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Ya hay fumata blanca. Las temidas condiciones del nuevo acuerdo de Basilea ya se han hecho públicas y comienza la cuenta atrás para que las entidades financieras aumenten su core capital o mejor llamado Tier1. Las negociaciones deben haber sido de champions league (pagaría por haber podido asistir), y las presiones y chantajes inconfesables también.
En un lado del ring estaban países como los EE.UU. Reino Unido o Suiza; mientras que en el lado opuesto estaba el resto de la banca europea (la banca de países emergentes miraba como las vacas miran al tren). Los primeros querían que la cifra de capital propio exigida a la banca fuera de hasta el 10%, y el periodo de aplicación de tan sólo 5 años. Por su parte, la banca europea suplicaba amenazante que tan sólo se situara la cifra en el 4% y con un periodo de adaptación de 10 años. Blanco y en botella para intuír la verdadera salud de las entidades financierasde uno y otro continente.
La banca española, como siempre, aprovecha para sacar pecho al igual como lo hizo con la publicación de los famosos estrés tests. Pero partimos del mismo fraudulento orígen: Las cifras de morosidad reales que deberían aprovisionar son muchísimo mayores que las publicadas, y por lo tanto su Tier 1 luce un palmito que es puro maquillaje. Ingeniería contable que en este caso se traduce en refinanciaciones surrealistas hasta la extenuación, para evitar calificar al moroso como tal y tener que oficializar las provisiones de miles y miles de millones. Además, como ya escribimos con anterioridad, las valoraciones inmobiliarias que garantizan los créditos hipotecarios, están valoradas a martillazos para que cuadren con los ratios exigibles respecto al valor del crédito aún debido. La pregunta del millón es si la morosidad latente aflorará o no antes de que el periodo de adaptación para la nueva normativa de Basilea 3 se les eche encima, o sea en el 2018. Personalmente pienso que no existe manera de evitar lo inevitable más allá de dos o tres años. Pero claro, la mayoría de banqueros y políticos tan sólo piensan en el día a día, ejercicio a ejercicio, bonus a bonus o elecciones a elecciones, y esperan que de aquí a allá el milagro del crecimiento se produzca (o quizá de que se produzca otra burbuja inmobiliaria) y se evite la quiebra técnica de la mayoría de entidades financieras españolas (No deja de sorprenderme que nadie en el Sistema Financiero mundial les preste dinero, y los españolitos de a pie les presten sus ahorros, pero eso es harina de otro costal).
De hecho determinada banca en situación crítica, ha tratado de amenazar al grupo de Basilea con el argumento de que cuanto más estricta sea la nueva normativa más constreñida será la banca y por tanto habrá una menor liquidez para las empresas. O sea que o les permitimos que se lleven por delante el sistema permanentemente a cambio de sus bonus anuales (y el pago de dividendos a los accionistas para mantener los precios de sus acciones), o bien nos condenarán a una depresión galopante, puesto que necesitamos de su alegría y generosidad para crecer y recuperarnos de esta crisis. Kafkiano, desde luego.
En cualquer caso, suceda lo que suceda de aquí al 2018, el acuerdo está sobre la mesa, y tan sólo lo debe ratificar el G20 el próximo mes de Noviembre. Creo que es una buena noticia que se regule con mano izquierda pero en la buena dirección, caiga quien caiga. Proyectando las nuevas exigencias en los balances actuales de la banca (la española ya hemos dicho que los distorsiona y falsea con el beneplácito de nuestros reguladores y Gobierno), algunos grandes bancos se verán en graves aprietos: CitiBank, Bank of America, Credit Suisse o UBS (todos pertenecientes a los países favorables a un mayor rigor y exigencia). Todavía no he visto ninguna lista de bancos de la UE que hayan extrapolado la nueva normativa a sus balances y se puedan avanzar los que previsiblemente se verán en graves apuros. Tan sólo Deutsche Bank está en una quiniela aún extraña y sospechosamente mente solitaria.
Los mercados están reaccionando al alza en este primer lunes después del fin de semana de movida suiza. Personalmente creo que Mr Market siempre aplaude el rigor y la transparencia, a pesar de que sea doloroso para él (todos nosotros) ver retorcerse a entidades financieras muy importantes para el Sistema. Un sufrimiento que se ha planificado hábilmente entre el 2013 y el 2018, ya que antes ninguno de nosotros, ninguna economía desarrollada, podría permitirse ver quebrar bancos junto a su puerta.
Debemos felicitarnos todos por este histórico y trascendental acuerdo regulador a pesar de que, como en toda negociación, resulte insuficiente para los iluminados y excesivo para los mediocres y corruptos.
"Darwin será implacable con todas las empresas, incluidas entidades financieras, solo que a éstas les echará una mano Keynes."