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Blog M&G Investments

Inversión de impacto: alinear beneficio y propósito

¿Cómo perseguir un impacto positivo en la sociedad y el medioambiente invirtiendo a largo plazo?

¿Le gustaría obtener más que rentabilidad financiera al invertir? De ser así, forma usted parte de un grupo de inversores cada vez más amplio.

La inversión responsable abarca un abanico de enfoques, desde la exclusión de compañías que incumplen ciertos criterios hasta la plena integración de factores medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG) en el proceso de inversión.

Si los objetivos no financieros son tan importantes para usted como la obtención de rentabilidad, puede concentrarse explícitamente en inversiones que también fomentan el cambio positivo para la sociedad o el medioambiente. Esto es lo que se conoce, en general, como «inversión de impacto».

 

Pragmatismo, no idealismo

Como todo enfoque de inversión responsable, la inversión de impacto no debe confundirse con la beneficencia. Su objetivo es doble: proporcionar al inversor rentabilidad financiera a largo plazo y generar resultados compartidos por la sociedad o el medioambiente.

En nuestra opinión, puede haber oportunidades de inversión interesantes en compañías cuya actividad redunda positivamente en la sociedad. Muchas empresas se beneficiarán de desarrollos favorables si sus negocios están alineados con tendencias de sostenibilidad, como por ejemplo la demanda creciente de artículos de origen responsable.

De este modo, creemos que ayudar a afrontar los desafíos sociales y medioambientales invirtiendo en empresas con impacto puede ser una decisión no idealista, sino pragmática. Dicho impacto puede adoptar varias formas, desde productos o servicios pioneros, el impulso de mejoras de sostenibilidad en su sector o el suministro de herramientas a otras compañías para permitirles tener impacto.

Gráfico 1. En busca de rentabilidades sociales y económicas


Medición del impacto

Evidentemente, es más difícil medir la rentabilidad medioambiental o social que la financiera, pero eso no quiere decir que no podamos hacerlo. Como con cualquier medida de rendimiento, necesitamos un marco sólido para evaluar el impacto.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que articulan los problemas de sostenibilidad más acuciantes del mundo, nos ofrecen precisamente eso. Ponen énfasis en la importancia de un modelo económico que reconozca el valor de un medioambiente limpio y de una sociedad mundial justa y saludable.

El impacto positivo de una inversión se puede evaluar analizando el desempeño de una empresa en relación a cualquiera de estos 17 objetivos. Por ejemplo, una farmacéutica podría contribuir al Objetivo 3 –«Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos»– si sus medicinas curan o previenen enfermedades. En este sentido, el impacto positivo de la compañía se definiría por su alcance y la efectividad de sus tratamientos.

En cierta medida, la inversión de impacto se define por la capacidad de medir el impacto medioambiental o social de una inversión, pero esta es un área en pleno desarrollo. No
siempre es posible asignar un valor objetivo o preciso al impacto, aun poniendo todo nuestro empeño en ello.

 

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas


Fuente: Naciones Unidas, Departamento de Información Pública.

Apuntar más alto

La inversión de impacto no es nada nuevo. Muchos inversores institucionales, como los fondos de pensiones, ya tienen objetivos no financieros en algunas de las inversiones que realizan para hacer frente a sus pasivos. Ahora, los inversores individuales tienen cada vez más facilidades para seguir su ejemplo.

Aceptar la relación de las empresas con la sociedad y el medioambiente crea un prisma estratégico a través del cual los inversores pueden evaluar las perspectivas –y en última instancia el éxito– de las inversiones. Creemos que buscando una visión de conjunto, más allá de las medidas de éxito tradicionales, los inversores pueden apuntar más alto.

 

  1. #1

    Miquel Cantenys

    Estoy totalmente de acuerdo. Debemos de encontrar el equilibrio entre obtener buenas rentabilidades, además de hacerlo con buenas prácticas. Y no sólo en las empresas en las cuáles invertimos, también tenemos la obligación (asesores, gestoras, banca,...) de ejercer de modelo. Eso aunque parece bastante difícil dado la mala fama del sector, puede marcar la diferencia en el futuro.

    A pesar de ello, muchos inversores siempre van exigiendo la generación de alfa de forma constante o estan a favor de la indexación y... aún teniendo razón, se deben de preguntar a cambio de qué y el cómo lo pueden conseguir. No todo vale en finanzas, IMO.

Autor del blog

  • M&G Investments

    M&G es una gestora de activos internacional, conocida por su enfoque de inversión basado en el largo plazo y la convicción. Llevamos más de 85 años gestionando inversiones de manera activa. Actualmente gestionamos activos por un valor de 323.100 millones de euros (a 30.06.18) en renta variable, multi-activos, renta fija, bienes inmuebles y efectivo para clientes de Europa, Latinoamérica y Asia.

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