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Las reglas de la economía han cambiado
Un debate abierto sobre la economía actual

Lo que ocurre cuando olvidamos lo básico

 

“Cuando sube el precio de un bien, la cantidad demandada del mismo disminuye”. Este es un ejemplo perfecto de concepto básico en economía.  Es algo que simplemente todo el mundo conoce, y en consecuencia al final absolutamente nadie dice.

Con cualquier concepto básico, al final existe una serie de personas que tratan de desarrollar unas teorías innovadoras o añadir cierta sofisticación a estas premisas básicas, estableciendo fórmulas, teorías o conclusiones innovadoras. Los que las refutan tampoco pueden usar estos conceptos de base porque el mero hecho de usarlos es un lastre para la contraargumentación. ¿Cómo se va a desmontar una teoría hiperinnovadora usando perogrulladas?.

El caso es que llega un momento en que resulta que enfrascados en los cuatrocientos argumentos innovadores o de moda, resulta que nadie cae en lo absolutamente básico. Y esta es una situación grave, porque llegado un momento es fácil justificar que nos encontremos en una situación en la que alguien demuestra que “Cuando sube el precio de un bien, la cantidad demandada del mismo aumenta”, a pesar de que esa misma persona descarte a cualquiera que le diga: “que baja”, porque esta frase es básica. El ejemplo típico es el del mercado inmobiliario, donde en numerosos años, nos hemos encontrado con que se defendía como argumento de compra el hecho  de que subían los pisos, mientras que ahora se defiende como argumento de compra el hecho de que bajen los pisos. En todo momento se ha olvidado lo básico.

El problema es importante, cuando realmente de alguna forma, se desconectan las conclusiones de las premisas y del sentido común y es entonces cuando por arte de magia, los modelos, las frases y los slogan se derrumban en medio de un “nadie lo podía preveer”.

Para acabar con el resumen de ese 25 de agosto de 2009, me quedan dos post, bastante cortitos, en los que trataba de ir a lo básico en dos puntos importantes, para intentar recordar ciertas perogrulladas que a menudo se olvidan.

El primero de los post era el que llame “el progreso”. Estamos todos los días a vueltas con el dichoso progreso, evitando décadas pérdidas y cosas por el estilo, y resulta que parece que nos hemos olvidado de preguntarnos ¿Qué es el progreso?.

A la vista de todas las declaraciones, normalmente se entiende que el progreso es la subida del PIB, olvidando que el PIB no es otra cosa que una de las medidas para entender las cosas, (y entre “una de”, y “la única” hay una gran diferencia). Puede ser tener más dinero, (olvidando que el dinero es una forma de medir), o puede ser que este esté más concentrado o menos. Puede ser que el IBEX suba, o puede ser que la gente no pase hambre. El progreso puede ser por otro lado tengamos más jets privados que ayer. Por supuesto puede ser que los beneficios sean mayores cada vez, o bien puede ser que tengamos un sector financiero cada vez mayor. Puede ser, (a la luz de la forma de buscarlo) incluso que los sueldos sean menores.

Pues la realidad es que todas estas cosas y unas cuantas más, en el mejor de los casos, son meros indicativos de la situación y por tanto del progreso de la sociedad. E incluso en numerosos casos, son indicativos de retroceso. De esta forma se puede acabar defendiendo que una forma de progreso es que todo el mundo retroceda salvo unos cuantos, porque realmente lo que nos estamos encontrando es que confundimos, (muy interesadamente con frecuencia), los indicativos del progreso con este, llegando a conclusiones absurdas.

Por eso traté de explicar en unos pocos ejemplos que es el progreso real y que son las burbujas, y para eso tenemos que atendernos a la definición fundamental de economía. Es sencillo. La economía es una forma de organizarnos para con recursos limitados, (trabajo y recursos materiales), lograr producir la mayor cantidad de bienes para que sean consumidos.

En definitiva se trata de que yo me especializo en lana y carne de ovejas y tú en hortalizas para que entre los dos saquemos mayor cantidad de forma que mejoremos los dos.

Por lo tanto progresar es lograr producir mejor de forma que la vida de todos mejore con los recursos que hay. A diferencia de las burbujas que se trata de cobrar más por lo mismo producido de forma que te apropias de lo de los demás.

Tan sencillo como eso, progreso ha sido que a lo largo de estos años cada hora de trabajo, gracias a los avances, produce más; de tal forma que un edificio, un coche y casí todo llega menos horas de trabajo, a la vez que la burbuja es que esa hora de trabajo cada vez puede pagar menos.

Es muy básico, simplista y desde luego no pretende explicar todas las situaciones del entorno, porque las cosas nunca son tan simples. Sin embargo, nos ayuda a entender que algo falla. Porque la realidad es que tras estos años de progreso, la realidad es que hemos llegado a una situación en la que dos personas con dos sueldos, no pueden tener una casa, cuando hace 20 años una casa se pagaba con sólo un sueldo, (¡y eso que ahora tenemos un stock increíble de casas producidas).

El otro post era sobre las predicciones y la econometría, de forma que todas las instituciones basaban sus predicciones en modelos econométricos. Está claro que los modelos econométricos tienen unas innegables ventajas y desde luego unas limitaciones. Esta parte de la estadística, aplicada a la economía, es un gran avance y se usan de forma masiva, ofreciendo resultados de previsiones que nos vomitan a diario.

Estas previsiones, suelen ser un desastre completo en estas últimas fechas, a la vez que no lo han sido tanto en un período largo de estabilidad, (o supuesta). Estos reiterados patinazos, provocan que existe tanta confianza en las previsiones que nos encontramos en un periódico salmón o en un papel oficial, como en los astros.

Por supuesto el problema es más grave  cuando tomamos decisiones en base a esto. Está claro que el problema no es que en determinado medio surjan unas predicciones completamente irrealistas, sino que el problema es que en base a esto tomamos unas decisiones.

Pues es muy sencillo, entender porque no funcionan, y es tan sencillo como entender que en cualquier manual de macroeconomía no existen números ni porcentajes. El caso es que hemos olvidado dos cosas básicas que caracterizan los modelos econométricos. Por un lado, que se refieren al pasado; y por otro lado, que las relaciones y las predicciones se basan en que se cumplan las condiciones del pasado.

En ese post intenté explicar con un ejemplo sobre el tráfico el funcionamiento básico de esta disciplina para al final llegar a la conclusión completamente obvia, de que los gobiernos y los bancos centrales no pueden usar los modelos econométricos para sus predicciones y sus decisiones, por una perogrullada que se estudia en todas las carrera.

A fin y a cuentas, los modelos econométricos pierden su validez cuando cambian las circunstancias, (regla básica), por lo que no puedes tomar una decisión que cambie las circunstancias, (función básica de los gobiernos), en base a un modelo que quedará anulado con esa decisión.

A fin y a cuentas los modelos econométricos surgen para estimar valores y variables determinadas en momentos de estabilidad, (básicamente son un instrumento de carácter empresarial o financiero), de forma que cuando el gobierno o el entorno cambia, estas han de revisar sus modelos.

Para entendernos, es muy útil pero no para los gobiernos que es completamente inútil, por cuestiones básicas. Usando un simil; es como si intentamos usar un ordenador para aflojar un tornillo. Los ordenadores son muy útiles, potentes, avanzados y desde luego mucho más sofisticados que un desatornillador, pero ¿sirven para aflojar tornillos?.

  1. #1

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    “Cuando sube el precio de un bien, la cantidad demandada del mismo aumenta”.

    Esto ocurre en el mercado de la salud.

    Como los precios suben, resulta menos atractivo usar los servicios de salud, por lo cual la gente evita ir al médico. Pero las enfermedades que no se atienden no se mejoran, sino que empeoran, lo que encarece el costo de atención.

    Y como la gente paga lo que sea por seguir viva, el negocio de la salud se vuelve un negocio muy similar a los crímenes extorsivos. Por esta razón es que con la medicina privada se paga más dinero que con servicios de salud públicos.

    Por una variedad de razones la economía de la salud es una de las ramas más complejas de la economía, porque no sigue las mismas reglas que otros mercados. Por ende las soluciones convencionales no sirven.

    Por eso hay especializaciones en economía de la salud en las universidades más prestigiosas.

  2. #2

    Juan rico

    Muy interesante la lectura de este post. Saludos sigue así

Autor del blog

  • Yo mismo

    Mi nombre es Tomás Iglesias, y como todo el mundo sabe, no es fácil describirse a uno mismo. En mi caso es muy sencillo. Soy una persona que ha tenido la oportunidad y la suerte de estudiar Económicas y acabar apasionandome por una disciplina que entiendo como algo que ha de servir para que mejoremos todos.

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