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La crisis que nos viene (perspectiva 1)

2 respuestas
La crisis que nos viene (perspectiva 1)
La crisis que nos viene (perspectiva 1)
#1

La crisis que nos viene (perspectiva 1)

Bueno, pues vamos a ver lo que dicen desde ambos lados de la realidad, la "socialista" y la "economicista". Empecemos con lo que dice Soros.
Extractos:
1. "Si no hubiese sido por el petróleo, y la economía se hubiese levantado, entonces hubieran tenido las tasas de interés en alza y una disminución en la industria de la vivienda." Evidencia que el petróleo se está usando como medio para salvar la decadente industria constructora. Lo de China y que se hayan puesto derrepente a consumir como locos es otra mentira de tantas. Resultado: a pagar todos, menos los que lo han provocado.
2. "Este sector [la vivienda] se ha vuelto cada vez menos atractivo para los inversionistas." Lo que significa ni más ni menos que a correr toca.
3. "Yo creo en manejar un déficit presupuestario en tiempos de recesión. Yo pienso que si él no lo hubiese hecho, ahora tendríamos una mayor recesión." Bien, tras la debacle del 2000 hubo que darle alegría al muerto y ¿cómo? pues con deuda a lo bestia y que me quiten lo bailao cuando se acabe la fiesta. (para esto Greenspan y sus tipos "anómalamente bajos") ¿Quién pagará? Pues los hipotecaditos hombre, que son los que en realidad están pagando ya. Me encanta la frase: "Pero tratar de convertir estos recortes en permanentes, es algo muy diferente. Eso sería como una redistribución de los ingresos a favor de los ricos." Resume en qué consiste todo esto.

Experto ve futuro incierto

Antonio Fins y Gail DeGeorge
El Sentinel
http://www.sun-sentinel.com/elsentinel/negocios/sfl-elnegsoros1030oct30,0,3318513.story?coll=sfla-negocios-cci
10/30/2004

El multimillonario financista George Soros ve en el futuro cercano de Estados Unidos una economía inestable, con una tendencia a la baja en el mercado de valores.

Soros dio a conocer sus puntos de vista en una reunión con miembros de la junta editorial y reporteros del South Florida Sun-Sentinel y el Sentinel, donde habló de las políticas fiscales, la deuda externa en América Latina, y la política impositiva de este país. A continuación, extractos de sus comentarios:

P. ¿Qué piensa de nuestro creciente déficit comercial?

R. Es un problema a largo plazo. En cierto modo, estamos ahora en un círculo virtuoso, porque nos permite básicamente consumir 6.5 por ciento más de los que producimos. Cuando se experimente un círculo vicioso, no será posible hacer eso, y el resto del mundo no será capaz de sobrellevar el punto flojo que hayamos creado.

P. ¿Cuáles cree que sean las consecuencias reales si llegamos a ese punto?

R. Si se llega a experimentar un círculo vicioso, entonces se devaluará el dólar y aumentarán las tasas de interés en una economía en declive -- en declive a nivel nacional e internacional -- , porque no estaremos adquiriendo los bienes que ellos quieren vendernos. Entonces, se experimentará un círculo vicioso.

P. ¿Cuáles son las posibilidades que eso ocurra?

R. Creo que eventualmente va a ocurrir, pero no creo que sea un hecho inminente.

P. ¿Cuál cree que será el impacto del precio del petróleo?

R. Ya está teniendo un fuerte impacto. Con el petróleo a más de $50 el barril y el incremento en el precio del gas natural, el ingreso disponible de los consumidores se reduce y eso influencia sus gastos aún más porque es algo fuera de proporción, eso se aprecia en las gasolineras. Es un factor importante. No se suponía que la economía estuviese tan débil como lo está ahora. Debería ahora estar despuntando ya. Y la razón por la que no lo está haciendo se debe al petróleo, creo yo.

P. ¿Cómo ve el mercado de valores hoy en día?

R. Veo un mercado con una larga tendencia bajista -- un mercado con una tendencia descendente sin la volatilidad que permitiría a la gente ganar mucho dinero. Lo que quiere decir que lentamente la gente pasará hambre.

P. Al sur del país, en Latinoamérica, un gran porcentaje de gente vive básicamente con $1 o $2 al día, y una de sus principales preocupaciones es la deuda

#2

La crisis que nos viene (perspectiva 2) (1)

Pues ahora la segunda versión, la "socialista". Por cierto, la segunda burbuja, la inmobiliaria, es evidentemente y quizás sobre todo, financiera.
salu2

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=6924
Más allá de Bush y Kerry
Estados Unidos en el centro de la crisis mundial (1)

Jorge Beinstein
Rebelión

Hacia el final de la década pasada la economía norteamericana solía ser presentada por los medios de comunicación como el mega motor del crecimiento global, el paradigma del capitalismo triunfante donde según los gurús neoliberales se estaba expandiendo de manera vertiginosa una Nueva Economía basada en la alta tecnología y desatando un círculo virtuoso de progreso indefinido. Se nos explicaba que las innovaciones tecnológicas generaban ingresos que incitaban a innovar más lo que a su vez expandía la riqueza, etc. Todo ello expresado en una euforia bursártil sin precedentes (nadie recordaba lo ocurrido en 1929). Clinton ocupaba la Casa Blanca y regalaba simpatía, el caso Lewinsky agregaba una nota de alegría suplementaria a la fiesta de los mercados.

Sin embargo algunos hechos disonantes perturbaban la armonía, en primer lugar el contraste entre el auge consumista y la casi desaparición del ahorro personal. Los ciudadanos del Imperio gastaban todos sus ingresos y contraían deudas porque de manera directa o a través de fondos de inversión o pensión ganaban mucho dinero especulando en la Bolsa. Las empresas, en especial las llamadas tecnológicas veían como día tras día se valorizaban sus acciones lo que les permitía (sobre)invertir y (sobre)endeudarse. Todo eso hacía subir las cotizaciones bursátiles sin mayor vinculación con la rentabilidad real de las firmas.

La burbuja se desinfló en el año 2000, Clinton le dejó su puesto a Bush y se instaló la recesión, además llegó el 11 de septiembre de 2001 marcando el despegue de una era militarista.

No han faltado observadores, en especial del campo progresista, para señalar el antagonismo entre un Bush arbitrario e imperial y un Clinton multilateral, negociador, apegado al juego de las instituciones. Sin embargo Clinton impulsó una descomunal concentración de ingresos, desató la guerra en el corazón de Europa (Yugoslavia) e intensifico el bloqueo y los bombardeos contra Irak que prepararon la invasión posterior. Todo su andamiaje económico se apoyó en la hipertrofia financiera acelerando el ascenso de las mafias que ahora gobiernan a cara descubierta. En realidad el fascismo crispado de Bush, sus delirios imperialistas y la corrupción que lo rodea heredan, exacerban tendencias dominantes durante los años 90. La mutación parasitaria del capitalismo norteamericano y sus consecuencias sociales, políticas y militares se gestó durante mucho tiempo, con la complicidad de demócratas y republicanos, hunde sus raíces en la financierización del capitalismo mundial.

Motores de la crisis

Estados Unidos salió de la recesión hacia fines del 2001 inflando una segunda burbuja financiera, cuya base no fue esta vez la especulación bursátil sino el negocio inmobiliario. Se produjo una nueva concentración de ingresos impulsada por las reducciones fiscales a los ricos, los gastos militares y otras transferencias de recursos públicos a camarillas económicas asociadas al gobierno, entre estas las multinacionales petroleras que orquestaron la invasión a Irak. Dicha reactivación amplió los viejos desequilibrios, generó nuevos y rehabilitó otros que dormían durante la era Clinton. El resultado ha sido una avalancha de problemas que desbordan la capacidad de control del sistema empujándolo la crisis.

El indicador negativo mas visible es el fracaso de la invasión a Irak que asume un doble aspecto. Por una parte constituye un duro golpe para la estrategia estadounidense de control de los recursos petroleros mundiales; la aventura iraquí y la ocupación de Afganistan fueron pensadas por el equipo Bush como implantaciones iniciales que serían luego seguidas por la invasión de Irán y la colonización de la

#3

La crisis que nos viene (perspectiva 2) (2)

Otro factor de crisis es la acumulación explosiva de desequilibrios. El déficit del comercio exterior viene creciendo desde hace más de una década pero ahora llega a niveles insostenibles (más de 500 mil millones en 2003 seguramente superados este año) debido a un tejido industrial cada día menos competitivo corroído por la dinámica financiera. El déficit fiscal superó este año los 400 mil millones de dólares afectado por el aumento de los gastos militares y las reducciones tributarias a los ricos. Cuyo resultado es una deuda pública que supera los 7,4 billones de dólares, el 67 % del PBI, unos 25 mil dólares por habitante, desde hace 12 meses su ritmo de aumento diario es del orden de los 1700 millones de dólares (2).

La segunda burbuja

Detrás de la expansión de los desequilibrios se encuentra la prosperidad efímera generada por la segunda burbuja financiera centrada en la especulación inmobiliaria. La baja de las tasas de interés hasta llegar al 1% y la multiplicación de incentivos públicos impulsaron una avalancha de prestamos hipotecarios sobre viviendas: los precios de casas y departamentos se fueron a las nubes. Durante la burbuja anterior el aumento de las acciones infló artificialmente la riqueza de las familias (hasta que se pinchó el globo) ahora el alza de los valores inmobiliarios tiene un efecto similar engendrando una ola consumista basada en deudas. Aunque buena parte de estos créditos fueron negociados a tasas ajustables y con deudores con limitada capacidad de pago, lo que hace suponer que la inevitable suba de tasas de interés en el próximo año colocará en situación de insolvencia a una masa considerable de deudores hipotecarios, desatando una cadena de impagos que golpeará al sistema financiero (3), derrumbando los valores inmobiliarios.

La crisis energética

A ello se agrega la crisis energética. A mediados de 2001 la administración Bush publicó su Plan Nacional de Energía, en ese momento Estados Unidos importaba el 53 % del petróleo que consumía y el Plan pronosticaba que para el 2020 esa cifra ascendería al 65%, pero en los primeros nueve meses del 2004 la importación llegó al 65,5 % y casi seguramente en el 2005 alcanzará el 70 % (4). La producción petrolera de Estados Unidos viene cayendo desde comienzos de los años 70 pero fue a mediados de los 1980 cuando la tendencia se aceleró; entre 1986 y 2004 la extracción cayó cerca de un 40 %. Uno de cada cuatro barriles de petróleo vendidos en el mercado internacional es ahora comprado por Estados Unidos que representa solo el 9 % de la producción mundial de petróleo, aunque consume el 25 % de la misma (5). Se trata de un consumidor voraz de los recursos petroleros globales cuya explotación se va acercando al techo a lo que seguirá pronto una trayectoria descendente (6). Ello hace subir los precios del petróleo agravando el déficit comercial norteamericano.

Como señalan los expertos: se acabó el petróleo barato. Pero la culpa no es solo de Estados Unidos sino del conjunto de países superdesarrollados. La Unión Europea (primera importadora mundial) importa el 80 % del petróleo que consume y Japón compra al exterior casi el 100 % de su consumo. Si sumamos a las tres potencias tendremos el 12% de la producción mundial pero el 50 % del consumo y el 62 % de las importaciones internacionales.

Ahora esos países serán seriamente afectados por la carrera de precios petroleros;, subirán sus costos productivos, caerán las ganancias y la inversiones de sus empresas, se desacelerarán o declinarán sus mercados internos, crecerá el desempleo. Y no podrán revertir la situación porque sus estructuras industriales tienen a mediano plazo rigideces tecnológicas insuperables. Los ahorros de energía y la utilización de fuentes alternativas avanzarán pero relativamente poco porque la magnitud de su costo (si pensamos en un reemplazo a gran escala) y el tiempo necesario para dichos cambios son incompatibles con la reproducción concreta de las áreas dominantes del capitalismo mu