empresas, la administración estatal tenía que funcionar como la seda. Se necesitaba un gobierno fuerte, muy centralizado, con un cuerpo de escribas disciplinado y bien formado, que pudiera encargarse de todos los problemas logísticos que surgían durante la realización de los trabajos. Sin embargo, cuando observo lo que hicieron… me doy cuenta que el tamaño de las tumbas reales es directamente proporcional a los recursos agrícolas que se necesitaron para su edificación y, también, al colosal tamaño que la población urbana tuvo que alcanzar en aquella época. Para los egipcios de ciudad, aquella fue una época maravillosa; pródiga en recursos y con amplias posibilidades de ascender en la escala social. En cambio, si vivías en el campo… estabas peor que jodido. Los faraones de la IV dinastía se guiaban ya por la premisa del “estajanovismo soviético”; mediante la cuál, cualquier campesino produce mucho más de lo que necesita para sobrevivir. Así que los crujían a impuestos hasta dejarlos al borde de la inanición. 
 
Quizá por eso la tradición posterior los recuerda como tiranos que sometieron al pueblo para satisfacer su megalomanía personal. Sobre todo en el caso de Keops –según cuenta el Papiro de Westcar-. El reinado de Keops es interesante por varios motivos. En aquella época se estableció un patrón “monetario” de intercambio de hortalizas; en el que tres zanahorias podían valer lo mismo que un pepino, cuatro pepinos lo mismo que una sandía, dos sandías lo mismo que una docena de huevos. Y así sucesivamente… La estandarización del sistema facilitó los intercambios y dio alas al comercio, tanto dentro como fuera de Egipto. Lo que probablemente aumentó la “velocidad del dinero”. Pero también pasará a la historia por la reforma del ejército y de la administración; para encumbrar su papel represor ante las constantes revueltas y hostilidades que estallaban periódicamente en las comunidades agrícolas.
 
En cualquier caso, la actividad constructora siempre fue en declive, de Senefru a Micerino. Los faraones podían haber utilizado los excedentes agrícolas para reorganizar y modernizar el sistema de regadíos, así como toda la logística para el almacenamiento de los granos; pero en lugar de eso, se dedicaron a erigir mausoleos que no producían nada, con escaso o nulo retorno a largo plazo. Cuenta Herodoto, que con Kefrén el país ya estaba sumido en la indigencia y que la población lo odiaba con todas sus fuerzas… Él pudo construirse una buena pirámide, pero no dejó nada para sus familiares, cuyas tumbas son muy modestas. Con toda seguridad, porque no había recursos para más. Ni siquiera su hijo Micerino pudo terminar su habitáculo para el más allá… Tras su muerte, se sucedieron varios gobernantes títere; hasta que uno de ellos fundó la V dinastía, seguramente tras un golpe de Estado.
 
Los reyes de la V y VI dinastías, todavía erigieron pirámides. Aunque muy modestas. El Estado se descentralizó a favor de los gobernadores locales y los faraones cambiaron su atribución de “Dios Sol” por la  de “Hijo del Sol”; porque ahora tenían que compartir su poder religioso con la casta sacerdotal establecida en Heliópolis. Las tierras antaño administradas por el faraón fueron privatizadas de facto; aunque eso no evitó que el reino entrara en una espiral descendente de desorganización social, caos, hambre, revueltas y anarquía. Situación que se prolongó durante siglos y que empeoró cuando el delta del Nilo fue invadido por pueblos extranjeros que viajaban a lomos de un animal nunca visto por los egipcios: el caballo. El camello tendría que esperar… hasta la invasión árabe.
 
Buscando información en Internet para confeccionar este artículo, te encuentras todo tipo de teorías sobre quiénes y cómo construyeron las pirámides. Las más abundantes son las que hacen referencia a los extraterrestres… pues para mucha gente, los faraones fueron una especie de “contactados” cuya voluntad fue teledirigida para que construyeran sus tumbas. No tengo nada contra la gente que cree en la existencia de OVNIS o alienígenas. De verdad. Pero lo que SÍ sé, es que al construir de las pirámides los egipcios se arruinaron y lo pasaron francamente mal. Tras la IV dinastía abandonaron el negocio de las grandes pirámides y cuando Egipto renació, sus gobernantes prefirieron enterrarse en el Valle de los Reyes. El sufrimiento no valía la pena: ¿lección aprendida?
 
Un abrazo a todos/as
  1. en respuesta a Gaspar
    #40
    10/10/13 00:58

    Totalmente de acuerdo. Dicen que el emperador romano Adriano tenía siempre un consejero a su lado que le recordaba cada dos por tres, en las situaciones menos pensadas: "Recuerda que eres mortal, que esto no dura para siempre y que morirás como cualquiera de tus súbditos". No es genial... Eso te pone los pies en la tierra, de golpe. Los emperadores inmediatamente posteriores siguieron con el ejemplo, hasta que al final, supongo, la tradición se perdió.

    Un abrazo amigo!

  2. #39
    10/10/13 00:34

    Hubris, eso fue le problema de los egipcios y ha sido el problema de líderes y no líderes desde siempre. El problema es que esta ceguera es mas peligrosa en los líderes que en el ciudadano de a pie. Por eso hay que ser escéptico con lo que leemos, con lo que escuchamos y hasta con lo que nosotros mismos pensamos. Un caso curioso y actual es la caída de Eike Batista (el ex-billionario brasileiro). Lleno de hubris (y creo que de todos los sesgos cognitivos posibles), sólo veía y oía lo que el quería. Sólo escuchaba a los consejeros y ejecutivos que coincidían con su visión, a los que no los despedía, por eso había tantos ejecutivos nuevos siempre en sus empresas.

    Saludos

  3. en respuesta a Claudio Vargas
    #38
    03/10/13 10:38

    a) "La FED no podría suprimir su deuda sin la aprobación del Estado". Exacto, planteo qué pasa si hay una suspensión de pagos general cuando la FED posea la totalidad o la inmensa mayoría de la deuda soberana. O una suspensión parcial sólo de la deuda que tiene la FED

    b) "El problema del reset, es que mandaría un mensaje nefasto a los mercados: "Nuestros bonos, no valen nada". Desde un punto de vista financiero, Estados Unidos incurriría en default, no? Porque dejaría de pagar la deuda... No sé cómo se lo tomaría Bill Gross y lo chinos, pero supongo que muy mal". ¿Por qué? el default sería sólo sobre lo que se debe a sí mismo (todo si todo está en posesión de la FED o parte si es sólo sobre la parte que tiene la FED)

    c) "La confianza en el dólar quedaría tocada para "siempre", ya que esa medida implicaría que a Estados Unidos el tema de la deuda se les escapa de las manos". Bueno, intentarían "vender" que desde ese momento ya no se le escaparía de las manos, que no han dejado de pagar a nadie salvo a ellos msimos, que no habrían hecho un default ni a acreedores privados ni a acreedores internacionales, etc.

    d) "Antes hiperinflacionarán. Al final, Estados Unidos tendrá que hacer lo que hace Europa; recortar, emitir menos deuda y convivir con tasas de interés muy superiores. Dejando que pase el tiempo, para que maduren los bonos hasta su vencimiento y, con ello, salgan del balance de la FED.". Tiendo a estar de acuerdo. Supongo que les gustaría inflación sin llegar a hiperinflación, pero todos llevan varios años intentando generar inflación y no están siendo capaces. En Japón llevan más de 20 años sin lograrlo.

    Sin malas interpretaciones. No estoy abogando por esto, no me jugaría mi patrimonio a que esto va a suceder. Es sólo un intento de, igual que más o menos podemos conocer las consecuencias de suspensiones de pagos o hiperinflaciones, intentar comprender las consecuencias de un movimiento como este. Y no soy capaz de hacerlo.

    Por cierto, si no estoy equivocado, ya sabes que la FED ya tiene un 30% de la deuda soberana de EEUU, así que ya podría aplicar una quita del 30%, que no es poca cosa.

  4. en respuesta a Sauron
    #37
    02/10/13 20:27

    Je, je. En cualquier caso, Sauron, la FED no podría suprimir su deuda sin la aprobación del Estado; pues a él rinde cuentas. El problema del reset, es que mandaría un mensaje nefasto a los mercados: "Nuestros bonos, no valen nada". Desde un punto de vista financiero, Estados Unidos incurriría en default, no? Porque dejaría de pagar la deuda... No sé cómo se lo tomaría Bill Gross y lo chinos, pero supongo que muy mal. La confianza en el dólar quedaría tocada para "siempre", ya que esa medida implicaría que a Estados Unidos el tema de la deuda se les escapa de las manos. Yo creo que ahora están en las antípodas de eso (aunque hay gente dentro de Estados Unidos, bastante freaky, que cree que lo harán). Antes hiperinflacionarán. Al final, Estados Unidos tendrá que hacer lo que hace Europa; recortar, emitir menos deuda y convivir con tasas de interés muy superiores. Dejando que pase el tiempo, para que maduren los bonos hasta su vencimiento y, con ello, salgan del balance de la FED.

    Un abrazo!

  5. en respuesta a Claudio Vargas
    #36
    02/10/13 16:43

    La Fed no puede dejar de comprar activos y, si lo hace, subirán tipos ("Cuando la FED deje de comprar...¿quién lo hara?" dijo Bill Gross) hasta la asfixia.

    Pero puede seguir comprando títulos y comprando y comprando y comprando...

    Y entonces asumir una quita de los deudores (el Tesoro, Freddie, Fannie, etc)...pero no sé qué pasaría. Y no soy capaz de verlo.

    Entre otras cosas, en su activo están los títulos que ha comprado.

    Entre otras cosas, en su pasivo está el dinero que ha emitido.

    Si asume que un % de su activo vale cero (0, nada, "nulla", niente, zero)...eso le lleva a pérdidas, a fondos propios negativos, etc...

    El resultado sería que el dienro emitido dejaría de estar respaldado por loque había en el activo. Pero, total, tamnpoco ahora está respaldado por nada,

    ¿¿¿y??? ¡Ayuda, por favor!

  6. en respuesta a Claudio Vargas
    #35
    02/10/13 14:41

    Pues si sería interesante...las deudas se pagan imprimiendo más billetes...esto es así cuando no hay contiendas territoriales...un abrazo Claudio...

  7. en respuesta a Sauron
    #34
    02/10/13 14:37

    Y aunque las asumieran, Sauron. Las deudas actuales son tan gravosas que, aunque los Bancos Centrales dejen el contador a O, no hay modo humano de pagarlas... Porque son muy superiores a lo que tienen en su balance. Gran parte del mundo -empezando por Estados Unidos-, vive instalado en un sistema Ponzi que va a estallar en mil pedazos... No importa cuando: estallará!! Y mientras tanto la FED dice que iniciará el "taper". Ja, ja. Pues muy bien, que lo hagan si tienen huevos... Y ya verán hasta dónde suben los tipos de interés (porque los prestamistas no se quedarán con los brazos cruzados).

    Pero hablaré de estas cosas, próximamente!

    Un abrazo!

  8. en respuesta a Claudio Vargas
    #33
    02/10/13 14:20

    La cosa es saber qué ocurre si las quitas o suspensiones de pagos soberanas las tienen que sufrir los bancos centrales dada la carga de deuda pública que están asumiendo

  9. en respuesta a Claudio Vargas
    #32
    02/10/13 03:53

    Otra anécdota interesante es la manera en que la libra dejò de ser la moneda más importante, y fue desplazada por el dólar. Entiendo que esto ocurre por allí de 1907 o 1909, no recuerdo bien.

    Otro fenómeno interesante es ver la relación entre crisis inflacionarias y revueltas como la revolución francesa, revolución china, revolución rusa, donde la inflación juega un rol en el derrocamiento del statu quo. O se puede ir por crisis deflacionarias como las de Venezuela y Argentina empujadas por bancos que dan origen al chavismo y al kirchnerismo. Sin el FMI, ninguno de esos movimientos tendrìa cabida.

    En China el Kuomintang nos recuerda mucho a la élite americana, tan preocupada por ser amiga de los ricos y poderosos, mientras que se maltrataba al ciudadano común con condiciones que rompían la posibilidad de vivir una vida normal. En esos tiempos China era el país en guerra y EUA era el país industrial con moneda fuerte. Hoy es al revés.

  10. en respuesta a Comstar
    #31
    01/10/13 19:58

    Así es Comstar. Fue una crisis de deuda, motivada en parte por las altas reparaciones que Alemania tenía que pagar a Francia tras la guerra. Aunque la postura británica, como explicó magníficamente Keynes, era mucho más pragmática; pues tendían hacia la condonación de las mismas. Pero ya hablaré de todo eso en su momento... Es interesante porque, salvando todas las distancias, podría volver a repetrirse. Que harán los gobiernos cuando no puedan pagar las deudas o éstas sean un auténtico incordio para el crecimiento? Algunos hiperinflacionarán, eso seguro. La Historia no se repite, pero se parece... Mira Estados Unidos, ahora mismo. Se enfrentan a la posibilidad real de un impago interno. Cualquier agencia honesta les bajaría la calificación varios escalones... como hizo S&P o Egan Jones. Por supuesto, pueden seguir endeudándose. Pero eso es patear el balón hacia adelante. Al final tendrán que pagarlas o impagarlas mediante quitas o hiperinflación.

    Un abrazo!

  11. en respuesta a Claudio Vargas
    #30
    01/10/13 19:09

    Si no me equivoco, la crisis de Weimar ocurre porque tienen muchas deudas, se les acaba el oro y entonces empiezan a imprimir dinero.

  12. en respuesta a Larry hega
    #28
    30/09/13 00:52

    Lo interesante de loa arquetipos jungianos es que a diferencia de la ciencia que establece hipótesis de 1 a 1, los arquetipos establecen ligámenes de uno a muchos, algo que la ciencia no puede trabajar. De este modo, termino pensando que finalmente al estudiar arquetipos redescubrimos el conocimiento psicológico de la antigüedad, que procede precisamente de Egipto. Los egipcios fueron los que trabajaron con las estrellas y sus arquetipos astrológicos fueron copiados por los griegos, y luego por los romanos.

    Lo que me resulta curioso de la astrología es que los signos del zodiaco no empiezan en la constelación de Aries, sino con el inicio de la primavera, y esa descoordinación y corrimiento paulatino entre zodiaco sideral y zodiaco tropical ya fue observada por los egipcios. El zodiaco tropical sirve para lo agrícola, y lo sideral sirve como reloj universal para todo el planeta Tierra. Los egipcios también sabían que la Tierra era redonda, pero como los romanos creían que era plana, y estos conquistaron a los egipcios, heredamos la Tierra plana.

    Lo que no termino de entender sobre los arquetipos es cómo pasaron de un zodiaco tropical a una lectura psicológica. Supongo que parten de la premisa de que las estaciones crean personalidades o formas de ser o vivir.

    La astrología no puede ser científica, porque trabaja arquetipos y no hipótesis biunívocas como la ciencia. Y auqnue se les mire como primitivos, me inclino a pensar que en muchos aspectos eran más avanzados que nosotros. El simple hecho de pensar que los extraterrestres construyeron las pirámides constituye una negación porque pensar que los negros egipcios pudieron construir obras que el mundo blanco moderno no puede construir resulta toda una afrenta para los racistas blancos.

    Si recordamos bien, en México ya había una ciudad más grande que Roma en tiempos en que Londres era una aldea. Y los Incas movieron enormes moles de piedra que calzan tan perfectamente que no cabe ni una hoja de papel entre ellas. Tuvo que ser obra de extraterrestres, porque si fueron los nativos, sería humillante para el mundo eurocéntrico. Aunque ya a como vamos, probablemente le mundo se vuelva "chino-céntrico". De hecho le símbolo/caracter que denota a China, un rectángulo con una línea vertical que le parte en dos, significa "centro del mundo".

  13. en respuesta a Claudio Vargas
    #27
    29/09/13 22:17

    Enhorabuena , lo comparto en Face

  14. en respuesta a Larry hega
    #26
    29/09/13 19:19

    Así es Larry, en algunas cosas no hemos cambiado tanto. Pero eso sí, ahora somos mucho más sofisticados. En mi blog, de vez en cuando, trataré algunos temas de Historia relacionados con la economía que pueden ser de interés; por las analogías que pueden establecerse con el momento actual (o futuro). Desde luego, la hiperinflacion de la República de Weimar es una obligación... pero habrá sorpresas.
    Respecto a la situación actual... Todos los Bancos Centrales de calado están imprimiendo dinero de un modo u otro. Llevan años haciéndolo y no va a terminar bien; aunque pararan ahora, porque cuando "el tren va lanzado", necesita varios kilómetros para poder detenerse. Se pueden subir los tipos de interés para contener la inflación, pero cuando lo hagan ya nos estaremos cociendo... como en La India. De un modo u otro, todos los gobiernos están cargando sobre las espaldas de la clase media, la factura de la crisis. No parece una solución muy inteligente; porque las clases altas jamás igualaran el consumo de las clases medias (que es lo que pasó, entre otras cosas, en el antiguo Egipto). Si los bancos volvieran a dar crédito todavía... pero sin él, pintan bastos para la gran mayoría de la población.

    Muy bonito el poema!
    Un abrazo amigo!

  15. #25
    28/09/13 20:21

    Estimado Claudio;

    Muy ameno e ilustrativo tu post. Buena combinación de aquellos tiempos que parecen muy lejanos, pero que son tan actuales como este mismo momento en que escribo.

    Eso de empatar historia con economía es una estupenda idea. A ver que sale más adelante de la "ponchera".

    Entre otras cosas, una conlusión podría ser aquello de que, "el hombre es el lobo del hombre".

    Terminas diciendo dos cosas que pueden transpolarse a esta época: "al construir de las pirámides los egipcios se arruinaron y lo pasaron francamente mal" y "El sufrimiento no valía la pena: ¿lección aprendida?"...

    Pues parece que no, que no ha sido aprendida la lección; hay que ver cómo la oligarquía de ac-sionistas de la banca parasitaria mundial, prohijó y subvencionó hasta el día de hoy la "construcción" de trillones y trillones de pirámides; estas impresas en papelitos verdes impuestos por la fuerza y fraudulentamente a los equivalentes campesinos ahora no de Egipto, sino del mundo entero. Y encima nos embarran en la cara con un atrevimiento asombroso su " nuovo ordem secoularum" escrito en ellas. Para que no haya duda.

    Tal y como van las cosas, ahora el mundo será un Egipto redux.

    Imitando tu modelo y por mi parte ligando economía con poesía, me despido con unos versos del extraordinario poeta León Felipe, uno de los más grandes hijos del exilio español en México, que dijo:

    "¡Qué pena!

    ¿Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas
    y siempre se repitieran
    los mismos pueblos, las mismas ventas,
    los mismos rebaños, las mismas recuas!

    ¡Qué pena si esta vida nuestra tuviera
    -esta vida nuestra-
    mil años de existencia!
    ¿Quién la haría hasta el fin llevadera?
    ¿Quién la soportaría toda sin protesta?
    ¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra
    al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha?
    Los mismos hombres, las mismas guerras,
    los mismos tiranos, las mismas cadenas,
    los mismos farsantes, las mismas sectas
    ¡y los mismos, los mismos poetas!

    ¡Qué pena,
    que sea así todo siempre, siempre de la misma manera!"

    Seguimos sin crecer, sin evolucionar. Creo que a Dios le provocamos mucha verguenza.

    Saludos. ¡Un abrazo amigo!

  16. en respuesta a Comstar
    #24
    28/09/13 19:51

    Hola ComStar;

    Tus comentarios, (todos) son muy buenos, particularmente este último.

    Muy atinado "ligar" los arquetipos Junguianos con este excelente tema que nos comparte Claudio.

    No sé si ya lo hice antes, pero te recomiendo de Jung "Simbología del Espiritu" y "Respuesta a Job".

    Saludos y buen fin.

  17. en respuesta a Hermesiano
    #23
    27/09/13 20:48

    Más bien yo lo veo como proceso gradual, no repentino. Es como cuando una avalancha empuja una casa, no se desploma en pedazos, sino que se va quebrando y volcando.

  18. en respuesta a Claudio Vargas
    #22
    27/09/13 20:42

    El problema de privatizar es que lo privatizado empieza a obedecer a un interés sectorial, y no al bien común, ni al país. Algunas cosas nunca cambian.

    Decía el expresidente de Costa Rica Alfredo González Flores (quien gobernó entre 1914-17) que el que controla el dinero, controla el poder, y el poder es una facultad que pertenece al gobierno. En 1917 le dieron un golpe de estado tras crear el primer banco estatal.

    Un aspecto interesante de la cultura anglosajona es que confunden lo público y lo privado. Por ejemplo, para unos fines se dice que la FED es pública y para otros que es privada. se decía que los filibusteros eran mercenarios privados en el siglo XIX y que EUA no apoyaba oficialmente, pero los territorios que anexaron, se volvieron parte de EUA.

    En Egipto la disputa era por el control de los recursos, pero hoy es por el control del dinero, que es como el tiquete para acceder a recursos. La banca se ha convertido en un monopolio no democrático de tiquetes, de modo que el obstáculo entre un parado hambriento y un supermercado lleno, es un tiquete, no la sobrepoblación. Ridículo a los extremos que han llegado algunos seres humanos poco evolucionados que han promovido esto.

    Lo irónico es que si viniera un extraterrestre arqueólogo y empezara a buscar lo que era el cuasidinero (dinero electrónico) lo que encontraría es que sería un ente cuya existencia no se puede demostrar físicamente, porque el dinero electrónico no es un número en una pantalla, o electricidad en un cable, ni una señal magnética en un disco duro, sino una especie de deidad. Y el extraterrestre podría establecer paralelismos entre algunos cultos que exigían sacrificios humanos y la manera en que funciona la banca que promueve la recesión y el hambre para ganar más con la compra de bonos.

    Aunque nosotros en la modernidad entendamos a los dioses antiguos como personajes mitológicos, en realidad me inclino a pensar que eran arquetipos para describir personalidades, algo así como los arquetipos de Jung de la antigüedad. El poder de los dioses no es la capacidad de joder a la gente, sino que se refiere a un rasgo de la psique que empuja determinada conducta en las personas. Erróneamente se habría entendido que los dioses son cosas externas en lugar de arquetipos, y de allí que haya quienes se crean dioses por su capacidad de joder a otros más vulnerables. Por eso es que me he interesado en hurgar algunas supersticiones, no para aprender a ser brujo, sino para estudiar sus conceptos desde la perspectiva de reconstrucción de la visión que podría haber tenido alguien de la antigüedad.

    En ese sentido, el extraterrestre descubriría que somos tan evolucionados socialmente como los roedores, que suelen comportarse de modo similar, individualistas, territoriales.

    Y cuando vemos la idea de que la diosa naturaleza, que se respeta y se cuida, en realidad están induciendo una cultura de respeto a la propiedad colectiva y a la sostenibilidad, por medio del arquetipo de una divinidad.

    Así como en la modernidad se ha interpretado el calendario solar/agrícola de los mayas como el calendario del fin del mundo según la leyenda urbana de los medios anglosajones, así en occidente hemos deformado las interpretaciones de los conceptos de otras culturas bajo ideología eurocéntrica que convierte la historia seria en leyenda urbana. Vemos a las hormigas y abejas como siervos trabajadores explotados de una reina, y no como hijos que ayudan a su madre. No vemos que las hormigas enfermas se van del hormiguero, no porque las echan, sino porque no quieren infectar a otras. Europa invade África y hace desaparecer la mayoría su historia. Y así nos perdemos de la riqueza del aprendizaje que habríamos podido tener.

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