El entorno geopolítico no mejora. Por el contrario, se mantienen las tensiones tanto en Oriente Medio como en Ucrania. El Estrecho de Ormuz sigue casi cerrado desde marzo, con un tráfico 6 veces inferior al normal. Ya advertíamos del exceso de optimismo respecto al acuerdo de paz y reapertura duradera de Ormuz. Tras sesenta días de negociaciones, el MoU finalizó sin acuerdo, y Estados Unidos ha anunciado el "D-day" para aislar económicamente a Irán con sanciones secundarias a países que tengan relaciones con el país. Un plan, no obstante, abocado al fracaso ante la oposición de China.
Aun así, no se han cumplido los peores escenarios de precios del crudo (120-130 usd/b) porque el mundo se ha adaptado: 1) Uso de vías alternativas (Arabia Saudí, EAU), 2) Reducción de reservas estratégicas a nivel global, 3) Incremento de producción (Nigeria, Brasil,...) y 4) Menor consumo (China recurre a sus inventarios, reduciendo importaciones).
Sin embargo, estos factores atenuantes de la subida de precios compran tiempo, pero no arreglan el problema. La energía seguirá cara, con un Brent volátil en función de las escaladas y desescaladas en el Estrecho de Ormuz, pero cerca de los 100 usd/b y el gas en máximos de 2023, con tensión adicional por bajo nivel de almacenamiento en Europa (63% vs media 5 años del 80%), aunque la situación más preocupante sigue siendo la de los destilados, en máximos de 2022 ante los constantes ataques de Ucrania a refinerías rusas.
Este contexto augura precios energéticos altos por más tiempo, y con ellos, inflaciones al alza, por el momento en su componente general, y vigilando que no se traslade al subyacente por efectos de segunda ronda. A este escenario de mayor inflación se suma una economía más resiliente de lo esperado en 2T26, con un crecimiento basado sobre todo en la inversión, especialmente en EE.UU., y de forma combinada justifican una posición más dura de los bancos centrales. El mercado pasa así de descontar en el caso de la Fed -50 pb a principios de año a esperar ahora +50 pb hasta mediados de 2027, mientras que para el BCE pasa de estabilidad prevista a principios de año hasta +75 pb a mediados del próximo año.
El escenario del que hablamos se traduce también en una fuerte subida de los tipos de los bonos, no sólo por la presión al alza sobre la inflación, sino también por otros factores como la decreciente credibilidad fiscal y la competencia de empresas de IA por el mismo ahorro sobre todo en los tramos largos. Aquí se enmarcan el anuncio de Bessent de compras en los tramos largos de la curva, un parche más que una solución, y la intervención en defensa del Yen, con potenciales implicaciones relevantes para las inversiones internacionales.
Con las TIRes en máximos, los beneficios siguen siendo el motor de las bolsas, con su mayor crecimiento desde 2023, que conduce a nuevas revisiones al alza en los BPAs esperados para 2026, sobre todo en EE.UU. hasta +33%.
En este escenario, las bolsas han tenido un comportamiento relativamente tranquilo y con sesgo ligeramente alcista en verano, recogiendo en positivo la resiliencia de la economía y la mejora de resultados empresariales, con sólida demanda de IA, que han permitido compensar los factores negativos: la constatación de nuevo entorno de tipos más altos y persistencia de conflictos en Oriente Medio, y Ucrania.
A su vez, la continua mejora de los resultados empresariales ha llevado a que las valoraciones se abaraten ligeramente, aunque se mantienen los riesgos de anteriores meses: la concentración de las subidas y el impacto de unas TIRes más altas, que suponen tanto una alternativa de activo como un perjuicio a la duración en renta variable.
De cara al futuro, la atención inversora estará en varias referencias, destacando entre ellas: 1) las elecciones midterm en EE.UU. (3-noviembre), donde las encuestas apuntan a empate en el Senado, mientras los Demócratas recuperarían la Cámara de Representantes (80%) ante la pérdida de popularidad de Trump, que no ha alcanzado sus objetivos en la guerra de Irán y ve cómo los precios de la gasolina vuelven a subir; 2) geopolítica: cumbre Trump-Xi a finales de septiembre) y 3) salidas a bolsa de compañías de IA que nos ofrecerán nueva información sobre la validación de la demanda, la rentabilidad de las inversiones y las valoraciones barajadas.
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Estrategia mensual elaborada por Natalia Aguirre, directora de Análisis y Estrategia de Renta 4 Banco.
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