Rankia España Rankia Argentina Rankia Argentina Rankia Chile Rankia Chile Rankia Colombia Rankia Colombia Rankia México Rankia México Rankia Perú Rankia Perú Rankia Portugal Rankia Portugal Rankia USA Rankia USA
Acceder

Cuando te pones a analizar la gestión de la tesorería de una empresa, siempre hay una pregunta que te viene a la mente, ¿cuántos bancos son necesarios?, ¿Dos, tres, ninguno?.

Siempre que me han hecho esa pregunta me ha venido a la cabeza la anécdota de aquel empresario al que un amigo fue a visitar a su oficina. Una vez en ella le preguntó, “Oye, y aquí, ¿cuántos trabajan?”.El empresario alzó su vista hacia todos sus empleados y tras recorrer las oficinas con la mirada contestó sin dudar: “la mitad”.

Con las entidades bancarias ocurre más o menos lo mismo. ¿Realmente todas están produciendo para la empresa?

Porque lo que realmente debemos preguntarnos a la hora de comenzar una relación con una entidad financiera es la rentabilidad que vamos a sacar de dicha relación.

Cuántas veces hemos abierto cuentas en entidades que, tras la promesa de un servicio (normalmente financiación) luego éste no ha llegado a materializarse por cualquier razón y ahí se ha quedado la cuenta abierta, criando malvas. O bien tras la finalización de dicho servicio luego nunca más se ha vuelto a utilizar.

Porque, aunque no lo parece, una cuenta abierta en una entidad financiera genera un coste, bien monetario (comisiones varias, intereses, coste de oportunidad de tener un saldo mínimo en la cuenta) como administrativo (apuntes contables, extractos por archivar).

El dinero es un input más en nuestro sistema productivo, por lo que un banco debería ser considerado como una maquinaria necesaria para en la cual introducir dicho input para que genere una rentabilidad empresarial. ¿Compraría usted una máquina nueva aunque tenga paradas otras?.

Uno de los problemas que tiene el dinero en la empresa es que nunca se le ve como algo productivo, sino como algo meramente administrativo. Necesario, si, pero carente de generación de riqueza para la empresa. De ahí que su gestión nunca haya sido prioritaria para el empresario, es algo que, una vez conseguido, hay que utilizar, pero no gestionar y ahí es dónde viene el gran error y se intenta conseguir financiación a través de otra entidad.. y otra.. y otra, olvidándonos en optimizar lo que ya tenemos.

También es cierto que no hay que "poner todos los huevos en el mismo cesto" y que la diversificación nos llevará a conocer otros puntos de vista, otra forma de hacer las cosas y a tener más controlado nuestro riesgo, pero no a cualquier coste (y, repito, no hablo de coste únicamente financiero).

Por todo ello la pregunta que nos formulábamos al principio no tiene una respuesta cerrada, dependiendo de las características de la empresa harán falta más o menos entidades financieras, pero en su justa medida.

Así que, la próxima vez que una entidad le proponga empezar a colaborar con ella, piense a largo plazo, ¿le sacaré rendimiento?, ¿la amortizaré? ¿o la tendré arrinconada como la tercera impresora que me compré porque imprimía en color y que ahora casi ni utilizo pero me da pena tirarla?
  1. #4
    Anonimo

    ¿Como se consigue superar esas desconfianza? Si las empresas normalmente pensaran que si le dan esas informacion a los bancos estos se aprovecharan para subirles tarifas o incluso no darles financiacion si opinan que no estan bien(o inlcuso el peligro de revelar datos sobre su negocio que no interesan que lo conozcan mas individuos). Y los bancos, a su vez no quieren dar financiacion a ciegas, pero la dan al principio porque es la unica manera de conocer al cliene a veces, cuando inicialmente la operacion parece rentable, a menos que se consiga implantar algun tipo de acuerdo tras una negociacion, yo veria dificil de superar esta desconfianza. Pero incluso asi, ¿que informacion dar?, ¿cual no? Esos son para mi, los puntos mas sensibles.

  2. #3
    Caelete

    En principio, muchas gracias a los dos por sus comentarios.

    - Coe51z, tiene usted mucha razón. Uno de los mayores problemas de las relaciones banca-empresa es su desconfianza mutua, cuando precisamente esa confianza es uno de los pilares fundamentales para la financiación. Nuestro próximo post girará entorno a dicha confianza.
    - Goyo, tal y como comenta usted, no existen fórmulas para saber exáctamente el número de bancos que deben conformar nuestros pool y la previsión es más que necesaria.

    Un saludo.

  3. #2
    Anonimo

    Tal como dice Carlos, todo depende del tamaño, facturación, sector, necesidades financieras.... etc de cada empresa. No hay un número optimo de acreedores financieros, y este número depende ó debería depender de una buena y profesional gestión financiera de la empresa, no abriendo mas cuentas de las necesarias por afinidad personal con algún comercial/directivo de entidad financiera. La apertura de nuevas cuentas en nuevas entidades debe producirse por una necesidad real de la empresa; aunque yo recomendaría esta apertura de forma anticipada a la necesidad para ir acumulando un conocimiento y experiencia mutua y previa a la demanda de financiación.
    Cierto es aquello de no poner todos los huevos en la misma cesta,porque ante cualquier problema con la unica entidad financiera,la empresa puede verse desamparada, generando tensiones y situaciones no deseables.
    Al menos 2-3 entidades es lo recomendable, pudiendo incrementarse en función del tamaño/facturación, de las necesidades financieras y/o de servicios.

  4. #1
    Coe51z

    Existen paises en que las empresas abren sus puertas a la entidad financiera donde un analista del banco pasa horas y días observando el interior de la empresa, en España las empresas son reacias a facilitar información, por lo que ya hay una especie de juego en que la entidad sabe que no dispone de toda la información por lo que solo asume un porcentaje determinado de la financiación de la empresa y la empresa ha de trabajar con muchas entidades; hay una desconfianza mutua, es más ninguna entidad deberá de fiarse de ninguna empresa que le tenga una cuenta con movimiento mientras tenga financiación en otras entidades; es un juego muy antiguo en España que está cambiando lentamente pero tanto la empresa como la banca han de poner algo de su parte.

Sitios que sigo
Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar