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Golpedefecto

Economía, energía, ámbito social y político, sin ser políticamente correcto

China: Consumo energético, modelo económico y vehículo eléctrico

Como ya hemos visto anteriormente China es una potencia económica y su elevada tasa de crecimiento la ha conducido a ser el mayor consumidor de energía y mayor emisor de CO2 mundial.

Es evidente que el crecimiento económico conlleva consumo de energía, pero tanto este como el volumen de emisiones de gases de efecto invernadero están condicionados por distintos factores, entre ellos el mix de energía primaria, la eficiencia energética y el modelo económico del país.
En cuanto al mix de energía primaria, es de destacar que el carbón es el combustible fósil más empleado en China y el más contaminante (su combustión emite el doble de emisiones de CO2 que el gas natural) , motivo por el que la reducción en su contribución al mix reduce el volumen de emisiones. De hecho está ocurriendo, ya que su contribución al mix de consumo de energía total se ha ido reduciendo progresivamente desde el 72,5% del año 2007 hasta el 62% en 2016.  

En cuanto a la eficiencia energética, se mide a través de la reducción de la intensidad energética (energía consumida por unidad de PIB), de tal forma que una reducción de la energía empleada para producir una unidad de PIB incrementa la eficiencia energética. En este sentido, China ha hecho grandes progresos, reduciendo su intensidad energética de forma más intensa que la UE, U.S. o el resto del mundo (figura siguiente); evolución en parte debida a que el país partía de unos niveles muy elevados de intensidad energética.


Figura.- Evolución de la intensidad energética. Datos ENERDATA


Sin embargo, pese a la reducción observada, la intensidad energética china era en 2016 un 72% superior a la europea, un 25% superior a la estadounidense y un 24% a la media mundial, lo que indica que el país presenta un margen importante de mejora en este sentido, que se puede traducir en reducir la dependencia energética exterior, incrementar estratégicamente la seguridad energética, y al mismo tiempo mejorar su balanza comercial y PIB.

Sin embargo, debido al crecimiento económico, y a pesar de la reducción de la intensidad energética, China ha seguido incrementando su consumo de energía y volumen de emisiones (figura siguiente).

 

Figura.- Evolución del PIB chino en precios constantes en dólares de 2010 (datos Banco Mundial) y consumo de energía total (datos ENERDATA).

 

De hecho, se puede apreciar en la siguiente gráfica como el incremento del consumo de energía se acompaña de una reducción de la intensidad energética, llegando incluso a presentar ambas un índice de correlación negativo de tipo potencial de -0,889.

 

Figura.- Evolución del consumo de energía total (escala derecha en MToe) y de la intensidad energética chinos (escala izquierda en kg de petróleo equivalentes por millón de PIB en dólares constantes de 2010). Elaboración propia a partir de datos de ENERDATA.

 

Pero el concepto de intensidad energética es más complejo de lo que aparenta, ya que la energía necesaria para producir una unidad de PIB depende también del modelo productivo del país, siendo importante la contribución de los distintos sectores (agricultura, industria y servicios) al PIB. En este sentido, el sector servicios es, según  el FMI,  un 85% menos energía intensivo que el sector industrial.

Este hecho es importante en el caso de China. En mayor medida cuando se especula que las tasas de crecimiento del PIB son falsas en función de la evolución  del consumo energético; ya que el cambio de modelo productivo en que está inmerso el país pretende incrementar la contribución del consumo y los servicios al PIB al mismo tiempo que reduce la importancia del sector manufacturero. 

Como se aprecia en la figura siguiente, el sector manufacturero ha reducido progresivamente su importancia en el PIB pasando desde el 47,6%  del año 2006  hasta el 39,8% en el año 2016. Mientras que por el contrario, la contribución de los servicios presenta una tendencia ascendente progresiva que llega a suponer el 51,6% del PIB en 2016.  

 

Figura.- Contribución de los distintos sectores al PIB en China. Datos del National Buereau of Statistics (NBS) Chino

 

En función de los datos, es previsible que el consumo de energía chino siga creciendo, otra cuestión es su ritmo, ya que el previsible incremento de eficiencia energética y mayor desplazamiento de la economía hacia el sector servicios reducirán la intensidad energética.

Sin embargo, otro factor que impulsará el consumo energético es el incremento de calidad de vida de los chinos, que incrementará el consumo energético per cápita al incorporar a los hogares por ejemplo electrodomésticos y vehículos.

China es el mayor mercado mundial de automóviles, y ha más que doblado el stock de vehículos de distinto tipo en los últimos cinco años, a pesar de lo cual el número de vehículos se sitúa en 100/1.000 habitantes, muy inferior al encontrado en USA (700) o Europa (510). Motivo por el que, de continuar el crecimiento económico, es previsible que este porcentaje se incremente, y con él el consumo de energía y volumen de emisiones, a pesar de que China ya introdujo estándares sobre eficiencia de consumo en los vehículos en 2015. 

Pero para contrarrestar el posible efecto medioambiental del incremento del parque móvil, los chinos están impulsando de forma importante el vehículo eléctrico (EV). En el año 2016 se vendieron más de 750.000 EV en todo el mundo, siendo China el mayor mercado mundial suponiendo más del 40% de todos los EV vendidos. A pesar de lo cual, las ventas anuales de este tipo de vehículo solo han supuesto una cuota de mercado del 1,5%, lo que no excluye que el país se sitúe como líder en cuanto al stock de EV mundiales con 1/3 del stock total (figura siguiente). 

 

Figura.- Global EV Outlook 2017 http://www.iea.org/publications/freepublications/publication/GlobalEVOutlook2017.pdf . BEV: Battery Electric Vehicle: PHEV: Plug in Hybrid Electric Vehicles.

Se prevé que esta tendencia continúe, siendo China el mayor mercado de EV con el mayor número de ventas entre los años 2016-2040, permaneciendo como el mercado con el mayor stock de EV (figura siguiente).

 

Figura.- The key trends that will shape renewable energy in 2018 and beyond


Sin embargo, la penetración del coche eléctrico, por sí misma, no tiene porque reducir la contaminación medioambiental global, aunque sí redistribuirla geográficamente, ya que si la generación eléctrica se lleva a cabo a partir de un mix rico en combustibles fósiles, las emisiones se producirán en los centros de generación y no en las ciudades por la combustión de los vehículos, pero se seguirán generando.

Esto no ocurrirá si se potencian las energías renovables, en las que China ya es líder y pretende seguir marcando el paso del desarrollo mundial. De hecho, en el año 2050, en el escenario de alta penetración renovable del Centro de Energías Renovables Chino, se alcanza una cuota del 61% de energías renovables sobre energía primaria consumida, y del 86% en cuota de electricidad.

En este escenario, las renovables sobrepasan al carbón como principal fuente de energía primaria en el año 2050 y la electricidad supondría el 60% de la energía consumida total final, en comparación con el 25% actual. Ello implicaría en el año 2050 un incremento de la penetración de la electricidad en el sector del transporte por carretera del 86% y un 100% en el ferroviario. Proceso que se vería acompañado de una importante reducción de las emisiones de CO2, desde las 7,3 Gtn de 2011 hasta las 3,3 Gtn en 2050. 

Indudablemente alcanzar estos objetivos constituye un proceso ambicioso, con reformas políticas y en el sector de la energía; además de ser a largo plazo y acompañadas por el desarrollo tecnológico. Pero como indica un proverbio chino: “un viaje de miles de millas comienza con un simple paso”. 

En cualquier caso, las previsiones de futuro apuntan a un incremento del consumo de energía primaria en China, siendo el segundo país, después de India, en que se produce un mayor incremento de la demanda de energía primaria entre los años 2016 y 2040, mostrando de forma significativa una tendencia contrapuesta a la de la UE y USA (figura siguiente). 

 

Figura.- The key trends that will shape renewable energy in 2018 and beyond.


Este incremento, como ya he indicado, viene condicionado en parte por el incremento de calidad de vida, que da lugar  a un mayor consumo de energía per cápita, produciéndose un incremento de consumo global a pesar de la previsible reducción de la población china  hasta los 1.300 mill de personas en 2050 ; y se verá acompañado de un incremento de emisiones, que según la IEA alcanzará un máximo de 9.200 MToe en el año 2030.


RESUMEN Y CONCLUSIONES

El crecimiento económico chino, como es lógico, se ha acompañado de un incremento del consumo de energía, previéndose que dicho consumo se incremente en las décadas siguientes.

Sin embargo, tanto el incremento de consumo como el volumen de emisiones de CO2 que le acompaña dependerá de numerosos factores; entre ellos el mix de energía primaria chino, en el que todavía predomina el carbón, las mejoras de eficiencia energética, y el cambio de modelo productivo del país hacia una economía más dependiente del consumo y los servicios que de las manufacturas.

El cambio de modelo productivo y los incrementos de eficiencia energética reducirán la intensidad energética (energía consumida por unidad de PIB); y esta, asociada al progresivo abandono del carbón como fuente principal de energía primaria por el gas natural y las energías renovables, reducirá el volumen de emisiones de CO2.

Ello se producirá, simultáneamente, con una mayor electrificación de la economía que afectará al transporte, potenciándose el vehículo eléctrico, del que actualmente China es el mayor mercado mundial. Sin embargo, la mayor penetración del EV por sí misma no mejorará significativamente el medioambiente mientras la generación eléctrica no reduzca su dependencia de los combustibles fósiles, camino que está actualmente recorriendo China.

Como consecuencia de esta evolución es previsible que China reduzca la dependencia energética exterior, lo que además de constituir un factor estratégico, contribuirá a reducir sus importaciones energéticas mejorando su balanza comercial y su PIB.
 

 

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