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El (¿curioso?) incidente del artículo 135

2 respuestas
El (¿curioso?) incidente del artículo 135
El (¿curioso?) incidente del artículo 135
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El (¿curioso?) incidente del artículo 135

reproduzco integro este articulo de manuel conthe porque me parece muy ilustrativo de la famosa reforma constitucional para limitar el deficit.

En sus recientes memorias, Donald Rumsfeld, secretario de Defensa con Bush, expone el rechazo que encontró en la burocracia del Pentágono, el Congreso y los contratistas privados cuando intentó adaptar el sistema de defensa americano a las nuevas amenazas del siglo XXI, muy distintas a las de la Guerra Fría.

Tardó tres años en cerrar la base americana en Islandia creada para vigilar a los submarinos soviéticos en el Ártico, cuyo coste anual era de 225 millones de dólares y que, ante la falta de submarinos soviéticos, se dedicaba a socorrer a barcos pesqueros islandeses.

Reglas de Rumsfeld
El cierre de la base, además de desairar al país anfitrión, acrecentó la mala prensa de Rumsfeld entre algunos militares, uno de los factores que contribuyó a su relevo en 2.006.

El episodio corrobora, según Rumsfeld, una de las reglas de experiencia de su larga carrera profesional y política –“Si nadie te critica, puede que no estés haciendo mucho”–, trasunto del dicho popular americano “los perros no ladran a los coches aparcados”. Rumsfeld añade pasaje que en sus reuniones con los militares de su Departamento les incitaba a que fueran sinceros y disintieran, pues “la unanimidad nace a menudo de la falta de pensamiento riguroso”.

El dicho americano se asemeja al “ladran, luego cabalgamos” que en España solemos atribuir, por error, a Don Quijote (en vez de a Goethe, quien lo utilizó, al parecer, en 1808 en su poema “Kläffer”). Pero Rumsfeld y todos los aficionados a esos aforismos perrunos cometemos con frecuencia otro error distinto: olvidamos que las quejas de quienes se oponen a una reforma son una condición necesaria, pero no suficiente de su acierto.

La reflexión sobre los peligros de la unanimidad y la ausencia de críticas resulta aplicable, a mi juicio, a la reforma en ciernes del artículo 135 de la Constitución.

Del consenso constitucional a Maastricht
El nuevo texto del citado artículo es sensato, pues pone énfasis en el déficit “estructural” (es decir, ajustado al ciclo económico), así como en el respeto del límite de Deuda pública del 60% del PIB.

Tengamos presente que un déficit o un nivel de Deuda pública elevados son más graves, y engendran mayor vulnerabilidad, dentro del euro que en tiempos de la peseta, cuando la devaluación de la moneda entrañaba una “quita” implícita para los inversores extranjeros, la existencia de un Banco Central propio hacía inverosímil un impago soberano en moneda nacional, los elevados tipos de interés hacían que la carga de la Deuda Pública fuera más onerosa –lo que nos daba margen de mejora si, como ocurrió gracias al euro, nuestros tipos de interés bajaban–, el Estado podía obligar a las entidades financieras nacionales a comprar Deuda pública y los controles de capital mantenían cautivos muchos capitales.

El euro nos proporciona, gracias a la credibilidad de Alemania, una subvención implícita de intereses que minora el coste de nuestro endeudamiento, que debemos acreditar que merecernos.

En un mundo ideal habría sido deseable más debate sobre la reforma. Pero ha sido sensato no someterla a referéndum: no sólo porque las consultas populares siempre quedan distorsionadas por factores ajenos a la cuestión –como expuse en “el dilema del paquete”–, y engendran graves incertidumbres antes de la votación, sino porque un resultado adverso habría tenido consecuencias catastróficas para España y para el euro.

Además, las reglas fiscales constituyen una deliberada limitación de la soberanía democrática, concebida para compensar la tendencia a aumentar gastos y reducir impuestos que engendra en las democracias la competencia por el voto ciudadano.

Por eso, UPyD mostró, a mi juicio, más visceralidad que madurez al rechazar la reforma alegando que con ella PP y PSOE habían “expropiado la Constitución”. La oposición de Izquierda Unida fue, por el contrario, congruente con el rechazo del entonces líder de la coalición, D. Julio Anguita, a la ratificación por España del Tratado de Maastricht.

En efecto, los principios rectores de la unión monetaria –limitación de los déficits presupuestarios y del nivel de Deuda Pública, estabilidad de los precios, autonomía del Banco Central, libertad de mercados, prohibición de coeficientes obligatorios de inversión…– tienen escasa prioridad en la ideología de la izquierda más clásica, y, aunque las restricciones del déficit y de la Deuda no limiten directamente el gasto público, pueden hacerlo indirectamente y poner límite al “gasto social”. El Reino de Izquierda Unida tal vez sea de este mundo, pero no es el del euro.

La falta de apoyo a la reforma de Convergencia i Unio y otros grupos nacionalistas resulta también comprensible, pues como acertadamente señaló el Sr. Durán Lleida la reforma “restringe” (“ataca”, dijo él) la autonomía financiera de las Comunidades Autónomas.

Ésa es, efectivamente, una de las finalidades básicas de la nueva regla fiscal, impulsada por la Canciller Merkel, a quien, como principal “socorrista” de España y de muchos otros países miembros del euro, le animan razones parecidas a las que este agosto llevaron al Consejero catalán de interior, Sr. Puig, a amenazar con sanciones a los bañistas que violen las prohibiciones de baño y se expongan al peligro de tener que ser rescatados.

Un incidente poco curioso
En el relato de Conan Doyle sobre “Silver Braze” (“Estrella de plata”), un caballo de carreras que desaparece en medio de un asesinato, Sherlock Holmes llama la atención del inspector sobre el “curioso incidente nocturno del perro” de la caballeriza y ante la desconcertada respuesta de que el perro no ladró, Holmes le explica que ahí está lo curioso del incidente, pues demuestra que quien se llevó el caballo no era un extraño.

Las críticas, abstenciones y votos en contra recibidos por el nuevo artículo 135 de la Constitución no acreditan, por sí solas, el acierto de la reforma. Pero revelan que no es inane y que sus críticos la han entendido y, por eso, la rechazan.

Que haya sido aprobado al unísono por los dos grandes partidos le da gran valor y permite albergar esperanzas sobre la capacidad de España de superar el grave vía crucis financiero que, como volvimos a ver ayer, seguimos padeciendo.

Manuel Conthe, Presidente del Consejo Asesor de EXPANSIÓN y ‘Actualidad Económica’.

http://www.expansion.com/2011/09/05/opinion/tribunas/1315256528.html

me quedo con la penultima frase:

"Las críticas, abstenciones y votos en contra recibidos por el nuevo artículo 135 de la Constitución no acreditan, por sí solas, el acierto de la reforma. Pero revelan que no es inane y que sus críticos la han entendido y, por eso, la rechazan".

un saludo.

#2

Re: El (¿curioso?) incidente del artículo 135

Independientemente de todo ello, a nuestra Constitución no le vendrían mal algunos retoques en cuanto a la Organización Territorial del Estado, en especial en lo referente a Comunidades Autónomas, Ayuntamientos, Diputaciones y Cabildos. Muchas de las transferencias delegadas a estos organismos deberían retrotraerse de nuevo al poder central. Probablemente nuestra economia saldria ganando. Saludos

#3

Re: El (¿curioso?) incidente del artículo 135

cierto, hay transferencias que nunca se tuvieron que haber entregado y ahora estamos pagando ese error.

un saludo.