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Diccionario de fondos de inversión
Explicación de los principales conceptos relativos a los fondos de inversión

Comisión de éxito de un fondo de inversión

¿Qué es la comisión de éxito?

La comisión de gestión de un fondo es aquella que cobra la sociedad gestora por el conjunto de los servicios prestados al mismo. Puede calcularse en función del patrimonio y/o de los rendimientos obtenidos. Si la comisión de gestión se cobra sobre los resultados obtenidos, se denomina gestión de éxito.

¿Cómo se define?

La Ley 35/2003, de 4 de noviembre, de Instituciones de Inversión Colectiva, hace referencia en su artículo 8 a las comisiones de los fondos, estableciendo que las sociedades gestoras podrán percibir de los fondos comisiones de gestión, y que estas comisiones se fijarán:

  • Como un porcentaje sobre el patrimonio del fondo.
  • Como un porcentaje sobre el rendimiento del fondo.
  • Como una combinación de las variables anteriores.

En el folleto se deberán recoger la forma de cálculo y el límite máximo de las comisiones.

El R.D. 1309/2005, de 4 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley de IIC, establece los siguientes límites máximos para las comisiones de gestión:

  • Si se calcula sólo en función del patrimonio del fondo, el 2,25% del mismo.
  • Si se calcula sólo en función de los resultados, el 18% de los mismos.
  • Cuando se utilizan ambas variables, el 1,35% del patrimonio y el 9% de los resultados.

En el Reglamento se introduce una novedad: la obligatoriedad de la práctica conocida como high watermark (marca de agua) en las comisiones sobre resultados (comisión de éxito). El RIIC exige que no se cobren comisiones sobre resultados hasta que no se supere el mayor valor liquidativo alcanzado por el fondo de inversión en los últimos tres años. Este cómputo puede ser individual, en cuyo caso será el mayor nivel del valor liquidativo alcanzado por la IIC desde que el inversor suscribió el fondo. ¿Por qué se establece este límite? Muy sencillo, para evitar que el partícipe pague dos veces. La denominada "marca de agua", que ha adoptado la legislación española, consiste en no permitir que la gestora cobre la comisión cuando el fondo no haya superado su valor liquidativo máximo después de un descenso. La "marca de agua" ayuda a reducir la volatilidad, porque el gestor se esfuerza por no perder.

Pongamos un ejemplo: Un inversor ha adquirido participaciones a 10 euros; pasado 1 año, el fondo tiene un valor liquidativo de 15 euros, por lo que se cobraría comisión de éxito. A continuación, el fondo empieza a ir mal, y baja a 9 euros. Si posteriormente vuelve a recuperar, y llega de nuevo a 13 euros, en teoría el partícipe tendría que volver a pagar, ya que se ha superado el mayor valor liquidativo. Bien, pues la "marca de agua" impide que este partícipe vuelva a pagar comisión de éxito, y el valor de referencia sigue estando fijado en los 15 euros por los que pagó la primera vez.

¿Por qué es importante?

En nuestro país el método más utilizado es el cobro de la comisión de gestión sobre el patrimonio del fondo, si bien algunos productos nuevos, normalmente de alto riesgo, comienzan a aplicar la comisión sobre resultados o fórmulas mixtas.

La comisión de éxito existe desde hace muchos años en nuestro ordenamiento, pero en nuestro país pocos fondos la emplean. Aproximadamente sólo un 10% de los fondos de entidades españolas aplican esta fórmula de cálculo.

¿Cuál es el motivo?

Uno de ellos podría ser el tipo de inversor predominante en España; las comisiones de éxito tienen sentido sobre todo en los fondos de renta variable, pero en nuestras fronteras los productos que mayor arraigo han tenido tradicionalmente son aquellos incluidos en las categorías más conservadoras, como los fondos garantizados, o los de renta fija a corto plazo.

Además, a pesar de que estas comisiones son una buena opción para los inversores, desde el punto de vista de las gestoras no siempre serían viables. Imaginemos un fondo indexado al Ibex 35 en una fase de mercado bajista como la que caracterizó el mercado entre los años 2000-2002. Con comisiones sobre resultados, este fondo, por ejemplo, no hubiera cobrado nada, y no hay que olvidar que las gestoras cuentan con unos costes fijos, que deben cubrir independientemente de los resultados del fondo: remuneración de la red comercial, sueldo de los gestores, etc. En cambio, a partir de 2003, cuando se inicia la recuperación de las Bolsas, la situación cambia radicalmente, y prácticamente sin hacer nada, casi todas las gestoras habrían obtenido jugosas comisiones de éxito, un éxito debido fundamentalmente al efecto del mercado.

Obviamente, desde el punto de vista del inversor la comisión de éxito es una fórmula perfecta, ya que sólo se cobrará cuando el fondo obtenga rentabilidad positiva. Además, la comisión de éxito supone también un aliciente para los gestores, que obtendrán un "buen bono" a fin de año si su fondo obtiene buen un comportamiento, lo cual les hará esforzarse en mayor medida para conseguir esos buenos resultados.

En España, algunos de los fondos que cobran comisión de éxito son el Santander Dinámico Alternativo, que cobra un 1,50% sobre el patrimonio más un 10% sobre beneficios, o el BBVA Bolsa Ibex Quant, con una comisión sobre patrimonio del 1,35% y el 9% de comisión de éxito.

En el último año, se han creado más de 50 fondos que ya incluyen comisión de éxito, por lo que parece que estamos asistiendo a un cambio en la tendencia en lo que a las comisiones de gestión de los fondos se refiere.

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