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Blog Las reglas de la economía han cambiado
Un debate abierto sobre la economía actual

La estigmatización

 

El que va a ser nuevo economista jefe del Banco Central Europeo, Un alemán llamado Jörg Asmussen, ya comienza a proponer medidas. Lo curioso es que estamos ante las mismas medidas de siempre, por lo que realmente estamos exactamente igual que antes y la única diferencia que nos encontraremos entre los nuevos y los antiguos responsables del BCE van a ser estéticas.

Lo primero que ha propuesto es una recapitalización inmediata de los grandes bancos de la UE y además que debe ser global para evitar el efecto estigma. En definitiva, lo que nos quiere decir es que se debe inyectar dinero en todos los bancos, tanto en los que tengan problemas como en los que no los tengan, con el objetivo de  que los inversores y los clientes eviten aquellos que tienen problemas.

Lo curioso del caso es que en todo discurso que se precie se nos habla del sistema de libre mercado para la valoración de los activos, pero curiosamente para esto se necesita la máxima transparencia. El proceso es muy simple. Cuando se invierte en una entidad financiera, (o en una churrería), es vital para la fijación del precio la máxima información ¡veraz! que sea posible.

Evidentemente es cierto que si los inversores se enteran de que una o varias entidades tienen problemas, muchos esquivarán estas entidades y los que quieran arriesgarse pedirán rentabilidades muy superiores a las inversiones que pretendan acometer. En la práctica esto quiere decir que si logramos adivinar que alguno de los bancos que están lanzados ofreciendo pagarés a todo el mundo tiene problemas serios, no encontrarán clientes para estos pagarés o subirán mucho el precio que se pide por intentar asegurarlos.

Lo que está proponiendo el BCE es directamente engañar a los inversores y a los consumidores, y con el objetivo claro y único de alterar su comportamiento. Está claro que la única razón para ocultar determinada información, o lo que es lo mismo, tratar de esconder las necesidades de determinadas entidades entre el conjunto de ellas, no es otro que precisamente alterar las decisiones de los agentes económicos.

Sin embargo, lo realmente grave es que desde luego la medida no es en absoluto novedosa, sino que realmente es una exageración de todo lo que se ha hecho a lo largo de todos estos años. Desde las entidades, la información que se traslada sobre sus cuentas está manipulada de tal forma que se resalta lo bueno, (o lo menos malo), y absolutamente nadie ha puesto el menor interés en tratar de forzar un poco de transparencia.

El ejemplo más palmario de esta situación es la que se ha dado en los test de estrés, (las dos versiones), que han fracasado por múltiples razones técnicas, (previsibles ya en el momento en que se lanzaron), pero por una razón de fondo; ¡lo que se buscaba era transmitir la sensación de que las entidades financieras no tenían problemas!. Lo cual teniendo en cuenta que es (y era) una absoluta mentira, nos deja calificando esta situación con una palabra que puede sonar muy fuerte, pero que identifica perfectamente la situación: ESTAFA.

Desde luego cuando hablamos de bancos y autoridades, todos “nos la cogemos con papel de fumar”, y quizás para entender lo que nos están proponiendo, podemos pensar en estas medidas traduciéndolas al revés para que todos podamos entender.

Desgraciadamente no nos faltan hoy ejemplos de personas o empresas en dificultades. La primera diferencia entre estas personas o empresas es que a nadie se le ha plantado “recapitalizarlas”. Y esta es una de las primeras conclusiones que debemos obtener y no debemos olvidar. La diferencia entre una persona en mora, o una empresa quebrada y una entidad financiera, es finalmente que no han sido rescatados; Ya ni podríamos contar los rescates a la banca que han evitado esto.

¿Se le ocurriría a alguien rescatar empresas, ciudadanos o incluso países sin poner ni tan siquiera una condición y en secreto para que no sean “estigmatizados”?. Pero de hecho, estas personas acaban inscritas en registros de morosidad, que en realidad se llaman registros de solvencia patrimonial.  Por supuesto, el aparecer en un registro de estos, estigmatiza que da gusto. Está claro que la banca y en consecuencia los gobiernos, están totalmente de acuerdo con estos registros, porque la banca tiene que tener todos los datos para saber a quién prestar. ¿no?. Pues el argumento es exactamente el mismo cuando las personas tienen depositados o quieren depositar sus ahorros en cualquier entidad.

Lo curioso del detalle es que mientras con las personas, en teoría por lo menos, tenemos un grave problema con los datos personales, en la banca no tenemos esta situación. Es otro punto que no acabo de entender. Aún asumiendo que conceptos como los derechos individuales, civiles o recogidos en la constitución, sean difíciles de entender para determinados colectivos, lo que no tiene sentido ninguno es que lo sean precisamente para aquellas personas que ocupan un cargo público. ¿Qué demonios pinta en la cosa pública una persona que no lo entiende?.

Pero aún existiendo estos derechos, todo el mundo entiende que cuando las personas tienen que pedir dinero a un banco, tengan que facilitar información sobre si mismas. Es decir, tendrán que renunciar a parte de sus derechos, (a los menos posibles), para conciliarlo con la obligación de las entidades de saber a dónde va el dinero. Pues esta afirmación, que parece muy obvia, también se olvida cuando hablamos de entidades financieras.

¿Tiene sentido que hablemos de estigmatización de entidades financieras y de ocultar datos cuando estamos hablando de recapitalizarlas en una cantidad no determinada por parte de todos?.  Si el responsable de una entidad financiera acuerda unos  préstamos a unos agentes económicos sin conocer la realidad de esta situación, ¿Cómo lo calificaríamos?.

Pues exactamente de esto estamos hablando cuando estamos hablando de recapitalizar entidades, estamos hablando de introducir un dinero, que por cierto no es abundante, en unas entidades, en las que todos los esfuerzos van para que no se sepa como están. ¿Esto tiene algún sentido?. Pues ninguno.

  1. #3

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    Recapitalización, otra palabra bonita para rescate. Ahora resulta que hay que rescatar hasta a los bancos que no tienen problemas. Como que a los ciudadanos europeos les sobra el dinero, como para pagarle las deudas con dinero regalado a bancos que no tienen problemas.

Autor del blog

  • Yo mismo

    Mi nombre es Tomás Iglesias, y como todo el mundo sabe, no es fácil describirse a uno mismo. En mi caso es muy sencillo. Soy una persona que ha tenido la oportunidad y la suerte de estudiar Económicas y acabar apasionandome por una disciplina que entiendo como algo que ha de servir para que mejoremos todos.

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