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Mucho se habla últimamente sobre la necesidad de una banca pública para superar la crisis y garantizar el correcto funcionamiento del sistema financiero español, puesto que una banca controlada por el Estado es la única forma de evitar abusos y evitar que se recaten entidades financieras con dinero público. Algo que me suena a paradoja, puesto que una banca pública estaría constituida por dinero público, y el dinero público sería el que tendría que encargarse de los problemas de la misma.

Tradicionalmente, la banca pública española ha estado formada por las Cajas de Ahorros. Es importante distinguir a los bancos privados de estas Cajas de titularidad pública. Durante años, se ha intentado engañar al público pregonando que la banca fue rescatada con dinero público a raíz de la crisis, mientras un sector de la ciudadanía vivía en condiciones pésimas. Las entidades que realmente fueron rescatadas fueron las Cajas de Ahorros, empezando por Caja Castilla-La Mancha, Cajasur, Caja de Ahorros del Mediterráneo y Banco de Valencia, y siguiendo por Unnim, Caja3 y Banco Gallego. Por su parte, Banco Mare Nostrum, formado por Caja Murcia, Caixa Penedés, Caja Granada y Sa Nostra, y participado por el FROB en un 65% (por tanto, de titularidad mayoritariamente pública), recibió ayudas por valor de 1.645 millones de euros.

Por último, todos conocemos la historia de Bankia, nacida de la fusión de 7 cajas de ahorros y participada en un 63% por BFA Tenedora de Acciones, entidad 100% controlada por el FROB. Bankia recibió más de 22.000 millones de euros para poder sobrevivir.

Como se puede ver, ninguna entidad privada o mayoritariamente privada ha sido rescatada. Banco de Valencia, en su día era una entidad semipública, pero al ser adquirida por CaixaBank pasa a ser exclusivamente privada.

Todas las entidades que han recibido ayudas públicas eran Cajas de Ahorros, gestionadas por políticos y sindicalistas. Entidades públicas, gestionadas y administradas por representantes del público, elegidos por el público. Todas ellas se vieron ahogadas por una mezcla de corrupción e incompetencia, y como los propietarios de una entidad, los accionistas, son quienes deben hacer frente a las situaciones de estrés, los contribuyentes son quienes debieron soportar la carga de rescatar a todas esas entidades que, al fin y al cabo, eran de su propiedad.

Por ello resulta incoherente demonizar a los verdaderos bancos (Santander, BBVA, Caixabank, Sabadell…), ya que nunca han recibido un solo euro de propiedad pública, como un sector generalizado de la población piensa.

Lo que sí resulta incoherente es la defensa cada vez mayor de la creación de una banca pública como instrumento para capear la crisis y solucionar los problemas de la ciudadanía, cuando no cabe duda de que esa banca pública fue la principal causante de los problemas financieros en España. Los gestores de todas esas Cajas las saquearon, a costa del dinero de los contribuyentes, asumiendo riesgos inaceptables y quedándose, literalmente, con dinero público. Y no importa el color de esos gestores, puesto que los había de todos los partidos políticos, e incluso representantes de los sindicatos.

Actualmente existe incluso una plataforma por una banca pública, y muchos políticos que defienden seriamente la necesidad de la misma. No es de extrañar que haya políticos que defiendan estas instituciones, después de comprobar los resultados tan positivos que tienen para ellos. Cabría plantearse la peligrosidad de las afirmaciones de ciertas formaciones políticas, las cuales proponen el reconocimiento constitucional de “un principio que consagre el crédito y la financiación a la economía como un servicio público esencial”, equiparándolo así a la sanidad o la educación. Las consecuencias de un incremento de la morosidad y los impagos en un sistema financiero de titularidad pública como el propuesto serían imprevisibles y de una magnitud mucho mayor que la crisis vivida, ya que, si el objetivo de ese sistema es financiar a todo aquel que no logra financiación a través de la banca privada, los riesgos asumidos serían enormes, y las probabilidades de un impago generalizado aumentarían constantemente. Como ya se ha dicho, tal situación sería soportada y financiada por los accionistas de esas entidades: los contribuyentes. Y dudo que una persona esté dispuesta a pagar por los impagos de sus semejantes.

Así que, ¿necesitamos una banca pública?

  1. #9
    31/08/15 10:31

    La banca publica es una desgracia. En republica dominicana (el pais de mi papa) el banco del reserva (publico) ha sido objeto de prestamos absurdos y corruptos. Como prestamista que soy te digo, el primer corrupto es el prestatario. El 80% de los que vienen a mi en busca de un prestamo duro, no tienen la intencion de pagarme y declararse en bancarrota. pero el malo somos nosotros los que prestamos porque el stablishment lo dice asi? yeah right

  2. #8
    27/08/15 09:54

    No necesitamos una banca pública. Necesitamos una banca privada que no se le permita jugar siempre con las cartas marcadas, que casualmente ha sido la única que ha dado beneficios los años más crudos de la crisis (a pesar de lo que se habla de cómo le ha afectado esta crisis, el hecho es que nunca ha dejado de dar beneficios), que siendo PRIVADA no se le inyecte dinero a manos llenas porque sí cuando tienen un problema, en vez de pagarlo sus propietarios como sucede con cualquier negocio PRIVADO (y si no, que no se le llame privada, o que me lo den igualmente a mí para mi negocio), que como en los países civilizados esté completamente desvinculada de otro negocio que no sea el bancario (porque negocios del banco como las aseguradoras, las inmobiliarias y demás, recibiendo el dinero que quieren y prestándolo a estas filiales casi regalado, fomentando la más deseleal y delirante de las competencias y provocando que los competidores deban cerrar irremediablemente... si se hace así no pueden llamarse PRIVADOS), y que en definitiva no le permitan hacer lo que se les pase por el forro (como manipular las tasaciones según les conviene tasar un piso más barato o más caro, cuando a tí no te dejan tasar tu propio piso, etc)

    Llamar privada a la banca de este país es el eufemismo más estúpido que se puede decir. Haced una banca realmente privada, con competencia y las mismas leyes que cualquier otro negocio, y verás cómo funciona.

  3. #7
    27/08/15 01:29

    Lo de que los bancos privados no han sido ayudados desde lo público es falso, pero se espera que a base de repetirlo se consolide como verdad incuestionable.

    Pero yendo al núcleo del comentario, lo que tenemos que hacer público no es la banca, sino los mecanismos de creación del dinero, como dicen desde Dinero Positivo. Entretenidos con los detalles, nos olvidamos de lo sustancial: http://www.dineropositivo.es/2015/07/28/nacionalizar-el-dinero-no-la-banca/

  4. #6
    26/08/15 19:25

    Primero que todo, un banco no quiebra de repente, hay señales. Estas tendrían que ser detectadas por una superintendencia bancaria. Si esta no hizo su trabajo de regular de manera asfixiante, pasan varias cosas:
    * La mala administración no se detecta sino hasta que entra en bancarrota.
    * Incertidumbre sobre los montos de activos tóxicos de entidades, subida de las tasas interbancarias, problemas con el Euribor.
    Decir que la solucion contra la inacción de una superintendencia es crear banca pública, es decir que la sonda que pasó por Plutón traerá lluvia a los desiertos.

  5. #5
    26/08/15 09:03

    Teniendo en cuenta que nos obligan a tener una cuenta bancaria para poder cobrar la nómina/pensión y las devoluciones de la declaración de la renta, el estado debería proporcionar al menos una alternativa pública sin comisiones ni intereses. No es necesario den todos los servicios de un banco, sino simplemente tener un sitio donde poder meter y sacar dinero. No supondría una carga para el estado ya que el banco público se financiaría con los depósitos de sus usuarios, obteniendo rentabilidades de activos con menor riesgo que los que tiene que asumir la banca privada que, además, tiene que conseguir beneficios.
    Por otro lado, soy de la opinión de que en ciertos sectores estratégicos cuando no hay demasiadas opciones, es saludable una mezcla de oferta púbica/oferta privada, que ofrezca alternativas a la apisonadora pública o al abuso privado. Un ejemplo evidente es la salud o la educación en España.
    Entonces, ¿con la reestructuración bancaria nos hemos quedado sin opción pública en el sector financiero? Pues realmente es que las cajas nunca fueron entidades públicas. Las cajas nacieron como instituciones sin ánimo de lucro de carácter social propiedad de sus socios (que no accionistas). La última entidad financiera pública fue Argentaria, que se privatizó en la década de los 90 del siglo XX. Hace ya muchos años que no tenemos opción pública. Las grandes cajas eran entidades privadas "sin ánimo de lucro".
    Por otro lado, no todas las cajas han sido absorbidas/reconvertidas en bancos privados. Aún existen cajas que siguen manteniendo su espíritu original y han sido capaces de capear las crisis. Desgraciadamente, tienen una implantación muy regional, por lo que no supone una alternativa real la banca privada.

  6. #4
    26/08/15 07:56

    Me remito a lo ya escrito en Rankia no hace tanto
    https://www.rankia.com/blog/inversiones-inteligentes/2562669-banquemos#comentario_2563055

    Y a recordar que al San y al BBVA también se les ha rescatado, vía prestamos al 1% para comprarnos deuda al 5-6-7% ¿cuanto siguen ganando con eso? eso no interesa cuantificarlo pero me parece que hay más de 50.000 millones solo en España con diferenciales de media el 5%, eso son 2.500 millones al año, y siguen siendo hasta vencimiento ¿no?

    Y eso solo de aquella partida que el juego ha seguido siendo el mismo, aunque con menos diferencial.

  7. #3
    26/08/15 02:07

    El problema como comenta desconfiado es que supervisores y supervisados juegan en el mismo bando....

  8. #2
    26/08/15 00:35

    No por Dios!!! ni banca pública ni supervisores independientes!!!
    ¿que ha hecho la CMNV? ¿ y JPM? están todos en el mismo barco y juegan a lo mismo.
    Hasta que no haya un programa informático que pueda controlar los desmanes de los desgobernantes y sus socios, mejor que estas gentes no muevan un dedo y se pongan cianuro en la pasta de dientes todas las noches.
    El libro "Un mundo feliz" refleja la vida controlada por máquinas/ordenadores, que al no necesitar comprar porches no yates ni tener descendencia no se dejan sobornar y las cosas funcionan bastante bien. Los humanos no necesitan trabajar y solo aquellos que quieren pueden - un 10% de la sociedad- aunque bajo la supervisión de las máquinas.
    Lo nuestro no tiene solución, somo animales racionales y lo demostramos a diario jajajajaja.

  9. #1
    25/08/15 22:26

    No, por dios. Lo que se necesita es un supervisor público e independiente, ajeno a influencias y corrupción.

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