Re: Me voy a Lisboa
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Re: Me voy a Lisboa
Gracias, me quedo con la corona muy gustosamente, hasta que se den cuenta de a quién se la han otorgado y que con la cuidada elegancia que les caracteriza se disculpen por el error y me la cambien por un ¡lo sentimos, pero no era para usted!
Mi madre debería haber sido condesa, pero la ley sálica está ahí para algo. El destino hizo que ahora la menda sea condesa consorte pero en España, porque en Austria desde que Hitler dijo que si él no, nadie, de un plumazo arrancó títulos nobilarios a todo pichurri. La verdad es que sólo el título no sirve para nada, salvo para soltar este rollo que no va a ningún sitio.
Me llama el texto, ciao!
Si un amigo es de verdad, su amistad perdura en el tiempo y con la distancia.
Re: Me voy a Lisboa
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¡qué bonito! ¡qué bonito!
Tanto hombres como mujeres cambiamos con el tiempo, con las circunstancias, con la vida. Muchas de nosotras al casarnos cambiamos para bien, se aprende mucho viviendo junto a un hombre, te haces más comprensiva, más cariñosa, menos impetuosa, más tranquila... y por ende más gorda. Aunque para todo hay excepciones.
Pero hay algo que nunca podré entender de los hombres: ¿Por qué pensáis en línea recta? ¿Por qué no le dais mil vueltas a las cosas?
A ver si los dioses del dinero te oyen y traen la calma, que buena falta le hace a mi hernia, que el médico no hace más que decirme: ¡sin salud no hay nada, caramba, deja de mirar la bolsa!
"La bolsa o la vida" -me dice para que me ría...
Si un amigo es de verdad, su amistad perdura en el tiempo y con la distancia.