¿Cómo detectar el principio del fin?

La coyuntura económica global es lamentablemente bien conocida. No existe una sola región económica en el mundo que muestre fortaleza, algunas se encuentran en recesión oficialmente declarada y otras en inequívoca desaceleración.

Los esfuerzos de las autoridades económicas de todo el mundo no están consiguiendo otra cosa que contener la crisis financiera, de momento, aunque el impacto en la economía real esperemos que comience a apreciarse en meses vista. Este es, al menos, el consenso a pesar del sombrío telón de fondo.

Los datos económicos y empresariales recientemente publicados confirman la negativa evolución de la economía global y originan malas perspectivas que afectan reduciendo significativamente la inversión, el consumo y consecuentemente la circulación del dinero.

La Velocidad de Circulación del Dinero es uno de los indicadores más importantes a observar para determinar la posibilidad de recuperación de las economías. Por mucho que crezca la masa monetaria, tal como está sucediendo, si ésta masa de dinero no se mueve no conseguirá el efecto pretendido. La velocidad de circulación del dinero depende no sólo de la cantidad de dinero puesto en el sistema por las autoridades económicas sino también de las veces que ese dinero sea intercambiado entre los agentes económicos.

La economía americana comenzará a recuperarse antes que la europea, previsiblemente y consenso también, y es por eso que primeramente analizaremos la VCD en América para confirmar la eventual recuperación de la europea y de la economía global.

A continuación vemos un gráfico con la VCD en USA desde el año 1.900. Observamos que se encuentra entorno a los 1.87x, mientras que la media histórica es de 1.62x. No obstante, atendiendo al principio que nos enseñaban los profesores de estadística de regresión a la media (el péndulo) cabe esperar que la velocidad todavía caiga adicionalmente antes de registrar un suelo previo al esperado cambio de tendencia, incluso que descienda bruscamente.

Así, la economía, supeditada a este importante indicador, tenderá a deteriorarse adicionalmente en los próximos meses.

La medidas adoptadas por los gobiernos recientemente, de apoyo directo a las familias y empresas, están orientadas a vigorizar la circulación del dinero. En vista de que los banqueros han recibido ingentes sumas, sin mostrar todavía intención de exponerse al riesgo de la creciente morosidad, entre otras cuestiones, los gobiernos se ven forzados a adoptar el papel del banco de turno.

Por otra parte, también observamos la necesidad de mejora en los indicadores de riesgo ( Credit Default Swaps, I-Traxx crossover, Ted Spread, etc..) como síntomas previos del retorno de la confianza al sistema y del asentamiento de una estabilidad y perspectivas idóneas para fomentar la inversión. Algunas de estas variables están mejorando, aunque aún demasiado tímidamente.

Por último, una técnica interesante para evaluar posibilidades de confirmación de que la economía registra un suelo tras periodos recesivos. Según el analista Dennis Gartman, el método dispone de un histórico de aciertos muy remarcable a la hora de anticipar el fin de las recesiones ocurridas en los últimos 40 años. Consiste en analizar el ratio de Indicadores Coincidentes e Indicadores Retrasados publicados por el Conference Board. El desarrollo del sistema es propiedad privada y no ideado para ser divulgado por mí, pero con estos datos podemos construir un borrador de interpretaciones, si algo subjetivas pero útiles.

¿Qué hacer mientras con nuestras inversiones?


Esta es la postura, sino la fetal, que suele tomar el inversor medio para guarecerse de las adversidades financieras. Preferentemente, antes que taparse los ojos conviene actuar, analizar la situación real de cada uno de los activos en cartera y tomar decisiones, al tiempo que consideramos la verosimilitud de nuestro perfil de inversión.

El año en curso será un viaje complicado con más de un susto en el camino. Si los planes de rescate funcionan, entonces las economías tenderán a estabilizarse a finales de año o principios de 2.010. Hasta entonces el deterioro continuará dañando las cifras de paro, la inversión, el consuno, beneficios empresariales, etc...

Bajo este supuesto optimista, consensuado por economistas y gestores, los beneficios empresariales serán decepcionantes durante todo el año. Como sabemos, la labor fundamental de las bolsas en descontar los flujos de beneficios esperados, e incorporar los desajustes entre previsiones y realidad según se van publicando los resultados. A este tenor, las acciones tenderán a perder valor muy a pesar de lo aparentemente ajustadas que se revelan sus valoraciones actuales. Restan todavía pendientes innumerables quiebras, minusvalías por aflorar en los balances de las entidades financieras, reestructuraciones, ajustes inmobiliarios, etc...

Considerar un escenario pesimista no es muy apropiado a día de hoy en vista de la decisión de las autoridades de inundar las economía con dinero y facilidades para su estabilización. Ellos mejor que nadie saben que de otro modo, la Gran Depresión II sería la previsión más certera de cara a los próximos años y no se puede permitir semejante calamidad. Por el momento, la economía se mueve sobre arenas movedizas blandas e intentando ser rescatada por las correas de los gobiernos.

Los mercados de acciones muestran datos confusos y miedo de fondo. Miedo de unos a que se desmoronen los precios y de otros, mayoritariamente gestores indexados, a perder –el empleo- un posible tramo adicional al alza y no capitalizarlo en sus carteras. Este celo comprador puede tener la capacidad de calentar el mercado durante unas semanas más y empujar al SP500 en busca de la cota de los 1.020 puntos aproximadamente. Independientemente del más corto plazo, los datos invitan a esperar un test de mínimos de noviembre, al menos, antes de eventuales recuperaciones sostenidas.

SP500 Diario

Bajo el supuesto del SP500 capaz de mantenerse y respetar en sus caídas recientes la zona de los 840 puntos, el índice tenderá a recuperar posiciones en busca del objetivo antes mencionado (1.020). Tras este hipotético ascenso, inducido como decía por miedo a quedarse fuera –rally de celo- más que por motivos de valoración fundamental, y cumplido el objetivo de los 1.020 puntos, el riesgo de permanecer invertido en bolsa será demasiado elevado como para compensar la rentabilidad esperada desde esos niveles. Esperaremos igualmente un test de mínimos desde ese nivel.

Las oportunidades de inversión abundan en este entorno de mercados.

Atentamente,

Sugerencias en [email protected]

Antonio Iruzubieta.
CEFA Certified European Financial Analyst.
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