Nuevo enfoque en la inversión: La Responsabilidad Social Corporativa.

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Nuevo enfoque en la inversión: La Responsabilidad Social Corporativa.

 

La responsabilidad social corporativa, aparece de nuevo (por lo menos para mí) en el mundo de las inversiones.

 

La primera vez que me crucé con ella fue a principios de este siglo…hace mucho ya, cuando se pusieron en marcha códigos de conducta y de buen gobierno de las empresas a raíz de los escándalos financieros tipo Worldcom o Enron.

 

El concepto de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) no es nuevo. Es un concepto muy arraigado en la cultura británica, ya se venía desarrollando en el Reino Unido desde los años 70-80. Se fueron creando recomendaciones de actuación para las empresas, índices y fondos de inversión especializados en empresas que cumplen códigos éticos…

No obstante el concepto de RSC ha ido sufriendo con el tiempo modificaciones introduciendo nuevas áreas en la RSC pudiéndolas clasificar en: área económica, sociopolítica y medioambiental.

*Desde una perspectiva económica la responsabilidad de una empresa es maximizar el beneficio y maximizar el valor para el accionista, su función es crear valor.

*Desde una perspectiva sociopolítica la empresa debe cumplir las leyes y costumbres socio culturales. En esta vertiente la empresa tiene una obligación moral, unas normas de transparencia y de comportamiento ético que han de cumplir. Son necesarias unas pautas que guíen el comportamiento de las mismas, ya sean recomendaciones, ya sean códigos de conducta y que junto con auditorias se compruebe la actuación de la empresa. Por lo tanto va más allá del cumplimiento de unas leyes tiene también implicaciones morales y culturales, que se relacionan a menudo con la filantropía, con el surgimiento del mecenazgo y las fundaciones como parte de la imagen de empresa (podemos pensar en España en ejemplos como la Fundación de La Caixa o el proyecto “Lanzadera” de Mercadona, para apoyar a las nuevos emprendedores).

*Desde una perspectiva medioambiental es ver qué impacto tiene en el medio ambiente las decisiones de la empresa, la empresa en este punto debe contribuir al desarrollo sostenible del planeta.

 

Definiendo una economía sostenible como aquella que crea valor económico, social y medioambiental a largo plazo contribuyendo de esta forma al auténtico bienestar y al auténtico progreso de generaciones presentes y futuras, se puede obtener una definición integral de RSC. Esto es, la integración en las operaciones empresariales de las preocupaciones sociales y medioambientales.

 

Así la preocupación por las empresas con RSC en el mundo de las inversiones se materializa en invertir en empresas que sean socialmente responsables. Para ello han surgido distintos fondos de inversión los cuales sólo invierten en empresas socialmente responsables, es el caso de Nordea.

La semana pasada presentaron en Madrid su fondos de inversión responsable. En ellos invierten en un universo de compañías que cumplan con los principios de las Naciones Unidas, la Declaración de los Derechos Humanos, con la Declaración de Desarrollo Medioambiental de Rio, con los principios de la Organización Internacional del Trabajo, y con las normativas internacionales anticorrupción.

Tratan de encontrar compañías adecuadas a estos principios. A diferencia de lo que se podría pensar el universo de compañías en las que invierten es numeroso. A su vez la rentabilidad económica que ofrecen es en algunos casos superior a las empresas que se podían llamar ”tradicionales”.

 

Un nuevo ámbito de la inversión a tener en cuenta para incorporar a las carteras.

  1. #1
    23/05/15 11:29

    En los años 70 ya existía ese concepto. Entonces se llamaba Balance Social y permitía a las empresas exponer sus actuaciones en áreas que superaban sus obligaciones puramente legislativas, en los ámbitos laborales, sociales y de medio ambiente.
    En mi sector se dejo de hacer porque algunos accionistas, economistas y otros "expertos" , dijeron entonces que la obligación de las empresas era cumplir su función optimizando los costes y que no se podía poner en riesgo su viabilidad futura por realizar unas actividades que eran competencia del Estado. Y menos aún presumir de ello.
    A la vista del desacuerdo se decidió, al menos en mi empresa, seguir haciendo lo mismo, pero sin publicitarlo. Nunca se puso en riesgo a la empresa.
    Hoy las cosas han cambiado y lo que era un despilfarro hoy se considera una activo de las empresas (algunas).
    Un saludo.

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