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Cómo interpretar un mercado que celebra y teme al mismo tiempo

Una de las promesas que no puede faltar en la campaña electoral a las presidenciales de cualquier país, es la creación de empleo. 

¿Conoces algún candidato a presidente que no se hubiese comprometido a reducir la tasa de paro o a crear empleo? 

Todo indica entonces, que la creación de empleo es un factor positivo para la economía y la sociedad, dado que ningún candidato en su sano juicio prometería a sus potenciales votantes algo que éstos rechacen o les perjudique. 

La creación de puestos de trabajo implica más dinamismo para la economía, mayor demanda de bienes y servicios, más oportunidades de negocios, mayores ingresos para las empresas, mejoría en la salud mental al reducirse la depresión y la ansiedad relacionadas con la situación de desempleo, lo que a su vez reduce costes para el Estado, incremento en la recaudación impositiva, más satisfacción de los ciudadanos al estar empleados e identificados con una ocupación -cosa que generalmente dignifica- y hasta menores índices de delincuencia; por lo que en general, la creación de empleo siempre es bienvenida. O casi siempre… 

Y ahora, probablemente te estés preguntando: ¿Cómo es eso de “casi siempre”? ¿En qué momento entonces podría no ser bienvenida la creación de empleo? 

En momentos en que por ejemplo, la tasa de paro sea del 4,4% y se hubiesen creado más empleos de lo previsto, tal como revelaron las estadísticas el pasado jueves 20 de noviembre, tras publicarse los datos de empleo del mes de septiembre de 2025 en Estados Unidos. Durante ese mes de septiembre, la economía americana creó 119.000 empleos no agrícolas; más del doble de lo que esperaban los analistas. Y en la situación de pleno empleo en la que se encuentra esa economía, la creación de nuevos puestos de trabajo podría despertar a la muy temida inflación; hecho que alejaría toda expectativa de posibles bajadas de tipos. Y esto último es lo que podría desalentar a los inversores, que a su vez temían por estar a punto de sufrir las consecuencias del estallido de una posible burbuja especulativa en torno a los valores relacionados con la Inteligencia Artificial; lo que desencadenó fuertes caídas en las acciones tecnológicas que conforman el índice Nasdaq-100.


 
Pero veamos qué es lo que sucedió luego. 

Tras declaraciones de algunos influyentes miembros de la Reserva Federal, en las que sugerían la posibilidad de nuevos recortes de tipos, y al conocerse los exitosos resultados de varios gigantes tecnológicos con beneficios que superaban las expectativas, la euforia se apoderó nuevamente de los inversores provocando una nueva subida para el Nasdaq-100.


 
Como ves, un mercado no apto para cardíacos… 


La realidad detrás del optimismo 


Más allá de esas euforias y reacciones pasajeras, los datos hablan por sí solos; y son los que a medio y largo plazo marcan la tendencia del mercado. 

Y en estos momentos, desde un punto de vista objetivo, la situación es la siguiente: 

  • La economía americana se encuentra en situación de pleno empleo. 
  • La inflación vuelve a alejarse del objetivo establecido por la Fed del 2% y sin visos de acortar distancia, sumándose a ello unos aranceles a las importaciones estadounidenses que empiezan a influir en los precios de muchos productos, y la más reciente subida de los precios del petróleo. 
  • Unas empresas tecnológicas que siguen cotizando con exigentes múltiplos y expectativas muy elevadas. 


 
Si bien no hay consenso absoluto sobre si estamos ante una burbuja de precios para las acciones tecnológicas, sí existen claras señales de sobrevaloración relativa y riesgo de ajuste si los beneficios futuros no cumplen las proyecciones; y con estos nuevos beneficios recientemente presentados por las empresas, el listón cada vez se sitúa más alto. 

Nvidia acumula más de 1.000% de subida desde 2022 y un 270% en dos años, lo que genera inquietud sobre su sostenibilidad, pese a que los recientes resultados han calmado parcialmente los temores de burbuja. Por otro lado, una encuesta de Bank of America indica que el 53% de los gestores globales cree que las acciones ligadas a IA están en una burbuja, y un 20% afirma que las empresas están “sobreinvirtiendo” en infraestructura de IA. 

¿Cuáles son los riesgos latentes entonces? 

  • Alta concentración en las “Siete Magníficas” y proyectos de IA con inversiones masivas.
  • Si el crecimiento esperado no se materializa, podría haber correcciones bruscas. 
  • La inflación no termina de ceder como se quisiera; y una hipotética bajada de tipos por parte de la Fed, obstaculizaría los esfuerzos por reducir esa inflación. 

Con todos estos datos, hay quienes consideran que seguir invirtiendo en la bolsa americana es como jugar con fuego. 


Con la mirada hacia Europa 


Llegados a este punto, es sensato ir levantando el pie del acelerador e ir pensando en alternativas de inversión más estables y con menor volatilidad, mayor diversificación geográfica y sectorial, y flexibilidad para adaptar las rentabilidades ante posibles variaciones de tipos de interés. 

Para encontrar esa alternativa de inversión que reúna todas las características anteriormente mencionadas, habrá que ir analizándolas una a una, hasta dar con el activo que satisfaga todos esos criterios. 

  • Inversión más estable y con menor volatilidad: Frente a la renta variable, será el mercado de renta fija el que ofrezca mayor estabilidad y menores fluctuaciones. 
  • Mayor diversificación geográfica y sectorial: Como alternativa al mercado americano, Europa se perfila como un mercado estable y desarrollado, que en estos momentos ofrece múltiples oportunidades de inversión en sectores público/privado que van desde la banca, pasando por las energías renovables, la ciberseguridad, y la defensa. 
  • Flexibilidad para adaptar las rentabilidades ante posibles variaciones de tipos: El activo que nos evite ataduras en inversiones a largo plazo, será la renta fija a corto plazo. De esta forma, las rentabilidades permiten actualizarse ante subidas de tipos, y deshacer la inversión sin mayores consecuencias ante posibles bajadas. 

Por lo tanto, será la renta fija a corto plazo predominantemente europea (sin descartar otros mercados desarrollados, ni abandonar completamente el mercado americano), la que ofrezca mayor estabilidad para quienes buscan una inversión más conservadora, pero sin perder oportunidades de rentabilidad. 

Teniendo en cuenta todos esos aspectos, esta semana me he esforzado en buscar un vehículo de inversión que cumpla con todas esas expectativas, las cuales seguramente quedarán cubiertas por el fondo que te presento a continuación. 


Renta 4 Renta Fija Euro 


El fondo de inversión Renta 4 Renta Fija Euro cuenta con una amplia trayectoria, dado que se constituyó en agosto de 1999. 

Desde entonces, intenta obtener rentabilidad con adecuado equilibrio mediante el binomio rentabilidad-riesgo. El fondo no se gestiona en referencia a ningún índice (se gestiona activamente). 

A su vez, podrá estar expuesto a Renta Fija pública o privada, incluyendo hasta un 10% en depósitos. Se seleccionarán en un porcentaje mayor aquellas emisiones que ofrezcan cupón variable. La duración de la cartera (media de flujos), que queda determinada en mayor proporción por el cobro de cupones variables ya que estos se revisan periódicamente por la entidad emisora, será de seis meses. El Fondo mantendrá como mínimo un 80% de su exposición en activos emitidos y cotizados en euros en países de la zona euro. El porcentaje restante se destinará a activos emitidos y cotizados en países de la OCDE, emitidos en divisas de países miembros de la UE no pertenecientes a la zona euro, dólares estadounidenses, australianos y canadienses, francos suizos, yenes y, en porcentaje marginal, en divisas de países emergentes. La exposición al riesgo divisa será como máximo del 5% de la exposición total. 

Con cinco estrellas Morningstar, el fondo presenta una desviación estándar del 0,27% y una volatilidad en lo que va de año del 0,12% situando su nivel de riesgo en tan solo un 2, en la escala del 1 al 7.


 
Hasta el primer semestre de 2025, la evolución del valor liquidativo del fondo había sido la que se observa en la siguiente gráfica:


 
Y la evolución del valor liquidativo en lo que va de año, es la que se observa a continuación:



Las rentabilidades alcanzadas por el fondo, se observan en el siguiente cuadro:



A continuación, te detallo las diferentes clases del fondo con sus respectivas condiciones:


 
El fondo está gestionado por Renta 4 Gestora, y las principales posiciones que mantenía en su cartera al 31 de diciembre de 2025 eran las que se observan a continuación:


 
La distribución geográfica de los activos en los que invierte el fondo se puede observar en la siguiente imagen:


 
Pero si deseas ampliar información acerca de este fondo y valorar su posible inclusión en tu cartera de inversiones, puedes hacerlo a través del siguiente enlace: https://www.r4.com/fondos-de-inversion/fondos/ES0173319031 

No obstante, antes de tomar cualquier decisión de inversión, mi recomendación seguirá siendo consultar previamente con tu asesor de confianza, a fin de evitar decisiones precipitadas y poco fundamentadas; porque al final, invertir sin calma es como intentar hacer una degustación de vinos a grandes sorbos: posible, sí; recomendable, no tanto. 
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