¿Es buena idea la entrega de las nucleares a la iniciativa privada?

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El 15 de marzo de 2011, el primer ministro japonés carga contra Tokio Electric Power Company, (TEPCO), por la gestión de la situación de las centrales nucleares tras el terremoto y el tsunami que asoló Japón el 11 de marzo; en este sentido ha criticado a la compañía que se enterase de la explosión en una central nuclear por la televisión en los siguientes términos:

La televisión informa de una explosión, pero durante una hora no dicen nada a la oficina del primer ministro”.

Esta frase y esta impotencia frente a una empresa, recuerda mucho a la situación en la que los bancos centrales y los gobiernos imploraban, (o se enfadaban, según el estado de ánimo), con las entidades financieras para que reconociesen sus pérdidas ante una situación que estaba, (y está) destrozando el sistema económico mundial.

Desde luego esta situación refleja a la perfección la situación actual de los gobiernos que se han olvidado de que la palabra gobierno significa algo, y esto no es compatible con esto de estar siempre suplicando, pidiendo y a lo que las grandes empresas digan.

Si ya era grave la situación cuando hablamos de las entidades financieras, y sobre todo cuando estamos hablando de todos y cada uno de los bienes básicos, de tal forma que no hay absolutamente ningún freno a las pretensiones de las empresas y no hay un gobierno que tenga los bemoles suficientes para frenar una especulación que está ocasionando auténticos dramas, en este caso se superan todos los límites de lo razonable.

¿Cómo es posible que ante una serie de explosiones nucleares el gobierno de la tercera economía del mundo no sea capaz de doblegar a una empresa?. ¿Qué echa la bronca a una empresa por no informar?. Pero vamos a ver; un gobierno no expresa el malestar contra una empresa que tiene un problema nuclear en los medios, los gobiernos intervienen y si alguien se resiste se mete en la cárcel a quien sea, porque si esto no es algo de interés público, yo ya no sé que es.

Pero el hecho de que no sea capaz de reaccionar tras las explosiones de centrales nucleares, desde luego es una situación indeseable que está muy lejos de un límite que hace tiempo que se ha traspasado y que debemos hoy tener en cuenta a la hora de definir todos los esquemas y relaciones económicas.

Con el paso de los días hemos sabido que la empresa había falseado los datos de seguridad de la central en el pasado, (y se había saldado con la petición de disculpas y la manifestación de la vergüenza por mentir); también han surgido las dudas de si los primeros días no se ha usado el agua de mar para intentar evitar el incidente posterior, debido a que si se optaba por esta medida, la central quedaba inutilizada, lo cual ocasionaría unas pérdidas muy importantes para TEPCO. Pues ante esta situación supongo que deberemos preguntarnos si es oportuno que las centrales nucleares estén en manos de empresas que por definición buscan negocio y defienden los intereses de inversores.

Realmente no es algo revolucionario, sino que hasta hace relativamente poco, existía el concepto de bienes y servicios estratégicos, hasta el punto de que en bastantes países de Europa, y hasta no hace tanto en España, determinados sectores eran exclusivos del sector público. Sin embargo, si ahora preguntase: ¿dejaría en manos de una empresa una bomba nuclear?, estoy seguro que mucha gente diría que sí. (y ya he exagerado adrede para que seamos capaces de entender cómo ha evolucionado el pensamiento).

En medio de una crisis sistémica, donde estamos sufriendo golpe tras golpe en bienes de primera necesidad, y todas desde el sector privado, y en medio de una crisis sistémica que viene de los mercados financieros y de que los países hace tiempo que han dejado de gobernar, debemos replantearnos ciertas actitudes y desde luego ciertas formas de funcionar.

En particular, en el caso de las centrales nucleares, tenemos que tener en cuenta que son una fuente de energía que tiene innumerables ventajas, pero con la que hay que tener especial cuidado, pero en general en todos aquellos bienes que pueden suponer un impacto sobre las condiciones de vida de los ciudadanos de un país, sobre la economía o incluso sobre la supervivencia de estos ciudadanos, no pueden estar supeditados a intereses de personas que simplemente buscan generar distintos negocios.

Dicho de otra forma, debemos replantearnos, si el estado debe asumir determinados servicios, bien porque sean básicos, bien porque puedan suponer determinados riesgos; y lo debemos hacer inmediatamente.

Por supuesto, en esta discusión tendremos que tener en cuenta una valoración que normalmente no se hace, que es la de distinguir dos conceptos que interesadamente se identifican para defender la gestión privada en todo lugar; por un lado tenemos la generación de negocios y por otro lado la generación de valor. ¿Cómo los podemos distinguir?.

Pues en realidad es muy sencillo; en aquellos casos, donde los beneficios son privados pero los costes son socializados, tenemos una asimetría, en la que cuando tratamos de decidir nos encontramos con esta confusión y este error. En estos casos, cuando defendemos la privatización frecuentemente los cálculos y los análisis muestran favorablemente hacia el sector privado porque dado que se identifican los beneficios con la creación de riqueza, pero no se compatibilizan los costes y los riesgos que se trasladan a la sociedad, en cualquier ecuación nos encontramos con las ventajas de la gestión privada.

Si seguimos en esta ecuación llegamos a la conclusión de que cuanto mayor sea la rentabilidad, mayor será el negocio, por lo que entramos en temas tan espinosos como puede ser el ahorro en costes de seguridad, (por ejemplo), que proporcionan un beneficio directo que computa en el debe, pero a la vez unos costes que van a ser socializados, en función de los riesgos, que no se computan jamás.

En el caso de la crisis de Fukushima, una de las críticas que he leído es que los primeros días tras el terremoto, no se ha inyectado agua de mar, porque tal hecho hubiese inutilizado la planta y en consecuencia se hubiesen generado enormes pérdidas para TEPCO. Pues es posible, (no digo que sea seguro, pero tampoco lo necesito), que el hecho de que haya sido un negocio pudiese tener influencia en el desenlace final del proceso.

Más temprano que tarde, debemos plantearnos muy seriamente los riesgos de la energía nuclear, pero también tendremos que plantearnos los riesgos de que la energía en su conjunto y la nuclear en particular estén en manos privadas y que las decisiones que se toman tanto cotidianamente, como en ocasiones excepcionales, sean tomadas bajo el prisma de un negocio o bajo un prisma social.

Me gustaría quedase claro que me refiero al enfoque de la gestión. Desde luego los políticos están demostrando que de gestión bastante poco; y este es un problema tan grave, como el hecho de que los gestores del sector privado nos han metido en unos cuantos líos también. Por descontado, si la gestión es mala y nadie responde de nada, no hay nada que hacer; pero en todo caso, debemos pensar, si por lo menos en el diseño, en determinados ámbitos se debe responder ante la sociedad o ante accionistas.

Más temprano que tarde, tendremos que tener en cuenta que hay actividades que es mejor que sean realizadas por el estado, en base a unos criterios y otras que han de ser realizadas por la iniciativa privada, en base a otros criterios.

Lo grave es que incluso plantearse esto es una herejía hoy en día; de tal forma que hemos olvidado que el gran fallo del comunismo es que todo sea el sector público; y ante esto no podemos reaccionar con el todo sea el sector privado. En realidad, lo que debemos es analizar caso a caso y sobre todo reactivar el concepto estratégico sin que te califiquen como economía. Recordemos que ciertos países europeos, (no precisamente comunistas), controlan la energía y no les va mal.

Debemos comprender también que ante la pregunta de ¿debe ser el sector privado o el sector público el que controla determinado bien o servicio?; no vale una respuesta universal; En este caso hay que actuar de Gallego y contestar ¡Depende!; Voy a poner un simil; ¿un BMW es mejor que un Jeep?. Pues para un circuito, si, pero para la montaña…

  1. en respuesta a 5.....s
    #46
    26/03/11 00:05

    Veamos. Tenemos una cadena de deudas:
    deudor->banco,
    banco->depositantes,
    banco->acreedores nacionales
    banco->acreedores internacionales,

    y por simplicidad, imaginemos toda la deuda en euros.

    Dime, cuando redenominamos la momenda de euros a neopeseta para luego devaluar, ¿que deudas redenominamos y que otras no? Fijate donde pones la marca y los efectos que tendria.

    Me parece que la salida del euro no es posible, porque a alguien vas a hundir en la miseria. Y no me refiero a un alguien individual sino colectivo, y no hundir un poquito sino mucho. Creo que el sistema quebraria.

  2. en respuesta a Comstar
    #45
    25/03/11 09:43

    pienso que esto que dices seria con vistas a un posible reingreso en la moneda unica, no olvidemos cuales son nuestros principales clientes, un saludo

  3. en respuesta a 5.....s
    #44
    25/03/11 06:00

    Sería bueno sólo si logran exportar fuera de la UE.

  4. en respuesta a Comstar
    #43
    24/03/11 23:51

    no siempre comstar, el consumo se reactivaría de forma instantánea, nuestras exportaciones aumentarían , nuestro turismo también, y nuestras importaciones caerían...por ello se equilibaria nuestra balanza de pagos,... un saludo...

    http://www.claseshistoria.com/glosario/devaluacion.html

    http://mx.finanzaspracticas.com/323714-Como-se-genera-la-devaluacion-de-una-moneda.note.aspx

  5. en respuesta a 5.....s
    #42
    24/03/11 23:32

    Gusto de charlar. La devaluación indica que viene inflación y también latinoamericanización, pero al menos es pareja con todos.

  6. en respuesta a Comstar
    #41
    24/03/11 21:48

    devaluar es un mensaje inequívoco...no solo a los mercados...de que nos vamos ...todos ... a poner el traje de faena...un saludo comstar...tiempo hace que no hablamos...

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