La Administración Biden ilusiones ¿Pero será suficiente?

Los mercados  han empezado el año 2021 con las buenas sensaciones que han generado, sobre todo, los paquetes de estímulos fiscales y, muy especialmente, el que ha anunciado la administración de Joe Biden, que es el mayor de la historia en un país desarrollado. 2021 será un año de incertidumbres, sí, pero también de oportunidades. 

Nos hemos estrenado en enero con  cierto optimismo en las bolsas internacionales, algo que no estaba ni mucho menos asegurado si tenemos en cuenta el retraso en el proceso mundial de vacunación, la irrupción de nuevas mutaciones del virus (Sudáfrica, Reino Unido) y, sobre todo, el duro impacto de la tercera ola pandémica sobre hogares y negocios. Además, algunos temían que los estímulos monetarios se retirasen antes de lo previsto, porque las expectativas de inflación a cinco años en Estados Unidos se han situado por encima del 2% pero a la postre también esta preocupación ha parecido prematura, si tenemos en cuenta el mensaje pesimista del presidente de la Fed, Jerome Powell, en su reunión de finales de enero. 

Sin duda lo más comentado ha sido la llegada de Biden a la presidencia y su anuncio de un paquete fiscal de 1,9 billones de dólares. Uno de los aspectos más favorables para los inversores es que este programa, que la Casa Blanca espera aprobar en febrero, no prevé el aumento de los impuestos, al menos a corto plazo, dada la debilidad económica, y sí muchas ayudas directas a empresas y familias. 

De hecho, ese aumento de impuestos debería llegar, si es que llega, después de las elecciones de media legislatura dentro de dos años, y solo si el crecimiento económico se encuentra, como parece probable, en plena expansión. Recordemos que los demócratas cuentan con una mayoría muy ajustada en el Senado: están 50/50 con los republicanos y, por lo tanto, necesitan el voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris. Además, los republicanos suelen a oponerse a las subidas fiscales y el país tiene todavía que recuperar los niveles de prosperidad y empleo que perdió en 2020. 

El nuevo paquete fiscal de Biden supondrá, muy probablemente, un fuerte impulso al crecimiento económico a partir del segundo semestre, cuando se espera que el efecto de la vacunación reduzca el número de contagios y la actividad pueda volver a una cierta normalidad.

Sin embargo, en la primera potencia mundial, más crecimiento y más gasto fiscal deberían conducir también a un aumento de las rentabilidades de los bonos públicos, a una caída de sus precios y a un incremento de la pendiente de la curva de tipos de interés. Malas noticias, por lo tanto, para los activos de renta fija de Estados Unidos, incluso corporativos. 

En Europa, aun contando con la llegada del dinero del Fondo de Recuperación, las expectativas son muy diferentes, porque no se contemplan presiones inflacionistas. En consecuencia, no se prevé la subida en las rentabilidades de la deuda y todavía existen oportunidades en deuda corporativa (y también en deuda periférica).

En las bolsas, el mayor crecimiento económico previsto debería pesar más que los efectos negativos de la subida de las rentabilidades del bono americano. Al fin y al cabo, las empresas incrementarán sus beneficios en 2021 y sus valoraciones, muy exigentes ahora mismo, serán más equilibradas. 

¿Cómo jugar (y ganar) en este entorno? 

Somos optimistas con 2021, pero no será un año fácil. En la primera parte del ejercicio, se espera volatilidad ante las posibles revisiones a la baja del crecimiento económico derivadas del impacto de la tercera ola pandémica. En la segunda, sin embargo, cuando comience a asentarse la recuperación, pueden volver los miedos a la inflación. Por tanto, como siempre, invertir de forma diversificada y en los activos que tengan una mejor perspectiva es clave.

Nosotros apostamos por los mercados asiáticos, a la vista de la mejor situación económica y sanitaria de países como China, Taiwán o Corea y sus bajos niveles de deuda. El fuerte peso del sector tecnológico en la región también supone un factor de apoyo.  Para poder aprovechar esta tendencia, cabe destacar el fondo DWS Asian Bonds para la renta fija o el MS Asia Opportunity para el caso de la renta variable. 

En renta variable, la rotación cíclica es muy lenta y probablemente llegará en el momento en el que mejore la situación económica. No obstante, a corto plazo las noticias sobre la pandemia van a seguir pesando negativamente. Esto nos hace preferir la bolsa americana, en la que destacamos el fondo JP US Select.

Por último, seguimos apostando por poner una parte de las carteras en activos de largo plazo, ligados a la demografía cambiante, la digitalización y todo lo que tiene que ver con mejorar el mundo en el que vivimos mediante inversiones socialmente responsables o ESG por sus siglas en inglés. En este sentido, destacamos los fondos Allianz Global Artificial Intelligence, CS (Lux) Digital Health Equity  y CS (Lux) Security Equity, entre otros.

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