CARTA AL SR: NIN
Sr. Juan María Nin, Director General de La Caixa D’estalbis i Pensions de Barcelona
Avda. Diagonal, 621- 629
08000 Barcelona
Distinguido Sr. Juan María Nin:
Por el presente escrito le manifiesto mi perplejidad, sorpresa e indignación, en lo que considero una falta grave de la entidad en la que usted es su máximo cargo ejecutivo, ello obedece a la remisión por parte de “La Caixa” de una carta destinada a mi difunto padre (adjunto copia) que en vida mantenía una cuenta en la oficina 3035 de Barcelona y que fue cancelada hace ya muchos años. Mi padre falleció el día 11 de Julio de 1995 a los 82 años de edad, por lo que ahora tendría 99 años.
Puedo entender que son sus sistemas automáticos de publicidad los que las generan, pero es de suponer que alguien depura los datos o, al menos el sentido común recomendaría que se hiciera, y no me parece tan complejo que el propio sistema informático haga una verificación de datos, entre ellos las edades de los destinatarios. Sinceramente no creo que sea nada complejo ni costoso, en este caso, por una mera cuestión de edad y considerando que la fecha de nacimiento figura registrada en sus bases de datos, podrían suponer que esta persona hubiera fallecido y verificar dicho extremo, repito, no parece tan difícil, es un mero asunto de “voluntad” y de buscar la excelencia en el trabajo.
Este hecho me lleva a suponer que esta entidad que alardea de prestar un servicio “personalizado” a sus clientes , en realidad ni se preocupan de revisar dichas bases ni las consecuencias que esto pueda originar a sus usuarios. Esta asombrosa falta de tacto por su parte me hubiera sorprendido hace unos meses, hoy ya no me sorprende nada de su entidad, a modo de ejemplo está el deficiente tratamiento a los preferentistas, que es un hecho más que conocido por la ciudadanía.
Sinceramente no me parece de recibo captar a antiguos clientes de esta forma para compensar la huida de miles de usuarios a otras entidades debido a la pérdida de confianza y credibilidad en su entidad, a mi juicio solo puede calificarse de vergonzoso y de una falta de moralidad digna de mención. Mi confianza en esta entidad, con la que llevo trabajando más de 30 años, por este y otros asuntos que no vienen al caso referir, la he perdido por completo, pero esta carta dirigida a mi difunto padre felicitándole en su cumpleaños, ha sido la gota que ha colmado el vaso de mi indignación. Si deciden contestar a este escrito, con banales excusas, podrá usted imaginar que ello no repara el daño moral que me han causado.
Expuesto esto, le informo que solo espero una cosa de su entidad:
En relación a la emisión de cartas o material publicitario: Exijo que dejen de molestarme con sus campañas de captación, colocación o información de sus productos, “La vida es bella”, relojes, viajes, seguros, préstamos o servicios, ni a mí ni a los míos. Este escrito es una orden de darme de baja de sus bases de datos publicitarias, obviamente también en lo que afecta a mi difunto padre. No deseo que me feliciten mis cumpleaños, ni las navidades, ni que nos ofrezcan nada, porque nada me interesa de sus productos y en caso de no atender a la solicitud de baja, pondré este escrito junto con cualquier asunto publicitario que reciba de su entidad y/o de cualquier sociedad filial o vinculada del grupo financiero La Caixa, en conocimiento de la Agencia Española de Protección de Datos de Carácter Personal, al amparo de la ley 15/99.
Sr Nin, lea cuantas veces crea conveniente esta carta, recapacite y si se pone en mi lugar, sentirá que esto es moralmente inasumible.
Atentamente