Arqueólogos demuestran que las marcas comerciales existían ya hace 3.200 años en los oasis de la Edad del Bronce Guillermo Carvajal - 20/08/2026--La pregunta de si las marcas comerciales son un invento exclusivo de las sociedades capitalistas modernas ha recibido una respuesta contundente por partede un equipo internacional de investigadores: ya existían al menos 3.200 años atrás.--Un estudio liderado por Marta Luciani, de la Universidad de Viena, y publicado en la revista PLOS One, ha documentado cómo una cerámica pintada producidaen el oasis de Qurayyah, en el noroeste de la actual Arabia Saudita, funcionaba a todos los efectos como una marca comercial en la Edad del Bronce, muchoantes de que el concepto de propiedad intelectual o de publicidad moderna viera la luz.El trabajo, que ha contado con la participación de instituciones como el MIT, el Museo Harvard del Antiguo Oriente Próximo, el Instituto Arqueológico Austriaco(OeAI/OeAW), la Universidad Técnica de Viena y la Universidad de Sídney, con el respaldo de la Comisión de Patrimonio del Ministerio de Cultura saudí,ha conseguido desmontar viejas concepciones sobre la llamada cerámica madianita y establecer, por primera vez, que su lugar de origen fue efectivamenteel oasis de Qurayyah.Lejos de ser una comunidad marginal en un entorno árido donde el barro, el agua y el combustible escaseaban, los habitantes de este oasis demostraron unacapacidad inventiva y una integración en redes de conocimiento tecnológico que se extendían hasta el sur del Levante y Siria.Los habitantes de los oasis fueron lo suficientemente ingeniosos como para crear su propio repertorio cerámico: para apreciarlo en casa y, finalmente,exportarlo al extranjero, explica Luciani, del Departamento de Arqueología Prehistórica e Histórica de la Universidad de Viena. La cerámica de Qurayyah,de dos colores, resultaba tan distintiva y atractiva que los investigadores han determinado que cumplía con todos los criterios necesarios para ser consideradauna auténtica marca.Para llegar a esta conclusión, el equipo desarrolló un riguroso conjunto de criterios que permiten identificar una marca en la antigüedad:Identidad visual, consistencia material, continuidad tecnológica, producción centralizada, circulación exportadora, imitación local, alcance comercial intencional y reputación cultural.Pamela Fragnoli, responsable del Laboratorio de Cerámica del Instituto Arqueológico Austriaco, detalla que el enfoque interdisciplinar y multi-escalarfue decisivo: combinaron el examen de materiales estratificados, la tecnología de conformado de las vasijas, el análisis petrográfico de secciones delgadasbajo microscopio polarizador y la caracterización química de la composición de las piezas mediante activación neutrónica.Los resultados no dejan lugar a dudas. La producción de la cerámica pintada de Qurayyah se inició hace 3.600 años, pero el hallazgo más sorprendente fueconstatar que esta tradición alfarera no se estancó, sino que evolucionó constantemente durante cuatro siglos.Hacia el 1200 a.C., aproximadamente, los artesanos del oasis habían desarrollado un repertorio floreciente de representaciones pintadas de animales y ritualeshumanos que se convirtió en la seña de identidad exportada cientos de kilómetros al norte, hasta el sur del Levante, y también hacia el sur, en la propia Arabia.Doralice Klainscek, investigadora en la Universidad de Viena y coautora del estudio, subraya que esta tradición cerámica no solo se mantuvo viva en eloasis durante otro milenio, adentrándose en la Edad del Hierro, sino que su influencia llegó a lugares tan emblemáticos como Tell el-Kheleifeh o el santuariode la diosa egipcia Hathor en Timna.La relevancia de este descubrimiento trasciende el ámbito estrictamente arqueológico. Como señala Luciani, las implicaciones se extienden al estudio delos mecanismos económicos que han mediado las relaciones entre productores y consumidores a lo largo del tiempo y el espacio, incluso en regiones climáticamente extremas.La existencia de una producción centralizada, con una identidad visual coherente y una distribución comercial intencional, evidencia que los conceptosde reputación y diferenciación de producto eran ya operativos en economías que nada tenían que ver con el capitalismo moderno.Este hallazgo en la península arábiga se suma a otras evidencias que, en diferentes puntos del Mediterráneo, apuntan a una temprana sofisticación comercial.En la ciudad de Antioquía ad Cragum, fundada hacia el año 170 a.C. por el rey seléucida Antíoco IV Epífanes en la costa de la actual Turquía, los arqueólogoshan documentado lo que se considera una de las primeras marcas comerciales de la historia.En mosaicos y piezas de cerámica de finales del siglo I a.C. y comienzos del I d.C. aparecen inscritas las letras «ANT», las tres primeras de la ciudad,que funcionaban como un indicativo de calidad y origen del producto. El profesor Birol Can, de la Universidad de Uşak, ha interpretado estas inscripcionescomo una garantía de que el producto se había fabricado en aquel centro productor, sugiriendo que los compradores ya se interesaban por la marca de lamisma manera que ocurre hoy.El caso de Antioquía ad Cragum es incluso anterior a otra marca célebre, la del vidriero Ennion, quien en el siglo I d.C. firmaba sus creaciones con lafrase Ennion me hizo en griego, desde su taller en Sidón.Lo que distingue el hallazgo de Qurayyah es su antigüedad y la complejidad del sistema productivo que lo sustentaba. No se trata de una mera inscripciónaislada, sino de toda una tradición cerámica que mantuvo su coherencia estilística y tecnológica durante siglos, que fue imitada en otras regiones y quese exportó de manera sistemática.La investigación demuestra que los oasis del desierto fueron centros de innovación y producción integrados en redes de intercambio a gran escala, y quesus habitantes desarrollaron estrategias de diferenciación de producto que hoy calificaríamos sin ambages como estrategias de marca.El estudio, fruto de la colaboración entre arqueólogos, petrógrafos y químicos, abre una nueva ventana a la comprensión de las economías antiguas y subrayala importancia de enfoques interdisciplinarios para desentrañar las complejas relaciones entre los seres humanos, los recursos naturales y las dinámicascomerciales en regiones de clima extremo.La cerámica pintada de Qurayyah era el vehículo de una reputación que viajaba cientos de kilómetros, el testimonio de una comunidad que supo construiruna identidad productiva duradera y que, con ello, se adelantó en milenios a lo que hoy entendemos por marketing.FUENTESUniversity of VienaMarta Luciani, Pamela Fragnoli, et al., Creating a brand. Genesis, transformation and diffusion of Qurayyah Painted Ware. In PLOS One, 2026. doi.org/10.1371/journal.pone.0351296__________Saludos.