Los últimos años no fueron un dechado de buenos negocios para la firma biotecnológica Valentis. Más aún: si uno mira el desarrollo de la cotización de los activos, se podría decir que fueron un verdadero desastre. Primero fué el derrumbe de los mercados accionarios en Wall Street en el año 2000. Al explotar la burbuja especulativa la cotización de los títulos cayó de los 600 hasta los 100 dólares.

Problemas operativos y de naturaleza técnica lograron que muchos inversores se sacaran las acciones de encima durante el 2002: la cotización volvió a derrumbarse de los 100 hasta los 10 dólares. En el otoño del 2004 el medicamento Depotavasc no logró los resultados esperados para el tratamiento de problemas arteriales y ello cayó como una bomba en las oficinas de los más encumbrados managers de la firma. Peor fué aún en la bolsa: La cotización de los activos se derrumbó estrepitosamente.

Por los mismos motivos, durante julio del 2006, su segundo más importante preparado de nombre VLTS 934 no pudo salir al mercado y fué como un golpe de gracia para la valoración de los títulos: al conocerce la novedad de que las autoridades sanitarias estadounidenses no otorgaban su permiso para comercializar el producto, en solo unas horas la cotización de los activos se derrumbó en más del 80% de los 3,50 dólares hasta los 30 centavos de dólar.

 

Los managers de la firma anunciaron en ese momento que analizarían opciones "estrategicas" para el futuro de la compañía. Lo que en criollo vendría a ser algo asi como vender los "negocios" operativos, fusionarse con otra empresa o en última instancia desprenderse de todo aquello que reportara algún dólar a las arcas de Valentis.

Actualmente a los valores de la empresa se los considera títulos "basura", como a todos aquellos papeles que cotizan por debajo de la marca de un dólar. Las operaciones se frenaron en seco, la firma no tenía productos ni nuevos preparados en su cartera. Un médico rotularía al paciente como clínicamente muerto. En criollo se lo llamaría simplemente… fiambre. Solo restaría bajar la persiana.

Pero en tales circunstancias es cuando hacen su rutilante aparición los grandes especuladores en Wall Street. Alli donde hay problemas…siempre residen las mejores oportunidades para ganar buen dinero en la meca capitalista por excelencia.

La empresa áerea Delta Airlines, por poner solo un ejemplo, tuvo grandes problemas y tiempo despúes anunció su quiebra, los títulos se derrumbaron hasta los 30 centavos. Chance. Las cosas mejoraron, Delta siguió operando y a mediados de septiembre pasado los mismos activos ya cotizaban a 1,75 dólares. Existen incontables casos similares y en todos los sectores: empresas con grandes problemas cuyas cotizaciones se derrumbaron hasta niveles irrisorios.

Las mismas podrían quebrar definitivamente y el dinero apostado se perdería. En muchos casos las empresas logran superar los problemas y sus cotizaciones se recuperan logrando opíparas ganancias para el inversor especulativo. Pérdidas se pueden obtener hasta con los nombres más sonoros y prestigioso en el mundo de los negocios y ejemplos los hay a montones. Pero un 200 un 500 o un 1.500% de ganancias no se obtiene con cualquier firma y en un plazo de tiempo relativamente corto. De alli el innegable atractivo que tales títulos (Penny Stocks) despiertan entre muchos inversores de perfil especulativo.

George Soros fué/es (hasta donde nosotros sabemos), el más grande accionista de Valentis. En su momento contaba con un 13% de participaciones en la firma biotecnológica. Al hungaro le gustan las apuestas riesgosas. El más grande especulador de todos los tiempos junto a su "team" de trabajo, intentó atraer a grupos inversores del sector biotecnológico para hacerlos subir al "Operativo Valentis". Manotazo de ahogado lo llamarían algunos.Durante meses nada más se supo del húngaro y sus posibles movidas alrededor de la firma.

Pero en octubre pasado se conoció que Valentis fusionaba sus estructuras con la firma privada Urigen, para desarrollar productos en forma conjunta. Apenas conocida la novedad, la cotización de Valentis se disparó de los 30 centavos hasta más de un dólar por título. El efecto Soros se hacía sentir. Muchos aprovecharon el impulso para tomar ganancias. La cotización volvió a retroceder.

Lo interesante de tal "deal" era que Valentis tenía hasta antes del anuncio, unas reservas cash de 4 millones de dólares y con ello cubría una parte importante de su capitalización bursátil, la cuál era en ese entónces de unos 5 millones de dólares. Ergo: el potencial y el riesgo de caida era teoricamente… "limitado". Pero bueno… en Wall Street núnca se sabe.

La fusión con Urigen asi como el hecho de que George Soros sea el más grande inversor de la compañía, inaugura nuevas expectativas (y la ávidez de los especuladores) alrededor de la empresa, la cuál cambió su nombre: Actualmente se llama Urigen Pharmaceuticals.

La misma cotiza en los mercados accionarios de Wall Street (OTC) bajo el simbolo de URGN y los activos valen hoy dia unos 15 centavos de dólar.

Alberto La Vergata

 

P.D.: Le recordamos al lector que allá por agosto del 2006, en éste mismo lugar y bajo el título Una especulación: Batir a George Soros, informabamos sobre la firma biotecnológica NPSP Pharmaceutical, de quien Soros tambien era accionista.

Los activos de la empresa cotizaban a 3,90 dólares (recomendamos su compra, subieron hasta los más de 5 dólares y poco despúes la cotización cayó bajo nuestro Stop en los 3,90 dólares), mientras que hace algunos dias los mismos papeles superaban la marca de los 6 dólares.

 

 

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