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El país occidental más desarrollado económicamente, es decir los EE.UU., se encuentra muy incómodo y desorientado en nuestros días por al actual situación financiera mundial. El principal garante del sistema capitalista y de la economía de mercado, ha aleccionado durante muchas décadas al resto de países menos desarrollados en los temas monetarios. La cruda realidad de nuestro sistema financiero es que el bienestar de un país pasa por el poder sufragar los costes de los servicios propios de un estado avanzado. Desde mediados del siglo XX, si un país pobre, o digamos no rico, no disponía de cifras macroeconómicas suficientes para hacer frente a la deuda internacional, los escasos servicios internos estatales, las facturas de la importación de energía o bienes de los que dicho país carecía, los países desarrollados de occidente, en especial su líder norteamericano, les respondían con un despiadado "Haber pedido muerte...". Poderoso caballero don dinero, sin él cualquier país y población quedaban condenados a la miseria.

Probablemente nuestro sistema capitalista sea injusto, despiadado, pero sus reglas de juego son estrictas. Tan estrictas que sólo se admiten condonaciones parciales (a veces simbólicas) de deudas internacionales de los países que perdieron hace años la capacidad técnica de ni siquiera de hacer frente a los intereses compuestos de sus deudas soberanas. Condonaciones o ajustes técnicos para evitar alcanzar cifras absurdas, pero que en ningún caso suponen verdadero oxígeno para los afectados.

Lamentablemente nuestro sistema funciona así y sería muy peligroso permitir excepciones que se convertirían rápidamente en norma. Para que el sistema capitalista y de mercado funcione globalmente y sobreviva, debe ser estrictamente observado por todos los países. Sólo así se garantiza su funcionamiento. Lamentablemente para el Estado que no pueda sufragar los costes del petróleo por encima de los 100 $ y cuyas empresas y población sufran el empobrecimiento a causa de la falta de recursos, esas son las malditas reglas. Y ésta la maldita frase que oyen repetidamente los más desgraciados: Haber pedido muerte...

Llevamos muchas décadas en este escenario que, a pesar de ser injusto y en absoluto idílico, también es capaz de crear mucha riqueza y progreso. Evidentemente esta creación de riqueza a menudo no es equitativa ni repartida convenientemente, pero no cabe duda de que buena parte de occidente se ha beneficiado de este sistema. Y no olvidemos de que cuando decimos buena parte de occidente, estamos refiriéndonos a muchos millones de personas que viven en Estados cuyo bienestar respecto a su historia reciente se ha multiplicado muchísimo. Los habitantes de este planeta no hemos sabido crear un sistema mejor y esto es lo que hay.

Pero en los últimos tiempos, yo diría meses, asistimos a un fenómeno sorprendente. Una situación para la que probablemente occidente no se ha preparado jamás, especialmente los EE.UU. quienes han sido desde hace más de medio siglo los líderes y locomotoras de este sistema de mercado capitalista en el que todos nos hallamos. Ante la imposición del "american way of living" a través del yugo que supone la dependencia del dinero, sorprendentemente algunos países con formas de entender la vida radicalmente distintas a la occidental, se han adaptado a estas reglas de juego perfectamente. Hasta el punto de que han conseguido no sólo aprender a jugar al Monopoly impuesto por occidente con dinero de verdad, sino dominar la partida de tal manera que la banca (EE.UU) se ve acechada por peligros jamás intuidos. ¿Quién habría imaginado jamás que algunos de los pobres a los que durante décadas se les castigaba con la machacona frase "Haber pedido muerte...", algún día serían ricos?. Es más, ¿quién habría imaginado que además éstos nuevos ricos serían los enemigos estratégicos tradicionales de los EE.UU.?

Son tan ricos que en momentos de vacas flacas de la banca y muchas grandes empresas norteamericanas, el dinero ganado siguiendo estrictamente las reglas del Monopoly impuesto desde occidente, puede comprar enormes cantidades de participaciones en empresas claves del escenario yankee.

Este fenómeno de avalancha de compras de países terceros sobre activos norteamericanos no es nuevo. Ya en los años 80, las fortunas japonesas desembarcaron en Wall st. y se hicieron con numerosos y simbólicos edificios y empresas norteamericanas. Pero ahora estamos ante un escenario muy distinto. Los compradores no son disciplinados empresarios japoneses sino peligrosísimos Estados como China, Rusia y diversos países árabes de oriente medio.

Estados que están desembarcando masivamente en forma de fondos de inversión soberana o Sovereign Wealth Fund (SWF). Es decir, no son inofensivos capitales empresariales sino fondos de riqueza potentísimos que obedecen a intereses no sólo económicos sino también políticos. Además el momento crítico y la debilidad de los bancos y empresas estratégicas norteamericanas les hacen especialmente vulnerables a estas compras. Las participaciones adquiridas y las potencialmente adquiribles por estos SWF son tan grandes que pueden interferir decisivamente en consejos de administración, y por lo tanto en la vulnerabilidad estratégica nacional. No olvidemos que estamos hablando de una global macro-partida de Monopoly donde los amos del dinero son, cada día más, chinos, rusos y árabes.

Los EE.UU. se alarman porque sus empresas son presas de enormes masas de capital que se están vendiendo al mejor postor. No sólo su orgullo está herido, es que además estratégicamente puede ser un desastre para los intereses del gobierno norteamericano a medio y largo plazo. Su tradicional posición de fuerza económica sobre el resto del mundo se ha desvanecido por su propia debilidad actual, pero sobre todo por el auge de ingentes fortunas en manos de rusos, chinos y árabes, con sus respectivos y hostiles Estados al frente de dichas inversiones.

La buena noticia es que algunos europeos ricos también pueden aprovecharse de esta debilidad estadounidense. Con un euro a más de dólar y medio, definitivamente los EE.UU. están de rebajas para todos los que formamos parte de este Monopoly, al menos por ahora. La partida impuesta al mundo por nosotros mismos es así amigos y enemigos de occidente. Haber pedido muerte...
  1. #7
    Anonimo

    Hay algo fundamental que se escapa de la catástrofe americana y que es muy simple de entender. Por mucho que queramos matar al enfermo, no morirá si lo que hacemos es darle cada vez más oxígeno y cuidados. Oxígeno, porque invertir en empresas americanas es inyectar liquidez al sistema norteamericano (los impuestos se seguirán pagando, de paso, en EEUU). Cuidados, porque siguen almacenando dólares que se deprecian a velocidad de vértigo. Y para colmo, los Chinos, ven como su divisa se aprecia respecto al dólar y tiene una inflación que duplica a la norteamericana. Es como el que compra hoy una casa sabiendo que mañana valdrá la mitad, pero no sabe que hacer con el dinero....

    En fin, estoy convencido que al final, todos estamos pagando la UVI que sana a EEUU. Pero los que más pagan son los Chinos, rusos y Árabes.

  2. #6
    Anonimo

    Todos los imperios que han hbido en la historía han acabado un día u otro. Los Usa, están hechos polvo, no solo por la economía, que también, sino por haber entrado a trapo en guerras que no podían ganar, solo pensando en el botín.

    Y ya sabemos, Roma no `paga a los traidores.

  3. #5
    Anonimo

    Ese podér estatal de los paises petroliferos, va desembarcar en destruccion de esos estados dictatoriales( q coincidencia).
    Me explico, los dirigentes de esos estados, preferiran que exista democracia, para lucrarse personalmente, porque mas vale pajaro en mano( de la persona) qcientos volando( de el estado q tu manejas) ese es mi analisis, a parte de que una guerra en sudamérica, para demostrar quien manda, si democracio o dictaduras la veo cada dia mas factible, un saludo y suerte

  4. #4
    Anonimo

    ¿Y si damos una ostia encima de la mesa los Europeos (pena de los Britanicos) y hacemos una bolsa de petroleo en euros en "colaboracion" con Iranis y Rusos?

  5. #3
    Anonimo

    Creo que especular con divisas es demasiado complejo.
    Entran en juego factores políticos: son los Bancos Centrales por motivos políticos los que determinan los tipos de cambio.
    Los cementerios están llenos de gente que especula con las divisas y apalancados

  6. #2
    El Gallina

    ¿Y qué hace, olvidémonos de Colonial, BBVA buscando similares socios?

  7. #1
    Anonimo

    El problema es que no son empresas sino estados. Sí, claro, pero ahora queremos olvidarnos de que el estado USA no son ciudadanos, sino que son empresas.

    Ah, haber pedido muerte...

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