Criptomonedas: cuidado con la «euforia compradora»

Criptomonedas: cuidado con la «euforia compradora»

Criptomonedas: cuidado con la «euforia compradora»

El término “euforia compradora” describe un sentimiento optimista de seguridad en que las condiciones económicas irán mejorando y por lo tanto el mercado seguirá subiendo. Cuando este sentimiento no se basa en fundamentos sólidos, se forma una burbuja y puede desembocar en un crac como por ejemplo los que hemos visto en la crisis de las tecnológicas del 2000 (burbuja de las .com), en la crisis financiera de 2008, o en la vertiginosa caída del precio del Bitcoin en 2018 (-80%), etc. Desde nuestro punto de vista, es posible que algo similar esté ocurriendo con las criptomonedas. En este post vamos a argumentar por qué pensamos que se debe tener mucho cuidado cuando se invierte en este tipo de activos.

 


Bitcoin en USD: caída del -83% en 2018 y crecimiento vertiginoso desde finales de 2020

 

¿Qué es un activo productivo?

Una de las ventajas de las acciones y de los bonos, es que son activos financieros que apoyan a la economía real, es decir, negocios y proyectos con los que se espera obtener un retorno del capital invertido. Las acciones son participaciones del capital social de compañías que tienen unos ingresos, unas ventas y unos flujos de caja, y los bonos son instrumentos de deuda que sirven para financiar proyectos de empresas o países.

Realmente, invertir en los mercados de renta fija o de renta variable consiste en financiar proyectos económicos concretos que generan ingresos y beneficios a cambio de una retribución financiera: bonos y acciones pagan intereses, cupones y dividendos y, además, su precio se aprecia a medida que se concretan y crecen los proyectos (ganancia de capital). La gran apuesta de este tipo de inversión en activos productivos es que a la larga la economía real siempre crece, porque se apoya en el consumo, la inversión, el dinamismo de la demografía, el progreso, los intercambios comerciales y en la innovación.

Al igual que el oro, las criptomonedas no son activos productivos: no financian ningún proyecto concreto y no rinden nada (ni interés, ni dividendo). No hay nada “detrás”, ni tienen un “valor intrínseco”. Esto quiere decir que, si la confianza en la criptodivisa desaparece, su valor caería a cero.

El principal propósito de las criptomonedas es el almacenaje de valor, el mismo que el del oro o el dinero “fiat” tradicional.

El dinero “fiat” como tal tiene múltiples utilidades. Las más tradicionales en la teoría económica son: como medio de pago o de cambio, como unidad de cuenta y como depósito de valor. Además, es emitido y respaldado por los bancos centrales que tienen, por el momento, el poder único de emisión de moneda. No queda todavía muy claro cuál sería la ventaja de las criptomonedas respecto al dinero que utilizamos actualmente (el euro, el dólar, la libra…) o incluso respecto a activos refugios como el oro. Esta supuesta ventaja todavía está por demostrarse.  

 

El problema de la fijación del precio

Otro de los beneficios de los mercados financieros tradicionales es que son bastante eficientes, sobre todo en lo que a la fijación de precios se refiere. Hay mucha teoría económica al respecto, pero podemos decir que los precios de las acciones y bonos se pueden estimar gracias a una serie de variables: expectativas de flujos de caja y de volumen de negocio futuros, perspectivas macroeconómicas, tipos de interés, políticas monetarias de los bancos centrales, etc.

Esto hace posible extraer un valor estimado aproximado de los activos financieros productivos (los que rinden algo) y también hacer predicciones: por ejemplo, cómo se comporta un determinado activo ante variaciones en los tipos de interés o en los tipos de cambio, o cómo se comportan diferentes activos los unos respecto a los otros (efectos de correlación) etc. Esto es algo muy valioso para la gestión de carteras, ya que permite hacer carteras “fuertes” o sólidas e ir adaptándolas en función de cómo evolucionen los mercados y la coyuntura macroeconómica.

En cambio, en el mundo de las criptomonedas esto no es así. No se sabe qué determina el precio del Bitcoin, el Cardano o el Ethereum, por nombrar tres de las más famosas, pero más allá de eso, tampoco se sabe claramente qué relación hay entre el precio de estas criptomonedas y otras variables: ¿Qué pasa con el precio de las criptomonedas cuando hay variaciones en la inflación, o en los tipos de interés, o en el tipo de cambio del euro-dólar, o en caso de recesión económica?  De momento tampoco se puede sacar ninguna conclusión clara respecto a cómo se mueven los precios del Cardano con respecto al precio del Bitcoin, del Ethereum, de las demás criptomonedas, o de los demás mercados de acciones y bonos: todo ha sido tan volátil hasta hoy que de momento no se ha podido observar ningún régimen de riesgo suficientemente estable como para poder sacar conclusiones sólidas.

En esta gráfica representamos la volatilidad histórica de corto plazo (3 meses) del Bitcoin junto con la del S&P 500 y la de un índice de Renta Fija estadounidense (bonos) en los últimos 10 años. La volatilidad es la medida estadística que mejor refleja el nivel de riesgo de un activo financiero.

Observamos que la volatilidad del Bitcoin:

  • Es muy superior a la del los activos tradicionales
  • Es muy poco estable (alta «volatilidad de volatilidad»)
  • Ha repuntado bastante últimamente

En estos diez años, la volatilidad media del S&P 500 (15%) es 3,8 veces superior a la de la renta fija (4%), y a su vez, la volatilidad media del Bitcoin (82%) es 5,5 veces superior a la del S&P 500 y más de 20 veces superior a la de la renta fija, con lo que podemos decir que por este rasero el Bitcoin es 5 veces más arriesgado que la bolsa estadounidense y 20 veces más arriesgado que los bonos americanos.


Datos y cálculos: Finanbest

 
Es muy probable que la dinámica del precio de las criptodivisas se base en un fenómeno de moda en la oferta y demanda. Ahora sube mucho el precio porque hay mucha gente comprándolas (FOMO: Fear of Missing Out, es decir, el miedo a perderse algo), pero si en algún momento empieza a caer y la gente se asusta y comienza a vender, caerá con la misma intensidad.

Lo realmente llamativo aquí es que el Bitcoin logró rentabilidades extraordinarias, muy superiores a las que hemos podido ver en previas situaciones de similar «euforia compradora», con la diferencia de que entonces hablábamos de activos financieros productivos (salvo en el caso del oro).

Es posible que parte de la liquidez inyectada por los bancos centrales con el fin de reactivar la economía real esté siendo dedicada a invertir en estas nuevas criptodivisas, sin saber muy bien con qué fin. Lo preferible sería que esta liquidez inyectada fuese destinada a financiar a las empresas, a la inversión (productiva) y al fomento del consumo.

 

 

 

Especulación vs inversión

Normalmente, la gente que invierte en Bitcoins u otras criptomonedas lo hace buscando ganar mucho dinero en muy poco tiempo. Este tipo de inversiones especulativas siempre han existido, e incluso han surgido multitud de entidades que intentan aprovecharse de eso para hacer negocio y cobrar comisiones por el camino, como es el caso también ahora con las criptomonedas.

Nuestro punto de vista es que las inversiones siempre deben hacerse con una gestión del riesgo minuciosa, cuidando la diversificación, el Asset Allocation, las correlaciones entre activos que hay en cartera y fundamentadas en una lógica económica clara.

Siempre se puede dedicar un porcentaje pequeño del patrimonio personal a “jugar” e intentar obtener grandes ganancias con ese dinero. Este pequeño porcentaje se podría dedicar a apuestas deportivas, ir al casino o invertir en criptomonedas, pero en ningún caso recomendamos dedicar una parte importante del patrimonio personal en este tipo de “inversiones” especulativas.

 

Existen muchas, y cada día más

Otro factor que se está intensificando actualmente es la cantidad de criptodivisas existentes. Hemos pasado de conocer solo el Bitcoin, a tener todo un mar de criptodivisas como el Cardano, Ethereum, Polkadot y un sinfín de miles de criptomonedas (más de 7.000 según el Banco de España).

Evidentemente, esto ha sido gracias al tirón inicial que tuvo el Bitcoin, pero nadie o casi nadie sabe qué diferencias reales hay entre unas y otras o en base a qué criterio elegir una u otra… ¿Es lotería?  Parece muy poco probable que todas estas miles de criptodivisas puedan tener éxito a la vez, y no es posible que todo el mundo se haga rico apostando por criptodivisas al azar.

Al principio, el Bitcoin pretendía reemplazar las divisas “fiat”, tenía la ambición de simplificar el problema de las múltiples divisas nacionales. ¿Cuál es entonces el sentido de tener miles de criptodivisas? Curiosamente, la situación es ahora prácticamente peor que la que se pretendía resolver: un mayor número de divisas, más tipos de cambios y operaciones con sus comisiones asociadas, más volatilidad, etc.

 

Otros aspectos problemáticos

  • – La «minería» y el manejo de las criptomonedas genera un enorme consumo de electricidad con un impacto de carbono significativo.
  • – Vivimos en un mundo dónde la importancia de tener políticas monetarias acertadas y eficaces es cada vez más crucial para acompañar de forma inteligente los ciclos económicos : parece poco probable que los gobiernos y bancos centrales dejen que se escape de su control una herramienta tan vital para la gestión de sus estrategias monetarias como la divisa.
  • – La opacidad de las criptodivisas ha hecho que sean utilizadas para operaciones de blanqueamiento de capital y evasión fiscal.
  • – Con todo esto, pensamos que las criptodivisas están todavía a la merced de una posible vuelta de tuerca regulatoria y normativa.
Recomendamos la lectura del comunicado conjunto de la CNMV y del Banco de España sobre el riesgo de las criptomonedas como inversión.


 

Conclusión

No decimos que en un futuro no puedan tener un papel importante, ni que la tecnología que las respalda (blockchain) no sea válida, ni tampoco que no haya gente que haya ganado mucho dinero invirtiendo en criptomonedas, pero recomendamos ser muy prudente, y en ningún caso invertir en estos activos una cantidad importante de tu patrimonio.

Son activos extremadamente volátiles, impredecibles y carentes de valor claro, al menos por el momento.

Frente a eso, nosotros abogamos por invertir en activos “productivos” que financian empresas, negocios y proyectos que tienen un impacto en la economía real, que tienen ingresos y generen beneficios. Activos con los que se puede crear una cartera diversificada, con baja correlación entre ellos, con un Asset Allocation cuidado y optimizado, una gestión cuantitativa dinámica y un riesgo controlado.


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