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Blog Análisis de mercados y productos financieros
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Mercados en pie de guerra

Cuenta Heródoto (historiador griego) en el libro VI de su Historia que, en el año 490 a. C., una expedición persa desembarcó en la llanura de Maratón con el propósito de castigar a Atenas por su apoyo a la rebelión jónica. Aquel episodio se inscribe en las llamadas Guerras Médicas, que nada tienen que ver con las guerras entre médicos o las actuales huelgas de sanitarios en España, sino con el gran enfrentamiento entre el Imperio persa (enemigos a los que los griegos denominaban “medos”) y las polis griegas, en el que un imperio inmenso se enfrentaba a pequeñas comunidades de ciudadanos‑soldados. 

Según narra Heródoto, los atenienses —apoyados por un reducido contingente de plateos— decidieron presentar batalla sin esperar refuerzos espartanos. Formados como hoplitas, armados con lanza y escudo, avanzaron al trote para reducir el tiempo bajo el fuego de las flechas persas. El choque fue directo y corporal: línea contra línea, empujón contra empujón, donde se podía sentir el aliento del adversario, hasta que la disciplina de la falange griega acabó rompiendo la superioridad numérica del enemigo. La victoria sorprendió al mundo antiguo y demostró que el poder persa podía ser derrotado.

Fuente: Historia General

Heródoto añade un episodio que convertiría la batalla en leyenda perdurable: tras la victoria, un mensajero fue enviado a Atenas para anunciar el triunfo. La tradición posterior lo identificó como Filípides (o Pheidípides), quien habría corrido sin descanso unos 42 kms. desde Maratón hasta la ciudad, proclamado la victoria, y fallecido posteriormente por agotamiento. Aunque el relato es parcialmente mítico, su fuerza simbólica fue enorme. 

Siglos después, cuando en la era contemporánea se recuperaron los Juegos Olímpicos, esta historia inspiró la creación de la prueba de la maratón de 42 kilómetros, convirtiendo un acto ligado a la guerra antigua en una competición atlética que celebra la resistencia humana en un contexto de paz. 

Pero si se analiza el contexto bélico del relato, es evidente que si hubiese tenido que invertir en aquella época de guerras, lo hubiese hecho en talleres donde se fabricaban lanzas, escudos, espadas, corazas de bronce o cascos; o sea, en las armamentísticas de la época. 


Ciberguerras 


Atrás quedaron aquellos combates cuerpo a cuerpo donde los ejércitos se enfrentaban en campos de batalla previstos para la ocasión. 

Las actuales guerras se libran a distancia, por medio de drones y armas mucho más sofisticadas que las de la antigua Grecia. 

El actual campo de batalla puede encontrarse en cualquier escenario, incluso el cibernético, con técnicas de ataque como: 

  • Pishing (suplantación de identidades por medio de ingeniería social) 
  • Ransomware (secuestro de datos) 
  • DDoS (denegación del servicio) 
  • Malware (software malicioso) 

Pero muchas de estas técnicas, aunque parezca mentira, ya existían en los tiempos de la Grecia antigua. No por nada existe un famoso malware denominado “troyano”, en referencia a la mítica guerra de Troya acontecida antes de la era cristiana. 

Tras diez años de asedio infructuoso, los griegos fingieron retirarse y dejaron ante las murallas un enorme caballo de madera como supuesta ofrenda a Atenea. Los troyanos, pese a las advertencias de Laocoonte —«temo a los griegos incluso cuando traen regalos»—, decidieron introducirlo en la ciudad como símbolo de victoria. Ignoraban que en su interior se ocultaban soldados griegos de élite. 

Esa misma noche, mientras Troya celebraba y dormía confiada, los guerreros salieron del caballo, abrieron las puertas y permitieron la entrada del ejército que había regresado en secreto. La ciudad fue incendiada y destruida desde dentro.

Imagen: T.Wessels

Así, Troya cayó no por la fuerza, sino por el engaño: un episodio que convirtió al caballo de Troya en símbolo universal de traición y de ataques ocultos. 


Cambian las armas pero no la esencia 


A pesar de las conquistas sociales como la democracia, los derechos humanos, los avances en la igualdad de género, acuerdos diplomáticos y demás progresos alcanzados por la humanidad, la esencia del ser humano y los conflictos armados siguen intactos. 

Así lo demuestra el Índice de Paz Global 2025 elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), en el que se observa un mapa bastante “calentito” a nivel global:


 
¡Y sin tener en cuenta el asalto armado de este año para detener al presidente de Venezuela, o la actual guerra con Irán! 

Pero a falta de concluir este 2026, los datos de evolución del número de conflictos armados durante la última década reflejan que han ido en aumento:

Fuente: Elaboración propia, con datos de UCPD, PRIO, Global Peace Index, y ACLED.

 

¿Qué esperar de aquí en adelante? 


Mientras que en el pasado casi todas las guerras acababan con un ganador claro, según algunos estudios, en las últimas décadas la tendencia se ha invertido y muchos conflictos terminan en: 

  • Acuerdos de paz (~45% - 50%) 
  • Victorias militares (~15% - 20%) 
  • Ceses al fuego y estancamientos (~30%) 
  • Baja actividad y congelación. 

Independientemente de cómo acaben los grandes conflictos que actualmente nos preocupan, lo que sí está claro es que el gasto militar a nivel global ha ido en aumento durante esta última década, y aun en tiempos de paz se espera la misma tendencia, dado que, a estas alturas, ya nadie se fía de nadie. 

Por lo tanto, estoy convencido de que el sector armamentístico —incluyendo el de la ciberdefensa y el aeroespacial—, sigue ofreciendo un potencial de crecimiento económico para los próximos años, tal como ya lo hacían los talleres de armas de la edad antigua; y por eso esta semana he decidido buscar un nuevo fondo de inversión que apueste por esos sectores. Pero esta vez he querido hacerlo de la mano de expertos no solo en finanzas, sino del mismísimo “arte de la guerra”. 

Veamos de qué se trata… 


Finserve Global Security 


Este fondo de inversión de renta variable global del sector defensa de origen sueco, tiene la ventaja de contar con un equipo de asesores expertos en defensa, dado que quien lidera ese equipo es el exjefe del ejército de Suecia y representante para aquel país en la OTAN y la UE, Karl Engelbrektson. No obstante, en el equipo de asesores y gestores del fondo de la sociedad gestora Finserve Nordic AB, hay muchas figuras importantes y de larga trayectoria en el sector. 

El fondo se enfoca en el sector defensa, ciberseguridad y espacio, y pretende generar rendimientos a largo plazo invirtiendo en empresas que se benefician de tendencias estructurales de crecimiento secular en sectores que pueden beneficiarse de una mayor incertidumbre política. No obstante, es importante destacar que el fondo aplica una política interna de selección de inversiones destinada a evitar la exposición a empresas y actividades controvertidas que puedan tener un impacto humanitario negativo. Esta política de selección se fundamenta, entre otros criterios, en las convenciones y tratados internacionales ratificados por los países miembros de la OTAN y de la OCDE, que guían la exclusión de determinados sectores y prácticas. 

Además, se dirige a los sectores de tecnología, materias primas e infraestructuras que son esenciales para la resiliencia social, la autosuficiencia, la independencia de recursos, la transición energética, la digitalización y la electrificación. Las inversiones se realizan en compañías sin restricciones geográficas, si bien se excluyen explícitamente las empresas de defensa con sede en Rusia y China, y siempre bajo el principio de diversificación del riesgo. 
Con una desviación estándar del 17,79% y una beta de 0,71 respecto al World Equity Index TR, el nivel de riesgo del fondo se sitúa en un 4 dentro de la escala del 1 al 7.


 
En el siguiente cuadro resumen, te facilito los datos más relevantes de identificación y costes del fondo en moneda euro (dado que también hay clases para coronas suecas):


 
El tiempo mínimo de permanencia recomendado por la gestora es de 5 años, y la evolución de la rentabilidad del fondo desde febrero de 2019 —fecha de su lanzamiento— hasta el 20 de abril de 2026, la puedes ver en la siguiente gráfica:


 
Las rentabilidades alcanzadas por el fondo, concretamente fueron las que se detallan a continuación:


 
En cuanto a la composición de su cartera, al 23 de abril de 2026 las principales posiciones que la conformaban eran las del siguiente listado:


 
¿Te interesa conocer más detalles acerca de este fondo? Puedes hacerlo a través del siguiente enlace: https://finserve.se/en/fund/global-security-fund/#invest 

Y después de este breve viaje desde la antigua Grecia hasta nuestros días, vemos que si algo nos enseña la historia es que las guerras cambian… pero nunca desaparecen. Así que, ya que no podemos predecir la próxima batalla, al menos que no nos pille desarmados… ni en el campo de batalla, ni en la composición de la cartera. 
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